"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Nuestra Letra.


PAPA, contratapa diario LA CAPITAL 9-8-15

Publicado en Nuestra Letra. el 13 de Agosto, 2015, 16:40 por MScalona

LOS LIBROS DE LA CALLE INCLINADA

Publicado en Nuestra Letra. el 19 de Septiembre, 2014, 14:38 por MScalona

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 PRIMERA REUNIÓN de nuestro sello editorial, LOS LIBROS DE LA CALLE INCLINADA,

los 3 editores, Caro Musa, Tomillo Boasso y Marcelo Enrique Scalona con Roberto Vince,

primer autor de la colección de poesía con su libro LO QUE DURE EL TRUENO !!!

MARCELO SCALONA, una novela que comienza

Publicado en Nuestra Letra. el 24 de Mayo, 2014, 17:53 por MScalona
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Locutores soñaron poemas

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Esteban salía de uno de sus habituales períodos de ensoñación, aunque éste había sido más largo, como dos años de una muerte dulce, el escape de gas de la estufa o el ovillo humano tiritando en el atrio de la iglesia. Dos años en la grieta de la metástasis, los aprestos para el barco de Caronte, un camarote de dos plazas, la próstata del padre, el útero de la madre, el lugar del hijo. Dos años esperando a Godot, y mientras tanto, una chica se tiró a su patio del piso 14 del edificio contiguo; su albañil favorito, hermano de su amigo, se colgó de un tirante; y el asedio llegó al colmo cuando murió Fabricio, el poeta de los poetas de Rosario, la musa, el último talismán burlador de la muerte. Ni que hablar de ella, no sabía cómo ni cuándo se había hechola ella sin sombra. Tengo que ser cortés, éste es el momento, si no leíste a Macedonio, no sigas leyendo esto.

 

 

El primer mail llegó a finales de febrero, a un mes exacto del último entierro y pensó en la agenda del personaje de Rilke, El Sepulturero. Hotel Almagro Ediciones le proponía un cronograma de presentaciones de libros, algunos alumnos suyos, otros no, pero todos escritores, y a cambio de lo cual, era probable que leyeran una novela suya mal editada, enrarecida, olvidada, y quizá después de las presentaciones, a modo de salario, la reeditaran, pero eso sí, entonces, él no podría presentarla y habría que buscar otro locutor. La persona que llamó de la editorial para confirmar la llegada del mail usó el término locutor. En ese instante Esteban pensó en el título de un cuento,Locutores soñaron poemas, que se hubiera podido escribir en el Hotel Almagro y esconderlo en un doblefondo de un placard o detrás de la luna del espejo, e incluso, en alguna grieta de mampostería que siempre hay en esos edificios viejos y húmedos de calle Rivadavia y Castro Barros.

El 27 de marzo (San Alejandro de Disipara, patriarca de Alejandría), debía presentar la novela "Llueve sobre los rieles" de Alejandro Hugolini. Le sonaba el autor de unas clases de Historia de la Cultura del Padre Barufaldi, el único cura en el mundo que comprendió a Nietszche, a Kierkegaard  y a John William Cook. O que los había leído. Recordaba eidéticamente que Hugolini en una clase de Sócrates había preguntado a Barufaldi si la expresión "solo sé que no sé nada" era un acto de humildad del filósofo y el cura dijo que no, que era de estricto realismo aristotélico. Pregunta y respuesta los hizo compañeros de bar nocturno en la primavera alfonsinista. Esteban recordaba que en esa época había un gran escritor argentino llamado César Aira. Clickeó responder y aceptó el cronograma de presentaciones de la editorial Hotel Almagro, sin sopesar que le llevaría todo el otoño hacer el locutor de tantos libros, aunque sí pensó que la peor parte la llevaban los árboles.

A vuelta de mail pidió los originales de Hugolini no sin antes atisbar feliz en las redes sociales, las fotos de las Virginias Gulfes que seguirían en la temporada de otoño, Carolina Musa, Natalia Massei, Laura Rossi y Silvia Tombolini. Son mujeres, le decía siempre Fabricio. Chelo, deciles que me quedan tres meses de vida. Leen, escriben, pero son mujeres, decí que sí… son mujeres Chelo. A ver, a ver… creyó reconocer a la última y dijo: – ¡Qué buena está la hermana de Jorge!

-¿Qué Jorge…?

- Jorgito, ya probaste el chiquito, ahora probá el grandote. Y esa risotada del Rengo.

Esteban lo tiene grabado en un mensaje en el fijo. Ese mensaje y otros cinco de su vieja preguntándole si irá a almorzar, si tiene que lavar camisas, si llegó de Buenos Aires y si de una vez por todas le irá a arreglar la video y el tele, porque su hermano Javier, el abogado, le desconcha todas las conexiones cuando se pone a ver la peli "La Fuga", de madrugada.

Esteban tiene un rito que aprendió de Monterroso, los domingos, a las siete de la tarde, mueve su sillón poltrona del living donde da sus talleres literarios, hasta el teléfono Panasonic donde están grabados los mensajes. Se sirve un Chivas Regal en un vaso de precipitados, al milímetro, de una botella que le regaló la autora de "Maraña" (Natalia Massei lo conducirá el 10 de mayo), para escanciarlo con el rigor de una frase de Di Benedetto, y aprieta el play por esos 5 mensajes. Y los repite. Y llora, claro, igual que Monterroso con el final de Karamazov.

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UNA NOVELA QUE RECIÉN COMIENZA...................... Marcelo Scalona

FLORENCIA MANASSERI

Publicado en Nuestra Letra. el 23 de Agosto, 2013, 11:53 por MScalona

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Escribir

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En un determinado momento empieza a crecer dentro de mí. Sucede cuando estoy callada, cuando me desocupo mucho, cuando duermo poco, cuando mis ojos subtitulan los días, incluso los pasos que doy y su sombra. Es eso, un constante trabajo instintivo de letras que se agrupan, que dejan un vacío entre ellas. Suenan como las canciones que reproducen el emepe-tanto y la radio, bien cerquita del interior, pero que significan desatención. Capturado todo pensamiento por la semilla que va creciendo, desinteresada por todo, hasta por su cumpleaños, ella insiste en meterse entre el puente y el té para tres. Por suerte sabe disculparla (disculparme).

 

La cuestión es esa, sentirla. Sentir la necesidad de traducir algún recuerdo, algún hecho, algún sueño o sentimiento, algún imaginario. Después de semilla, lo demás es una seguidilla. Y hasta rima.

Crece dentro de ese caparazón la historia por sus causas y consecuencias, comenzando con referencias que ubiquen a los demás, que comprendan que si no cesan su lectura se va a ir llenando y llenando, hasta ponerse bien gordita. Este crecimiento paulatino poco tiene que ver con la tierra pero sí con los nutrientes. Se ubican entre líneas paralelas, la lucen y engalanan, los recursos que la ponen linda.

Continuidad de hechos que se van encadenando como en todo relato, personaje con determinadas características, una sucesión de imágenes y sonidos que se buscan constantemente y que esperan ser sentimientos, quedar en la mente del que esté del otro lado, provocar una reflexión. Estas son las ramas que se estiran y retuercen hasta vencer la membrana cuando estalla el conflicto. El desequilibrio del crecimiento que continúa pero que ahora se vuelve sumamente ruidoso. Entra en el ombligo del lector como si la semilla fuese humana y él, el cordón umbilical. Lo obliga a la rápida velocidad de los ojos o la saliva, crea una conexión vital capturando en su máximo exponente ahora también su atención además de la mía.

Mi trabajo como simple redactora de esta gestación debe ser consciente del doble papel lector-autor que tengo que desempeñar. Saber si logro traducirla y así tener pendiente a cualquier externo a mí hasta la última palabra.

Una terminación que no me gusta llamar final, porque se descubre allí que lo leído no es más que una superficie, que adentro se esconde otra historia por debajo, que estaba escondida, que fue siempre raíces. Nos motiva a la recapitulación de los párrafos, sigue el desempeño que buscábamos tener desde el inicio, por eso existe. Porque permanece.

Además de ella algunas frases que nos marcan, que quedan rondando en nuestra mente. Podríamos llamarlas hojas, flores o bichitos, porque no paran de moverse. Porque no tienen una forma definida, porque carecen de racional comprensión hasta que cada uno le adjudique una.

 

Nace de la vida, es parte de ella y es vida. Pero lo más reconfortante del cuento es que además se forma a partir de lo fantástico. Como dijo Gustavo: Similitudes que soñás, lugares que no existen pero vuelves a pasar. Errores ópticos del tiempo y de la luz.”

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Florencia

VERÓNICA HUCK

Publicado en Nuestra Letra. el 3 de Agosto, 2013, 18:24 por MScalona

LIBRETA CAGONA (work in progress)

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VA CAYENDO la mierda por peso propio, en clave feísta, fierrista, optimista y tuya, que esta vez me viene bárbaro.  


Así como a veces se cree estar tocando el cielo con las manos y en verdad, resulta ser el cielo raso, otras nos suele poseer la triste alegría de pensarse tocando fondo, para que luego, el suelo firme desaparezca cuando intentábamos rebotar contra él. 

Caída en línea no recta, sinsentidos varios, nuevos sentidos, y despelote, sobretodo despelote. Pero libertad si de golpe entendés dos o tres cositas.  

Menos mal que ese no era el fondo y ahora más prudentemente, entonces nos apoyamos en algo que sabemos que puede retirarse cuando guste o cuando la caguemos... 
Saliendo del círculo y acusando recibo me propongo ahora batiFRutA. Pero más o menos organizadamente, que de estructuras varias es de lo que jamás creo poder despojarme, (menos) mal. 

Esta serie podría llamarse, los hasta ahora "INARRANCABLES".  
Son disparadores más que otra cosa. Seguro es más que nada. 



la novela colectiva del 2013: ZONA 16

Publicado en Nuestra Letra. el 31 de Julio, 2013, 12:28 por MScalona

 

MAYRA MEDINA es la autora de la síntesis argumental de la nueva novela colectiva del taller (3° año)

2013:  ZONA 16: 3 personajes, SALERNO, SELLER Y JANA... cámaras de seguridad, una chica mimo,

dos hombres, el barrio de Pichincha... ahí vamos... todos los años, este comienzo me llena de ilusión...

lo más parecido a una invitación a viajar...                               Marce

BETI TONI

Publicado en Nuestra Letra. el 28 de Julio, 2013, 23:26 por MScalona

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Diálogo

 

Reunión de personal en una escuela primaria, pública.

 

Directora (Rita): - Bueno, chicas, pasamos al segundo punto del temario.

 

Maestro de Dibujo (Alberto): -¿Cómo chicas?.  Yo existo.

 

Directora:- Sí , chicos y chicas. Obviamos las edades. Se trata del problema que hubo con los hermanos  Angelito de 2do, Lucas de 4to y el que los llevaba a su casa, Matías de 7mo. Un caso de abuso. Hemos hablado con las familias, informamos al ministerio y el próximo miércoles vendrá el psicólogo Blastein de SOS escuela a dar una charla.

 

Docente de 7mo (Marta): - ¡Yo no voy a venir¡. El problema sucedió fuera de la Escuela.

 

Docente de 4to (Luisa): -¡ Bastante trabajo tenemos nosotras para hacernos cargo de esto¡.

 

Vicedirectora: - Es importante la charla, pues la situación puede repetirse.

 

Docente de 7mo: - ¿Repetirse? Hay que expulsarlos a los tres y san se acabó.

 

Docente de 2do (Ana): - ¡Chicas son alumnos de la Escuela!

 

Docente de 4to: -¡Y qué alumnos! Los padres de Ángel y Lucas están separados.

 

Docente de 7mo: -¡Y la madre no se ocupa de nada!

 

Docente A: -No discriminemos …¿ por el padre nadie pregunta?.

 

Docente B: -Siempre los padres ausentes sin aviso.

 

Maestro de dibujo: -¡eh! ¡eh! Ustedes discriminan al revés. ¿Alguien conoce al padre?

 

Docente A:- Nadie, como siempre. ¿Cuántos padres vienen a las reuniones?

 

Docente A: - Sí, el padre está preso. Falta la figura masculina, el apoyo.

 

Maestro de Dibujo: - Sí, es cierto. Yo me ofrezco,  ¿alguna necesita apoyo?

 

Docente B:- Callate, que después arrugas.

 

Maestro de Dibujo: - No sé.. No sé, ¿yo me sacaría las dudas?

 

(risas)

 

Directora: ¡ Por favor, silencio! Así nos escuchamos. La mamá de Angelito y Lucas trabaja. Por eso Matías lo llevaba a su casa. Ocurrió en el pasillo. Matías vive con la abuela, tiene una historia pesada….

 

Docente de 7mo: - Por eso. ¡ Hay que separar la manzana podrida!

 

Docente  de 4to: - Yo también trabajo y tengo hijos y no quiero perder el tiempo en estos negros…

 

Vicedirectora: -Luisa, no discriminemos,  aquí no hay muchas rubias.

 

Docente de 4to (tímidamente): - Pero yo digo negros de alma…

 

Directora: - Es importante escuchar al psicólogo para decidir qué hacer.

 

Maestra de 7mo: - ¡En mi aula a Matías no lo quiero!

 

Maestra de 2do: - Angelito es un chico muy tímido, puede traumarse más…

 

Maestra de 4to: - Claro, Angelito tiene un cerebrito y una mamita que no se hace cargo de nada.

 

Docente B(despacio): - Y a Angelito le tocaron el culito, pobrecito.

 

Docente  A: - ¡Callate bruja!

 

Docente B: - Hechicera, hechicera, que no es lo mismo.

 

Risas.

 

Secretaria: - Rita, yo así no puedo hacer el acta.

 

Directora: -Vamos cerrando lo de la charla que hay otros temas a tratar.

 

Maestro de dibujo:- Rita, fuera de broma, yo me ofrezco para colaborar, podría hacer un taller de  expresión con estos chicos, si el psicólogo me ayuda…

 

Directora:- Bárbaro, te tomo la palabra.

 

(Aplausos)

 

Maestra de 2do.: - Lucas nunca trae la tarea… pero si el psicólogo puede lograr algo…

 

Docente de 7mo.: - Trabajo en doble turno, de aquí me voy a otra escuela, no  puedo venir a la charla.

 

Vicedirectora:- La ponemos como reunión plenaria de 11 a 13. Por reglamento tiene prioridad.

 

Docente de 7mo.( en voz baja a la de 4to.): - Me corren con el reglamento. El otro día la ví dar dos cajas de leche a la vieja,  esa que vive en “La Lata”.

 

Vicedirectora (en voz baja a la directora): - ¿La escuchaste? ¡Qué jodida! Yo la cruzo.

 

Directora: - Tranqui, sos la Vice, la Sra. Vice.

 

Vicedirectora: -¡Qué Vice ni ocho cuartos! (a la docente, gritando) . ¡Le di la leche porque con  cinco hijos  no tenía que comer!

 

Docente de 7mo: - ¡La leche es para la merienda de los alumnos.! Es mal-ver-sa-ción de fondos!.

