"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




6 de Enero, 2013


JOSEFINA LUDMER

Publicado en Ensayo el 6 de Enero, 2013, 15:03 por MScalona

"América latina hace literatura política, una literatura que toma partido" -

POR PATRICIA KOLESNICOV

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www.clarin.com

6 enero 2013

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 Literatura y política. Josefina Ludmer es una de las más importantes críticas literarias del país. Y piensa en términos políticos./ - RELACIONADAS La "compañera profesora" de la universidad montonera MÁS - - "Una literatura política –dirá en un rato Josefina Ludmer– es la que toma partido por un sector de la sociedad y lucha con otro". –¿Que está ahí para intervenir en la realidad, para hacer algo? –Para intervenir, exactamente. Guarden esta idea. Y miren quién es la señora que esta hablando. Josefina Ludmer (conocida como "La China") es una de las críticas literarias más importantes del país. ¿Qué significa eso? Que ha tomado nuestros libros –el género gauchesco, por ejemplo– y ha pensado sobre ellos. Que para pensarlos ha usado elementos de muchos orígenes: de otros libros, claro, pero también de las leyes, del cine y, últimamente, de su propia vida cotidiana. Que ha formado a muchos lectores, profesores, otros críticos. Le interesa la literatura política, dijimos, y le interesa la política: en su curriculum oficial cuenta que fue "profesora de la universidad montonera". Después vino la dictadura, después la universidad de la primavera democrática, después una larga estadía en la Universidad de Yale, en Estados Unidos. Y ahora está acá. Hace un par de meses dio, en la Universidad de San Martín, su curso "Gauchos, indios y negros. Alianzas y voces en las culturas latinoamericanas". Tres personajes característicos, en el centro de un análisis literario. ¿Por qué? Razones políticas. Ya van a ver. –¿Importaba ahora hablar de literatura de gauchos, indios y negros? –Muchísimo. Está el modo en que se construía al otro, a la minoría. Y cómo el escritor no habla con su voz sino con la del otro. Y cómo se construyen signos nacionales. –¿Cómo se construyen? ¿Por qué el gaucho es signo nacional? –Gauchos, indios, negros, en distintos países, son los trabajadores de los territorios centrales de cada área, centrales en cuanto a la riqueza. O sea, son cruciales. –¿Y cómo aparece eso en la poducción de textos? –Aparece cuando se precisa la voz de los que no tienen voz. Tengo que usar el cuerpo del otro para mi construcción. Son los cuerpos que producen riqueza, los que trabajan en la estancia, en el ingenio, en la mina. Son tres áreas económicas, tres áreas políticas también. –¿Para qué sirve ese gaucho? –Lo necesitan para que pelee como soldado o para que trabaje como peón. Lo usan y usan su voz, porque no es el gaucho el que habla. Es el letrado, que toma la voz para sus propios fines. –¿Y cuánto lo distorsiona? ¿Qué queda de la voz del gaucho? –Se escuchan las dos voces. –Se puede creer que el gaucho no habla para nada. –Algo habla, algo habla. Se necesita algo de él para, a partir de eso, poner el propio proyecto. Pero el subalterno llega a través de la voz de otro, es decir, no sabemos bien cómo era esa voz. -¿Por qué el gaucho es elegido símbolo nacional? –Porque el campo, el agro argentino, irrumpe en el mercado mundial. O sea: el punto culminante del capitalismo. Y aparece entonces el trabajador de esa riqueza. –Como una "marca país"... –Como una "marca-región" en el caso andino o en la zona Caribe. Mi hipótesis es que el Tercer Mundo necesita signos nacionales y el Primero no, pone la bandera y se terminó. El Tercer mundo necesita identificarse mediante un signo. Es decir: cuando el capitalismo llega a su punto máximo, cuando se exporta el trigo, la carne, todo eso, el trabajador de esa riqueza aparece representándola. –¿La existencia de ese intercambio no va a hacer desaparecer esos personajes? –Es posible que cuando llegan a ser signos nacionales no existan más. Cuando llega el alambrado al campo, desaparece el gaucho. Antes el gaucho iba libre, le ponen cerca a las propiedades y sonó el gaucho. Y eso pasa, justamente, cuando sale Martín Fierro . Uno podría decir que la literatura aparece cuando desaparece la realidad. –¿Tienen características particulares estos personajes? –Como otros, están divididos en buenos y malos. Los textos tratan de inculcar cierta moral, cierta ley. Tratan de que estos tipos sean útiles a la comunidad, que no roben, que vayan al ejército, que trabajen en las minas... –¿Son literaturas políticas o lecturas políticas? –No, son literaturas políticas. Estas literaturas son propias de América latina, no existen en otras partes, son géneros propios porque los personajes son propios. –¿Qué es una literatura política? –Una literatura que toma partido por un sector de la sociedad y lucha con otro. –¿Que está ahí para intervenir? –Exactamente. El Martín Fierro está publicado en una intervención muy particular, muy especifica contra una ley. El Martín Fierro sale contra la Ley de Vagos y Malentretenidos, por la que agarraban a los gauchos que andaban sin la papeleta de "conchabo" y los llevaban al Ejército. Entonces, los estancieros perdían mano de obra. Es una lucha entre soldado o peón. Ahí interviene el Martín Fierro . –¿No son los mismos los que lo quieren para soldado y los que lo necesitan para peón? –No, es una lucha entre los estancieros y el Ejército. –¿Y el Ejército quién es? –El Ejército necesita sus cuerpos para defender la frontera de los indios. –En definitiva... –Para defender las tierras –¿Que son de quién? –Sí, sí, obviamente, en última instancia siempre están los terratenientes, pero se están disputando el uso de esos cuerpos. –El símbolo del Mundial 78 fue un "gauchito". ¿Seguía funcionando como signo nacional? –Sí, eso pasó hasta los años 80. Ahora habría que ver cuáles son los signos nacionales. Seguramente son los del turismo global. O sea, el modo que se inserta la Argentina en el mundo. -¿Un futbolista? –Puede ser. Decís "argentino", te dicen "Maradona" o "Messi". Yo diría que es lo que aporta el Tercer Mundo. O sea, el Primer Mundo aporta científicos, artistas... y el Tercero aporta jugadores de fútbol. Siempre el cuerpo… –¿La literatura latinoamericana está más cruzada por la política que otras? –Todas las literaturas del Tercer Mundo son literaturas políticas. –¿Por qué? –Porque hay un grado menor de autonomización. La separación entre la literatura y lo político es más fácil cuando hay riquezas. De todos modos, esto tiene un ciclo histórico: vos podés pensar que la literatura que se produce ahora está despolitizada. –¿Y lo está? –Es un cambio en lo político, ya no es la política del partido tal o cual sino la política de los cuerpos, del sexo. Otros tipos de política. Se puede leer esto políticamente o se lo puede despolitizar y leer como una experiencias subjetivas o historias de amor. Fijate que hasta los "80 estaban siempre los escritores que hacían declaraciones políticas. Eso se terminó. A nadie le importa ahora lo que diga un escritor de política.

