"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Diciembre del 2012


RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN

Publicado en De Otros. el 30 de Diciembre, 2012, 13:05 por MScalona

Argentina, 1905-1974

-

La luna con gatillo

Es preciso que nos entendamos.
Yo hablo de algo seguro y de algo posible.
Seguro es que todos coman
y vivan dignamente
y es posible saber algún día
muchas cosas que hoy ignoramos.
Entonces, es necesario que esto cambie.

El carpintero ha hecho esta mesa
verdaderamente perfecta
donde se inclina la niña dorada
y el celeste padre rezonga.
Un ebanista, un albañil,
un herrero, un zapatero,
también saben lo suyo.

El minero baja a la mina,
al fondo de la estrella muerta.
El campesino siembra y siega
la estrella ya resucitada.
Todo sería maravilloso
si cada cual viviera dignamente.

Un poema no es una mesa,
ni un pan,
ni un muro,
ni una silla,
ni una bota.

Con una mesa,
con un pan,
con un muro,
con una silla,
con una bota,
no se puede cambiar el mundo.

Con una carabina,
con un libro,
eso es posible.

¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?

He marchado detrás de los obreros lúcidos
y no me arrepiento.
Ellos saben lo que quieren
y yo quiero lo que ellos quieren:
la libertad, bien entendida.

El poeta es siempre poeta
pero es bueno que al fin comprenda
de una manera alegre y terrible
cuánto mejor sería para todos
que esto cambiara.

Yo los seguí
y ellos me siguieron.
¡Ahí está la cosa!

Cuando haya que lanzar la pólvora
el hombre lanzará la pólvora.
Cuando haya que lanzar el libro
el hombre lanzará el libro.
De la unión de la pólvora y el libro
puede brotar la rosa más pura.

Digo al pequeño cura
y al ateo de rebotica
y al ensayista,
al neutral,
al solemne
y al frívolo,
al notario y a la corista,
al buen enterrador,
al silencioso vecino del tercero,
a mi amiga que toca el acordeón:
-Mirad la mosca aplastada
bajo la campana de vidrio.

No quiero ser la mosca aplastada.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
No quiero ser abeja.
No quiero ser únicamente cigarra.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre
y no quiero ser, jamás,
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio.

Ni colmena, ni hormiguero,
no comparéis a los hombres
nada más que con los hombres.

Dadle al hombre todo lo que necesite.
Las pesas para pesar,
las medidas para medir,
el pan ganado altivamente,
la flor del aire,
el dolor auténtico,
la alegría sin una mancha.

Tengo derecho al vino,
al aceite, al Museo,
a la Enciclopedia Británica,
a un lugar en el ómnibus,
a un parque abandonado,
a un muelle,
a una azucena,
a salir,
a quedarme,
a bailar sobre la piel
del Último Hombre Antiguo,
con mi esqueleto nuevo,
cubierto con piel nueva
de hombre flamante.

No puedo cruzarme de brazos
e interrogar ahora al vacío.
Me rodean la indignidad
y el desprecio;
me amenazan la cárcel y el hambre.
¡No me dejaré sobornar!

No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.

Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.

El poeta murió al amanecer

Sin un céntimo, tal como vino al mundo,
murió al fin, en la plaza, frente a la inquieta feria.
Velaron el cadáver del dulce vagabundo
dos musas, las esperanza y la miseria.

Fue un poeta completo de su vida y de su obra.
Escribió versos casi celestes, casi mágicos,
de invención verdadera,
y como hombre de su tiempo que era,
también ardientes cantos y poemas civiles
de esquinas y banderas.

Algunos, los más viejos, lo negaron de entrada.
Algunos, los más jóvenes, lo negaron después.
Hoy irán a su entierro cuatro buenos amigos,
los parroquianos del café,
los artistas del circo ambulante,
unos cuantos obreros,
un antiguo editor,
una hermosa mujer,
y mañana, mañana,
florecerá la tierra que caiga sobre él.

