Aguafuerte


Ayudemos a ROBADOR....!!!!

Publicado en Aguafuerte el 10 de Octubre, 2008, 19:00 por MScalona

Jorge Robador, ex intendente de Chilecito,

sorteará un implante de siliconas para costear sus gastos

en busca de una banca como diputado.

Jorge Adrián Robador y el bono para la cirugía de lolas.

De ayer

Publicado en Aguafuerte el 9 de Octubre, 2008, 11:28 por Carlos Bagnato

UNO

Escribir en cinco, o seis minutos, o lo que permita el teléfono. Colar en letras negras sobre fondo blanco las ideas que dan vueltas por la cabeza de uno en este rato –cinco o seis minutos– hasta que alguien busque salir de la angustia sojera y bursátil y existencial aferrándose a la esperanza de comprar un local comercial en plena peatonal por cien mil dólares. Cuñado dixit.

DOS

Entonces el teléfono suena. Y la voz, que aún no es alguien, es tan solo una voz, dice que vio un aviso, un cartel. Y ahí estalla el desencanto, cuando resulta que el cartel no es de un monoambiente de treinta mil dólares en cómodas y elásticas cuotas fijas sin ajustes, y se escucha el crack cuando la realidad le abre la grieta y ve que no hay monoambientes de treinta mil dólares.

TRES

Mientras tanto, las letras se resisten a salir. Y uno empuja, ordena, llama, hace palmas, grita y arrea las palabras para que salgan y digan lo que se supone que tiene que decir. Y es cierto. Las palabras, y sus mochilas significado-significante están en huelga de abecedario caído. Y como es miércoles se puede manifestar. Y las palabras no salen y sus mochilas quedan donde estaban, perdiendo el filo. Y los que habían dicho sus verdades, y las habían escrito en negro sobre blanco, hoy se cagan en eso, y hacen lo opuesto, o lo que les conviene pero nunca iban a hacer. Ya se sabe. En épocas de vacas gordas, las letras se venden al mejor postor. En épocas de vacas flacas, las letras buscan las vacas gordas. Y dicen que se puede caer el euro, y que van a pagar diez pesos por dólar. Y entonces el inefable cuñado podrá pasear orondo su acierto. Locales por cien mil; monoambientes por treinta. Te lo dije, dice.

CUATRO

Los martillos neumáticos  trabajan en la remodelación de la peatonal que ya está terminada en parte, justo enfrente del local de la panchería. Y el pórfido, que tiene un nombre que me recuerda cierta cualidad humana, ya está manchado por los aderezos de la comida al paso. Es que son tantos los que buscan sacarle la mayor ventaja a los quince minutos para comer y los cuatro pesos para comer, que es inevitable que haya desparramo de aceites y grasas por el piso. Podría usar esta escena para decir algo sobre las nuevas formas de esclavitud, sobre la pauperización del hombre; reflexionar sobre el destino del domesticador del fuego. Podría. Pero suena el teléfono y el cuñado busca un local para poner una panchería. En el canal de música funcional están pasando a Gloria Gaynor. I will survive.

 

 

 

Groucho y Wall Street...

Publicado en Aguafuerte el 8 de Octubre, 2008, 18:01 por MScalona

Groucho  y la crisis financiera

        Muy pronto, un negocio mucho más atractivo que el teatral atrajo mi atención y la del país. Era un asuntillo llamado mercado de valores. Lo conocí por primera vez hacia 1926. Constituyó una sorpresa muy agradable descubrir que era un negociante muy astuto. O por lo menos eso parecía, porque todo lo que compraba aumentaba de valor. No tenía asesor financiero ¿Quién lo necesitaba? Podías cerrar los ojos, apoyar el dedo en cualquier punto del enorme tablero mural y la acción que acababas de comprar empezaba inmediatamente a subir. Nunca obtuve beneficios. Parecía absurdo vender una acción a treinta cuando se

sabía que dentro del año doblaría o triplicaría su valor.  Mi sueldo semanal era de unos dos mil, pero esto era

calderilla en comparación con la plata que ganaba teóricamente en Wall Street. Disfrutaba trabajando en la revista pero el salario me interesaba muy poco. Aceptaba de todo el mundo confidencias sobre el mercado de valores. Ahora cuesta creerlo pero incidentes como el que sigue eran corrientes en aquellos días.

       Subí a un ascensor del hotel Copley Plaza, en Boston. El ascensorista me reconoció y dijo: - Hace un ratito han subido dos individuos, señor Marx, ¿sabe? Peces gordos, de verdad. Vestían americanas cruzadas y llevaban claveles en las solapas. Hablaban del mercado de valores y, créame, amigo, tenían aspecto de saber

lo que decían. No se han figurado que yo estaba escuchándoles, pero cuando manejo el ascensor siempre tengo el oído atento. ¡No voy a pasarme toda la vida haciendo subir y bajar uno de estos cajones! El caso es que oí que uno de los individuos decía al otro: "Ponga todo el dinero que pueda obtener en United Corporation" […]

Le di cinco dólares y corrí hacia la habitación de Harpo. Le informé inmediatamente acerca de esta mina de oro en potencia con que me había tropezado en el ascensor. Harpo acababa de desayunar y todavía iba en batín. -En el vestíbulo de este hotel están las oficinas de un agente de Bolsa -dijo-. Espera a que me vista y correremos a comprar estas acciones antes de que se esparza la noticia. -Harpo -dije-, ¿estás loco? ¡Si esperamos hasta

que te hayas vestido, estas acciones pueden subir diez enteros! De modo que con mis ropas de calle y Harpo con su batín, corrimos hacia el vestíbulo, entramos en el despacho del agente y en un santiamén compramos acciones de United Corporation por valor de ciento sesenta mil dólares, con una garantía del veinticinco por

ciento. Para los pocos afortunados que no se arruinaron en 1929 y que no estén familiarizados con Wall Street, permítanme explicar lo que significa esa garantía del veinticinco por ciento. Por ejemplo, si uno compraba ochenta mil dólares de acciones, sólo tenía que pagar en efectivo veinte mil. El resto se le quedaba a deber al

agente. Era como robar dinero.