 

Directora: - Permítanme, silencio por favor. Hay un mal entendido. La Sra. Vice dio las dos cajas con mi autorización e inmediatamente las repuso de su peculio. ¿No vieron a su hijo cuando las traía? Deberíamos felicitarla.

 

Docente C: -¿Y qué pasa con la  plenaria?

Docente de 7mo: - ¡Yo no vengo!.

 

Directora: - Mañana paso la circular. Marta hace una nota por  escrito fundamentando tu decisión. Tomamos el mate y seguimos.

 

(Entra la portera con una jarra de mate cocido y bizcochos).

 

Directora (a la Vice): -Tengo quince días para contestarle, bien tupido, así se  entretiene.

 

Vicedirectora: - ¡Vamos a necesitar un equipo de psicólogos.!

 

Directora: - Es la época.

 

                                                                    Beti Toni. 22-07-13

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GONZA RUZAFA

Publicado en Nuestra Letra. el 12 de Julio, 2013, 16:36 por MScalona

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También decido intentaré ser más agradecido con el piso de madera que me sostiene, después de todo, hay que saber estos listones se apoyan hombro con hombro para impedir que la gravedad nos trague y dios, hay cosas peores, su insistencia en permanecer juntos con un fin así de noble vale mi respeto y el de otros. Gracias listones de madera, intentaré ser más agradecido de aquí en más. Decido hoy, que el día en que deje de encontrarme la música de aristimuño, ya voy a ser alguien mucho menos joven, que cuando despierto tengo sed (esa no es una decisión), que caminar entre árboles se me hace mejor idea que hacerlo entre cualquier otro elemento o mobiliario o cosa. No quisiera hacer un eco intenso, está la tendencia a la bifurcación y después todo termina en nada. Llegué a la conclusión de que habría que amar a las herramientas de carpintería, amarlas casi tanto como a las gomitas elásticas por dos razones sencillas: a-son útiles, b-son elementos simpáticos que nos dan equilibrio, lo que me lleva a pensar en el balance, que es una forma distinta de decir equilibrio, ahí está y es la suma que da cero, retumba también en las filosofías de vida y las elecciones, esto es lo que hace el balance: separar, censurar, dejar camino al cero. Sin deseo de irme y vagar por las ramas hay un nexo entre listones de madera, gomas elásticas y herramientas de carpintería, tiene que ver con su tendencia a la búsqueda o la consecución del balance (palabra no igual pero alternativa a equilibrio). Decido entonces, voy a intentar sentir más pena por las gomas elásticas, juntaré los voluntarios que pueda, el plan consistirá en abandonar las más, a su naturaleza indómita y deforme. Y otra cosa: imagino a las herramientas de carpintería como algo que uno debería de amar, pero estos días míos son irrefrenables y son caóticos, de ahí que venga ahora con esta serie de decisiones sin esencia constructiva ni conclusiva, intentaré ser agradecido de aquí en más, y de buscar el equilibrio claro, son cosas que uno dice y que después se van, pido a la sociedad a cambio de mi compromiso y mi transformación tácita, más cielos de octubre y menos búsqueda de objetivos, pocas cosas, es cierto, disponibles y efectivas como los juegos, en una lejana y clara primera edad.

NACHO BARALES

Publicado en Nuestra Letra. el 5 de Julio, 2013, 17:20 por MScalona

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Viviana

 

Dice que es una cuestión de tiempo Como si pudiera sentir lo que hay acá dentro el pedazo de estúpido ese  Qué se cree Yo no soy boluda Las marcas que llevo no están así sin más Porque además están las ocultas y las visibles como mi forma de hablar El pánico que tengo a ciertos hombres y a las arañas pollito qué asco Si no hubiera sido por esos dos hijos de mil puta yo no sé ya sería una mina no sé si importante pero algo Algo que me haga sentir que estoy siendo importante para mí misma por lo menos Intenté distintas formas de hacerlo la verdad creo que todas son difíciles y hasta dolorosas Algunas son de lo más crueles para los otros que se verían aprisionados en el espanto No es que trate de hacerme la víctima pero a quién no le gusta sentirse así El placer te llega mucho más rápido con la compasión de los otros Más la cuerda aprieta el cuello más perverso es el consuelo Pero lo quiero sentir Soy una boluda si no voy a poder ver sus caras para qué hacerlo entonces Y podrán decirme muchas veces miles de veces que yo no tuve nada que ver Que yo tengo que hacer a mi propia vida más allá de ese trazo de sangre que nos une Yo ya quiero cortar con todo Esta contaminación no me la banco No la soporto tengo que escuchar decir sobre mí Una, dos, tres, cuatro A los once ésta Quince tenía en la segunda o era ésta de acá arriba o fue a los trece No esa fue a los trece Esta vez no fallo La Mili cuando probó no le erró Ponía siempre en el google cómo hacerlo Yo creía siempre que jugaba haciendo esas cosas Y sí lo dice Así lo terminó todo Incluso hay varias formas pero una es la posta en la página Darkheim punto com ahí están las distintas maneras paso a paso Ahí no llega el control parental eh Sólo está para los pajeros esos que hacen lo posible para morir a paja sin vivirse de una vez De una una buena vez No sé cómo hacen Hasta en el colegio hay que soportarlos molestándonos a mí y a las chicas Se llegan a manosear hasta entre ellos estos putos pajeros Y a nosotras nos toman de vírgenes estos boludos No creo que se haya ofendido Beto cuando no le quise hacer la paja No jodás hacétela vos solito en tu casa Te pensás que soy de madera tarado de mierda Andá a tu casa y que tu mami te haga el toddy ese enlechado y después me contás a ver si te hacés el guapo después Al fin y al cabo sos una nenita Ya fue se va todo al carajo Tendría que dejar algo escrito Acaso lo leerán Quién puede leer ante la desesperación El verdadero diario me lo llevo conmigo Esto que imprimo en cada acto en cada persona que conozco y conocí El diario es mi cuerpo Ya con mi diario ese el de la mentira ya basta del amor de los corazones dibujados y una flecha Este corazón el verdadero tiene una pija en el medio que nadie vio ni puede ver ni yo pude ver en su momento Dónde ubicar ese momento y que ahora no paro de sentir No se puede Yo no puedo Pero ya es suficiente que hagan lo que quieran con toda esta mierda Tendría que dejar algo Algo que les haga un nudo en el estómago a estos hijos de puta que nunca se bancaron el bajón de quererse por quererse no más Ya sé que la muerte de Lea nunca se superó sintiéndome alejándome sola Ella se mambió el otro pegó pa el otro lado inluso me dijo Beto que lo vio salir con un pendejo ahora No por favor es lo único que pido Es lo que faltaría No quiero que sea como el Padre Portal que te espera con las puertas de la iglesia de par en par Viejo asqueroso con su portal de la alegría animal Yo no te perdono ningún pecado Una vieja loca ahora un padre puto grasiento y sucio Qué más puede tocarme eh Ya nada Ese es sólo el decorado lo que más superficialmente se ve Y ahora lo que faltaba Que mi madre me diga que yo tendría que estar medicada Y ella no sabe que su medicina es peor y también más cara que la que toma el tío de Beto Y lo que nadie vio es peor aún Nadie se comió ese viaje como el mío hijos de puta Me la van a pagar de una vez por todas Porque esta deuda es ya impagable Me voy a la mierda se va todo a la concha de mi madre

GABRIELA GERVASONI

Publicado en Nuestra Letra. el 29 de Junio, 2013, 22:53 por MScalona

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ORGANICI  

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Recostada sobre la ventanilla la mujer sostiene un cuaderno de tapa azul. RESIDUOS ORGÁNICOS, leo con dificultad desde arriba. Ella mantiene la mirada en la hoja y con los dedos de la mano izquierda mueve nerviosa los dijes que cuelgan de su cuello. Intento seguir leyendo, a pesar de la letra infantil y el movimiento del colectivo. Los residuos orgánicos son biodegradables (se descomponen naturalmente). Son aquellos que tienen la característica de poder desintegrarse o degradarse rápidamente, transformándose en otro tipo de materia orgánica. Nunca me acuerdo de las definiciones, jamás hubiera podido reconstruir la de los residuos orgánicos sin haberlo leído del cuaderno de la pasajera que tengo al lado. Pienso en que tenemos suerte de descomponernos solos (asumo que somos orgánicos y que seremos residuos alguna vez). Hubiera sido terrible tener el destino de una bolsita de plástico, rodando cientos de años hasta por fin desaparecer. La mujer da vuelta la página y leemos que conviene reciclar porque, haciéndolo, nos sentimos responsables de nuestros actos como consumidores y ejecutamos un acto de amor hacia nuestro planeta. Qué linda es la palabra reciclar. Y es linda la palabra ciclo, es lindo estar en un re-ciclo, entregarnos como material usado con la promesa de volver. Volver a ser. Ser de nuevo ingenua, virgen, blanda. Volver a preguntar ¿me querés?

 

 

GABRIEL CACIORGNA: Diario

Publicado en Nuestra Letra. el 20 de Junio, 2013, 22:48 por MScalona

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Jueves 23 del 5

 

Volviendo del taller, mientras camino unas cuadras hasta la parada del colectivo, pienso en la tarea del diario semanal y en si podré concretarla. Se supone que escribir es una introspección que naturalmente se proyecta enmascarada. Que es algo voluntario para quien no se propone vivir de eso pero, a su vez, una necesidad.

Amo escribir, aunque últimamente me cuesta demasiado.

Ya en la esquina de San Lorenzo y Sarmiento me doy cuenta de que, desde hace dos años, tomo el bondi frente al departamento de M.  Me pregunto si seguirá viviendo ahí y fantaseo con que baje a comprar los chocolates para el café después de la cena y así volvernos a encontrar. Es poco probable, los inquilinos somos bastante menos que los propietarios y apenas algo más que los gitanos… además, pasó muchísimo tiempo.

Se me viene a la mente esa cortina psicodélica con la que había separado la cocina del resto del monoambiente; nunca vi una igual en departamentos o vidrieras.

Cuando uno coge por primera vez piensa que ya no será el mismo de antes, que todo se desparrama adentro y afuera. Una suerte de espasmo en la membrana de la propia existencia. Y no... Desordenamos, sí, pero cuando llegó su hermana, todo estaba como antes. Y los círculos de la cortina, de acrílico fucsia, volvían a tatuarse en las paredes. Un ilusión óptica, una marca que nunca lo fue.

Dicen que el orgasmo es una pequeña muerte. Pero seguido de una resurrección segura, al viejo mundo, agregaría yo. Nada se desordena así… Por eso escribo. Para desordenar.

 

 

Viernes 24 del 5

 

Día ajetreado en el trabajo.

Al mediodía, E. se ofreció para ir a comprar algo al minimarket; le pedí un triple de jamón, queso, lechuga y tomate. Me trajo uno de palmitos y salsa golf; siempre hace lo mismo... ¿es sorda o daltónica?

Mientras almorzaba me distraje con un expediente que habían dejado del Colegiado de Daños. Tenía abrochada a la carátula una nota muy mal redactada, que alertaba sobre diferentes opiniones de los jueces sobre el grado de la culpa de la víctima. Había un proyecto, y el “fijate” de siempre, que en otros pasajes se volvía “fíjese”.

Empecé a hojearlo.  Poderes. Tres certificados de discapacidad. Fotos una mujer mutilada sobre los rieles (por suerte fotocopias blanco y negro, no muy nítidas).

Doña Bouzela (o algo así) vivía en un racho al costado de las vías. Por lo visto, una tarde volvía de trabajar, caminando por la vía y un tren la arrolló. Tal vez no escuchó la bocina y cuando intentaron detener la máquina fue muy tarde. Sus extremidades quedaron desparramadas, también unas prendas que había traído del taller donde cosía. Caminaba sobre las vías, la velocidad de la formación estaba por debajo de la reglamentaria. ¿Culpa de la víctima en un 50 %?... Zonas de villas miseria exigen que el maquinista  conduzca por debajo de la velocidad legal. Velocidad permitida no equivale a velocidad adecuada. Se perdió tiempo vital haciendo simplemente sonar una bocina. Sectores sociales vulnerables.  ¿90 y 10? ¿De cuánto será el cheque para los hijos de Bouzela?

Noche de reunión de primos en casa. Pedimos pizzas y empanadas pero se van relativamente temprano.  Todos muertos de cansancio.

 

 

Sábado 25 del 5

 

El día arranca triste, murió Elsa Bornemann.

Saco a pasear a la perra y en el parque me saluda una compañera de primer año de la secundaria; por suerte estamos los dos reconocibles. Recuerdo sólo su apellido y dedico el resto de la caminata a armar combinaciones con nombres tentativos. Es horrible no acordarse cómo se llama alguien con quien tuviste bastante trato. Pero somos personas de adolescencias no googleables y hay que resignarse.

Almuerzo también para el olvido. Cuando innovo en la cocina, meto la pata.

Luego, intento poner mi casa en condiciones. Ordenar un departamento chico es frustrante. Existe un delicado equilibrio entre lo que se pone en el bajo mesada, la alacena, la cajonera, el modularcito y el placard. Y ni hablar de lo que no cabe en ese ecosistema de pequeños nichos de maderas y va a parar a lugares menos convencionales como ser detrás de la puerta, debajo de la cama, o en un cajón plástico en el patiecito. En ese hacinamiento todo encaja y parece imposible establecer un nuevo orden sin invadir, sin profanar.

Pienso en el desparramo. En los trapos y los partes de una mujer sobre las vías. Doña Bouzela, sobre las vías. Las bocinas inútiles. Bouzela con la mirada puesta donde no debe. Bouzela. Vuvuzela. Ese ruido insoportable del mundial de Sudáfrica. ¿Por qué no pensar que dijo basta? ¿Por qué no pensar que apretó los dientes y se entregó, que antepuso su imposible libertad incluso a tres hijos indefensos, que seguramente esperaban la merienda como todas las tardes?

Visito a mis sobrinos. Fl. me sorprende en cada conversación. Me muestra un portarretratos que hizo en la escuela. Ella lleva un diario, que se abre al  pasar un anillo sobre un cerrojo. Se queja de que su mamá no le cambió la pila y hace unos días no puede escribir.

Posteo en Facebook una crítica al discurso de Cristina en Plaza de Mayo. Apoyo al “modelo”, pero trato de ser honesto con lo que me jode. Cosecho adhesiones predecibles. Los gorilas, como siempre, en la niebla pero al asecho.

A la noche, cena en la casa de F. y M. con A. Menú: pastas.  Me inmiscuyo en la cocina para mojar el pan en la salsa, una vieja costumbre.

Con A. quedamos rehenes de una discusión, ya sabemos que son disparos sin balas; minutos después son la pareja de un culebrón mejicano. Deberían separarse, supongo.

 

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Jueves 6 del 6

 

Vuelvo al taller después de dos semanas. Mientras Marcelo lee uno de los textos, pienso que tengo que retomar la tarea. Me cuesta mucho escribir y no porque no tenga qué decir. Es que el diario ni siquiera me permite un personaje tras el cual refugiarme.