LEÓNIDAS LAMBORGHINI

Publicado en De Otros. el 6 de Enero, 2013, 10:55 por MScalona

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“Baudelaire no es ningún pelotudo”

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Yo creo en el reciclado de las ideas, más bien creo que todo es un reciclar continuo y cuando uno dice: “Esto es lo nuevo”; hay que ponerse a pensar. Porque, por ejemplo, está la nueva traducción de Cristófalo de Las flores del mal de Baudelaire y aquí lo tenés diciendo esto, no es ningún pelotudo: “¡Oh, Muerte, vieja capitana, llegó la hora!, ¡levemos ancla! / Este país nos aburre, ¡oh, Muerte! ¡Preparémonos! / Si el cielo y el mar son negros como la tinta, / nuestro corazón, tú lo conoces, está lleno de luz”.

Y ahora viene: “Derrámanos tu veneno para que nos reconforte, / queremos ir, tanto nos quema ese fuego en la cabeza, / al fondo del abismo, ¡Cielo o Infierno!, ¿qué importa?, / ¡al fondo de lo Desconocido para encontrar lo nuevo!” Ahora, él pone “nuevo” en bastardillas, creo que hay una ironía, no al pedo él habla de la risa, de la caricatura, el grotesco, y lo reivindica. Vos viste como termina el famoso introito: “¡Hipócrita lector –mi semejante- mi hermano!”