          El miércoles por la tarde, en Broadway, Chico encontró a un habitué de Wall Street, quien le dijo en un susurro: -Chico, ahora vengo de Wall Street y allí no se habla de otra cosa que del Cobre Anaconda. Se vende a ciento treinta y ocho dólares la acción y se rumorea que llegará hasta los quinientos. ¡Cómpralas antes de que

sea demasiado tarde! Lo sé de muy buena tinta. Chico corrió inmediatamente hacia el teatro, con la noticia de esta oportunidad. Era una función de tarde y retrasamos treinta minutos el alzamiento del telón hasta que nuestro agente nos aseguró que habíamos tenido la fortuna de conseguir seiscientas acciones. ¡Estábamos

entusiasmados! Chico, Harpo y yo éramos cada uno propietarios de doscientas acciones de estos valores que rezumaban oro. El agente incluso nos felicitó. Dijo: - No ocurre a menudo que alguien entre

con tan buen pie en una Compañía como la Anaconda.

                 El mercado siguió subiendo y subiendo. Cuando estábamos de gira, Max Gordon, el productor teatral, solía ponerme una conferencia telefónica cada mañana desde Nueva York, sólo para informarme de la cotización del mercado y de sus predicciones para el día. Dichos augurios nunca variaban. Siempre eran "arriba, arriba, arriba". Hasta entonces yo no había imaginado que uno pudiera hacerse rico sin trabajar. Max me llamó una mañana y me aconsejó que comprara unos valores llamados Auburn. Eran de una compañía de automóviles, ahora inexistente. -Marx -dijo- es una gran oportunidad. Pegará más saltos que un canguro. Cómpralo ahora, antes de que sea demasiado tarde. Luego añadió: -¿Por qué no abandonas el teatro y olvidas esos miserables dos mil semanales que ganas? Son calderilla. Tal como manejas tus finanzas, aseguraría que puedes ganar más dinero en una hora, instalado en el despacho de un agente de valores, que los que puedes obtener haciendo ocho representaciones semanales en Broadway. -Max -contesté-, no hay duda de que tu consejo es sensacional. Pero al fin y al cabo tengo ciertas obligaciones con Kaufman, Ryskind, Irving Berlin y con mi productor Sam Harris. Los que por entonces no sabía, era que Kaufman, Ruskind, Berlin y Harris también compraban a crédito y que, finalmente, iban a ser aniquilados por sus asesores financieros. Sin embargo, por consejo de Max, llamé inmediatamente a mi agente y le instruí para que me comprara quinientas acciones de la Auburn Motor Company. Pocas semanas más tarde, me encontraba paseando por los terrenos de un club de campo, con el señor Gordon […] El día anterior, las Auburn habían pegado un salto de treinta y ocho enteros. Me volví hacia mi compañero de golf y dije: -Max, ¿Cuánto tiempo durará esto? Max repuso, utilizando una frase de Al Jolson. -Hermano, ¡todavía no has visto nada! Lo más sorprendente del mercado, en 1929, era que nadie vendía una sola acción. La gente compraba sin cesar. Un día, con cierta timidez, hablé a mi agente acerca de este fenómeno especulativo. - No sé gran cosa sobre Wall Street - empecé a decir  en son de disculpa- pero, ¿qué es lo que hace que esas acciones sigan ascendiendo? ¿No debiera haber alguna relación entre las ganancias de una compañía, sus dividendos y el precio de venta de sus acciones? Por encima de mi cabeza, miró a una nueva víctima que acababa de entrar en su despacho y dijo: - Señor Marx, tiene mucho que aprender acerca del mercado de valores. Lo que usted no sabe respecto a las acciones serviría para llenar un libro. - Oiga, buen hombre -repliqué-. He venido aquí en busca de consejo. Si no sabe usted hablar con cortesía, hay otros que tendrán mucho gusto en encargarse de mis asuntos. Y ahora ¿qué estaba usted diciendo? Adecuadamente castigado y amansado, respondió: - Señor Marx, tal vez no se dé cuenta, perro éste ha cesado de ser un mercado nacional. Ahora somos un mercado mundial. Recibimos órdenes de compra de todos los países de Europa, de América del Sur e incluso de Oriente. Esta mañana hemos recibido de la India un encargo para comprar mil acciones de Tuberías Crane. Concierto cansancio pregunté: -¿Cree que es una buena compra? –No hay otra mejor -me contestó-. Si hay algo que todos hemos de usar son las tuberías. (Se me ocurrieron otras cuantas cosas más, pero no estaba seguro de que apareciesen en las listas de cotizaciones.)

-Eso es ridículo -dije-. Tengo varios amigos pieles rojas en Dakota del Sur y no utilizan las tuberías.

-Solté una carcajada para celebrar mi salida, pero él permaneció muy serio, de modo que proseguí-.

¿Dice usted que desde la India le envían órdenes de compra de Tuberías Crane? Si en la lejana India piden tuberías, deben de saber algo sensacional. Apúnteme para doscientas acciones; no, mejor aún, que sean trescientas. Mientras el mercado seguía ascendiendo hacia el firmamento, empecé a sentirme cada vez más nervioso. El poco juicio que tenía me aconsejaba vender, pero, al igual que todos los demás primos,

era avaricioso. Lamentaba desprenderme de cualquier acción, pues estaba seguro de que iba doblar su valor en pocos meses.

              En los periódicos actuales leo con frecuencia artículos relativos a espectadores que se quejan de haber pagado hasta un centenar de dólares por dos entradas para ver My Fair Lady (1) (Personalmente opino que vale esos dólares.) Bueno, una vez pague treinta y ocho mil por ver a Eddie Cantor en el Palace […] Cantor era vecino mío en Great Neek. Como era viejo amigo suyo cuando terminó la representación fue a verle en su camerino. […]  Encanto -prosiguió Cantor-, ¿qué te ha parecido mi espectáculo? Miré hacia atrás, suponiendo que habría entrado alguna muchacha.

             Desdichadamente no era así, y comprendí que se dirigía a mí. Eddie, cariño - contesté con entusiasmo verdadero-, ¡has estado soberbio! Me disponía a lanzarle unos cuantos piropos más cuando

me miró afectuosamente con aquellos ojos grandes y brillantes, apoyó las manos en mis hombros y dijo: -Precioso, ¿tienes algunas Goldman Sachs? -Dulzura -respondí (a este juego pueden jugar

dos)-, no sólo no tengo ninguna, sino que nunca he oído hablar de ellas ¿Qué es Goldman Sachs? ¿Una marca de harinas? Me cogió por ambas solapas y me atrajo hacia mí. Por un momento pensé que iba a besarme. -¡No me digas que nunca has oído hablar de las Goldman Sachs! -exclamó incrédulamente-. Es la compañía de

inversiones más sensacional de todo el mercado de valores. Luego consultó su reloj y dijo: -Hoy es demasiado tarde. La Bolsa está ya cerrada. Pero, mañana por la mañana, nene, lo primero que tienes que hacer es coger el sombrero y correr al despacho de tu agente para comprar doscientas acciones de Goldman Sachs. Creo que

hoy ha cerrado a 156… ¡y a 156 es un robo! Luego Eddie me palmoteó una mejilla, yo le palmoteé la suya y nos separamos.