 

 

Viernes 7 del 6

 

El tribunal es un híbrido entre la casa de Gran Hermano y el Agudo Ávila, pero acá hay muy pocos “locos lindos” ( escribo ésto entre fallo y fallo).

A la tarde M. me alcanza en su auto hasta la casa de mis viejos. Tomamos unos mates y charlamos sobres cuestiones intrascendentes.

Recibo un llamado de mi vieja desde Carlos Paz, me cuenta que sigue engripada y se hizo atender por el médico del seguro; después fue al hotel del folleto y comprobó que era mentira que habían tenido que derivar huéspedes por un problema con el agua y luego se comunicó con la agencia de turismo y les dijo de todo… En definitiva, quiere mentalizarme de  que soy un  afortunado por peregrinar unos días del laburo a mi casa, de mi casa a la suya y de ahí nuevamente al laburo, bolsos mediante. Sus últimas vacaciones  son un calvario para ella.

En la mochila traje un par de libros y apuntes de la facultad y los acomodé sobre la mesa del comedor. Otro lugar, la misma sensación. O mejor dicho, el mismo lugar de antes, el sitio exacto donde estudiaba mientras vivía con mis viejos. Aunque quiera y me haga falta para rendir un puñado de materias, no puedo sentarme en la misma silla a ser el mismo de antes. Mi antiguo yo en mi antigua casa. La casa de Gran Hermano. La vida mis/ma//más/de/mí.

 Traje cuatro películas para ver, dos en DVD y dos en un pendrive. Pero no… Traje una parte de Fragmentos del Discurso Amoroso, impreso en papel oficio, que manoteé antes de subir al auto. Leo: página 168 /Ningún sacerdote lo acompañó / SOLO. Leo: página 171. Ideas de suicidio / SUICIDIO. Barthes, la puta madre! No es buen plan para un viernes.

 

 

Sábado 8 del 6

 

No es lo mismo levantarse un sábado en el barrio con más de 30 años y el barullo en la entrada del supermercado chino que pusieron en el galpón de al lado. Lo que no se extrañan son las constantes discusiones de mis viejos por cualquier pelotudez.

Miro los libros apilados. Los miro, nada más.

Anoche en mis sueños, otra vez, mucha gente patinaba sobre un espejo de agua congelada, como los que siempre disfrutan los protagonistas de las películas hollywoodenses unos días antes de que les ocurra algo terrible, que por el momento ignoran. Pero yo no estaba sobre la pista, sino debajo. Apoyaba las manos en esa espesa capa de hielo que me reflejaba perfectamente; pero de nada servía verme tal cual soy. Sólo quería tomar envión, atravesarla y salir a flote.

Suena el teléfono y es O., una vecina. Me dice que se alegra de escucharme después de tanto tiempo y me relata todas las peripecias de su operación de rodilla. “Mala praxis, querido, mala praxis”. Le contesto que seguramente, no porque piense que sea así, sino porque no tiene sentido desmentirla.

 

 

Domingo 9 del 6

 

Rememorando viejas épocas, me despierta un timbrazo del diariero y el ladrido histérico de la perra frente a esa intromisión. Aún somnoliento, escucho que me tiró La Capital en el pasillo dentro de una bolsa. Se apura a decirme algo más, que directamente ni registro pero de lo que me entero un rato después. El paquete quedó atascado en la bendita reja que está sobre el dintel. Arranque digno de un domingo, debajo de la lluvia, con un secador, intentando hacerme del diario.

Almuerzo con mi abuela y mi tía. Siempre que lo hago, queda en evidencia mi trauma por el paso del tiempo. Su casa es hermética y no muta. Me llenan de atenciones y recomendaciones. La “la'charpe a la mañana, Gabito, la'charpe”. Eso me incomoda. Por suerte en el afuera transcurrió el movimiento de liberación femenina.

Comemos fideos amasados por P. con salsa casera; ella no soporta ver mi plato vacío. Cuando me voy, a escondidas y con una mueca cómplice, me pone cincuenta pesos en el bolsillo de la campera. Ya no lo resisto, ni me empeño en explicar nada... ¿quién puede renegar de ser nuevamente un niño por un par de horas?

Vuelvo al depto. Vienen A., R. y M.E.  a tomar unos mates. A. prepara torta fritas, R. saca de un tupper porciones de una torta matera y comenta que tuvo problemas con la batidora, que entonces le salió así. A. sonríe;  suele decir que R. tiene mano para lo salado, pero no para lo dulce, y por eso se excusa con cada postre fallido.

A la noche se agrega F., que se va a encargar del asado. Cuando bajo a abrirle, se burla de unos cartelitos pegados en la puerta de entrada, del lado de adentro. Dice que es la letra de M., ya que trabaja con él en la misma oficina. M. es un vecino mío que, con su decálogo de la buena convivencia consorcial, pretende domar a la caterva de nenes bien que pueblan el edificio céntrico en el que vivo. Escribe frases sobre cómo  comportarse en los espacios comunes. “¡Ojo! Asegurate de que la puerta quede bien cerrada”, “el ascensor se abre sola, no la forcés” “no tires papeles en el palier, cuidá la limpieza como si estuvieras en tu casa”. Como si estuvieras en tu casa. Boludo!

Mañana sin falta voy a pagar el alquiler.

 

 

Lunes 10 del 6

 

Como estoy en lo de mis viejos, tengo que levantarme mucho más temprano para llegar a tiempo al laburo. Los libros siguen intactos sobre la mesa de la cocina. Espío por las hendijas de la persiana mientras espero que me pasen a buscar. Las calles están ungidas por una niebla muy densa y la gente irrumpe en el paisaje, camino a sus trabajos. Con días así, no hacen falta fantasmas.

 

Miércoles 12 del 6

 

M. amplió la consigna “Cuando se pide que se cuide la limpieza del edificio, eso incluye las escaleras. Si te gusta vivir en la mugre, andate a vivir a una villa miseria. Ahí seguro serás el rey/reina”.

A la tarde alguien le contesta en el mismo papel “Ojalá viviera en una villa miseria porque ahí seguramente no encontraría gente tan discriminadora como vos. Respetá a los más humildes”.

 

 

GaBriel SÉ

AILÉN GAGLIANO

Publicado en Nuestra Letra. el 19 de Junio, 2013, 19:43 por MScalona

 

Siempre odié los diarios. Desde que aprenden a escribir hasta más o menos los once años las nenas reciben obligatoriamente para cada cumpleaños al menos un diario íntimo. Existía un solo caso en el que recibir ese libro sin tinta dentro, sin nada que contar, representaba un motivo de ¿alegría? Y el caso era que ese compañero, amigo, conocido de la familia, de esos que los padres son amigos del cuñado de tu tío y que sólo se ve en cumpleaños y funerales, fuera quien lo regalaba. Eso suponía, o al menos en mi cabeza de ocho, nueve años, que aquel muchachito de sonrisa irresistible quería claramente que una escriba sobre él. Porque claramente, él y sólo él había decido regalar ese objeto tan íntimo (que adjetivo estúpido; a los ocho años me parecía grandioso. Esta es la primer explicación de por qué nunca escribí un diario) y para nada tenía que ver que la madre compraba los regalos y que obviamente era más barato que un collar y mucho más barato que la ropa. ¡Qué trastorno intentar llenar esas páginas! Siempre fui tan inconstante: garabateaba dos o tres pavadas y eso era todo. No a pesar, sino en consecuencia de ser tan exigente, creo. Odiaba releer esas palabritas de nena, esas letras que simulaban una caligrafía consistente, artificial, que jamás tuve y descubrir que unos meses después, o a veces días más tarde, podía escribir lo mismo con mayor precisión y calidad.
Sé que esta vez me va a pasar lo mismo.

 

Mañana es el cumpleaños de S. No suelo salir, por lo tanto no tengo ropa para hacerlo. Además, las vidrieras están llenas de calaveras y cruces; si alguien sabe dónde venden ropa para gente normal, ¡por favor que me lo informe ya! Me fui a comprar un par de medias. Tenían dos tipos. Odio decidir bajo presión, (ese tema de la perfección) compre las más caras por ese extraño e inconsciente presentimiento de que lo más caro siempre es lo mejor. Llegue a casa y me las probé. ¡Parezco una prostituta! Las voy a usar lo mismo.

 

F. quiere que vayamos en auto. No me gusta un carajo. Los viernes a la noche la calle esta minada de autos; no es como los domingos que no anda nadie. Me gusta salir con F los domingos; los viernes, lo dudo.

 

El viaje con F. fue mejor de lo esperado, incluso agradable. F. tiene esa facilidad para generar, a partir de un momento x, una situación de completa felicidad. Lo cual no termino de entender. F. es todo lo contrario a lo que siempre busque en una pareja; y así y todo, siento que es perfecto para mí. ( otra vez esa maldita palabra)

Dormir es como teletransportarse o como viajar en el tiempo uno cierra los ojos un instante y no puede creer que cuando los abre haya pasado todo ese tiempo. Y en el mejor de los casos algunos casos en otro lugar.

Llegamos a San Jenaro en un abrir y cerrar de ojos (o al menos uno mio). Trasnochar antes de un viaje tiene sus ventajas.

 

El tiempo consiste en dos estadíos:

a.      Recodar el pasado; y

b.      Planificar el futuro.

El presente sólo es el plano material en donde convergen la nostalgia y el anhelo.

Aquellos que insisten en “vivir el presente” no hacen más que generar un pasado vacío y anular su futuro.

 

La nostalgia es un espejo que duplica lo vivido rescatando nuestro tiempo de las garras del olvido.

 

¡Odio mis mayúsculas cursivas! Tengo que estudiar.

 

Domingo refamiliero. Quisiera estar en cualquier otro lugar-, salvo por el postre.

 

El viaje de vuelta siempre es agonizante desesperante. La próxima vez me voy en colectivo. SOLA.

 

Mañana facultad. Hay que dormir temprano.

 

Vengo atravesado por un lunes de terror y no lamento otra tardecita sin sol.
Tengo la sospecha de que también fui feliz, tengo tantas ganas de parar y de seguir o de fugarme por algunos hilos de mí.

Lunes de matemática y dentista.

27/05/2013                 23:09

F

Sip… Y mnn charlamos :) perdon, pasa q tmb tengo muchos parciales, rindo esta semana y la otra y la otra tmb… cdo ya esté en la otra casa estams mucho mejor

Rta:

27/05/2013                 23:18

F

Y entonces yo voy a tener parciales, jajaja

 

Donde lo pondient ten los d os negr Darío: hijos p Carlo y Ste la Ac J na, Ell uilio her brinos as 17 30 de er, cuan los orro mprobar pers royo, a la alt ayer una recorrida eña. Uidos contamina el n apuleado arroyo.

 

5 teorías sobre los colectivos

1.      La probabilidad de que el colectivo pare es inversamente proporcional al tiempo con que se cuente.

2.      La recta metálica de pendiente 0 cuya ley aproximadamente debería ser y=1/4 de ventanilla fue diseñada especialmente para dificultar en exceso la visualización de la altura de las calles.

3.      Los postes de las paradas a ciertas horas x del día rotan entre sí para inconveniencia del pasajero.

4.      Cuando la densidad de población del colectivo alcanza su máximo aparece al final del colectivo una olla de oro, un aleph, o el boleto ganador del quini. Y es por eso que las viejitas y las gordas con 20 pibitos agarrados de las manos son capaces de acabar con cualquiera que se encuentre en el pasillo.

 

MATEMÁTICAS MATEMÁTICAS MATEMÁTICAS MATEMÁTICAS

Faltan 14 días y 4 horas y 13 minutos para el parcial. 14 días y cuatro horas y 13 minutos sin leer ni escribir nada referido a límites y derivadas. Queda el consuelo de esperar 5 días más para el concierto.

 

Particular de matemática. ¡Resuelvo indeterminaciones! Ojala se aplicara a la vida también…

 

Sin tiempo

 

Qué maldición, me estoy quedando un poco solo. Igual deja, voy persiguiendo mi verdad Es el principio de todo…

Paro de universidades. El Dr. S no se adhiere. Quimica hasta las 10. Reglas de Fajans. ¿Tendrá eso algo que ver con que me hayas “deformado” asi?¿seré yo el anion?¿será por alguna de esas propiedades que ya no soy la que era?¿ y que por tu efecto de polarización hay veces que no me reconozco? ¿Será por el carácter covalente que me descubro a veces con tus gestos? Probablemente compartamos más que sólo una nube difusa de cargas eléctricas. Aunque en realidad estemos compuestos íntegramente de eso.

 

Es la 1.20. Ya es jueves, mierda. Que poca bola le di a esto. Estudié todo el día, límite tras límite; rompí indeterminación tras indeterminación. Y mañana otra vez particular. Escribir no es tan fácil cuando no se es adulto. Lo mismo que tener plata, o salir por ahí, o pagar algo. Escribir mientras se estudia, para una persona EXIGENTE, es como manejar por Pellegrini a las 7.00; 12.00; 01.00 y 07.00 de la tarde. Es insostenible no poder mandar todo a la mierda y dedicar el día a dibujar fonemas que se conviertan en bases que se conviertan en palabras que se conviertan en sintagmas que se conviertan en oraciones que se conviertan en párrafos que se conviertan en algo que nada tenga que ver con el álgebra ni los enlaces químicos. Y hacer eso por necesidad, como respirar o dormir. Nadie muere de sueño; probablemente muchos hayan muerto por no escribir. O por no ser leídos. El escritor es como un cura deja todo de lado para enfocarse en lo que le compete sea dios sean los dioses griegos, los adioses, las mil y una noches, o los cien años de soledad, hace un juramento de mantenerse célibe porque cada instante de su vida debe ser dedicado a su trabajo.
El escritor también se parece a un cura  porque aunque en general (y me vienen bien para la comparación estos últimos tiempos)debe mantenerse en lo correcto, adecuado y conveniente; se enfrenta con infinitas realidades de lo mismo. Y menos mal porque de no ser así el escritor sólo podría ser escritor una vez y sería para escribir su diario.

¿cómo estudiar?¿cómo hablar con la gente? ¿Cómo trabajar? ¿Cómo ser sólo el escritor? Si cada personaje que conoce el escritor pasa a convivir con él y compartir porciones de sus pensamientos. Todavía no escribo nada y ya siento que estoy volviéndome loca.

 

Mañana jueves. Química otra vez

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                                                                    Ailén

LUCAS ALMADA

Publicado en Nuestra Letra. el 13 de Junio, 2013, 0:54 por MScalona

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Pseudo-diario

Diario I

Diario II        

Viernes 24

¿Se puede hacer un diario si no se hace por deseo propio? Creo que pierde algo de su esencia, o bastante, sino toda. Preguntar qué es lo que tengo que escribir me obliga a un rodeo que le saca toda la vitalidad a lo que quiero escribir. Lucia que escribe su diario desde los seis años no se lo debe preguntar, sencillamente escribe, tal vez nunca se lo preguntó.