Deja muy pocas cosas, libros, un Heine, un Whitman,
un Quevedo, un Darío, un Rimbaud, un Baudelaire,
un Schiller, un Bertrand, un Bécquer, un Machado,
versos de un ser querido que se fue antes que él,
muchas cuentas impagas, un mapa, una veleta
y una antigua fragata dentro de una botella.

Los que le vieron dicen que murió como un niño.
Para él fue la muerte como el último asombro.
Tenía una estrella muerta sobre el pecho vencido,
y un pájaro en el hombro.

El cementerio patagónico

A veces el viento patagónico es un cazador barbudo y alto.
Viene como la música, trae los ruidos del desierto y la montaña.
Marcha de puesto en puesto entre balleneros, entre quillangos.
Marca de pueblo en pueblo entre gin, entre pescadores, entre fulleros.
Marcha de campamento en campamento
Entre canallas enriquecidos con la sangre de los desgraciados.
Marcha de puerto en puerto entre rufianes, entre palomas heladas y garúas,
entre asesinatos, entre monedas chilenas y argentinas.
Oh, trashumante.
Las prostitutas de los climas sureros lo siguen, alucinadas.
Todas las prostitutas -en su mayoría pelirrojas- lo siguen.
Él, el viento cazador, continúa su marcha
Y v a perderse hacia quién sabe qué archipiélago,
Hacia quién sabe qué cinematógrafo,
Hacia quién sabe qué enloquecida alcantarilla.

A veces, nuevo avatar, el viento patagónico es una sirena del aire.
En los hangares de las madrugadas atrae a los aviadores.
Los pequeños mecánicos comprueban con júbilo
La velocidad del viento a ras de tierra
y cuando arriba el altímetro señala una capa favorable de aire
La sirena los lleva en su canto,
la terrible sirena los lleva con sus canto de brumas, y lloviznas y nieve,
y ellos van a estrellarse
sobre enormes malolientes colonias de elefantes y lobos marinos,
sobre plantas de petróleo, sobre columnas de asustados guanacos,
sobre los rojos galpones de las curtidas villas del Sur.

Cazador o sirena el viento manda en la Patagonia.
Cazador o sirena se detiene en el corazón de la Patagonia.
Él, cazador o sirena,
camarada de los auténticos trabajadores de la Patagonia, se detiene
y va a rendir a la ceniza de los obreros asesinados por el Gobierno,
un homenaje de silencio cargado de tormenta. Oh trashumante.

En Santa Cruz, entre el mar y los montes
yo he visto el pequeño cementerio de los huelguistas fusilados.
Unos mal enterrados, en la fosa abierta por ellos,
asoman la punta del zapato con tierra y lagartijas.
Otros, enterrados vivos quizá.
una mano de hueso implorante picoteada por los cuervos.
Y no es extraño ver a lo largo del camino
restos de otros,
curioso contenido de la intemmperie.
Las caravanas de los desposeídos de la tierra, las largas filas de linyeras forzados,
la multitud de todos los países que se dirige al sur de la tierra
en busca del pan y de la muerte,
la multitud de todos los países que se dirige al sur de la tierra
en busca de la nostalgia y el olvido,
se detiene ahí, donde, oasis del viento patagónico, la tierra estéril lanza sus perros amarillos.
Allí, donde la aullante tierra reseca desafía las nubes,
viajeras de tres cielos.
Allí, donde las brújulas de los barcos perdidos, ya fantasmas,
señalan contra las costas, al fin, el rumbo de una próxima venganza.

Y es inútil, tuertos, sin pierna, todos los marineros han partido.
Todos los petroleros ha partido
y las calderas pueden estallar a la salida del gran golfo.
Todas las prostitutas han partido detrás del viento cazador.
Todos los aviadores de línea han despegado
y van detrás de la sirena viento.
Los peones del campo, las hormigas del cuero, el frigorífico y la lana han partido.
Y los recaudadores de Tierras y Colonias han partido.
Y ellos quedaron solos ente el mar y los montes
y ellos quedaron solos sin nombres y sin cruces
y ellos quedaron solos con las blusas agujereadas
y con lo agujeros de la carne sin carne.
Únicamente el viento cazador o sirena, adormece dulcemente su muerte.
Adormece delicadamente su putrefacta muerte, esa útil muerte.
Ese violento arroyo de ceniza
Que subterráneamente ha de desembocar en la revuelta
Y en cuyas aguas, grises y calientes, mi voz templa un acero
conocido.

