Poemitas.


un poemita

Publicado en Poemitas. el 24 de Septiembre, 2008, 12:22 por Beto Frangi

Olor a Quemado

                   

                   

                   

Yacen renegridas en el fondo de la cacerola,

las hilachas de aquel sueño,

fibras de algún desamor

Hay olor de chamusque

en los vestigios de un camino incendiado,

en los techos de un rancho viejo,

en el arrugado rostro de algún pastor

¿Rodará quizás algún humo vago

en el tránsito desleído de un colibrí

o será el despertar

de una nueva pasión que destierre otra

que como rata, huyó del corazón?

Viste ya, en Internet,

en ese primer plano,

cómo se venden caros los trapos del loquero?

las mañanas tempranas con aliento a ajo?

Qué ganas de que llueva!

Oh mi Dios!

de acariciar campos de olivos,

de caminar atardeceres sin cicatrices,

de aspirar hondo el perfume

de la tierra húmeda

que hoy huele tan a quemado!

 Beto Frangi

 Beto Frangi

 Beto Frangi

Orfeo en Victoria

Publicado en Poemitas. el 23 de Septiembre, 2008, 9:05 por MScalona

                   Orfeo  en  Victoria

                                                 

                                    

Hablo de cuando no existía el puente.

Tomaba la balsa o iba por Santa Fe,

el túnel subfluvial y Paraná,

Diamante, Crespo, Aranguren.

                                          

Un turismo existencial 

mucho antes del progreso.

Por el fantasma de Onetti,

el paisaje de lomadas,

el Padre Martín en la Abadía

pero las más de las veces

los carnavales.

                                             

El único lugar del mundo

donde quedaban murgas de niños

pintados al corcho carbón

comparsas de vecinos,

pomos de agua perfumada

y el corso en la vereda.

                                

El paisaje produce el monstruo

otorga la misión de rabdomante,

inquisidor, Sherlock, Columbo, Belano.

Gustar de ir viendo todo y anotarlo.

Esa fisura donde empiezan a aparecer las musas,

heroínas,  ángeles tiznados, 

el linde real y el sueño.

Los postes en la ruta, los capítulos,

una niña muerta, una niña en trance,

el arrullo de la banquina,

el rumor de la escritura

y la luz amarilla de una posada

convertida en baliza cuando me acerco; 

                          

Un espejismo,

la demora, la deriva,

ahora sí

                  todavía no.

Actúo un poco la pose

de winner takes nothing,

vencedor vencido,

la pose tilinga de loser:

poeta torturado

con un impermeable Cristian Dior

estudiadamente raído en días de sol

sin mostrar jamás una cuarteta decente

                         

 A menudo pienso en la locura así:

 como una falta de compañía.

Compañía

                     en el fondo de un socavón maldito.

 Y también pienso que quizá sea tarde

   y que ya esté… 

   con todos esos paisajes alrededor de la derrota

   de una época que escribía

   la posibilidad de un rescate,

   de que por fin Eurídice se uniera a mi sombra

   y me ayudara a cruzar el último puente. 

   Incluso por ella, pobre mujer,

   tener que lidiar siempre

   con un Orfeo inconcluso

   de querer y no querer

   y andar siempre insatisfecho. 

                                   

   De esa época

   me quedó el berretín

   de hacer un juego semántico

   con los nombres de las canciones de Bill Evans:

    urdía el poema con las resonancias

    mientras tarareaba las melodías

    al galope del sonido del estéreo: 

     Hola Bollinas,

      no es cierto que seas Minha,

      pero Esta tarde vi llover y pensé,

       Nos volveremos a encontrar.

      ¿Qué vas a hacer el resto de tu vida?

       Debes creer en la primavera.

       Yo te amo, Porgy.

              

       Y a menudo me dormía

        con esos garabatos verticales

        de metáforas robadas.

        Solía estacionar el auto

         junto a los arroyos,

         el Ceibas, el Döll, el Clé,

          cualquier pausa de la tierra sobre la ruta 34

          esperando que acabasen

          los temblores y la intermitencia.

         

         Mi arcén preferido terminó siendo el vado de Spatzen,  

         un camino real del siglo XVIII

          solitario y olvidado de los mapas.

         Desde los 33 Orientales no cruzaba nadie por allí.

          Un camino baldío,  ideal para perderse

           un anticipo de la primavera,

           esa clase de expectativa.

           Como una fragancia de mar de fugitivos.

           Un agua para perderse,

           como un feto,

           un anfibio que respira dentro de una mujer,                          

            o alrededor de ella.