Fijate vos aquí, Baudelaire: “¡Cielo o Infierno!, ¿qué importa?, / ¡al fondo de lo DESCONOCIDO para encontrar lo nuevo!” Yo lo leo y pienso que lo de lo nuevo es una joda. Nosotros tenemos letras de tango, por ejemplo la de Íntimas, que dice: “Mas la vida tiene abismos insondables…/ Hay caminos del destino intransitables…/ Hay recuerdos de amor inolvidables…/ ¡Y hay vacíos imposibles de llenar!”; eso es baudeleriano, es un compendio de la intemperie humana, es como La cumparsita. Aquí venimos a otro tema. Cómo se lee, yo creo que hay de partir de ahí. Un escritor debe leer distinto, y allí se salva, viene esa apariencia de lo nuevo pero es una lectura distinta. Por ejemplo, son años y años, y como con “La cumparsita” el final es tan repetido… Al final la cosa ni se escucha ni se lee, pero dice que está enfermo, tirado en la cama: “Los amigos ya no vienen / ni siquiera a visitarme, / nadie quiere consolarme, / en mi aflicción”. Hasta ahí punto. Pero “Y aquel perrito compañero, / que por tu ausencia no comía, / al verme solo el otro día, / también me dejó”. ¿Sabés lo que es que te abandone un perro? No te abandona nunca, se queda al lado del vagabundo haciendo guardia. Quiere decir que es la intemperie absoluta. Vos me dirás que estoy loco pero se lee distinto, está. Es la intemperie, el perrito…

Yo he visto mendigos derrumbados aquí en la esquina durmiendo y el perracho cuidándolos. Y éste inventa que el perrito se va, y ésas son las cosas por las que sigo creyendo en la literatura, porque me recrea el mundo. Qué hago yo sin estos locos que están recreando que en un árbol ven no sé qué cosa, y en un perrito ven que se va y lo deja… La literatura tiene ese poder de recrear el mundo. “C’est l’ennui”, dice Baudelaire; es el aburrimiento, el tedio. Y claro que hay aburrimiento en la literatura, pero no de la literatura sino de quienes la hacen. Viene un libro como En la masmédula, de Oliverio Girondo, y te parte el espinazo. Borges se da cuenta y dice: “Es un estúpido”; pero hay que saber escucharlo al viejo porque sabe que ahí hay arte, si no, no reaccionaría así, o será su limitación, que todos las tenemos…

Baudelaire es irónico. Durante todo el libro de Las flores del mal no tengo por qué no pensar que cuando dice “lo nuevo” se está cagando de risa… Él sabe que lo nuevo no existe. Si lo sé yo, ¿cómo no lo va a saber él? Lo que pasa es que hay gente que lee al pie de la letra… y Schopenhauer hablaba de los mamarrachos del Dante, esa cosa alegórica que no aguanta una lectura literal. ¡Pero sabés como se divertía Dante poniendo a Apolo en la entrada del paraíso! Hay una transgresión, porque si no hasta te pueden llegar a aburrir, pero te enseñan. Hay una transgresión, o esa cosa del sincretismo entre lo pagano y lo religioso. A Virgilio lo llama maestro, después, claro, no lo dejan entrar al Paraíso. Pero en el limbo está Sócrates. En un lugar donde no es el infierno ni el paraíso, pero es el paraíso. En una de ésas a Dante se le desliza un verso y no se sabe qué es preferible. Y yo estaba con esta idea en la cabeza pero no sabía si lo había leído o lo había soñado… Y fui al libro y hay un verso que dice algo así como que se desea en el limbo, nunca se deja de desear. Está prohibida la beatitud del paraíso, es un deseo que no se cumple en la eternidad. Esto es más infierno que el que dice “Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate”. Aquí no, es un deseo que no se cumple en la eternidad… Se le deslizó el infierno en ese verso. Se lo comenté a Raimondi en la entrevista que me hizo, pero no sé si finalmente lo puso… Cuando fui a ver en mi ejemplar estaba subrayado ese verso. Hay que insistir en la forma en la que se lee. Por eso la cátedra, los teóricos, los maestros, a la mierda con eso, y no es por hacerme el jovenzuelo iconoclasta, yo he escuchado en seminarios de la facultad a alumnos espantados, aterrorizados porque tienen que hacer la monografía así, y si no, cerapio… cero.

Respecto de las influencias, puede ser una felicidad la influencia cuando vos la adaptás y le ponés tu sello… Porque influidos estamos todos, bendita sea la influencia cuando superás la etapa de fascinación y podés hacer lo tuyo. Eso no es la angustia de las influencias. Es como un adolescente que empieza a escribir. Un escritor, un poeta maduro, sabe que puede jugar con eso a su manera, a su estilo.

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del libro Mezcolanza, p. 83-87. Ed Emecé.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-