              ¡Amigo! ¡Qué contento estaba de haber ido a ver a Cantor a su camerino! Figúrese, si no llego a ir aquella tarde al Teatro Palace, no hubiese tenido aquella confidencia. A la mañana siguiente, antes del desayuno, corrí al despacho del agente en el momento en que se abría la Bolsa. Aflojé el veinticinco por ciento de treinta y ocho mil dólares y me convertí en afortunado propietario de doscientas acciones de la Goldman Sachs, la mejor compañía de inversiones de América. Entonces empecé a pasarme las mañanas instalado en el

despacho de un agente de Bolsa, contemplando un gran cuadro mural lleno de signos que no entendía. A no ser que llegara temprano, ni siquiera me era posible entrar. Muchas de las agencias de Bolsa tenían más público que la mayoría de los teatros de Broadway. Parecía que casi todos mis conocidos se interesaran por el mercado de valores. La mayoría de las conversaciones se limitaban a la cantidad que tal y tal valor habían subido la semana pasada, o cosas similares. El fontanero, el carnicero, el panadero, el hombre del hielo, todos anhelantes de hacerse ricos, arrojaban sus mezquinos salarios -y en muchos casos sus ahorros de toda la vida en Wall Street. Ocasionalmente, el mercado flaqueaba, pero muy pronto se liberaba la resistencia que ofrecían los prudentes y sensatos, y proseguía su continua ascensión.

                  De vez en cuando algún profeta financiero publicaba un artículo sombrío advirtiendo al público que los precios no guardaban ninguna proporción con los verdaderos valores y recordando que todo lo que sube debe bajar. Pero apenas si nadie prestaba atención a estos conservadores tontos y a sus palabras idiotas de cautela. Incluso Barney Baruch, el Sócrates de Central Park y mago financiero americano, lanzó una llamada de advertencia. No recuerdo su frase exacta, pero venía a ser así: "Cuando el mercado de valores se convierte en noticia de primera página, ha sonado la hora de retirarse."

                   Yo no estaba presente cuando la Fiebre del Oro del cuarenta y nueve. Me refiero a 1849. Pero imagino que esa fiebre fue muy parecida a la que ahora infectaba al todo el país. El presidente Hoover estaba pescando y el resto del gobierno federal parecía completamente ajeno a lo que sucedía. No estoy seguro de que hubiesen conseguido algo aunque lo hubieran intentado, pero en todo caso el mercado se deslizó alegremente hacia su perdición. Un día concreto, el mercado comenzó a vacilar. Unos cuantos de los clientes más nerviosos fueron presos del pánico y empezaron a descargarse. Eso ocurrió hace casi treinta años y no recuerdo las diversas fases de la catástrofe que caía sobre nosotros, pero así como al principio del auge todo el mundo quería comprar, al empezar el pánico todo el mundo quiso vender. Al principio las ventas se hacían ordenadamente, pero pronto el pánico echó a un lado el buen juicio y todos empezaron a lanzar al ruedo sus valores que por entonces solo tenían el nombre de tales. Luego el pánico alcanzó a los agentes de Bolsa, quienes empezaron a chillar reclamando garantías adicionales. Esta era una broma pesada, porque la mayor parte de los accionistas se habían quedado sin dinero, y los agentes empezaron a vender acciones a cualquier precio. Yo fui uno de los afectados. Desdichadamente, todavía me quedaba dinero en el Banco. Para evitar que vendieran mi papel empecé a firmar cheques febrilmente para cubrir las garantías que desaparecían rápidamente. Luego, un martes espectacular, Wall Street lanzó la toalla y sencillamente se derrumbó.

         Eso de la toalla es una frase adecuada, porque por entonces todo el país estaba llorando. Algunos de mis conocidos perdieron millones. Yo tuve más suerte. Lo único que perdí fueron doscientos cuarenta mil dólares (o ciento veinte semanas de trabajo, a dos mil por semana). Hubiese perdido más pero era todo el dinero que tenía. El día del hundimiento final, mi amigo, antaño asesor financiero y astuto comerciante, Max Gordon, me telefoneó desde Nueva York. [...] Todo lo que dijo fue: "¡la broma ha terminado!" Antes de que yo pudiese contestar el teléfono se había quedado mudo...se suicidó.

            En toda la bazofia escrita por los analistas del mercado, me parece que nadie hizo un resumen de la situación de una manera tan sucinta como mi amigo el señor Gordon. En aquellas palabras lo dijo todo. Desde luego, la broma había terminado. Creo que el único motivo por el que seguí viviendo fue el convencimiento consolador de que todos mis amigos estaban en la misma situación. Incluso la desdicha financiera, al igual que la de cualquier otra especie, prefiere la compañía. Si mi agente hubiese empezado a vender mis acciones cuando empezaron a tambalearse, hubiese salvado una verdadera fortuna. Pero como no me era posible imaginar que pudiesen bajar más, empecé a pedir prestado dinero del Banco para cubrir las garantías. Las acciones de Cobre Anaconda se fundieron como las nieves del Kilimanjaro (no creas que no he leído

a Hemingway), y finalmente se estabilizaron a 2 7/8. La confidencia del ascensorista de Boston respecto a United Corporation se saldó a 3,50. Las habíamos comprado a 60. La función de Cantor en el Palace fue magnífica ¿Goldman-Sachs a 156 dólares? Cuando la máxima depresión del mercado, podía comprárselas a un dólar por acción.

             El ir al desahucio financiero no constituyó una pérdida total. A cambio de mis doscientos cuarenta mil dólares obtuve un insomnio galopante, y en mi círculo social el desvelamiento empezó a sustituir al mercado de valores como principal tema de conversación..."

                                                          Groucho Marx

Groucho y yo   Ed. Tusquets, Colecc. Fábulas

Adiós al consumo posmoderno

Publicado en Aguafuerte el 6 de Octubre, 2008, 18:04 por MScalona

ME PARECE UNA DE LAS MEJORES REFLEXIONES DE

FILOSOFÍA ECONÓMICA

SOBRE LA CAUSA DE ESTA CRISIS MUNDIAL

DEL CAPITALISMO... fíjense qué interesante...

Por Daniel Montamat
Para LA NACION

Quedará registrado como un terremoto financiero con centro en Wall Street, pero, en realidad, el crédito fácil, retroalimentado por algunos alquimistas de las finanzas, fue funcional a un frenesí de consumo que muchos interpretaron como un ciclo de eternas "vacas gordas". Esta crisis financiera es la crisis de la bulimia consumista.

