"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




HANSEL GERMÁN: ¡No, aquí no…!

Publicado en Cuentos el 14 de Diciembre, 2013, 22:25 por H. Germán

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¡No, aquí no…!                                             

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Estaba en  el cumpleaños de Roberto, en un momento decidí salir al jardín a fumar.

Dejé atrás un guiso exasperante de voces y en esa reciente tranquilidad encendí mi cigarrillo y me puse a mirar el cielo que estaba repleto de estrellas, algo esperado después de varias noches con nubes.

Me gusta, en las reuniones, apartarme de la gente y saberme fuera por momentos.  Corría una leve brisa pero no sentía nada de frio. Pegué otra pitada sin dejar de mirar a Marte, bah, siempre creí  que ese punto rojizo era Marte. Bebí  un sorbo de vino y pensé lo que se piensa siempre cuando contemplamos las estrellas:  No somos nada .

Se me ocurrió que esa cantidad de puntitos brillosos podrían haber sido diseminados por una gran eyaculación. “La gran acabada”, el origen de todo el origen y de allí el nombre de Vía láctea.

¡Si se puede viajar en el tiempo ! Claro que se puede, de hecho lo vengo haciendo desde que nací, es más, lo que no podemos hacer es dejar de viajar. Una, no tan inexplicable, angustia existencial me invadió.

Que al pedo es todo. ¿En qué le puede afectar al universo nuestra presencia o nuestra ausencia? ¿Qué le puede cambiar? ¿Dejarían de girar los planetas si nos extinguimos?

Me sentí vulnerable y una vez más  pensé:  pendemos de un puto hilo y nos creemos imprescindibles.

Oscar se acercó con una botella de vino en la mano, tiré el pucho que estaba ya consumido entre mis dedos y lo miré, menos mal, sentí que me traía de regreso a esta estúpida irrealidad, pero calentita. Levantó la botella en señal de servirme y estiré mi mano con la copa.

-  ¿Qué sabés de M?   Me preguntó. Lo miré sin entender y lo primero que pensé fue: ¿De dónde conoce este tipo a M ?, ¿Sabrá? ¿Hasta dónde?

Lo miré desconcertado. Tome un sorbo de vino y le pregunté:

-  ¿De dónde la conoces?

- Boludo… Si ya hablamos de M, ¿no te acordás que es alumna mía ?

Recién ahí recordé que él era profesor de ella en la facultad y… claro, también recordé que la nombramos a M, pero nada más.

- Hace mucho que no sé nada de ella-  Le dije

- ¿No sabés nada de lo que le pasó?

- No, ¿por qué? ¿Qué le pasó?

- Huy… yo creí que sabías…

- Contá, dale

- Hace cosa de veinte días estaba en clase y se descompuso, le costaba respirar. Tuvimos que llamar a emergencias.

- ¿ Pero que tenía?

- En ese momento no tenía idea.  La revisaron y decidieron  internarla.

Acerqué mi copa y Oscar sirvió mas vino.

- Che, no es joda eso… me suena a algo grave…

- Si, lo es. La llamé un par de días después y me atendió el novio, me contó que le hicieron un estudio, y le salió que tenía un tumor en el pecho y que  la tenían que operar  de urgencia.

- ¿ Cuando?

- En estos días… Creo que la semana pasada. Por eso te pregunté si sabías algo.

Volví a tomar vino y no pude dejar de recordar esa noche en la milonga de Flor:

- ¿Vos enseñás ? -  Me preguntó ella

- No, dije que a vos te enseño -  Le contesté.

- Dale, me gustaría

Nos dimos los números  y quedamos en llamarnos.

Un par de días después le mandé un mensaje recordándole la clase. Llegó puntual con sus zapatitos taco aguja.

Las palabras iban y venían con café, cigarrillos y pasos de tango. Tengo una relación muy buena desde hace seis años, me contestó y nos dedicamos a bailar.

La apilé bien y se entregó entera pero prudente. La supe llevar. Ella supo dejarse llevar. Sintió que volaba. Le encantó.

Nos despedimos amablemente. El aire había quedado tenso, cargado de miradas esquivadas.