Acepto el juego a sabiendas que el grupo está leyendo a medida que escribo, es decir, es el destinatario. A propósito ¿Quién es el destinatario de un diario? Lo que escribo tiene incluye la intención de alguien a parte de mi lo lea, y entonces problema es inevitable. El que escribe un diario para publicarlo, me parece que está utilizando el formato para causar un efecto, pero nada más.

Quién te dice empiezo ahora a escribir el diario y no paro más. Sería, para mí, como escribir en el cuaderno de notas todos los días, porque ahora lo hago de vez en cuando, no tanto para recordar una idea, sino para sacármela de encima, porque cuando me asalta alguna se me puede volver una obsesión.     

[Jueves-viernes (madrugada)]

Comida con ex -alumnos del gimnasio. Inesperada. De vez en cuando la vida se nos brinda en cuero…

(El grupo con el que trabajé durante algunos años, se mantiene unido y organizó un viaje a escalar el Uritorco conmemorando los 20 años de la primera salida que hicieron como grupo conmigo a ese mismo lugar. Hace más de 15 años que no soy más su profesor)

Veinte años no es nada, dicen ellos y yo también, una frase tanguera que sólo se comprende en toda su dimensión después de los cuarenta. Me parece una maravilla, que algún hilo de afecto queda todavía, en tiempos líquidos, de cambios y recambios vertiginosos. Por supuesto, confirmé que voy. Puedo definir esa etapa de mi vida como un momento de mucha intensidad y aprendizaje. Siento que llega desde lejos un reconocimiento, que como siempre no se busca, se encuentra.

No sé cuanto tardé en dormirme pero, sí que este hecho a medida que lo pensaba iba tomando mayor relevancia. Recordé fotos viejas, algunas anécdotas y hasta una poesía que escribí y les regalé al grupo en la fiesta de fin de año. No sé que habrán pensado de mí los muchachos.

En la madrugada misma había decidido comenzar el diario con este acontecimiento. Y como siento ese doblez de escribir un pseudo diario, lo voy a hacer tomando la famosa idea de Wittgenstein, que llevaba un diario en el que escribía en las páginas pares lo personal, y en las impares lo filosófico.

Para que un diario sea leído por otros, muchas veces necesita de los paréntesis del editor.  

El relato que presenté de historias de vida fue aceptado, y eso confirma el rumbo del proyecto en el que trabajo. Y, hoy, se lo entregué a su protagonista M (la viuda de un militante asesinado por la dictadura). Todo fue sobre rieles, y tuvimos una hermosa conversación, que también confirmaba el camino que estoy iniciando. Pero no leímos el texto en el café que nos encontramos (¡por suerte!). Así que a esperar que le parece.

Digamos, sin llamar a los malos espíritus, que estoy feliz. ¡Ojo con la felicidad! Y  me toca hacer el diario justo esta semana, ¡hace años que ninguna barita mágica tocaba alguna de mis semanas! ¿A quién le interesa el diario de alguien que está feliz? Por ahora, no voy a hacer ningún esfuerzo por sentirme deprimido, triste o melancólico, prefiero repetir el ejercicio otra semana.

Sábado 25

Espero y desespero. Tengo el e-mail abierto todo el tiempo para recibir la respuesta, y no llega todavía. Estoy seguro que ya lo leyó, pero ¿por qué no me responde?

Escuché el álbum completo de Serrat: Mediterráneo. Y varias veces ¡qué buenas canciones! No deberían ponerse de moda, ni pasar de moda. Ni discos de platino, ni protagonista en fiesta retro: buenas canciones para tener a mano.

¿Tienen algo significativo los conflictos familiares? No pongo nada. Es la respuesta de M la que me interesa y no puedo dejar de pensar en eso. No debería ser tan importante para mí, sin embargo lo es.

Domingo26

Calendario litúrgico 2013 ciclo C, año impar - Santísima Trinidad

Tiempo ordinario, color verde (puede ser blanco también)

Proverbios 8, 22-31; Salmo 8; Romanos 5, 1-5; Juan 16, 12-15.

Si la trinidad no se hubiera inventado trescientos años después de la muerte de Jesús, hubiera sido más efectiva como doctrina y no parecería un parche. Un problema de identidad: tres y uno. En cierta medida, nosotros mismos somos tres y uno, tenemos tres aspectos que no podemos desglosar: el material (lo biológico, el Jesús histórico), el espiritual (las convicciones, la fuerza del espíritu) y el creativo (padre/madre como potencias creadoras y recreadoras del mundo humano). Hay un elemento presente en estos tres aspectos por el que uno puede vivenciar la unidad: el amor. Somos seres trinitarios.

Podré vivir sin Dios, pero no sin la Biblia. Cuando la leo me siento inmerso en la historia de la humanidad, o de gran parte de ella.

Sigo esperando la respuesta de M. Revisé el correo no deseado por las dudas, y nada.

Lunes 27

Le escribí a M, no sé si hice bien, pero quiero descartar cualquier problema informático. Veremos…

Lo de la espera de la respuesta, me parece que no va en el diario. Ya puse que se lo di. ¿Qué tengo que andar contando todos los días que espero la respuesta? Por supuesto que espero la respuesta y punto.

Fui a la librería, a comprar el Diario de K. Mansfield, y por supuesto alguno se agrega. Busqué en Losada, en la colección Aniversario, que tiene todos títulos importantes, “El hombre que murió” de D.H. Lawrence. Hablamos de ese libro con Don Jorge en el café. No estaba, pero encontré, no sólo algo que no buscaba, sino desconocido: “Vidas imaginadas” de Marcel Schwob. Narra vidas de artistas y dioses. No hace biografías, y pretende salir de la historia. Le interesa que esas vidas, al igual que una obra de arte, muestren su singularidad, lo raro, aquello que la hace única. Le escapa a toda generalización. En uno de los relatos cuenta la vida de Petronio, el novelista, y dice: “Petronio desaprendió completamente el arte de escribir, en cuanto vivió la vida que había imaginado.” (p. 64)

[noche]

La mesa de café: Don Jorge, más de 80; Atilio, más de 30; Manuel, más de 20; y yo, más de 40. La amistad del café, hace que las fronteras generacionales sean más permeables. ¡Cuánta riqueza hay en ello! ¡Que placer!

Martes 28

Como todos los días voy al trabajo caminando, y cada día los árboles (fresnos, tilos, arce, plátanos) van cambiando su color de manera sorprendente. Nunca deja de llamarme la atención. No hace mucho tiempo descubrí que es la estación que más me gusta.

Lo del otoño, no está mal, para un día que no tenía nada que escribir. Podría escribir este párrafo todos los días, de todos los otoños. La verdad, que dejar vacío un día es un bajón. Es asumir que pasó un día sin pena ni gloria. La escritura del diario, te exige reflexionar un poco más detenidamente, y bueno, si no lo hay nada extraordinario, tanto pensar, aparece. Escribir un diario exige un intenso trabajo de REFLEXIÓN.

Miércoles 29

Llegó la respuesta de M. Leyeron el relato además su hijo y el resto de la familia y les gustó mucho. El tema siempre le vuelve por algún motivo, aunque está muy elaborado, noto que se pone triste cuando hablamos.

Suspendido el fulbito con los muchachos por el partido de la Libertadores. En lugar de preparar el bolso, preparo un buen vino con una tabla de quesos.

Buena experiencia la de escribir el diario. Pero, en realidad creo que mi verdadero diario está estampado como un palimpsesto en la ventana de mi escritorio, como resultado de las cavilaciones sobre por qué hago lo que hago, o por qué dejo de hacerlo; o, que es lo que quiero hacer y por qué no puedo.

No puse nada de sexo, no sé como interpretará el grupo esta presencia-ausencia. Bueno, a quién podría interesarle mi vida sexual, en todo caso que cada uno se gestione su propia fantasía.

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Lucas A

MARTA MIRANDE- Diario

Publicado en Nuestra Letra. el 11 de Junio, 2013, 14:49 por MScalona

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-MAM-

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Jueves, 23 de mayo de 2013

Después de una lectura variada de compañeros del  taller contemplados desde distintas alturas por  Borges, Cortázar, Marilyn Monroe y otros que no me fueron presentados. Entre caramelos, licores,  coñac y cafés con alfajores somos convocados por Marcelo a escribir nuestro diario.

Reflexiono con respecto a MT. La traición. Cómo empieza? Cuál es el detonante o la raíz? Una palabra. Un gesto. Un pensamiento. Algo nefasto crece, tiene vida, ocupa el pensamiento, tuerce la voluntad. Finge empatía, amabilidad, cariño, servicio,  tal vez hasta un poco de amor. Pero el corazón está buscando el o los momentos para abortar la relación, y mostrar los verdaderos sentimientos. Ajustarse a vivir la mentira y la falsedad hasta buscar ese momento victorioso de demostrar estar arriba, por encima de esa persona. Querer ser superior creciendo en el engaño, sin importar que el otro sufra una desilusión, o tal vez una humillación.

Viernes, 24 de mayo de 2013

Atención a los vecinos en la Muni sobre problemas de Arbolado Público. Construcción de una entrada de autos, veredas y caños rotos son fuente de conflicto Además de esos intrépidos árboles que crecen hacia arriba y con sus ramas mueven los emparchados cables de la luz y del teléfono. Mi misión es quizás encontrar un árbol cuyas hojas no caigan al piso para que diligentes amas de casa no tengan que barrer la vereda, que no sea tan alto para que no cause problemas con el tendido eléctrico, cuyas raíces vayan hacia la profundidad y no hacia los costados causando roturas de veredas y de caños maestros de agua, preferentemente sin flores para que no manche la vereda y los autos. Resumiendo, mi trabajo es muy complicado.

A las 18 teclado con SG. La música me introduce en otro universo. Trato de entender los sostenidos, bemoles, clave de fa y de sol. Me cuesta leer correctamente el pentagrama y consigo con el movimiento lento de mis dedos algo parecido a un chico que deletrea  sus primeras lecturas. Pero estoy empecinada en sacar en forma pasable Sobre las olas de J. Rosas.

A las 19 café con amigas. Un viuda, dos separadas y dos casadas nos hacemos compañía, nos damos aliento y contamos nuestros penas y alegrías. El interesante encuentro de S y E, la enfermedad de JLM, un próximo nieto de M y nuestros hijos son el detonante de nuestras conversaciones.

A las 21.30 hrs fiesta de 15 Años en Apoteca, el nuevo salón de eventos. Descubro entre la multitud el rostro de amigos de muchos años. Radiante, V nos recibe. Luce un vestido blanco que marca la delgadez de su cuerpo adolescente. Es acompañada en todo momento por sus amigas que cantan, bailan y se divierten todo el tiempo. La música de cumbia invita al baile, pero con J preferimos conversar con nuestros compañeros de mesa. Nos sentimos felices de participar porque es la hija de una pareja  amiga entrañable. Lo demás la comida, el lugar, el servicio además de ser todo excelente ocupa un segundo lugar.

Sábado 25 de mayo de 2013

Hacía mucho tiempo que no participaba del Acto de la Plaza. Esta vez asistí. Eramos muy pocos. Unas diez personas entre periodistas y fotógrafos. Para el Himno se puso un parlante, que nosotros acompañábamos como podíamos. El Intendente hizo un comentario muy breve, que algunos alcanzaron a escuchar y después se izó la bandera. Como el tiempo era agradable nos quedamos conversando un rato y después nos dispersamos. Festejar la Revolución de Mayo donde aquéllos patriotas  se opusieron al poder de España y quisieron una nueva Nación.

Pero revolución necesitamos hacer todos los días de nuestra vida. Cuando estamos descontentos con la realidad que nos toca vivir y  queremos desde nuestra posición querer cambiar para mejor, para que todos disfruten la dignidad de ser personas libres.

Flor de asado en familia. N, callada como siempre en su mundo, W iba y venía trayendo la carne de la parrilla. I desaparecida después del recital de Kapanga, sin señales de vida.

A la tarde filmación en el campo por Turismo Rural de la Provincia. Fuímos invadidos por caballos, actores, jinetes, equipos de filmación que actuaron de una manera profesional y eficiente. Nuestro papel consistió en proveer de baños y de algún que otro mate aceptado a las apuradas. Así de rápido, también se despidieron y quedamos con la incertidumbre si realmente filmaron algo. Ya se verá próximamente, si tenemos suerte.

A las 20 hrs retorno de I muy cansada y con ganas de acostarse.

Domingo 26 de mayo de 2013

Almuerzo en Rosario. Después de mucho tiempo, sobre todo para J y para mi, comida de caracoles con mayonesa al alioli. Exquisitos. Para rematar C hizo una torta invertida de manzanas que era una delicia.

Mamá empezó a hablar sobre la Trinidad.  Se festejaba el domingo. Hizo propaganda de un texto extraído de un diario católico. Lo leímos. Pero en realidad pensamos y se lo dijimos que es mejor hablar sobre la solidaridad, la igualdad y dejar que los misterios lo develen los que se dedican a eso, si pueden. Necesitamos encontrar objetivos que nos unan como personas, no misterios que nos separen. Pero, en fin, mamá está muy sensible con la enfermedad de papá. Dice que reflexionar sobre ese misterio le da fuerzas en este momento difícil para auxiliar a papá.

A todo esto papá se está recuperando. Muy débil, apoya los pies en el suelo e intenta pararse. A pesar de todo sigue muy ocurrente. Cuando le preguntan cómo está, él responde: “Disfrutando mi juventud “ y vociferando desde su cama, él que siempre balbucea, pidió una bebida espirituosa. Sin vacilar se abrió una botella de un coñac añejado, que fue compartido.

Son sentimientos muy diversos que se mezclan cuando uno contempla  a quien  es tan importante en tu vida y enfrenta la decrepitud. Al principio,  volvía descompuesta a casa. Hasta que empecé a repetirme durante el día que había tenido mucha suerte de haberlo disfrutado hasta los 87 años. Y así se me fue pasando. Para mí, su hija mujer,  fue el primer referente de la masculinidad. El haberlo conocido fuerte, inteligente y reconocer en él la sabiduría de vivir y ahora constatar su deterioro físico y mental, pone  a prueba mi seguridad aparente.

Pero me doy cuenta que no decaigo. A su manera me hizo una persona que no teme el futuro y sus reveses o trata por lo menos.

Lunes, 27 de mayo de 2013

Trabajos de ordenamiento en el campo. Las herramientas de trabajo con los animales , las pinzas de tatuaje, el descornador, pinzas para señalar, para colocar caravanas, para cauterizar. los canastos para forraje, los comederos y herramientas que solamente ocupaban lugar, son prolijamente enviadas al remate del 1 de junio a la firma Patricelli. No pude con mi genio: me quedé con la marca del campo y algunas herramientas entrañables   para colgar en las paredes del chalet. Quedaron atrás años de ganadería. Nos queda hacer agricultura de la manera más sustentable posible ¿Se podrá? La dependencia  económica que trae el monocultivo está en marcha.