Si el análisis y el diagnóstico del colapso financiero ignoran la acción corrosiva de las preferencias posmodernas en los fundamentos del sistema capitalista, se corre el riesgo de agravar el problema y de propagar el virus. El consumo con características posmodernas predomina en las sociedades más desarrolladas, pero contagia todas las economías del planeta.

La sociedad globalizada navega en confluencias interoceánicas, en las que se entremezclan preferencias económicas cimentadas en los valores de la modernidad con preferencias forjadas bajo la influencia de la cultura posmoderna. La disciplina económica, con cartografía de una economía anclada en las preferencias del consumo moderno, ha sido sorprendida por esta nueva irrupción abrupta de un colapso financiero en la cuna del capitalismo. Se avizora un nuevo ciclo de "vacas flacas" cuya duración y alcance nadie está en condiciones de pronosticar con certidumbre.

En la descripción del problema, predominan los argumentos que hacen hincapié en las semejanzas con las crisis de los años 30. De allí el énfasis en no retardar la inyección de liquidez y en la urgencia de sanear las carteras bancarias, de manera de recuperar confianza para pasar a terapia intermedia, y rediseñar el sistema regulatorio, que otra vez fue permisivo a la formación de burbujas especulativas.

El rastreo de los síntomas que derivaron en la crisis se remonta a las hipotecas subprime . Una financiera o un banco local ofrecían esas hipotecas a prestatarios deseosos de adquirir una vivienda o de cambiar la que tenían, aunque sus deseos no tuvieran reflejo en su flujo de fondos. Se adquirían y se vendían propiedades de la noche a la mañana. La fiebre compradora aumentaba el nivel de actividad de la construcción y se trasladaba a otros rubros del consumo.

La retroalimentación del circuito quedaba a cargo de la ingeniería financiera. El prestamista local revendió las hipotecas a un intermediario, que armó un paquete con otras compras de hipotecas subprime . Esos paquetes de créditos hipotecarios a cobrar fueron partidos y vendidos como bonos corporativos a instituciones que querían obtener mayores rendimientos. Los pagos del comprador primitivo del inmueble se destinaban a cubrir el interés de esos bonos.

El cortocircuito empieza cuando el prestatario original, que se había sobreendeudado, deja de pagar la cuota de la hipoteca. Sobreviene el colapso del mercado hipotecario, los bonos emitidos pierden valor, los bancos emisores pierden capital, se infecta el mercado inmobiliario y los bancos ya no saben qué valor tienen sus activos respaldados por hipotecas. Se generalizan las sospechas en el sistema y, contra las dudas, empiezan los retiros de fondos, la falta de liquidez y la contracción del crédito. La Reserva Federal y otros bancos centrales reaccionan, inyectando liquidez al sistema, rescatando algunas instituciones en cesación de pagos y permitiendo algunos ejemplos aleccionadores de quiebra para evitar la propagación del riesgo moral. Cuando se advierte el alcance sistémico del derrumbe, el Estado norteamericano, como último garante del contrato social, debe asumir la limpieza de los patrimonios bancarios con una operación de rescate que va a costar 700.000 millones de dólares (el Tesoro ya había puesto antes otros 300.000).

La historia clínica estaría incompleta si no se relacionara la liquidez mundial de la década, el crédito fácil y la explosión de derivados financieros, con un consumo exacerbado irresponsablemente para prolongar un ciclo de "vacas gordas", al ignorar la influencia de las preferencias posmodernas.

El consumo es consustancial al desarrollo capitalista y forma parte de la cultura moderna. El consumo agregado, como lo demostró John Maynard Keynes, es el más poderoso motor del crecimiento económico. Lo ha sido en todos estos años para la primera economía del mundo. El consumo posmoderno, sin embargo, tiene características poco exploradas y muy distorsivas.

La sociedad moderna es una sociedad de consumo, pero de consumo instrumental. El patrón de consumo moderno evolucionó desde los albores del capitalismo hasta el presente. El paso del siglo XIX al siglo XX determinó un cambio de énfasis: de la ética protestante del trabajo duro y el consumo frugal se pasó al proyecto de autorrealización personal en el que, de la mano del marketing y de la publicidad, el consumo potenció sus atributos de identidad, imitación y ostentación (Veblen, Galbraith, Duesenberry).

Pero detrás del consumo moderno siguen presentes premisas de utilitarismo que dan fundamento a decisiones racionales entre consumo presente o ahorro (consumo diferido).

Es verdad que las necesidades de consumo fueron evolucionando de una escasez real (alimentación, vestido vivienda) a una escasez fabricada por el marketing o por los medios (tal marca, tal barrio, tal destino). El consumo austero original devino en consumo de uso, intercambio e identidad, pero sin abandonar su condición accesoria a un proyecto de realización personal. No olvidemos que las preferencias modernas se nutren en el ideal de progreso: el futuro será mejor que el presente. El consumo moderno responde al modelo de cálculo racional de flujo de fondos distribuidos en el tiempo (Modigliani).

El consumo posmoderno, a diferencia del consumo moderno, es un consumo existencial. Es un consumo para "ser" que está asociado a la eternidad del instante de la cultura posmoderna. Tiene la naturaleza de los consumos adictivos. A semejanza del bulímico, el consumidor posmoderno no puede dejar de consumir, porque cada acto o percepción de consumo determina la necesidad de volver a consumir. En el consumidor adictivo, ya no juega la racionalidad consumo presente/consumo diferido, porque las preferencias que orientan su comportamiento se han modelado en la dictadura del presente característica de la posmodernidad.

Desde la racionalidad moderna, uno puede reaccionar con indignación a esta variante de consumo existencial (vivimos en un mundo con 1000 millones en pobreza extrema que no pueden satisfacer sus necesidades básicas de consumo y en el que la presión sobre los recursos comunes del planeta se hace insostenible) y culpar a la organización económica vigente por los excesos de ciertas sociedades. Es una verdad a medias. Enancado en las preferencias forjadas en los valores de la modernidad, el capitalismo ha producido un desarrollo inédito. Pero los mercados capitalistas traducen en oferta y demanda tecnología y preferencias que proyectan valores culturales. Son los valores de la posmodernidad los que se traducen en preferencias por el consumo existencial o adictivo. Y es la teoría económica que racionaliza la organización económica capitalista la que deberá ajustar la cartografía para navegar las nuevas aguas y evitar otros tsunamis.

