"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




JOAQUÍN YAÑEZ

Publicado en Aguafuerte el 14 de Junio, 2013, 14:35 por MScalona

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Miedo

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Me decidí. Bueno, me decidieron en realidad. Me decidieron a escribir mi primer libro de autoayuda ¿por qué no, acaso no escribió dieciocho el licenciado de las cosas tóxicas sin que nadie lo meta preso? Y no es que dude de la capacidad de Bernardo de solucionar todas las neurosis humanas, sino que… o sí, es eso.

Tomé la decisión en la farmacia que está en la esquina de Grandoli y Becquer; entré acompañando a un amigo de los que me quedó en Tablada, el tipo necesitaba un no sé que coso para el hijo de la mujer que tenía  angina. Por mantener la costumbre de contarnos entre los protagonistas las mismas anécdotas una y otra vez, veníamos hablando de cuándo salimos de laburar y, los dos vestidos de central, decidimos tomar un porrón en el quiosco de Grandoli y Lamadrid, nos reíamos de que casi nos matan, de hecho, fue un milagro que no nos mataran; frente al quiosquito había una “sala de videojuegos”, que en realidad era un lugar tétrico, sin ventanas, lleno de reventados, y como esa tarde había jugado Nuls, lleno de reventados, violentos, hinchas de Ñuls. Los tipos salían y entraban del tugurio como dudando, no sabían si éramos vecinos, unos temerarios, o unos salames por demás despistados. Dudaron demasiado, cuando se decidieron ya huíamos, insultando y haciendo señas obscenas desde la moto.

No sé cómo zafamos, dijo Marcial, mi amigo, entrando a la farmacia. El farmacéutico cazó la frase al vuelo y mandó un “está jodido el barrio” que fue, más allá de la invasión a la privacidad, una desnaturalización de la anécdota, una afrenta a lo vivido. Nosotros no hablábamos de inseguridad, sino de inconciencia, de ingenuidad, hasta de picardía, pero, ¡por Dios!, no de inseguridad. Como cualquier otro barrio, respondí dolido.

 

Esta intervención inoportuna del farmacéutico en una charla de amigos, me motivo a escribir mi libro de autoayuda “Deje de ser tan vigilante en cuatro lecciones simples”. En su formato comercial el libro consta de 327 páginas, 25 láminas full color en papel ilustración de alto gramaje, y una sección interactiva dónde, respondiendo un cuestionario de opciones múltiples, el lector puede ir conociendo su progreso, incluso antes de terminar el libro.

 

Cómo soy conciente de la utilidad que mi sistema brinda a la pequeña burguesía, así como del incordio que puede representar leerse un mamotreto de más de 300 páginas, he forzado al máximo mi capacidad de laconismo para mostrar lo esencial del método en poco menos de 3000 caracteres. Presento a continuación el resultado de dicho trabajo.

 

 

Maneje su sensación de inseguridad sin fatigarse la vista

 

 

Los destinatarios de este trabajo no son las personas que buscan justicia, estas no encontrarán aquí solución alguna. Por el contrario, pretendo sacarle un peso de encima a la gente que, viviendo en una ciudad, añoran más seguridad.

Seguridad es la tranquilidad de una persona procedente de la idea de que no hay ningún peligro que temer. En verdad es la idea de que los riesgos que corre están dentro de los límites aceptables, ya que “estar a salvo”, así, de modo absoluto, es imposible.

Lo primero que haremos será tomar perspectiva del lugar que habitamos, repita con migo: vivo en una casa. Vivo en una ciudad. Vivo en sociedad. No vivo en zona de guerra. Bien, ya tomamos conciencia de eso.

Ahora recapacitemos sobre lo siguiente: vivir en una ciudad, de un país que no está en guerra, así sea Rosario o Munich, es vivir en uno de los lugares más seguros del mundo. Después podremos descubrir que sí, que existen ciudades más seguras que otras, pero por el sólo hecho de vivir en una ciudad debe usted sentirse una persona afortunada, repita quince veces “soy una persona afortunada”.

¿O podemos pensar que vivir en el campo, en una zona bélica, en el desierto, o en la sabana, tiene menos riesgos que vivir en Berazategui, por decir un lugar? Yo diría que no, que entre Bagdad y Berazategui, sigo prefiriendo Berazategui. Repita otra vez “soy una persona afortunada, no vivo en Bagdad” incluso puede pasar que usted no viva en Bagdad ni en Berazategui, en ese caso repita “soy una persona extremadamente afortunada, no vivo  en Bagdad ni en Berazategui”.

Créame que no hay nada que yo quisiera más que decirle aquí que la inseguridad que usted siente es por causa de la pobreza, de la marginalidad, de la injusticia inherente al sistema, todos conceptos ciertos, pero al hacerlo le estaría mintiendo, estimado, si no me cree fíjese que hasta en Copenhague aparece cada tanto un maniático que liquida 60 personas de un tirón, ni hablar de los norteamericanos, las personas más paranoicas sobre la faz de la tierra. ¿Qué se le va a hacer? Son los riesgos propios de vivir en sociedad, no por eso vamos a llenar la calle de milicos, ni a erradicar a los pobres, ni a vivir asustados.

Los riesgos existen, no crea que yo ignoro que en caualquier esquina lo pueden amasijar a uno por veinte pesos mugrientos, pero su sensación de inseguridad no es tanto por dichos riesgos sino por la notable entidad que le ha dado a los mismos.

 

 

 

Joaquín Yáñez      

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-