         

           Y es de no creer, pero cada noche,

            cuando el concierto llegaba a esos acordes de Quiet now

            aparecía en el abrevadero un alazán arisco y sudado

            buscando su jinete.

            Un caudillo del siglo XIX

            o el mismísimo Martín Fierro,

            porque Hernández vivió por allí…

                  

           ¡Quién sabe esos vericuetos de la neurolingüística!

             Ni bien veía el animal agitarse

              me venía la voz de Eurídice adentro de la cabina del auto;

              esa frase repetida en la noche

              cada vez que ella entraba en la cama

               y me daba su abrazo y me decía:

     

                         Nada podrá vencer esta ternura.

                                                                                Nada.                                                      

                                              Marcelo  Scalona

Después de pasar la lija

Publicado en Poemitas. el 18 de Septiembre, 2008, 9:12 por Saty

Axioma

 

Llueven ámbar las escamas

Me siento igual a ellas

En tanto las ninfas seducen

Mis ojos detienen su vuelo y

Mi andar sigiloso dibuja

Una elipsis de plata

En el espejo.

 

En mis sueños

Me voy

Y me quedo.

 

Quiero elegir cómo vivo y

Desmantelarme de a poco

Solo llevar mi maleta de olores

Abandonar a su suerte  los duendes

Y cuando la brisa me impulse

En una sutil comisura

Anclarme sedienta.

 

 

 

 

 

 

Edificio

Publicado en Poemitas. el 12 de Septiembre, 2008, 17:59 por Saty

 

Si edifico en rigurosa cuadrícula

Por qué con vos no logro

Evitar usar el pistolete

E insisto en una Casapueblo

Casual y desmedida.

Debería ladrillo más mortero

Levantar con lógica el muro

Y que quede en escuadra

Cuando ponga el nivel.

Es que nunca me gustó

La precisión en las cosas

Más de una vez se me ha escapado

Algún centímetro en los planos

Venciendo con artística locura

Las reglas de la ingeniería.

 

 

 

Le prometí a Tere

Publicado en Poemitas. el 11 de Septiembre, 2008, 0:22 por Saty

TERESA                                                                                               

 

Olor a albahaca… se filtra por mis fosas

En vuelo al  íntimo recinto del cerebro

Inalterable.

 

No te trae a mí como quisiera

Me arrastra en cambio, hasta la infancia.

 

Te veo… doblada sobre tus tomates

Aquellos que crecían mezclándose

Con las ramitas para preparar la sopa

 

Y yo

 Jugaba ajena a tus pesares.

 

Te miro y te levantas,

Tus manos grandes me abrazan

Con tus manos basta.

 

Y en la inmortalidad que otorgan los olores

Tu cuerpo cansado se transforma

Hasta adquirir la imagen que guardo

En mi memoria

Y no muere.

Después de hoy

Publicado en Poemitas. el 3 de Septiembre, 2008, 23:48 por Saty

Debo decir aquí y ahora

Y no  me ocurre nada

Como el vuelo del pájaro

Agarrando estrellas

O el sonido del arpa

Deshojando

Debo decir que presiento

Sobre esa línea vertical

Tu espalda desnuda

Mis manos espantando

La nada entre nosotros

Y vos partiendo

Debo decir pero no digo

Lo que escapa de golpe

Y late y sufre enmascarado

Qué importa si no digo

Lo que debo

Cuando escucho el adiós

En la triste rutina

El acompasado dejar

De tus lamentos

Debo decirte porque debo

Que todo ha terminado.

Desde el campo, meteorológicas.

Publicado en Poemitas. el 29 de Agosto, 2008, 20:26 por Descarga

Bajo en invierno

 

 

 

Coronado por el rastrojo de maíz

el médano

y detrás

la laguna

con el agua retirada de las barrancas

esqueletos de peces sobre la sal

sin aves

quieta

como una inversión de silencio.

.

 

 

 

 

Brasil

 

Caminamos en la playa

sin despojo

con una disciplina transferida enfrentamos al exceso

el juego de obstáculos de los morros, azul en azul, la insinuación de los barcos,   

y nos reducimos

en una pérdida horizontal cuando el mediodía pugna, irresuelto,

hasta que el azar nos sube al escenario

llueve

del tragaluz que se hace en el agua

nos aleja

la aceleración de las gotas sobre los cuerpos, la piel  tomada en bienvenida,

el espacio de desconocernos

 

comemos camarones en un refugio a metros del mar.

 

Eneros que ya no son

Publicado en Poemitas. el 28 de Agosto, 2008, 18:42 por Nano

En los eneros modernos está prohibido

Que los estíos se tornen fríos y

Despunten flores al son de los calefactores

                                  

El río marrón no ríe

Olas gastadas descubren y revelan

Una memoria morbosa y gruesa

Complicidad de arenas resistentes

Pomposamente transfiguradas.