Días después nos encontramos en una milonga, yo había llegado solo, ella con una amiga tanguera, que por esas casualidades, era amiga mía.

Compartimos la mesa y el vino. Bailamos. La supe llevar. Ella supo dejarse llevar.

Volvimos a la mesa cuando terminó la tanda.

– ¿Vamos a tomar un café a otro lugar?- Le propuse.

- Si…-  Contestó ella

Abandonamos la mesa, el vino y la amiga.

Sentados en un bar del parque España, mientras esperábamos ser atendidos, le dije algo, no recuerdo qué,  y ella rió.

Ella se rió y me miró con lo que me pareció que era deseo.  Yo  la abracé y ella me apartó y me dijo:

- ¡No, aquí no…! ¡ te dije que tengo novio!

Ese “aquí, no”, era todo lo que necesitaba escuchar.

- ¡ Vamos !- le dije, la tomé del brazo. Sin hablar más nada nos subimos al auto y nos fuimos.

Entramos a mi departamento y nos abrazamos con desesperación. Nos besamos. Nos acariciamos.

Puse a Piazzola en el equipo y continuamos besándonos y tocándonos todo el cuerpo.

Estábamos muy calientes, nos tocamos y nos chupamos. Cogimos desenfrenadamente como si fuese el último polvo antes del fin del mundo.

Me excitaba, además, saberla ocupada.

Perversa, perverso. No había verso. Le acabé en la cara y no pude dejar de imaginar cuando llegase a su casa y le diese un beso a él, con esa boca y esa mejilla llena de mi.

Nos vimos una vez por semana, a veces dos y raramente más, durante casi dos años. Cada encuentro tenía el vértigo de no saber si era el último.  Comenzó a tomar clases con otros profesores e ir a las milongas donde nos encontrábamos.

Bailaba cada vez mejor. Era buena con su cuerpo. Entre tango y tango me decía:

- Quiero que me cojas.

- ¿Cuándo?

- Ahora.

Se me ponía la verga dura y ella se daba cuenta. Entonces nos escapábamos sin saludar a nadie. Manejaba hasta mi departamento, parecía ir solo porque su cabeza iba sobre mis piernas las veinte o treinta cuadras que había. No se sacaba la pija de la boca ni para respirar.

La cosas estaban más que clara, a él lo amaba, a mí solamente me extrañaba.

Me daba todo. Hacía con ella lo que quería en la cama, pero me lo dijo:  “Esto es algo que me pasa a mí…  ni vos ni él tienen nada que ver”, y me dejaba tan afuera que la odiaba.

Pero la adoraba, con su energía desbordante y su carácter ácido.

Al día siguiente de cada encuentro solía mandarme mensajitos como: “Todavía me duele la cola… ¡ Te odio ! “.   ¡¡¡Cómo no amarla!!!

Tu oral,  tu moral…  tu humor,  tu tumor.....  “ yo lo amo a él”,  me decía y la verdad no me importaba… o si.

Era demasiado libre pero no debían separarse, así lo controlaba todo y el cornudo era el otro. Con más libertad y blanco disponible de cualquier acecho,  me hubiese sido insoportable.

La conocí cuando cayó a lo de Flor con unas anigas, ninguna bailaba tango. Estábamos sentados en círculo, algunos en almohadones, otros en banquetas y ella en el suelo. Mientras hablaba amasaba sus pies desnudos con sus manos, elongaba y contaba una anécdota de una boa que se quiso almorzar a su dueño. Yo ya la deseaba y me la imaginaba tirada así en mi casa. Hablaba y yo solo pensaba en cojerla, después la bauticé, la llamé “la Boa”. Ella me llamó Cronopio.

- Me dejaste helado, la voy a llamar…

- Dale pero esperá unos días. Creo que la operaron la semana pasada. Te diría que la llames la semana que viene.

Por un instante me sentí raro, como si se me aflojara todo el cuerpo y como si algo estuviese creciendo dentro mío. Respiré profundo.

- Eso haré.- Le dije. Después volví a servirme vino.

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Hansel Germán

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-