La raíz de la crisis que hoy conmueve a la economía mundial hay que buscarla en la bulimia consumista que predomina en la sociedad americana, y a la que el resto del mundo fue funcional. Durante años, la economía americana consumió por encima de sus posibilidades al operar como comprador de última instancia de los excedentes comerciales del resto del planeta. China y otras economías emergentes financiaron con excedentes de ahorro un verdadero espectáculo de consumo posmoderno. Estados Unidos va camino a atravesar un "período de abstinencia", en el que el buen diagnóstico de lo ocurrido y las derivaciones prescriptivas que sobrevendrán deberán concentrarse en evitar un nuevo atracón bulímico.

En el ajuste de los desequilibrios, el impacto recesivo será inevitable. Si el paciente americano se recupera sobre bases sólidas, mejor para todos, y para las posibilidades que el mundo recupere un nuevo ciclo de "vacas gordas" que perdure. La economía globalizada deberá incorporar a su curva de aprendizaje la lección de las distorsiones que producen las preferencias posmodernas; y, de ahora en más, habrá que cuidarse, tanto del contagio de los virus financieros, como del contagio del consumo bulímico.

El autor, doctor en Ciencias Económicas, escribió La economía del consumo posmoderno .

la voladura de Wall Street

Publicado en Aguafuerte el 21 de Septiembre, 2008, 11:30 por MScalona

 Y pensar que JP MORGAN (no el Pirata, sino Stanley

que en este momento está buscando que el Estado norteamericano

la compre y la salve, es la que mide "el riesgo país" de los países

"muy Estatistas" como (for example) los latinoamericanos...

Yo sé que es difícil llamarle "alegría" o compararla con cierto regocijo

como cuando volaron las Torres Gemelas, pero lo que siento es eso...

supongo que está bien decir que esta semana (aún no terminó) ha caído

el OTRO MURO (Berlín Sic), el muro de  Wall Street...

¿Se podrá medir en términos históricos el daño que ha hecho a la

humanidad George W Bush en apenas 8 años...? La novela que estoy leyendo

(ACCIÓN DE GRACIAS) de Richard Ford (muy profética), plantea

todos los temores y aprensiones que ya generaba en el 2000 la llegada de

Bush hijo a la cima del poder, incluso con el fraude electoral en el Juzgado

de Miami donde hoy se ventila el Valijagate (no lo digo en apoyo de los 

Kirchner, sino en sospecha de todos)... Por si algún distraído no lo sabe,

BUSH hijo ganó la elección del 2000 con un fallo sobre impugnaciones

de votos, en el mismo Juzgado donde hoy se hace el juicio de ANTONINI

and CO. No sé si saben que el Gobernador de La Florida, entonces, era un

hermanito de George W... Como verán, NO somos los únicos "bananeros"

del planeta, lamentablemente... porque de eso no me enorgullezco...

Y con el terrible atentado de ayer en Islamabad está claro que el mundo

se parecerá cada vez más a la alegoría de BRAZIL, la peli de Terry Gilliam,

que no casualmente al estrenarse, hace casi 20 años, NO fue distribuida

comercialmente en EE UU..-

...éstas son noticias...

Publicado en Aguafuerte el 21 de Agosto, 2008, 11:22 por MScalona


http://www.clarin.com/diario/2008/08/21/um/m-01742742.htm

UNA PERRA ENCONTRÓ UN BEBÉ ABANDONADO

Y LO LLEVÓ A LA CUCHA CON SUS CACHORROS

more Olimpíadas

Publicado en Aguafuerte el 21 de Agosto, 2008, 8:40 por MGuelman

Jueves, 21 de Agosto de 2008

www.rosario12.com.ar

Olimpíadas

Las olimpíadas las ganan, en el mejor de los casos, seres sobre?entrenados en un movimiento determinado. Sus vidas se encojen y reducen a un único propósito: vencer al otro. Cuando distintas circunstancias o simplemente, las cuchillas del tiempo, alteran sus capacidades, muchos pierden el sentido de la vida. No es pasión, sino violenta competición lo que muestran sus rostros y gritos cuando ganan, mimetizados con las fieras. Si algo nos diferencia de los animales, son justamente las infinitas y variadas capacidades para "aprehender" (Bateson), hacer y ser, cosas distintas, mejores o peores, según las etapas del ciclo vital.

Los que diseñaron los primeros Juegos Olímpicos tenían otras ideas, otro contexto, otra ideología y fundamentalmente otro proyectos para esos tiempos de nuestra especie. El "paisaje de acontecimientos" (Paul Virilio), de estos Juegos Olímpicos 2008, de Beijing, se inauguraron con el emblemático episodio de exclusión de la imagen de Yang Peiyi, a quien sólo le permitieron exponer su voz sublime, porque era "fea". Más allá de la agonía de la filosofía oriental y de las ideas de Kant, es simbólico lo que le enseñamos a Lin Miaos: a silenciar su voz, mentir, fingir, gesticular, simular y hasta robar la identidad de Yang. Virilio propone crear un "frente de resistencia inteligente", para esta sociedad en decadencia y creo que los padres deberán tomar la posta.

Confieso que el episodio rescató de mi memoria una experiencia vivida a los 11 años. En los altos de la calle San Lorenzo al 1000, funcionaba la Academia de Danzas y Teatro Infantil: Alcira Olivé Garcés, cuya directora era Susana Olivé de Aletta da Silva. En esos años el concepto de pobreza (material), justificaba ciertas jerarquías y las actuaciones de fin de año. Para bailar como solista, los padres debían agregar un extra a la mensualidad. Susana era democrática y decidió que no era justo. Convocó a Eva Carlés del teatro Colón, no sólo a montar una coreografía, sino a juzgar quien actuaría en cada rol. El enojo y las peleas de algunas madres adelantaron el resultado de lo que hoy llaman "casting". Quedó en mi memoria acústica, una de las protestas:- si es pobre y fea ¿cómo va a tener el rol protagónico de la "La niña y las flores"? Me esmeré tanto en entrenar mi cuerpo que no pude asistir al ensayo general, por los 40 grados de fiebre "emocional", según el diagnóstico de José Francisco Celoria, adelantado para su época y con palabras y antitérmicos logró que bailara. No sólo fue mi pediatra, sino brújula de lo que todavía navego hoy.

