"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




JEREMÍAS PUCHETA

Publicado en relatos el 29 de Marzo, 2013, 12:48 por MScalona

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A mí no me gustaba jugar al fútbol y a mi primo sí, pero yo podía y mi primo, no. A veces, jugando al ahorcado, usaba su enfermedad para lucirme y ganar. Cuando preguntaban de dónde había sacado esa palabra, yo contaba que mi papá era médico y todos asentían como boludos y yo ponía cara de lucirme y de haber ganado. Tato se acordaba del nombre de mi primo, pero del mío no. Ellos vivieron juntos y yo con papá. Corría con el labrador y ellos me miraban desde la cocina. Después me iba al baño azul y hacía fuerzas para llorar. Tato preparaba el matecocido y a mi me tocaba la mesa. Mi  primo hacía el pan con manteca, porque era fácil y podía estar sentado. A mi tío le importaba la plata, a papá no. Papá solo hablaba sobre la verdad y el silencio. O la verdad del silencio. De mamá no hablaba nunca. Viéndolos en el Ford se notaba que eran hermanos. Cuando yo me sentaba adelante también se notaba la sangre. Cuando mi tío y mi primo se bajaban en su casa, yo sabía que no los iba a ver hasta el próximo martes, en lo de Tato. Mi tía abría la puerta y saludaba con la mano. Es el único recuerdo que tengo de ella. A veces, cuando la vida me obliga a correr, me acuerdo de mi primo en el borde de la cancha. Y si tropiezo es como si me mordiese la lengua y la boca se me llenara de agua con sal. No sé caer sin sentir gusto a tierra, ni levantarme sin pensar en muletas. A los nueve años me encerraba a rezar, y a los catorce a pensar en mujeres. Papá dijo que la ruta estaba jodida y le podía pasar a cualquiera. Yo pensaba que si no lo mataba el camión, se moría a los dos años. Pensé en el sufrimiento que se ahorraron mis tíos y que quizás era mejor. Papá tardó un año en comprarse otro auto y nunca me lo prestó. Ahora que estoy solo me siento otra vez como un pobre pibe; y si la vida me sonríe demasiado o un perro me sigue por la calle, siento una picazón en la planta de los pies y una ciega necesidad impostergable de correr hasta la casa de Tato o encontrar un baño azul.

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                                                                                     JEREMÍAS  PUCHETA

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-