Martes, 28 de mayo de 2013

Reunión de Biblioteca a las 18. Con Olgui, Aída, Vanesa recorremos la futura biblioteca. Paredes con humedad nos contemplaron, en ambientes que conservan todavía una cierta distinción. Amplias habitaciones que imaginamos repletas de estantes con libros. Derribar alguna pared parece ser lo más acertado. Un pequeño patio con asador trata de compensar la escasa luz del interior. Tratamos los balances atrasados, la Feria del Libro, y la actividad del 14 de junio: la Biblioteca a la Vereda

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Miércoles.29  de mayo de 2013

Trabajo en la Muni en atención al público.

Hora de la siesta muy bien aprovechada con J. Nos olvidamos del resfrío y del mundo.

Limpieza en casa con Selene que empieza esta semana. Muy trabajadora, intenta poner un poco de orden y pulcritud en nuestras vidas.

A las 18 hrs pilates. A. nos introduce en el movimiento de todos los músculos del cuerpo, hasta los más pequeños, en una atmósfera de música hindú y sahumerios. Ayuda a conocer más acerca de nosotros mismos en unas posiciones rarísimas, pero muy positivas.

 

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                                                                                                      Marta

GUILLERMO RÍOS, el diario

Publicado en Nuestra Letra. el 10 de Junio, 2013, 16:34 por MScalona

DARIO A DIARIO

 

Mayo, jueves 30.

Me apuro a empezar a escribir, como si tuviese la necesidad de sacarme un gusto agrio de la boca. El taller siempre me deja en el resuello una o dos ideas que creo disparadoras, pero que nunca terminan de matar a nadie. De todas maneras siempre me vengo con algo más que mugre entre las uñas. Por eso hace tiempo que decidí: del taller se vuelve caminando, solo, y si hace frío mucho mejor.

Me propuse dejar de buscar, cada vez que escribo para el taller, la literatura de aplanadora. Intenté cambiar los proyectos megalómanos por las pequeñas consignas, aceptando la indignidad del amontonamiento numérico y la miserable chance, ¿o acaso este planeta palúdico no es más que un ordinario bolillero? 

No voy a cenar, no quiero irme a dormir satisfecho. Tal vez del ensueño ruede algo de yesca, y cuando el hambre me despierte a fumar le salte alguna chispa.

Nota amarilla: Estoy tomando duchas cada vez más cortas, antes pasaba mucho rato en la bañera, ahora estoy siempre apurado. No es buena señal.

Nota musical: Nina Simone y un poco de Phillip Glass.

 

Mayo, Viernes 31.

Que converjan el final del mes con el inicio de un nuevo fin de semana me resulta alentador. Todo lo renovable me ayuda a calmar esa ansiedad cancerígena con la que me estoy acostumbrando a vivir últimamente. Claro que hay demasiadas cosas que quisiera renovar y no puedo.

Hoy trabajé demasiado, maquinalmente, pero no quiero hablar de eso en este diario. Pocas cosas están tan documentadas como mi trabajo.

Quisiera no tener que salir hoy a la noche, pero creo que H va a insistir en ir a conocer el nuevo antro suburbano que tan pronto se puso de moda entre los bohemios citadinos, negadores declarados de la moda. Me rompe las pelotas la bohemia, pero también me rompen las pelotas los snobs y los pops. Me siento como uno de esos chicos que las madres llevan al cumpleaños de algún primo que nunca ven, y se queda en un rincón mirando incómodo porque no conoce a nadie, y no se anima a agarrar un sanguchito de la mesa porque piensa que no son para él, son para los otros, los que se pelean y se divierten. 

Supongo que es cierto eso que dicen, que si a los veinte años no sos un idealista sos un pelotudo, y si a los cuarenta años sos un idealista sos un pelotudo. La vida está minada de esos paroxismos ourobóricos aterciopelados.

Aforismo: Madurar es darse cuenta lo cerca que estuviste de haber sido un tipo copado, y la inmadurez es creer que porque te viste madurar vas a poder reformarte.

Nota azul: Trabajar se ha convertido, al igual que comer, en una necesidad biológica, un requisito para la supervivencia de la especie. Sin embargo hay que destacar que mientras se ha instalado la cultura del buen comer, aun no hay rastros de la cultura del buen trabajar. En cada cuadra hay una dietética, un nutricionista, un ingeniero en alimentos. Nadie nos está midiendo la cintura laboral.

Nota amarilla: Cuando volví a casa del trabajo Rosa me encontró en la puerta y me dijo que me veía flaco y algo pálido. Al rato se cruzó el palier con un plato de arroz con pollo. Rosa, tan maravillosa, yo tan gitano.   

Nota musical: Thelonious Monk con John Coltrane, terminando que algunas baladas de Zeppelin.

 

Junio, sábado 1.

Hoy me desperté alborotado y escribí un cuento de una sentada. Me llevó casi toda la tarde, y cuando lo terminé me prometió un montón de cosas. Tuve reproches de H por no haber ido con ella a almorzar al parque y me perdí el partido de Independiente, pero creo que valió la pena.

Trata de un empleado de hotel que se instala en una isla virgen y paradisíaca a regentear un proyecto turístico. En la isla conoce a un matrimonio extranjero que, al verlo idéntico al ex marido muerto de la mujer, le proponen suplantarlo por una noche para que ella mitigue su nostalgia. Él acepta dubitativo y viaja al hotel de los turistas (en otra isla) a cumplir con la misión encomendada. Las personalidades de él y del ex marido suplantado se superponen alternativamente dentro de la habitación provocando una orgía asexuada y disonante. A la mañana siguiente, cuando se separan, no puede asegurar si ella se está despidiendo de él o de su ex marido.

El cuento se llevó el día, y es evidente que no puedo escribir de otra cosa. Por hoy está todo dicho.   

Nota amarilla: Hace varios meses que quiero decirle a H que estoy algo cansado de sus conductas desaprensivas para conmigo, pero no lo hago porque tengo miedo de que eso de inicio a una conversación irrevocable que no quiero afrontar.

Nota musical: Hoy no escuché música, pero silbé Autum Leaves cada vez que salí a fumar al balcón.

 

Junio, Domingo 2.

Con H llevamos a Catalina al parque. Es increíble cómo, con apenas seis años, la nena está tan consiente de las circunstancias. En medio de la tarde me llamó mi viejo, y cuando le conté que habíamos llevado a pasear a Cata pude verlo a través del auricular practicando su cara de abuelo. Creo que va a ser un gran abuelo, porque los años lo han ido despojando de aquella prudencia que tanto me cagó la vida.

H estaba contenta, como siempre que la veo cerca de algún chico. Si todo sale bien probablemente a la noche tengamos alguna revolcada informal. Eso siempre me tranquiliza, y me desconcentra. No creo que vuelva a escribir hoy, en un rato juega River.

Nota azul: Creemos que la vejez marca el comienzo del colapso físico y emocional. No es así. Si se midiese en rigor de su pureza la vida comienza a terminar mucho antes.

Nota amarilla: Hace tiempo que no pienso en M, y ya dejó de picarme ese lugar que tanto le gustaba.

Nota musical: domingo sordo.

 

Junio, lunes 3,

Trabajé mucho. Salió sentencia favorable en un juicio de alimentos que me llevó más de dos años de trámite. Cuando llamé a la clienta para contarle la buena noticia, me dijo que tenía intenciones de renunciar a la tenencia de su hijo, porque se había convertido en un calco de su ex marido.

Nota amarilla: Anoche soñé que este diario caía en manos equivocadas.

Nota azul: Mis enemigos son mi héroes, a ellos les debo el lugar que ocupo (no olvidar).

Nota musical: Wagner

 

Junio, martes 4,

Ayer por la noche me junté con J M y G a cenar y tomar unos vinos en el templo (es gratificante cuando un apodo se dice al pasar y de pronto su repetición mecánica conjura una aceptación tácita que lo instala con impronta bautismal).

Hablamos de nuestras mujeres, o mejor dicho de nuestra convivencia con las mujeres, y de la necesidad de configurar un rol masculino y narcisista para así poder ceder sin reparos las riendas de todo lo cotidiano y contingente. A J le cuesta demasiado seguir el hilo de estas conversaciones, sobre todo porque convive regular y clandestinamente con dos mujeres a la vez, y muy a nuestro pesar, aún no acepta que un caballo con dos riendas difícilmente pueda caminar parejo, y que en términos de holgura y sosiego, dos mujeres son mejor que una pero no son mejor que ninguna.

G está distinto, creo que la llegada de su segundo hijo le sacudió demasiado el cubilete. No quisiera que cambie demasiado. En los últimos años me he visto muy reflejado en él, y odiaría tener que buscar otra identidad que lo reemplace.

Nota amarilla: En el camino al templo presencié un accidente de tránsito. Después de chocar, ambos conductores se bajaron y se trenzaron a trompadas en medio de la calle, entre los peatones y demás autos que circulaban. El nivel de agresión está escalando vertiginosamente, y eso me resulta preocupante, aunque tampoco puedo evitar especular con un cercano quebrantamiento cívico y sentirme un poco excitado por ello. 

Nota musical: Mucho Jazz y un poco de Zaz, como siempre que vamos al templo.    

 

Junio, miércoles 5,

Entrada la noche de ayer falleció la abuela de H. Instintivamente sortee las distancias que últimamente nos acuciaban y me puse a disposición de ella. Sin mediar palabras afectivas nuestros brazos volvieron a estrecharse, forzados por una causa común tan incomprensible como rutinaria: la muerte.

La acompañé al entierro, y durante la procesión de dolientes por los pasillos amarmolados y puertas herrumbrosas sentí que caminaba agigantado sobre las calles de una ciudad sombría hecha a escala. Busqué nombres conocidos entre las miles de placas (algunas borroneadas, otras obsesivamente pulidas), e intenté preparar mi congénito apego por la subsistencia para cuando mi cuerpo, marchito o destrozado, ocupe alguno de los rincones que hoy presenciaron nuestro andar pesado desde la vetusta ajenidad.

Pero lo que más llamó mi atención durante el entierro fueron los sonidos; grampas y tornillos desperezándose sobre las tapas de la bóveda; el cajón golpeando arrinconadamente las paredes de su tumba; los escuetos comentarios de los sepultureros que, entre socarrones y gentiles, acomodaban al que había partido ante la mirada queda de los dolientes; llantos contenidos e incontenibles; culpas y lamentos que se ahogaban en los pañuelos; el canto de las monjas, tan profundo como aquel pasillo.

Durante el resto del día, recuperé fácilmente mi estado natural de inconsciencia, y no me costó nada volver a creer que una placa de piedra, con mi nombre borroso y flores marchitas, es un final eludible.

Nota musical: Ave María (la de Schubert) y El Concierto de Aranjuez.

Nota económica: No voy a llegar con el alquiler, y algunos impuestos. Otra vez va a haber morosos en la costa.

 

Junio, jueves 6.

Enviando.

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EUGENIA ARPESELLA

Publicado en Nuestra Letra. el 24 de Mayo, 2013, 17:56 por MScalona

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Los mareados  

 

Adentro

 

Ángela en el barco pirata, Ángela en las hamacas voladoras, Ángela en el martillo, Ángela en una cabina de las que giraban sobre su propio eje al mismo tiempo que la inmensa rueda de la que pendían todas las demás. No recuerdo el nombre de ese juego, algún anglicismo, quizás. Tenía miedo que las capsulas se chocarán entre si, estaban colocadas a una distancia prudente para sugerir el desastre, una insinuación del terror.

Era el Show Park, si...ese que venía cada año durante las vacaciones de invierno, en nuestros gloriosos años 90. Todos los juegos estrambóticos de los parques de diversiones itinerantes tenían el mismo propósito: perturbar a los más chicos. Así y todo se subía igual, y salvando las particularidades de cada uno, en todos los juegos le pasaba más o menos lo mismo: un estremecimiento que recorre toda la espina dorsal; el súbito serpenteo desde el bajo vientre hasta la coronilla que, colmado de altura, atraviesa el cuerpo, el cuerpito tenso, y se dispara en un encumbramiento total, abriendo hacia abajo todo el espacio por caer. ¿Cómo explicar esa sensación violatoria a los ocho, a los diez años? Por acto reflejo o instinto de supervivencia que le dicen, Ángela fue adquiriendo algunas técnicas para soportar el espanto y la excitación. Cerrar los ojos para evitar la nausea, apretar fuerte las piernas, empujar con el cuerpo hacia abajo, contra el asiento, apretarse la panza, respirar hondo y contener el aire hasta que se pase la convulsión, hasta que el juego termine y todo en el cuerpo vuelva a su lugar. Y a que todo a su al rededor vuelva a su lugar. Sin embargo, ahora que la visita a los parques quedaron tan lejos en el tiempo, las bondades del vino le traen aquella sensación otra vez, un mareo, el vértigo, un ardor en la piel y un sabor agridulce en la boca.

Hace apenas un rato estabas exultante, desinhibida, hablabas hasta por los codos Ángela, y ahora estás a punto del derrumbe, la deflagración total. ¿Cómo te levantas después?

 

Hay experiencias que se inscriben en la carne o en alguna otra región del cuerpo desconocida, incluso, hasta para el anatomista más distinguido. ¿Habrá realmente alguna parte de nuestro cuerpo que no haya sido descubierto por la ciencia? ¿Existirá algún amante, hombre o mujer, dispuesto a encontrar una superficie, tal vez una profundidad que no haya sido descubierta antes por nadie, en el cuerpo del amado?. Fundar un  espacio nuevo en el roce, la fricción, en un vuelco, o en un envión. Tal como Ángela descubrió en aquellos juegos siniestros la aparición  de zonas remotas de si misma. 

 

Con el semblante que les da el vino a las mujeres insatisfechas pero orgullosas, Ángela intentó no sin esfuerzo ponerse de pie, pisar firme, paso a paso, para que todos sepan que se la banca. Pero no hay nadie, salvo Román y Lucrecia, que son al mismo tiempo todos y todo, porque están junto a ella cada vez que cae el telón, en circunstancias de modo imperceptible, cotidiano, como las amistades que saben respetar las sutiles y momentáneas ausencias de cada nuevo y siempre idéntico encuentro. Por eso no es necesario fingir cordura sino para si misma. Yo me la banco. Lucrecia atinó a sostener a su amiga del brazo luego de un traspié al intentar, con poco éxito, ponerse de pie.  Las dos estallaron en risas, sostenidas en un enredo de manos y apretones, mientras Román que las observaba apoyado sobre el aparador de la cocina, con una sonrisa y la mirada tristes rumió un Cadícamo vencido por la fuerza de las cosas, del tiempo y de los adioses involuntarios... Rara, como encendida...

Una vez que Ángela recuperó estabilidad, Lucrecia la dejó ir  por el largo pasillo  hasta el baño. Desde el living se oye entre la música el taconeo de un camino sinuoso, complicado. Sin embargo Ángela a pesar de la torpeza no pierde la elegancia; ya recuperó la seguridad suficiente para prescindir de su amiga, además el pasillo es angosto y puede tantear las paredes con apenas extender los brazos. Su tío, avezado en los efectos del alcohol le aconsejó que ante los primeros síntomas de la borrachera se asegurara de estar cerca del piso o de una pared. Si ponés tu mano sobre una superficie firme se disipa el mareo. No avanza sólo con los pies; la fuerza motriz se impulsa por el propio peso de todo su cuerpo distribuido en sus piernas que,  una a través de la otra, van proyectando sobre el piso un zigzagueo,  la ondulación de los tentáculos de una medusa somnolienta. Los contornos de Ángela se vuelven difusos según la perspectiva de Román, que acodado en la barra del departamento sigue atento o alelado su trayecto. Lentamente la ve desaparecer en la negrura del pasillo. Al fondo, la luz del baño le devuelve la figura de la mujer medusa, desenfadada, linda y fatal.