Mirta Guelman de Javkin

mirtaguelman@hotmail.com

Daniel Guebel

Publicado en Aguafuerte el 17 de Agosto, 2008, 11:43 por MScalona

metamensajes

Corsi e ricorsi

Por Daniel Guebel | 17.08.2008 | 01:12   www.perfil.com

Según cuentan sus biógrafos, al compositor griego Iannis Xenakis se le ocurrió la siguiente idea: “Si pensamos gráficamente una serie de líneas diferentes proyectadas sobre un espacio (limitado o infinito), e imaginamos que esas líneas se tocan o cruzan de manera azarosa o deliberada en distintos puntos de su trayectoria, en el cruce se produce la armonía”.

Sería interesante aplicar este criterio a una serie de asuntos:

  • En su ensayo de interpretación psicológica Leonardo da Vinci, Sigmund Freud analiza al artista del Renacimiento, diagnostica su homosexualidad y cree encontrar los motivos por los cuales abandona buena parte de su obra pictórica antes de concluirla. El trabajo de Freud se lee como una novela extraordinaria, un texto de vanguardia y a la vez un thriller, es otro ejemplo del modo en que la obra de un artista supera los gustos del creador. Porque donde Freud cree encontrar un déficit que se lee como un síntoma –la obra inacabada– un artista contemporáneo encuentra excelencia. Un requisito del arte moderno es que el resultado debe presentarse como deliberadamente inconcluso.
  • Un amigo me contó que en una provincia mediterránea se organizan jornadas de trata de blancas. La carne de exportación –el lomo de ochenta pesos– viaja a Europa; la segunda selección recala en Buenos Aires, Córdoba, Rosario y el sur turístico; el resto se reparte por el norte. La versión cruda del desfile de modelos.
  • El hecho de que en la especie humana los órganos de la reproducción sean los mismos que los de la eliminación, prueba que Dios es una entidad en proceso evolutivo. ¿No es curioso que los celebrantes más rigurosos de ese chambón se internen en monasterios y practiquen la abstinencia, negándose a un sexo que huele a cloaca y apostando a un casamiento virtual con esa imperfección infinita?
  • En su carta a los medios, Jorge Corsi defendió su inocencia y reivindicó su producción teórica y se mostró alejado del peso de la letra: en un párrafo repetía tres veces la palabra “delincuente”, para aseverar que no lo fue nunca. Como si la repetición fuera la sentencia que se pronuncia, el castigo para un cuerpo que se hurta.

OSETIA

Publicado en Aguafuerte el 15 de Agosto, 2008, 16:51 por pjavkin_

Leo "Cada cien metros el mundo cambia" *. Y leo "El mundo es un temblor" **.

La nena flota en su barrilete. La pólvora, el papel, la seda y las imprentas. Rojo y Amarillo Sarkozy. Rojo y amarillo W. Que no sea Berlín ni 36.

Hay Osetia del Sur y desde ayer, hay del Norte, del Este y del Oeste. Los rusos bombardean el refugio de Stalin. Corsi e riccorsi.

Andrés llevaba un diario y sin motocicleta. Trepaba el continente hasta Managua, violentamente amarga, donde pausó su inquieta biología. El asaltante no alcanza a comprender la moraleja.

Cada cien metros el mundo cambia. Y tiembla.

                                         

*  **   2666. Roberto Bolaño

La Convicción del Señor COBOS...

Publicado en Aguafuerte el 7 de Agosto, 2008, 11:28 por MScalona

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-109168-2008-08-07.html

                                                        

MEMPO  GIARDINELLLI

Cuando la FORMA es...

Publicado en Aguafuerte el 4 de Agosto, 2008, 10:23 por MScalona

PIRULO DE TAPA

VELO

La sala de prensa del gobierno italiano está bien decorada y su pieza principal es una buena copia de La Verdad desvelada por el Tiempo, de Giambattista Tiepolo. La obra es del siglo XVIII y queda como fondo cada vez que los ministros dan una conferencia de prensa. Pero el premier Silvio Berlusconi acaba de mandar a retocar el cuadro, que apareció con un púdico velo tapando un seno de Verdad. Según la prensa italiana, al equipo de Berlusconi le pareció que el atrevimiento de la ninfa afectaba su imagen.

www.pagina12.com.ar 

Nota.  Hace un mes, Berlusconi consiguió hacer aprobar en el Parlamento italiano, una insólita ley que prohibirá investigar su gestión de gobierno, garantizando su completa impunidad e inmunidad. Se entiende entonces, claro, que quiera "tapar" los pechos impúdicos de los cuadros.  Siempre la forma es una extensión del contenido... (Wallace Stevens)

Desafío a los dioses

Publicado en Aguafuerte el 31 de Julio, 2008, 12:48 por Saty

 

“Romina X, de 21 años, fue sepultada ayer en un cementerio privado, entre muestras de profundo dolor de sus familiares, amigos y allegados”.

 

La noticia… una de tantas que aparecen en los diarios.

Romina es anónima, como así también lo son, todas las mujeres que han muerto en la búsqueda de la perfección de sus cuerpos.

La muerte absurda de esta chica, que entró a la sala de operaciones para afinar su cintura y modelar sus glúteos y no se despertó más, nos obliga como sociedad, a replantearnos valores.

Desde la televisión, las propagandas gráficas y los comerciales, nos atosigan de programas, dietas y un sin fin de recursos para vernos más bellas y elegantes, de acuerdo a la imagen, que hoy, como féminas que somos, debemos dar.

Muy lejos está la sensación de placer que nos provocaba comer un chocolate. Hoy, hacerlo, nos sumerge en las profundidades recónditas de la culpa.

A la hora de hacer las compras, nos tiramos de cabeza en las góndolas de los productos de bajas calorías, buscando la solución mágica a nuestro problema de peso.

Porque en realidad, como somos humanas, no podemos dejar de comer.

Nos subimos diariamente a la balanza, con la esperanza de haber adelgazado esos kilos que molestan, más que a nosotras mismas, a la sociedad que parece enarbolar como ejemplo de perfección a la delgadez. Y si no lo logramos ingiriendo productos diet, corremos al gimnasio para someternos a intensas jornadas de aeróbicos, muchas veces sin tener conciencia de si es lo correcto para nuestro cuerpo.

Todo por estar más flacas.

Porque la mujer del siglo 21, debe ser perfecta, aunque para ello deba desafiar el paso del tiempo y contrarrestar su propio metabolismo. No importan los medios, hay que afinar cintura, levantar el culo, quitar arrugas, suplementar tetas.

Atrás quedaron los tiempos de las abuelitas de cabello cano, que nos contaban cuentos sentadas en la mecedora. Hoy esa imagen no existe. Podrá sobrevivir alguna, perdida en un geriátrico, pero por poco tiempo.

Hasta se nos ha vetado la posibilidad de envejecer.

¿A qué extremo hemos llegado como sociedad, para castigar duramente lo que es consecuencia lógica de nuestros genes y del paso del tiempo?