La pequeña brigada

Guerra del Chaco

La pequeña brigada avanza.
¿Hemos oído la guerra, hermanos?
¿Hemos visto la guerra, hermanos?
La pequeña brigada, avanza.
La cabeza quedó colgada
como una fruta en el alambre.
Somos la pequeña brigada.
Somos el sueño, la sed, el hambre.
Por el ruido de los obuses
los oídos reventarán
y nos romperán y nos sepultarán
en áridas tierras sin cruces.
Como en la noche de San Juan
se abren brazos de luz que arroja
sombreros de fuego y de hierro.
Tenemos un hambre de perro.
Nos enloquece la fiebre roja.
Del otro lado, en la trinchera
enemiga, también están
la sed, el hambre, el sueño. Espera
tu sucio pedazo de pan.
Doctores de la guerra, villanos,
la granada está por caer
y tenemos tintas las manos
en sangre del amanecer.
Vuestros hijos, también villanos,
jamás os podrán suceder.
Seremos hermanos, hermanos,
algún día tendrá que ser.
¿Nosotros hemos visto la guerra?
Avanza la pequeña brigada.
¿Nosotros hemos oído la guerra? En la maraña de la picada.

Como cadáveres afilados,
lívidos, de dos en dos,
vamos caminando sin Dios
con los cráneos agujereados.

GUILLERMO RÍOS

Publicado en relatos el 28 de Diciembre, 2012, 12:49 por MScalona

SAL DE MI RELOJ

 

-

 

El tiempo que tarda en caer una pluma desde el cuarto piso es el tiempo en el que el calendario se me arruga entre las manos. Un año más, un año menos. Ahora es el turno del balance, para conformar la puta necesidad de aletargarse ante el milenio, el cosmos o las articulaciones de la rodilla. Así, cada fin de año, indefectiblemente, me encuentra en el mismo lugar, abrazado a esta enorme escupidera y con la expresión de una paloma que ha sido golpeada por el ventilador.

Ni siquiera escribir puedo, porque cuando escribo pienso, y cuando pienso soy yo mismo, y a nada bueno he llegado con mi nombre. Pero insisto, entonces me lamento por haber dejado que hagan con mi tiempo lo que mi tiempo les permitiera hacer conmigo, me lamento por no haber sido una nota musical (yo habría sido un soberbio Re bemol), me lamento por haberte herido con aquello que no hice. Y cuando el lamento se me escurre entre las mejillas sarpullidas, dejo que el hígado me emborrache y entonces maldigo la calle que me espera todos los días, maldigo que entre “sincerarse” y “suicidarse” haya tan pocas letras de diferencia, maldigo las promesas y maldigo mis orejas con forma de provincia cuyana. Al final solo queda esperar a que el disparo de nieve me dé de lleno en la base de la nuca y me desorbite los ojos y la perspectiva, pero nunca sucede.

Este año, más que otros, he dejado correr la tinta. He intentado describir mis estornudos existenciales con la esperanza de que en el afán de interpretar el gutural estruendo regurgite un papel blanco que pueda ser colgado de la rama que rasque mi recuerdo. Seguramente no será otra cosa más que la gesta de un nuevo lamento.

¿Por qué continuar entonces? Supongo que se escribe como se abre una puerta, porque tanto en un caso como en otro se sabe que hay algo del otro lado. Porque no se puede vivir arremetiendo una y otra vez contra la nada hasta que la aleta se asome entre la espuma y nos devore en público. Tiene que haber algo allí, donde la carne se hace letra. Porque somos condenados a flotar en un río sin orillas, festejando los años que se van como si los despacháramos a una fábrica de reciclaje, como si no escucháramos el grano de sal que se estrella contra la base del reloj, aceptando la fatalidad de cada momento, y aun así no se nos ha desgarrado el ímpetu, ni se nos ha embargado el intento.