 

Afuera

 

Lucrecia sale al balcón, pero antes hecha una mirada hacia atrás, se vuelve sutil por encima del hombro, con la vaga esperanza de que Román la siga, con el anhelo, pretencioso quizás, de coincidir.

Desde que empezó a fumar tiene la costumbre de disparar el cigarrillo y esperar que la última brasa del veneno quemante se desprenda del filtro. Será porque en sus tibios comienzos, como en todo ritual de iniciación, con sus amigas lo hacían en cualquier lugar donde estuvieran a salvo de las miradas que ya conocían. Naturalmente, el refugio era la calle, pero también fumaban en las terrazas y en los patios silenciosos de la noche.

Los ceniceros bostezan de aburrimiento y los fueguitos se disparan como cañitas voladoras por todas partes en el negro escenario de la noche.

 

Román desde adentro, le advierte que la gata, la gatita, se acercó a la ceniza encendida que cayó a un costado de la mesa de campo. La gata está fascinada.

- Mirá, ¡Le gusta jugar con fuego!

-Como a vos, le gritó desde la cocina, sin perder de vista la escena que se desarrollaba en el balcón.

Los dos se quedaron observando los movimientos de la gatita que se precipita con su hocico a la braza, y amaga con su patita a tocarla.

-Se va a quemar, es una estúpida. ¡Salí, fuera!

-La única diferencia entre vos y la gata es que ella no sabe que se va a quemar.

Lucrecia la ahuyenta con un manotazo aunque sabe que debería dejarla, para que pruebe, para que se queme, para que aprenda. Pero el dolor ajeno es insoportable y la gata tampoco es suya. Es de la dueña del departamento que va a estar fuera de Rosario por unos días y por lo tanto ahora Lucrecia es su tutora o su ama y debe cuidar de ella, como un viejo favor que se paga con intereses, ya que, a diferencia de su madre, A Lucrecia  los animales no le despiertan ninguna simpatía. Ahora tiene que darle de comer, cambiar el agua, evitar que se queme y hacerle compañía, sobre todo de noche y dormir con ella en la cama grande, porque es cachorra. ¿No se supone que las mascotas son las que nos tienen que garantizar compañía a nosotros y no al revés? Pregunta retórica que por lo demás, da pie a una débil y momentánea coincidencia, aunque más no sea. Pero la cuerda invisible que los une continúa tensada. La misma cuerda invisible que también los separa, porque establece una distancia, infranqueable, a pesar de Lucrecia, muy a pesar de Lucrecia. Resulta que a Román tampoco  le gustan para nada los animales domésticos, pero mientras Lucrecia evita todo tipo de contacto con ellos, salvo por compromiso,  Román en cambio es un estudioso de los comportamientos de estos, y en especial, el de sus amos. Tras reflexionar si tumbarse en el sillón a la espera de Ángela que hace ya un buen rato se encuentra en el baño,  o salir al balcón, opta por ir al encuentro de Lucrecia  que con un no sé qué en su semblante, lastimero y cabizbajo, lo reclama.  Y además porque afuera la noche está fresca y como siempre aguarda para todos, para el pequeño mundo interior de cada uno, un lugarcito de intemperie.

 

Roman se acoda en el umbral del balcón y a cambio de iniciar cualquier conversación banal, se pone voluntariamente a meditar en silencio. Si elige no decir nada en lugar de hablar con Lucrecia de la gata o de lo fresca que está la noche, o del día agotador que dejó atrás, o de la última película que vio es porque hay una sola cosa de la cual podrían o deberían hablar y es menester, o necesario al menos para Roman, mantener tensada la cuerda invisible que traza la distancia,  que no resiste a ningún análisis de proxemia, entre Lucrecia y él. Un abismo.

          Podría elaborar allí mismo, ya no una teoría porque sería demasiado pretencioso, si no lo que él denomina como el esquema de una sospecha: discriminar es el acto que precede a toda organización del pensamiento, ¿verdad? Y para Román las personas se dividen en tres grupos. El primero es el de los mascotistas, aquellos que establecen identificaciones precarias con su caniches o su setter irlandés, y al mismo tiempo destruyen sistemáticamente toda clase de reciprocidad con sus pares. El acervo de una cultura individualista se resume en la frase cuánto más conozco a los hombres más quiero a mi perro. Esas personas deberían considerar seriamente caminar en cuatro patas. ¿no? A Román le infunde desconfianza la psicología de las personas que hacen culto al amor por los animales y a los suyo en particular, porque las personas que hacen culto al amor por los animales en general, pertenecen, según el esquema de su sospecha, al grupo de los ambientalistas y estos son más abstractos, por ejemplo, los clase turista que posan con el busto del lobo marino en Mar del Plata, o los más politizados que, rumbo a Cabo Polonio,  fotografían desde el auto en movimiento las plantas papeleras de Fray Bentos. Quizás hasta consigan capturar los peces muertos en el río que envuelve la fábrica de celulosa. Los que miran Animal Planet también se incluyen en este grupo. Por último, en el extremo se sitúan los onegeístas, que por pertenecer a un nivel de organización superior y a escala planetaria son casi más peligrosos que el grupo de los primeros. No tanto por quienes lo integran sino por quienes los financian. La culpa no es toda del chancho, ¿o no? Yo tengo una prima onegeista que ama a los gatos. Román continuó absorto en sus cavilaciones durante un rato, hasta advertir no la presencia de Lucrecia, sino la ausencia inquietante de Ángela. ¿Estará bien? Están uno al lado del otro, pero la cuerda invisible  sigue tensa, inmutable.

 

 

El golpe de aire fresco le devolvió un poco de lucidez. De la montaña rusa a la calesita, Ángela trajo la botella de vino en una mano, y en un balanceo impostado, típico del tío borracho que sigue bailando solo en las fiestas familiares cuando todos ya se han ido y los que quedan se esconden,  ofrece y reparte lo que queda entre sus amigos.  Cada cual tiene sus penas y nosotros las tenemos...Ahora que Ángela se incorporó al grupo, la constelación triangular retoma su dinámica, y aunque cada uno permanece suspendido en su órbita,  y aún en el más espeso de los silencios, la conversación no se detiene.

 

Los tres intercambiaron algunas apreciaciones sin importancia, del tipo qué fresca que está la noche,  uy, acabo de ver una estrella fugaz,¿dónde?, ¿pediste deseos?, todavía no entiendo la constelación de Orión. Si, pedí unos cuántos. ¿Nos estarán mirando desde alguna ventana?, ¿A dónde se fue toda la gente? Tenés que ubicar a las tres marías, la linea invisible que las une, es el cinturón de Orión, la figura, ¿ves? No, no, seguí mi dedo... Pero Ángela desistió pronto, mirar para arriba le hace mal, el encumbramiento, el vino, etcétera. ¿y la gatita dónde está? Ahora, toca otra vez hablar de la gata. Michi michi... ¿Cómo era que se llamaba? Ángela la descubre justo debajo de la reposera durmiendo. Extiende su mano para hacerle un cariño en la pelusa, pero el pequeño felino se escabulle,  entre temeroso y un tanto arisco, hasta la baranda del balcón.

Ahora la gata se queda mirando al vacío durante mucho tiempo.  Da unos saltos que te morís, pensás que se va a tirar, pero no. Se queda admirando con ingenuidad ese lugar que no es ningún lugar. Su limite. Y lo contempla desde el umbral con la feliz ignorancia de todo animal. Ignorance is bliss. Ojalá me pudiera asomar a ese abismo de ocho pisos, pero no puedo. Ya no.  Ángela en el barco pirata, Ángela en las hamacas voladoras, Ángela en el martillo. ¿Cómo evocar otra la sensación violatoria? ¿Alcanzará con asomarse? En un breve racconto enumera los miedos que fue adquiriendo a través de los años. Podría ser el titulo de un libro todos estos años de miedos acumulados. A las alturas, por ejemplo, a la velocidad, a las tormentas, a la relaciones duraderas, a las mujeres que no conoce, a los horóscopos, a su destino, al abismo.

¿Negro, no era Kundera al que le pasaba lo mismo? 

-¿Kundera? No sé, no lo leí.

 El vértigo es algo diferente del miedo a la caída. El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantados.

Prefiero el encierro, dice Ángela. Prefiero economizar el aire de un ascensor de puertas blindadas que chuparme un vacío. No mires para abajo, no mires para abajo, digo todo el tiempo, y pienso en la novela,  y en la tentación de que todo caiga por su propio peso. ¿Y si me tiro? ¿y si de repente me agarran ganas y me tiro?

 

la Frontera

 

Debería llamarla para pedirle perdón. Esa tarde no atendió la llamada insistente, compulsiva, desesperada de su madre, de toda madre. ¿Pedirle perdón? Si, ella alguna vez también tendrá un hijo. No sabe cuándo ni cómo, pero sabe. La idea amenaza como un péndulo, como una soga al cuello, como una hamaca, como una liana. La sin razón, un delirio...ser madre es volverse loca. Vos todavía no sos mamá pero esto es para cuando tengas hijos: no te lo comas. le dijo Alejandra al regalarle el señalador con la replica de Saturno devorando a un hijo. Con las fauces abiertas y  los ojos desmesuradamente abiertos, Saturno devora con fruición la carne de su carne que se descompone inexorablemente con el paso del tiempo. Simone dice: Desde el día en que nace el hombre empieza a morir; esa es la verdad que encarna la madre. Simone dice: la figura inversa de la fecundidad que hace crecer las espigas es la pavorosa desposeída cuyo esqueleto se revela bajo una tierna carne mentirosa. Simone dice: la madre consagra su hijo a la muerte. La mujer, dice Simone, es el reverso de la muerte. Lugares comunes de un entierro: perder una madre es orfandad, perder un hijo no tiene nombre. Y el hombre, en nombre del hombre, y del padre,  para tenerlo. No sólo para fecundarlo, sino para tenerlo. Roman tiene los ojos demasiado chicos y la espalda un tanto angosta. Tiene la piel muy transparente y la respiración débil. Se cansa pronto. Román está en este momento jugando con la gata, con sus ojos que apenas son ojos porque son transparentes y escruta el perfil de Ángela que ya está totalmente borracha, y habla y habla de cualquier cosa con los ojos cerrados de cara a la noche inmensa de un octavo piso. Roman no me mira a mi a los ojos para decirme que fresca que está la noche.

 

          Algunos años atrás, cuando trabajaba en la librería, Lucrecia, solía esconderse, cuando podía, entre las bateas para hojear los libros que quería leer o robarse. Una tarde en cuclillas, entre los libros de cocina encontró uno de divulgación científica sobre biología, entreverado entre uno de Narda Lepes y otro de Maru Botana quienes, a propósito de cocineras, son excelentes madres. Abrió al azar, porque era uno de sus métodos de lectura, y en la página 90 leyó algo así como que las hembras humanas son exigentes  con la elección del macho para la procreación. Buscar en el macho garantías para fecundar  hijitos sanos y fuertes, esa es la premisa tras la cual avanza una mujer más o menos normal. El libro también señalaba que las hembras además, especulan -todo a nivel inconsciente, claro- con las garantías de sustentabilidad que debe tener un proyecto vital de tal envergadura. En resumen, las condiciones básicas que debe reunir un hombre para ser Él, o El Padre al menos, en el caso de que fuese mucho pedir. Pero que sea lindo, o al menos fuerte y con auto, como mínimo. No, el auto no importa.  Si lo que queda son los hijos y el sacrificio de la carne y las cosas por decir en el buzón de mensajes de voz.  Será por eso que hay que absolverlas de toda culpa, ¿no? Aunque su madre, cuando habla de la suya, o sea, de la abuela de Lucrecia, dice, y vieran que graciosa es in im pu ta ble, mi mamá es inimputable.

            Se vuelve hacia sus amigos, les avisa que va llevar las copas a la cocina y que luego pasará por el baño. Lo hace en voz baja, como si molestara, como si a caso no fuera ese balcón en el punto álgido de la noche, su lugar.  El calor del interior del departamento la conforta, baja la música y se encarama decidida a hacia el cuarto oscuro por el que desaparece para hundirse definitivamente en la cama grande, sobre la cual está tendida la gatita,  esperándola para hacerle compañía hasta el otro día.  

 

 

Euge

VALENTÍN GILARDONI

Publicado en Nuestra Letra. el 15 de Mayo, 2013, 14:16 por MScalona

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¿Qué es la nada?

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Esteban escuchaba con atención. El profesor desgravaba alguna cinta mental que hablaba del híper texto y la fragmentación, perversos polimorfos, la red de redes y el Ulises. En eso venía Esteban, pensando que el precio del taller estaba bien pago porque le ayudaba a pensar y mientras pensaba, unía tabos, hilos recortados que solo se caían y a esa altura de la clase ya tenía dos cuentos en mente para escribir. Ya los había cerrado y referenciados en su cuaderno artesanal (tendría que comprar otro más serio para el nuevo año de taller y ordenar las fotocopias- lamaduracionbiologicainfluyeentodoslosambitos) con una letra significante que en algún momento tendría que descifrar. Le gustaba jugar consigo mismo a la codificación de jeroglíficos a luego descifrar y así hacer entrar en la categoría de jeroglíficos. En eso estaba; su mirada enfocada en el profesor; su mente en el jeroglífico; su mano apoyada en la pera en su semblante numero dos; su piloto automático del divagamiento mental literario; sus compañeros sentados a su alrededor, él enfrente del profesor. Nunca pensó que su cadena mental asociativa, metonímica, obsesiva y torturadora se cortaría en ese momento, justo en ese momento. Seguía el Ulises y Marilyn Monroe, un compañero aportaba algo de alguna película de Buñuel que el profesor no tardaba en sintetizar con otra cinta vaya a saber de qué año y en el medio del proceso de búsqueda de ese cuadro de Marilyn (en realidad esa secuencia de cuadros) que está a la izquierda del profesor, en la mitad de la pared y que siempre miraba de izquierda a derecha, justo ahí, antes de la izquierda primera, del primer motor inmóvil de Monroe y sus senos y su sonrisa Estaban se quedó en blanco.

¿Alguien comprendió que es la nada ya?