No dudemos que estamos desafiando a los dioses. No nos asombremos cuando el cielo se torne rojo y aparezca Artemisa llena de ira a destruir la humanidad y rehacer un nuevo mundo. Como le dijo Apolo a Seiya, “eso es algo que los humanos jamás entenderán”.

 

 

SANDRA RUSSO

Publicado en Aguafuerte el 22 de Julio, 2008, 9:16 por MScalona


EL  INSATISFECHO

                   

Lo primero que hay que entender es lo más difícil de entender para una mujer: que la insatisfacción del insatisfecho no es nada personal. Es decir, que no es una la fuente de la que manan, imparables, sus racimos de dudas, sus impenitentes ataques de ostracismo, sus idas que siempre tienen vuelta y sus vueltas que siempre tienen vuelto. Es difícil, en principio, por dos simples razones: por un lado, las mujeres solemos creernos el ombligo del hombre, y por otro, porque el insatisfecho está tan harto de sí mismo y desea con tanta vehemencia alcanzar un estado tántrico de satisfacción que, cuando conoce a una mujer que le gusta y que lo atrae, tiende a creer que algo importantísimo en su vida ha cambiado, y supone que esos cinco o seis meses de epifanía son, más que una equívoca etapa de escoba nueva que barre bien, un hito que lo devuelve a esa instancia de su propia historia en la que algo, lo que fuera, lo colmaba.

    Cuando se enamora o cree haberlo hecho, el insatisfecho es un converso pletórico de esperanzas, ilusiones, proyectos y buenas intenciones que piensa plasmar en hechos como un caballero andante de brillante armadura o un atleta emocional capaz de las más audaces acrobacias bajo el influyo anabólico de su deseo. Pero…

    …Un día cualquiera y sin aviso llega tarde a la cita, o no llama, o bosteza de melancolía, o está como a disgusto en su papel a estrenar de hombre feliz. No es necesario que lo diga: nadie mejor que un insatisfecho para dejar entrever insatisfacción. El insatisfecho sabe dejar colgando de una frase una palabra que jamás se revela, sabe cuándo, cómo y dónde recordar a otra mina que le daba ese no sé qué que ahora extraña. Porque el insatisfecho necesita desesperadamente lo que no tiene, y no importa lo que tenga. Si tiene techo, necesita intemperie. Si tiene sed, necesita hambre. Si tiene libertad, necesita rejas. Si tiene rejas necesita la llave. Si tiene pasión, necesita calma. Si tiene calma, necesita chispa. Si tiene futuro, necesita pasado. Si tiene una necesita dos.

    Se mojan con lágrimas sudarios enteros hasta comprender que la satisfacción del insatisfecho no está en manos de nadie, ni en la de una ni en la de otra. Que si lo dejamos nos amará intensamente, pero cuando volvamos con él se impondrá indefectiblemente, una vez más, ese agujero varonil sobre el que Freud se quedó debiendo una teoría. Ya que al maestro vienés se le ocurrió que nosotras les envidiamos el pene, podría haber teorizado también sobre estos hombres, los insatisfechos, que parecen envidiar nuestras cavidades, nuestros agujeros y nuestro túneles sin fondo. Sus vidas son una metáfora de lo que jamás puede llenarse.

 

 

 del libro ARQUE TIPOS

Adictas al Amor

Publicado en Aguafuerte el 14 de Julio, 2008, 17:47 por MScalona

http://www.revistaohlala.com/nota.asp?nota_id=1029354&pid=4739364&toi=6285

REVISTA  OHLALÁ

VICENT nuestro de cada día...

Publicado en Aguafuerte el 13 de Julio, 2008, 11:50 por MGuelman

Lavabo

MANUEL VICENT  13/07/2008

www.elpais.com

A la hora de ir al baño en cualquier discoteca de moda se hace cada vez más difícil interpretar el símbolo que distingue el lavabo de hombres y el de mujeres. Antes de que llegara la posmodernidad en cada puerta estaba escrito con todas las letras la palabra caballeros y señoras. Bastaba con saber leer para no equivocarse, siempre que uno tuviera claro a qué género pertenecía. Fijar en la entrada del baño el autorretrato de Durero o la imagen de la Gioconda fue la primera alternativa clásica, pero después la disyuntiva se fue complicando. Una simple inicial, unos labios rojos o un bigote, una pipa o un tacón de aguja, un sombrero de copa o una pamela, signos cada vez más abstractos y ambiguos hacían que uno se confundiera en la encrucijada, sobre todo si iba borracho, hasta oír un grito detrás de la puerta equivocada. En un viaje reciente a Buenos Aires me llevé una sorpresa. La librería Clásica y Moderna de la calle Callao es a la vez café concert, botillería intelectual, refugio de lectores y artistas, un establecimiento regido por la divina Natu Poblet. En el momento de ir al baño, situado en un altillo, me encontré con mi foto en la puerta del lavabo de caballeros, sin más explicaciones. Se supone que en ese espacio mi imagen era el símbolo del género masculino, el guía que conducía a los hombres fisiológicamente hacia su destino. Consulté el caso con mi psicólogo, que es argentino, valga la redundancia. En principio yo no sabía si mi foto pagada a la puerta de un retrete de caballeros debería ser tomada como un homenaje o como una forma de mandarme a la mierda. El psicólogo me dijo que servir de hito en ese espacio era un reconocimiento más importante que cualquier medalla. De hecho, cuando entré en el establecimiento se produjo un revuelo entre las camareras del bar, los empleados de la librería y algunos clientes habituales sólo comparable al que se dedica a un gran personaje. Para ellos yo no era escritor ni periodista, sino el monarca absoluto de un reino de apenas tres metros cuadrados. Después pasé por la prueba de entrar en mi propio reino para ejercer mi función y dentro me encontré con uno de mis súbditos, que me miró con ojos espantados como si yo fuera un fantasma.