Desconozco porque jamás podrán recordarme el futuro, ni porque jamás me despertaré sin haberme dormido primero. Pero sé que hay algo al otro lado de esta pantalla, que desaparece en el instante en que asomo mi cabeza. Escucho su risa breve cada vez que vuelvo a sentarme. Es por eso que tengo la necesidad de escribir, aunque no sea dado a ello, aunque maldiga y lamente cada línea, aunque me deforme en el intento y las linternas de mi adentro se apaguen a mitad de la página. Tengo que escribir porque una de mis costillas me lo pide, porque cuando escribo nos escucho, nos espío, lo sé porque tiemblo cada vez que lo hago. 

 

-

GUILERMO RÍOS

more CASAS

Publicado en De Otros. el 27 de Diciembre, 2012, 20:30 por MScalona
.

-

 

 

                                                             Ezeiza

-

 

 

 

Mi primo ya no es un gigante

En el crepúsculo de esta terraza

Donde estamos sentados.

Dos casas más allá,

Con broches en los labios

Y pañuelo azul en la cabeza

Una mujer cuelga la ropa.

 

Desde que se fue el libretista

El color whisky del pelo de mi primo

Empezó a clarear

Y en alguna feria americana

Los jóvenes modernos

Deben estar probándose

Su vieja melena, sus pantalones Oxford,

Los suecos que yo a veces le robaba

Para mirarme en el espejo…

 

Príncipes violentos de los setenta,

¿qué podemos hacer por ustedes?

No se convirtieron en políticos

Ni se exiliaron, ni están

Con dos enes en el pecho debajo de la tierra…

 

Ustedes,

Que se colgaron de los árboles de Gaspar y Campos

Y fueron a esperar al Duce a Ezeiza,

Tuvieron que soportar

Que el viejo no les trajera la revolución

Sino la peste.

 

<<Pero no éramos -dice mi primo-

Estetas de la muerte o fanáticos del dolor.

Simplemente buscábamos el Tao…>>

 

A la gente le gusta pensar

Que la vida cambia. Y muchos viven pendientes

De cosas que no le van a suceder nunca.

Ahí está la vereda cubierta de arroz

Del Registro Civil: el libro donde dice:

<<Antes vine como el Cordero,

Ahora he vuelto como el León>>.

Relatos, fábulas para un pueblo construido

De agua y de fe.

 

                            La silla de mi primo está vacía.

El viento agita los árboles en la calle.

Es cierto. Todo terminó más rápido

Que un día de franco.

Después pasó el tiempo,

Viajamos con las tribus del norte hacia el sur.

Algunos se reprodujeron.

Otros aprendimos que el miedo

Es la distancia que existe

Entre el dolor y la nada.

Yo crecí y me convertí en el líder.

En cuanto al Guerrero del Camino,

Nunca más lo volví a ver.

Ahora él vive

Sólo

En mi memoria.

 

-

                                                   FABIÁN CASAS

 

 

Del libro Horla City, Ed Planeta

 

 

FABIÀN CASAS

Publicado en De Otros. el 26 de Diciembre, 2012, 21:23 por MScalona

 

VIDA EN COMUN

-

-

En un ángulo de la mesa

Mi estuche de lentes

Y tu estuche de lentes

-uno junto al otro-

Como dos submarinos oscuros

Retozando en la superficie

En tiempos de paz.

-

-

HEGEL

-

Me pregunto si la desesperación

Es igual para todos.

Si Hegel, cuando se sintió morir

Se sintió realmente morir

O intuyó una síntesis implacable

Más allá de su cuerpo.

De todas formas, se hace difícil

No vivir en el miedo;

Conozco gente que desea ser amada

Y gasta su tiempo en los flippers.