Tenemos que admitir de una vez por todas que el blanco es un privilegio. Esteban solía recordar una escena de  Dragon ball, dibujito que habría mirado durante años levantándose a las 7 am, en más aun recordaba esa alfombra caliente, (ESTAMOS JUNTOS EN LA PRISION) que constituía su piso en esta vida en este-ese mundo infantil. Una hepatitis lo había atornillado a treinta días de dragon ball y Patoruzito. El nacionalismo barato de Esteban ya tenía cadenas oxidadas. En dragon ball alguien le había dicho alguna vez a Goku que ponga su mente en blanco, mientras estaban entrenando en el cielo, en alguna plataforma espacial. Goku intenta poner su mente en blanco, fracasa, fracasa hasta que termina lográndolo. Esteban dejó de creer en goku y en todos los dibujos animados japoneses. Eso es imposible. Poner la mente es blanco es igual a mentir. El blanco es algo, es blanco, es ausencia de negro, es todo lo que no son los demás colores, es una mente sin pensar, que piensa que no está pensando y la eterna y metonímica caída de la gota de agua en el medio de la fuente de los círculos concéntricos. Querido Pavlov, que ni siquiera en el medio de la revolución dejaría de investigar el mosaico cortical dinámico.

La nada y vos. Maldito tren el de nacer.

- Estos chicos piensan muchos. “Oh Ana julia, jamás podría serte fiel, no Ana julia, ese nombre jamás seria sentido, jamás las palabras te cobijarían en algún puro resguardo”. Ana julia, aquella novia del secundario. Tan correcta, tan responsable, tan mortalmente reemplazable. No todos. No. Adelantarse también puede ser no llegar, pensó Esteban. Ana julia le había dicho eso; estos chicos piensan mucho. Esteban nunca entendió aquel plural. Tendría que haber sido imposible que Ana julia me engañe. Piensan mucho. Yo sonreí y me fui caminando. Me había despedido diciendo “buenas noches, me voy a pensar un rato en la oscuridad”. Piensan mucho. Quizás esa frase fue una flecha arrojada hace 10 años que ahora finalmente pegaba en el centro, en el núcleo del circulo concéntrico. Esteban quedó en blanco.

Debemos recordar que el quizás flechado Esteban, o Este como lo llamaba Carla su única ex amiga, había tenido una señal de esto, o como pensarían los más míticos, un preanuncio. De su quedarse en blanco, claro. Fue hace algo más de dos meses. Esteban dormía en su habitación, debido en parte a tres vasitos de whisky que lo habían desprendido del mundo. “A eso de las 4 de la mañana me levanto; viste cuando te levantas y pasa un mínimo instante en el cual no tenés conciencia de donde estás, entonces vas buscando en la oscuridad, con las manos o logrando captar algo de luz que entre de la luna que te permita registrar que estás en tu habitación de tu departamento .Y que vos sos vos. Bueno, no fue esa situación. Esa es la desubicación temporo-espacial clásica del despertarse de golpe de madrugada. No. Esa noche me levanté pero sabía que estaba en ese lugar, es decir, mi habitación, en mi departamento y en esta ciudad. Había luz entrando por la ventana que estaba abierta. Lo primero que vi fue la pared en la que está la biblioteca; vi la pared pero no podía saber que era una pared, no podía nombrarla o menos aun representarla. Estaba frente a esa pared blanca sin darme cuenta  qué era ser blanca. Me miré las manos y giré rápidamente la cabeza captando todo mi alrededor y ni una letra, palabra, significado se acercaba a mí. Fue más que un instante. Fue eterno. Pensé que definitivamente entraba en la locura. En ese mismo momento volvió a mí lo simbólico (oh simbólico nunca me abandones) y me paré como tratando de ahuyentar alguna mala energía o mal equilibrio de los registros en mi ser. Lo simbólico se quedaba en mi extorsionando mi imaginario”. Solo la palabra te podrá sostener. El sentido, esa cuerda tirada por dos manos que nunca se estrecharon, pendía de un instante más como ese. Esteban esta vez se quedó en blanco y no fue solo un instante. Al menos eso dicen.

Esteban es un costado. Jamás volverá a ser centro, menos enfrente de ese profesor. La rubia de la izquierda no sabía su nombre aunque pensaba que le caía bien. Fernando, el contador, sintió que perdería un compañero de whisky. Alguno que otro pensó “pobre tipo”. Perderse así, de un momento para otro. Alguna almita morada de tanto caer lo visitaría vaya uno a saber dónde.

“Ahora sigo acá, contorneando aquel blanco sabiendo que si este cuento termina y es terminado por alguna parte de mí ya no hará falta ser más nada, ni recordar los finales inconclusos”.

Internado Esteban. Como podría explicarte que acabo de salir de visitarte en un internado. Porque estás en blanco. No loco, sino peor. Sin color. Sin la nada que permite algo. ¡En blanco esteban! Al lado de la izquierda histérico y la izquierda autista. Raras patologías nuevas ¿e?

(Es oportuno señalar en este punto que la nueva edición del “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” en su quinta versión aparecida recientemente presenta trastornos nuevos, como era de esperarse. Entre ellos encontramos:

-Trastorno izquierdista pseudoautístico: el sujeto cree estar totalmente en otra realidad temporo-espacial, realidad generalmente paralela desde la cual exige y manifiesta críticas totalmente anacrónicas y descontextualizadas. Pide cosas imposibles. No dialoga, se encierra y emite gestos solo cuando se encuentra con los suyos. No le interesa la realidad de sus familiares, amigos, ni compatriotas. Solo comparte realidades con sujetos que padecen el mismo trastorno.

-Trastorno izquierdista histérico: en resumidas cuentas esta patología presenta inconformismo de todos los puntos posibles, nada le cae bien, pedir y reclamar en forma de ecolalia partidaria es su principal manifestación) 

Pobre pibe, pensó Esteban. Me miraba con una cara de sufrido, pensando que yo no podría registrar su sufrimiento. Sabiéndome ciego. Oh infinito espacio el que nos separaba. Un centímetro es todo el lenguaje que no tengo. Si pudiera decirle que no sufra, que ya lo recordaré todo. Que ya sabré mi nombre. Que ya entenderé lo que es un nombre, tener un nombre, usar un nombre. Igual él es afortunado, está sufriendo, sufre un rato pero después se va y más tarde que temprano se olvida de mí y de mi olvido y sigue con su vida. Llena o vacía tiene una vida. Yo no puedo siquiera hablar conmigo mismo. No sé que soy, me miro y no encuentro las palabras para decir mano, o pantalón roto, o comida. Papa. Si pudiera pedir que me maten. Solo eso. Eso solo y todo eso. La muerte. Porque ni siquiera la ceguera blanca, el océano de leche. Ni siquiera eso Saramago, ni la degradación humana. Para eso hay que ser humano. Ni siquiera el océano inmóvil, sutil metáfora de una mala poesía de Bolaño. Ni esa armoniosa idea de muerte. Solo pedir la muerte, que sería mi resurrección. Hacerme vivir para matarme luego. Eso imploro, eso mismo, pero no tengo palabras bolaño, como hago para escribirlo en forma de  perros nocturnos. Que tu detective me encuentro bolaño, rápido que este DF es gigante y está lleno de vacío. Un café con leche en esa calle del df, solo eso bolaño, méteme en tu novela, mátame para vivir allí. Pero si estás muerto. Más muerto que todos tus personajes. Qué triste fui bolaño, 4 novelas en una y tres dígitos que algún patacón pagará porque sos el autor de vidriera latina. Mátenme, por favor. Solo mátenme. Y esto no es un reclamo, es solo otra forma de decir que no sé si entendí la consigna.

Intertex, interlineado 2.0, casi 5 páginas ¿de qué? De nada. ¿Al menos alguien tuvo la amabilidad de captar algo de esa nada pegadiza como micrófono uruguayo?

Terminar el texto pidiendo la muerte. Siempre igual. Puta manera de no saber cerrar un texto. No sé si esos cuentos me sirven. Lo dejaré a disposición del vino, pensó esteban mientras pensaba en dejar de pensar y salía del taller mirando para abajo.

 

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                                                                        Valentín   G.

LUCAS ALMADA

Publicado en Nuestra Letra. el 4 de Mayo, 2013, 15:20 por MScalona

Etnografía bartheana

La antropología precisa la escritura, y tal vez, también la ficción.

Marc Augé

 

 

 

¿Será cierto lo de aquel adagio bíblico que andar por el camino ancho es más fácil y se disfruta más que ir por el angosto? ¿Cuánto de ancho, o cuánto de angosto? Me imagino un viaje a la ciudad de San Luis por un rectángulo asfaltado en el que el lado inferior de ese rectángulo pasara por Santa Rosa, el superior por Córdoba, y los laterales atravesaran Mendoza y Gualeguaychú, sin caminos, uff… parece tan estresante como emprender el viaje por el devaneo capilar de la Ruta 33. Las proporciones son todo, aunque ¿quién las establece? En todo caso decir solamente ni-muy-muy-ni-tan-tan no soluciona nada. Si ya te escuché. ¡Pero, no me estás mirando! Igual escucho, para eso tengo los oídos… Bueno, te dije que los chicos vienen a comer a la doce y media, a las cuatro Jor tiene turno en el médico, y yo vuelvo a la tardecita, si escuchaste, bien, y si no arreglátelas. Hay momentos en los que uno no sabe bien cual es el límite de la represa que contiene el torrente de lo cotidiano, que es capaz comernos bocado a bocado la vida entera. Siempre nos arreglamos. Siempre. Ya no sé por dónde andaba. El documento que tengo abierto en la pantalla no tiene nada que ver con la palabra camino-ancho que me resuena, y que creo fue un pensamiento con el que me levanté esta mañana, ¿lo habré soñado? Era una pareja que se conoció en una situación muy loca, los dos se conocían desde hacía mucho tiempo, pero un día, no muy esperado los sorprendió el amor, tal vez, para la gente no eran buenas personas, porque uno era ladrón y ella le gustaba vivir la vida,…

-Hola… ¿Pastor Tedy? –no sonaba muy bien la combinación del título con el sobrenombre, pero era lo único que tenía-

-Sí                                                                                                                                                                                           ---Me dio su teléfono Silvia del Ciudadano –le  dije.      

--Ah, sí, hola…                                                       

--Silvia es la periodista que lo entrevistó el día de los bautismos en la comisaría 19º.                               

-¡Ahora si me acuerdo! ¿Qué necesitás?

-Soy de la universidad y quisiera encontrarme con usted porque estamos realizando una investigación sobre la conversión de los internos a los grupos evangélicos (estamos: ese plural que promueve la cobardía del “yo”, que esconde al etnógrafo detrás de una mata, y que asume el comportamiento corporativo de la tribu frente al otro, como los “barras”. La forma lo exige y no por modestia, más bien por connivencia).

-Bueno dale, ando medio apretado de tiempo porque soy el encargado de toda la provincia y viajo mucho, pero dale, si querés el jueves de la semana que viene al mediodía ando por el centro y nos encontramos a tomar un café.

-Sí claro… gracias

(universidad: es la palabra que abre las puertas, todavía conserva algo de autoridad, digo algo, porque en la primera discusión te enrostran: ustedes estudian, nosotros estamos al lado cuando necesitan algo; o, ustedes vienen y se van, nosotros nos quedamos). Hay un solo autor de estas historias tan locas, ese creador, que unió estos personajes no se fijó en su vida que llevaban sino que su interés por esta pareja era demostrar al mundo, que de un ladrón y una joven que le gustaba vivir la vida, podían enseñar al mundo que el amor verdadero, no viene del hombre sino del creador.

Saqué dos películas, una para los chicos y otra/¿no habrás sacado otra vez Ensayo de orquesta, no?... No, no, le pedí al muchacho del video que me recomendara películas de sábado a la noche para una familia normal (mundo feliz en puerta, o patadas a granel). Ah! Te aviso los chicos se fueron a/bien, una al pedo, porque hay que devolverlas mañana. ¿Y si vamos a comer algo por ahí este rato que estamos solos? Por-ahí, no es un lugar, dónde querés ir, ¿querés comer o a picar algo? Qué sé yo. Al final, siempre terminamos comiendo caro y mal, hagamos algo acá en casa o pidamos algo, y listo (organización inconclusa) Es muy difícil disfrutar de una dosis concentrada de felicidad en un par de horas de sábado a la noche. Mejor voy a ver si avanzo con las correcciones que me hicieron de la tesis, no es mal programa para un sábado a la noche. No lo puedo creer, cómo me va a responder que lo que tengo que hacer es una tesis y no una novela. Pensé en Alexander Soljenitsin y la publicación de Archipiélago Gulag catalogado como un Ensayo de Investigación Literaria que comienza diciendo “En este libro no hay personajes ni hechos imaginados (…) todo ocurrió tal como se describe”; o, en El laberinto de la soledad y en cuánto tiene de etnográfico su análisis sobre la chingada mexicana. Cuestión de formas –dijo- y aclaró sin ningún pudor: las tesis son mamotretos que no se sabe bien si sirven para algo, pero eso sí, tienen una forma establecida que hay que respetar. Sólo el historiador que cuenta esta historia sabe lo que se sufre en la cárcel. Fue el momento donde más él consumió drogas, el momento donde más peleaba con su familia, en el patio de visita era tremendo porque, se encontraba con su familia a las nueve de la mañana y a las nueve y media ya tenia 50 pastillas en los bolsillos, un montón de marihuana y ya estaba re-drogado, y a su hija la mandaba a jugar ni la disfrutaba y con la esposa, quizá tenía relación detrás de una cobija en una esquina del patio y en el piso, era algo tremendo.

Nos encontramos en el bar, tal como habíamos acordado. Desde el principio, me estuve debatiendo si debía hacer explícita mi condición religiosa, y si esta situación distorsionaría la relación. Finalmente decidí que debía hacerlo porque algún momento iba a aparecer el tema, no iba a poder evitarlo, y en ese momento quedaría en evidencia el ocultamiento. El temor era que el pastor me incluyera dentro de su órbita de trabajo, más allá de mi objetivo que era hacer mi tesis y graduarme. Me encontraba en un verdadero nudo antropológico, cómo elaborar la distancia y el intercambio de poderes y objetivos entre un informante y el antropólogo. No encontraba la punta del ovillo para acomodar los “supuestos básicos subyacentes” (no eran “los”, sino “mis”) que, en definitiva, es parte del trabajo de investigación.  Le conté que soy de tradición evangélica y que soy hijo de un pastor. De inmediato se borraron casi todas las distancias, hay cosas que no tengo que explicarte, hablamos el mismo idioma, sabemos a que nos referimos, todo eso fue diciendo, y en este nuevo contexto agregó confiado, es importante que se conozca nuestro trabajo. No se bien que significaba y si era bueno o malo. A partir de allí, la conversación se abrió y fue totalmente distinta a la inicial. Combinamos para el martes siguiente, día de las visitas regulares del pastor a la UR III de Rosario, para participar como observador de su actividad, a la vez que él mismo me presentaría al grupo de internos “evangélicos”. Che, ¿te falta mucho para terminar la tesis? Me preguntó cuando me negué a ir al parque a tomar unos mates (maldición va a ser un día hermoso). Si había fastidio o no en su tono, no lo sé, pero lo sentí. Y, no era por el parque, siempre le escapé al modelo de familia dominguera, de la reposera y la mesita de camping, de sol y repelente. Quiero decir, sentí cierta languidez del amor, que se desliza con sutileza desde los planes de vida hasta el elástico de la ropa interior (querido Barthes esto no entra en la tesis ni como nota al pie). Tengo que terminar, de una vez por todas, la tesina, y terminar la carrera, aunque no sepa bien para qué, no importa, todos dicen que es un ciclo que hay que cerrar… Que sé yo, esa pregunta la debo arrastrar desde el ingreso a la universidad. Sea como sea, estoy dispuesto a terminar.