                                         

Modorra protegida

Camalotes afiebrados

Sauces torturados

Especies adulteradas.

                                              

Cardúmenes de frituritas dulces

Retozan cansadas

Escapando de la oscuridad

Del agujero de la nada.

                                           

Aparecen y desaparecen

Para teñir las neuronas de soledad

Aparecen y aparecen

Demostrando que siempre están.

                                               

Nubes desganadas sudan vagas palabras

Contrariando a las cigarras que ya se van

Lenguas crispadas arrullan el más allá

Ondas melindrosas, embusteras

Esconden la señal…

     

Un Poema

Publicado en Poemitas. el 21 de Agosto, 2008, 13:22 por Roberto Vince

FERIADO

Como una sentencia interdicta

las campanas convocan al clisé

de lo imperecedero y del pescado fresco.

Entre las ramas del olivo

alguien pende en cruz

bajo la égida

de una muerte en vano.

La plegaria finge la impronta

y difumina lo vacuo

en el paraíso pagano

donde se enciende el ritual del vermú

y los efluvios de flashes perdidos.

Algo cae más de la cuenta.

En la mesa,

las noticias del mantel

se diluyen bajo las grasas

del banquete.

La familia se dispone

para el retrato de

la escena feroz de una estampita.

No hay corona en este reino.

El Heno De Pravia en la piel del pescuezo.

La lengua como bife entre las perlas del rosario.

El Apocalipsis se consuma

en la carcajada del hereje.

No hubo veda

para el sábalo gurí

que hedía en la bombilla

a la hora del mate

y las bolillas del bingo.

Algo se anticipa, como toda novedad,

un momento antes de envejecer.

El velo cae, como todo secreto,

en la delectación del infortunio.

Ya todo fue engullido

en la dialéctica del folletín.

Llovizna.

En la vereda se fraterniza

y se imponen las promesas de rigor

entre la indigencia de la tarde

y las primeras luces de la calle.

Uno de nosotros salpicó la escena

entre el desmadre de rostros desleídos.

.-:-.

Publicado en Poemitas. el 19 de Agosto, 2008, 23:28 por tomasboasso

 

ciruja en luna llena

tratame como down

ciruja en luna llena

tratame como down

palabras de alivio susurro en la oreja

tengo un hueco de viento

tratame como luna llena

ciruja down

el tetrabrik se volcó vacío en el cemento

te dormiste con la boca abierta

luna llena como la cabeza

de un down

el hueco está que rebalsa

no hay riesgo de comer vidrio

los perros no son tontos

/ papá puso con la plata que le sobra una escuela para downs

mamá los educa /

y cuando hay luna llena las clases se dan a la noche

en la puerta de casa vive un ciruja

si te asomás a la cornisa lo ves

como palmera arrasada por tsunami

los perros no son tontos

no como los niños que cuelgan de la luna llena

no como las cornisas que tienen cuerpo de down

no como el cemento que se derrumba

   

Raquel Piñeiro Mongiello

Publicado en Poemitas. el 17 de Agosto, 2008, 11:05 por MGuelman

 Vos

Una porción de pudores

se puso a andar,

por mis rescates

y demoró el alma

en la vereda de ayer.

Cuando cierta azúcar

subió a los labios,

y regresó a horas

que ardieron en el pecho,

y no sé, si fue ese suceso

de un sueño

o este salario de tu ausencia

que no sé disimular.

          

                 

Raquel Piñeiro Mongiello

tarde.

Publicado en Poemitas. el 13 de Agosto, 2008, 23:52 por pilar almagro paz
tarde.


lo mejor de no saber
es 
no saber

sin levantar la vista
al costado
un hombre desnudo hace el saludo al sol

y si mira
lo miro
parece  que no hay nadie

lo mejor de no saber
es que el miedo
no son pasos
el miedo es agua
de mar

el viento

voy a hablar tanto del viento
hasta que se cansen de él
se aburran
como un capricho, decilo si querés.


llegar
y encontrar
algas verdes
y azules
sobre unas piedras
donde el agua
pasa
y recorre
no se asienta
y el viento llega sólo en enero
por la tarde


todo se cruza
la ruta
una familia en el auto rural
me acercan a la estación

 

no traje mis ojos
cómo lamento no haberlos traído

 

explicar no
el éxtasis
de la soledad
vida
música
ojos
vientos


un viaje de veinte minutos
me lleva al hogar
una casa que no es mía
no adorné
ni elegí
es mi hogar
es enero
la lámpara
sobre la mesa
al lad