                                                                                

mormagic-reality

Publicado en Aguafuerte el 5 de Julio, 2008, 12:14 por MScalona

 

                                      
Si este es el estado de salud de la INGRID  "moribunda-agonizante"
que nos habían mostrado los "medios" hace un mes, y nos habían asegurado
los amantes de los derechos y humanos defensores de la libertad de los estados unidos
del mundo... el día que YO  tenga alguna enfermedad seria,
me gustaría internarme en esa CLÍNICA DE REJUVENECIMIENTO
QUE TIENEN LAS     F A R C    en la selva colombiana...
Lo que me parece más milagroso que el viaje en globo al cielo del padrecito brasileiro,
es que justo el día que    MC      CAIN     llegaba a Colombia, Ingrid fue liberada mediante
"un audaz pagoperativo militar".
                                    ******* y siguen 50 estrellitas más....
Me gustaría ver si mañana largaran algún preso de GUANTÁNAMO,
si estaría en este mismo estado de salud "desesperante" en que se hallaba INGRID
al ser "heroicamente" liberada......
No estoy en contra de la liberación de Ingrid, al contrario, condeno la violencia
como método de búsqueda de soluciones o cambios y sólo creo en consensos.
Aunque, si algunas personas sólo te hablan con la violencia, ¿cómo les contestas?
                                                  
No me gusta comer vidrio... No me gusta que crean que somos TAN idiotas,
porque de ser así, me sentiría más pelotudo que el curita que quiso llegar al cielo en globo...
                                                            
¡ Con todo lo que hay para hacer en la tierra, Padre Adelir...!

Dos de realismo mágico

Publicado en Aguafuerte el 5 de Julio, 2008, 12:07 por MScalona
Brasil: hallan cuerpo del cura que intentó volar con globos

El hombre, de 42 años, estaba desaparecido desde el 20 de abril pasado.-
         
El cuerpo del sacerdote Adelir Antonio de Carli, que desapareció hace más de dos meses al intentar batir un récord volando con globos, fue encontrado en alta mar, a 100 kilómetros de la costa de Río de Janeiro.

El cadáver del cura fue hallado ayer por un remolcador de la empresa brasileña Petrobras a 100 kilómetros de la costa .-

Cambio de hábitos

Publicado en Aguafuerte el 21 de Junio, 2008, 12:02 por Saty
 

No sé por qué, pero mientras miraba por televisión la transmisión por cadena nacional, me acordé del reptil que periódicamente se deshace de su vieja piel. El animal lo hace a medida que crece y además para reparar heridas y desprenderse de parásitos externos.

En este caso, la mujer cambió su atuendo, se calzó el trajecito gris de corte sencillo y alivianó su maquillaje, para salir a decirle a su pueblo lo que ellos esperaban oír.  

Cambió además, el tono suave y conciliatorio, con el cual les había hablado a los otros el día anterior, por el fervor en la palabra. Se sacó  el tapado y los guantes de cuero, subió al escenario en el que tan bien se desenvuelve y  agitó sus manos remedando a su mítica Evita.

De ese modo, ella evita, que los pobres piensen. Piensen que no es como ellos. Evita también, que ellos sepan de su inmenso patrimonio, evita que la tilden de soberbia, evita que le pregunten por su pasado guerrillero, evita que la igualen a los que tienen 4 x 4.

Con su modo de hablar, cuidado y enérgico, los incentiva en pos de la igualdad, de una igualdad deseada pero engañosa y utópica. Porque ella  les hace creer, que un día, todos seremos como ella. Podremos llevar a nuestros hijos a Disney o comprarles autos importados, podremos hacernos las cirugías estéticas en los mejores centros privados, podremos vestir modelos exclusivos y comer carne.

Nada de polenta ni fideos.

Según el arreglo con el frigorífico brasilero, antes francés, antes inglés, todos los ciudadanos de  su pueblo, podremos comer una rica, suculenta y nutritiva viandada. Ni pensar en un  asadito con achuras ni un lindo bife. La comida del futuro es la tradicional viandada.

¿Nuestra señora la habrá probado cuando era chica? Posiblemente lo haya hecho en algún campamento con entrenamiento para la supervivencia. Pero de ahí a pensar que esta latita de dos pesos con cincuenta servirá de base alimenticia para la familia tipo, hay un largo trecho.

Solamente nos resta esperar. Los cambios alimenticios llevan su tiempo.

Posiblemente, dentro de unos años, podamos decir que gracias a la viandada se acabó la desnutrición en este país tan generoso.

D i l e m a...

Publicado en Aguafuerte el 15 de Junio, 2008, 11:04 por M Guelman

Solo nos queda una ardiente paciencia ante el conflicto o dilema Argentino de estos días.A falta de deidades, líderes, ídolos, conquistadores ideológicos o grandes sujetos, que restauren armonías y equilibrios o simplemente ayuden a resolver el actual conflicto, transformado en dilema sin salidas, quizás sea hora de autoconvocarnos los "intelectuales" o gente de la cultura y escribir algo. Es probable que no logremos ser leídos por las "autoridades", como logró Émile Zola con su carta publicada en el periódico, el 13 de enero de 1898.  De todos modos, como dice el poeta Gabriel Zaid, "importa más la recepción del discurso intelectual que el discurso mismo… "

Ya no estamos frente a ningún Cabildo, ningún símbolo que lograba "re-unirnos", sino sentados frente a las pantallas de vidrio, contemplando, opinando o sufriendo, acumulando sensaciones y sentimientos, participando en lo mínimo, al menos escribamos algo y luchemos con la palabra. "Es imposible no escribir, ante la imposibilidad de escribir" y "más allá de cualquier fractura, de cualquier estallido, la paciencia de pura impaciencia, lo poco a poco de lo súbitamente…" (Maurice Blanchot). 

       "La urgencia todavía es inmóvil, pero ya tiene un temblor dentro." (Clarice Lispector). Es hora de comenzar "a sangrar la poesía por la boca" (Francisco de Madariaga) o apelar a " la ardiente paciencia, que permitirá conquistar la felicidad" (Neruda).

     A decir verdad, me cuesta pensar sin bronca. Las dos partes en conflicto, olvidó construir hospitales, escuelas o refugios para los centrifugados sociales. No fueron capaces las "pobrezas" de los niños de esta época, ni supieron sublimar reflexionando y escribiendo, acerca de lo que verdaderamente está ocurriendo y pasará

Mirta Guelman de Javkin

mirtaguelman@hotmail.com

FRESÁN-FORD-OBAMA

Publicado en Aguafuerte el 10 de Junio, 2008, 9:08 por MScalona


Más tarde, en un mediodía de Barcelona, durante el almuerzo, le pregunto a Richard Ford si no es un poco raro que un escritor que se ha consagrado gracias a saberlo todo –y a hacérnoslo saber todo– acerca de Frank Bascombe se arriesgue a confiar en alguien de quien no sabe nada, y si Obama no será un poco como Denzel Washington haciendo de candidato a la presidencia. Y Ford responde: “Es posible. Pero también es verdad que no podemos caer más bajo. Estamos en el fondo del fondo. No hay dudas de que George W. Bush ha sido el peor presidente en toda la historia de mi país y de que, para salir de semejante abismo, nec