Aunque era prácticamente una obviedad, no había pensado en las condiciones de ingreso a una cárcel. No se podía entrar con celular, ni con dinero, entre otras cosas, así que el pastor me ofreció su auto para dejarlas. Este pequeño trámite inicial, para alguien que no está en el tema, como es mi caso, cargó la primera dosis de tensión. El horario al que concurrí es el de visitas pastorales, sin familiares y en los pabellones. El pastor me fue guiando, pero nadie sabía mi condición y no tuve muchas oportunidades de aclararla. Como él suele ir acompañado, pasé sin muchas explicaciones, como colaborador. En la primera puerta que atravesamos ya  sentí la molestia e incomodidad, y hasta cierto apremio interior por pensar que estaba ingresando ocultando mi verdadero propósito, con las consecuencias a mi trabajo que esto podía traer. Creo que el pastor tomó con cierta naturalidad  la cuestión, a fin de cuentas soy un “hermano” que está conociendo el trabajo en la cárcel. Esta secuencia se repitió en las distintas puertas que anteceden al ingreso a los pabellones. Al llegar a la última puerta, antes de declarar nuestros nombres y número de documentos, directamente me presentó como un “pastor”, así ingresamos al pabellón evangélico, como lo llaman. Esto le agregó un poco más de tensión a la situación y ya me parecía innecesario. Pero no dije nada, y entramos. Si el panorama general, atestados de portones y cerraduras de hierro que se me presentaban algo desmesuradas, con hombres vigilando el encierro de otros hombres es patético, el ingreso al pabellón es aún más impactante. Toda esa gente compartiendo la precariedad de su existencia en todas las dimensiones, materiales y personales. La sorpresa fue que allí nos enteramos que en ese horario se estaba jugando un partido de fútbol por TV. ¡Estamos fritos! -dijo el pastor, viendo a un grupo que en semicírculo rodeaba la pantalla siguiendo las alternativas del partido. Había más imprevistos de los imaginados. Estas contingencias me recordaban a las del Antropólogo inocente de Nigel Barley aterrizando en el África viendo como en la aduana confundían los perfumes con drogas. En parte, las asumía como las zonas oscuras de tránsito obligado del trabajo antropológico que sólo queda en las anécdotas. La joven tomó la decisión de dejar todo, pero todo, por este amor, pero él quiso intentarlo, pero mucho no pudo, el creador seguía  muy atentamente los pasos, de su creación, el joven no sabía que su creador tenía un propósito para los dos.

A pesar de todo, un grupo rodeó al pastor y comenzaron a conversar acerca de intensificar el “sostén espiritual” con estudios bíblicos, y del “discipulado”. Por su parte, el pastor les reclamó mayor compromiso de parte del grupo, y les reprochó que no haya muchos “misioneros” dispuestos a ir a otros pabellones a trasmitir el “mensaje”. Mi condición religiosa hacía que nadie retaceara comentarios en las discusiones, como si yo mismo fuera parte del grupo y apenas me habían presentado, y con bastante ambigüedad. Agotada un poco la conversación y finalizada las distintas intervenciones, se dispusieron en ronda tomados de la mano, y me incluyeron como era previsible, para la “oración” de despedida, yo debía saber de que se trataba. Cada uno decía cosas distintas, pedía fuerza, perdón, salud, ayuda, el advenimiento del reino, repitiendo frases sin parar, a voz alzada y con mucho sentimiento, y además, de manera simultánea. Me mantuve callado. Si bien, cada cual decía lo suyo, todos seguían el ritmo que iba desarrollando el pastor, así fue que cuando empezó a pronunciar las frases que marcan el final, todos lo hicieron y terminaron simultáneamente. Salí con un nudo en la garganta, y casi sin poder hablar, con el compromiso de Gustavo de grabar su testimonio el sábado en el horario de visita, mientras me exhortaba a que me mantenga firme en el Señor, y deseándome bendiciones. La confusión aparecía a cada paso. Aclaró que me anotaría en su listado de visitas como primo por tener la cuota de amigos muy cargada. Otra vez, la sensación de estar prestándome a una situación que eran totalmente innecesaria. Él seguía sin darse cuenta el propósito el creador hasta que, la noche lo sorprendió y la oscuridad se lleno de silencio, él segado por el orgullo y el afán de este mundo, no se daba cuenta que su amada y su hija lo necesitaban, hasta que llego el día, otra vez preso, pero lo que él no sabía que su creador se iba a dar a conocer, el creador, él todo lo sabía conocía a cada una de ellos, él los unió para manifestar al mundo que hay un solo creador.

Dejé una nota en casa: Me voy a hacer trabajo de campo, los chicos ya comieron. Acordate que a las cinco Seba tiene un cumpleaños. No sé a que hora vuelvo. Chau. Después hablamos. Controlé la carga del grabador y me fui. Llegué en el horario convenido, sin saber bien cómo iba a ser el encuentro. Si las visitas eran en grupo, en el patio, o en un recinto especial, no tenía claro de que manera iba a poder encontrar el espacio para la grabación. Esta era una visita ordinaria y no de tipo pastoral como las anteriores.  Para empezar tuve que sumarme a la espera de todos los visitantes por otra puerta de entrada que contempla el sistema de requisa. Allí me dijeron que era imposible que entrara con el grabador, así fue que se desvanecieron mis intensiones de grabar el testimonio, al menos ese día. Comprobé, cuando apareció mi nombre en la computadora, que, efectivamente, estaba anotado como primo, otra vez la incomodidad me asaltó y rogué que nadie me preguntara nada que me obligara a declarar algo al respecto. Dada las circunstancias, seguí adelante para cumplir con Gustavo, que gentilmente se ofreció a colaborar y hablaría con él para ver cual sería la forma que pudiera grabar el testimonio. Me encontré con Gustavo, acompañado de algunos compañeros, su esposa y su madre. Charlamos un rato y tomamos mates. Le conté que no pude pasar el grabador y no se sorprendió, claro, él sabe como funciona. Yo fui intentando explicarle con más detalle que mi objetivo era grabar su testimonio de conversión. A él le agradaba poder colaborar conmigo. Este joven en un día no muy lejano, cansado del camino y sediento de vida, atravesando un valle de sombras conoció la luz; y después de ese momento, el rumbo de esta historia cambio, su creador lo visitó y se dio a conocer y su nombre parece corto, pero es inmenso y se llama Dios.

Gustavo sentía cierta curiosidad por mi vida. Siendo yo de tradición evangélico, me preguntaba cosas a mí, acerca de mi testimonio (lo que le faltaba a este embrollo) Le interesaba que yo le contara a él como era el testimonio de alguien que había nacido en una familia evangélica y había crecido “en la palabra”. Distanciarme no me resultaba fácil, así como yo tenía interés en conocer cosas de él, él tenía interés en conocer cosas mías, y creo que es legítimo su deseo, pero no quería tornarme el centro de interés y sobre todo, no posicionarme en un lugar de cierta autoridad religiosa, ya demasiado asimétrica era la relación. Pero era inevitable, nos estábamos influyendo mutuamente. Dios el creador, unió a esta pareja que el mundo no daría nada por ellos, pero Dios sí, dio la vida de su hijo, por cambiar las vidas de estos jóvenes, él cambió y ella también y su pequeña que sufrió ya no sufre mas, aunque su papá sigue preso, ella sabe que su papá cambió, y hoy Gustavo y Bibiana los protagonistas de esta historia de amor, afirman que el amor que hoy están viendo no es amor del mundo, el cual se acaba, sino el amor de Dios un amor verdadero que te enseña a honrar y respetar y que te enseña a vivir la vida que el creador preparo desde antes la fundación del mundo, este amor es eterno y esta historia de amor no tiene fin, sino que sigue creciendo en este amor hasta que su creador lo venga a buscar.

Retomamos, en un momento, el tema del testimonio que necesitaba para mi trabajo. Él me comentó de una carta que el hizo contando su historia y ofreció leerla, y luego sin más me la cedió para que pueda fotocopiarla y devolverla. Se sentía orgulloso de su composición, en la que plasmaba sus sufrimientos, su cambio y su nueva realidad. Me contó que la primera intención fue hacer una carta para su compañero en el delito, pero después, la hizo para leérsela a su familia. Estaba escrita en una hoja de cuaderno escolar ocupando las dos carillas y todos los renglones. Comienza así:

Esta es la mejor historia de amor.

Hola mi amor como estas, espero que te encuentres bien, es mi mayor deseo que sea así.

Quiero contarte una historia de amor que comenzó hace 4 años y medio y que sigue creciendo mas, según el historiador que estudia esta historia.

Nos despedimos muy afectuosamente, combinamos el próximo encuentro para devolver la carta y me acompaño con su esposa hasta la puerta. Nos volvimos a encontrar el sábado siguiente, devolví la carta, seguimos charlando. La carta servía para empezar a trabajar.

 

Lucas Almada

LUISINA BOURBAND

Publicado en Nuestra Letra. el 20 de Abril, 2013, 21:57 por MScalona

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EL DIABLO EN EL CUERPO

 

 

 

El miedo al diablo. Esa noche fue el paroxismo del miedo. Me tapaba la oreja con la cobija, fundamental que no quedara afuera, era el resguardo. Entre las sombras algo se apareció y yo a grito pelado. Mi madre abrió la puerta ofuscada por el pedido, a mí me tenés que tener miedo, decía. El diablo me había entrado una vez que me quemé con el agua de la ducha y corrí desnuda afuera de la bañera después de dar un gemido de desesperación, y los brazos del Horacio me atraparon. ¿Qué estaba haciendo ahí el Horacio? Parecía que sabía lo que iba a pasar, aprovechó para besarme y abrazarme, no me soltaba. Y después entró mi prima y lo vió, sus ojos no veían el exceso, ay, pobrecita, se quemó, decía. En mi cuerpo quedó marcado el defecto de ella y el exceso de él.

Mi miedo era inconveniente. O más bien molesto. Me llevaron a hablar con un cura. Fuimos a la Iglesia del Carmen. Sus ladrillos vistos y la construcción baja la hacían más amigable, más accesible. Le conté al cura con mis cortas palabras del horror que me paralizaba y lo único que tuvo para decirme fue si estás cerca de Dios no te va a pasar nada.  Me había regalado con esa frase un ticket hacia el terror. Yo no sabía qué era estar cerca de Dios, y las dudas sobre ese estado advenían a cataratas hacía tiempo. Dios se iba a dar cuenta que no estaba segura. Dios se iba a dar cuenta y me iba a castigar porque el Horacio me tocaba siempre que podía con sus manos peludas y grasosas cuando visitábamos las siete iglesias. Una iglesia, una mano, una iglesia, una mano. Y yo tan lejos de Dios.

Por el cuerpo mostraba al lector inexistente que algo de todo esto me era repulsivo. Vomitaba frecuentemente en los vanos intentos para que tomara la comunión. El olor a incienso, los íconos del dolor y la sangre, la maldad de las monjas y de las “laicas”; esos cánticos hipnóticos que todos seguían con disciplina automática, me descomponían. Recuerdo que mi padre caminaba por los pasillos de la catedral custodiando mi cara, y en el instante antes del desfallecimiento me sacó agarrándome por debajo de los hombros, convirtiéndome en un angelito volador. El broderie blanco  del vestido de comunión flotaba por entre el vómito que despedí con sabor a Seven-Up. 

 

 

 

Luisina Bourband

 

VERÓNICA GARCÍA

Publicado en Nuestra Letra. el 19 de Abril, 2013, 14:29 por MScalona

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Hace tiempo que no las miro, a mis cicatrices; cuando me baño, deslizo mis manos jabonosas sobre mis piernas, las siento, son líneas profundas que atraviesan mi cadera y la dividen; como estoy yo, dividida. Son parte mía y de las manos que las tocan, de aquel que respira tan cerca mío cada mañana.

Es una marca dibujando el recorrido de mi vida, una marca cerrada abierta.

Se selló, se impregnó en mis carnes, sigo tocándolas y son como paralelas infinitas porque ahora las pierdo de vista. Camino casi olvidándome de su existencia, solo en el baño, en el agua que cae, dejo que se limpien las de afuera y las de adentro también.

 

 

 

 

No era una orina cualquiera, era la primera después de la operación.

Ese pís es oscuro, espeso, doliente, porque le cuesta salir y mi vejiga estaba lenta, dormida, perezosa y no era para menos.

El pichi no salía, la panza se me reventaba: estoy inflada, a punto de estallar, me retuerzo: salí ya! hijo de puta!, no aguanto más la chata fría en el culo. Se me pegó, me acomodé y grité ¡abran las canillas!

El chorrito empezó a salir casi milagrosamente, agüita amarilla, cloro, pis, el mayor  de los placeres. ¡Aaaaaaa! Sííí!

Me vacío por un instante para volver a llenarme.

 

 

 

Confusión

 

¿Qué va a llevar nene?

¡Nena, soy nena!

Esas palabras se repitieron en mi infancia, la letra A parecía que no la conocían.

¡Nena!, ¿no me ve?, uso pantalones que son de mi hermano y pelo corto, pero mire mis orejas, tengo argollas, ¿no las ve?, aros, abridores, póngase los lentes Mario o traiga la lupa así ve mejor. Eso pensaba cada vez que el carnicero me decía nene, nenito, varoncito, rabia me daba.

Acaso no veía la rayita que llevaba entre mis piernas, concha, la palabra prohibida de cuando éramos niños, no escuchaba mi voz suave, cuando le decía costeletas con lomo, por favor.

Era tarado, boludo, pajero, porque la mujer tenía pelo corto y no la confundía, ella sí que tenia voz de botellero, sin embargo para sus ojos era mujer, esposa, la vieja, la chuchi, la chocha, la chota.

¡Qué extraño!, toda la primaria con pelo corto porque mi mamá le tenía miedo a los piojos una vez me saco como cincuenta y para colmo tu pelo es tan grueso que el calor te va a dar erupción, y todo eso que piensan y dicen sin importarles si te dicen nene o nena.

Una vez, una vecina me llevó a la peluquería, había que hacer algo con ese pelo rebelde y me lo hicieron la permanente, y como era duro el pelo me la hicieron dos veces en una semana.

Ese año estaba en finales de tercer grado y para la fiesta de fin de año actué de bailarina de los Parchis, presentadora de Moria Casan, bailé la tarantela y el brasilero que se repetía todos los años no se inventaban coreografías nuevas, pero yo estaba feliz con mis rulos: me sentía la primera actriz de tercer grado de la escuela John Fitzgerald  Kennedy.

 

 

 

 

                                              VERÓNICA   GARCÍA

Artículos anteriores en Nuestra Letra.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-