-

-

UN PLÁSTICO TRANSPARENTE

-

-

Abrí la puerta y te estabas bañando.

Los vidrios empañados, el ruido del agua

Detrás de las cortinas,

Las cosas esenciales instaladas

Fuera de la razón.

Me llamaste, acercaste la cara

Y nos besamos a través del plástico

Transparente: fue un instante.

Las parejas y las revistas literarias

Duran casi siempre dos números.

Sin embargo, de a poco,

Le fuimos ganando terreno al río:

Días interminables en los que el caos

Tomaba tu forma para envolverme mejor.

-

-

                                                              Fabián Casas

De "HORLA CITY" Ed. Planeta p. 48,49 y 51

KAFKA, el silencio de las sirenas

Publicado en De Otros. el 24 de Diciembre, 2012, 16:25 por MScalona

.

El silencio de las sirenas

 

 

Para probar que también medios exiguos, hasta incluso infantiles, pueden favorecer a la salvación.

Ulises, para preservarse de las sirenas, se selló los oídos con cera y pidió que lo encadenaran al mástil. Ciertamente, algo parecido pudieron haber hecho desde siempre todos los viajeros, menos aquellos a lo que ya desde lejos seducían las sirenas; pero eres conocido en todo el mundo, que era imposible que esto pudiera ayudar. El canto de las sirenas atravesaba todo, y la pasión de los seducidos hubiera hecho saltar algo más que cadenas y mástil. Y, a  pesar de haber oído hablar sobre esto, Ulises no pensó en ello.

Confiaba plenamente en el puñado de cera y en el manojo de cadenas, y con inocente alegría por sus pobres medios navegó hacia las sirenas.

Pero las sirenas disponen de un arma mucho más terrible que su canto, y esto es, su silencio. Si bien no ha ocurrido, aunque tal vez es posible de imaginar, que alguien se hubiera librado de su canto, cierto es  que de haberlas vencido con sus propias fuerzas, y al orgullo que de esto nace y que todo lo arrastra, no puede resistirse nada terrestre. Y ciertamente, con la aparición de Ulises estas poderosas cantantes no cantaron; pudiera ser que pensaran que a este adversario sólo podría afectarle el silencio; pudiera ser que el aspecto de felicidad de la cara de Ulises les hiciera olvidar todo canto.

Aunque Ulises, por decirlo de este modo, no oyó su silencio; sólo consideró que ellas cantaban y que sólo él se libraba de oírlas. Primero vio fugazmente el giro de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, la boca entreabierta, pero creyó que esto pertenecía a las arias que, no oídas por él, se extinguían a su alrededor. Pero pronto resbaló todo sobre sus miradas dirigidas hacia la lejanía; ante su firmeza, las sirenas desaparecieron ceremoniosamente, y justo cuando más próximo a ellas estaba, ya no supo más de ellas.

Y ellas- más hermosas que nunca- se desplegaban y volvían, soltaban al viento sus sedosos y ondulantes cabellos y desplegaban sus garras sobre las rocas. Ya no querían seducir más, ya sólo querían atrapar el reflejo de los grandes ojos Ulises tanto tiempo como fuera posible.

Si las sirenas tuvieran conciencia hubieran sido destruidas entonces. Pero como no es así, siguieron; tan sólo Ulises se les escapó.

Cierto es que a esto se le adicionó un apéndice. Se dice que Ulises era tan astuto, tan zorro, que incluso la propia Diosa de la Desgracia no pudo penetrar en su interior. Posiblemente éste se haya dado cuenta, si bien esto ya no puede ser comprendido por la inteligencia humana, de que las sirenas callaban y haya opuesto a éstas y a los dioses, hasta cierto punto, el mencionado procedimiento como escudo.

-

 

 

 

FRANZ KAFKA

Meditaciones

 

Saludos de ALE...

Publicado en columnas light veraniegas el 24 de Diciembre, 2012, 15:40 por MScalona

-

Tal vez el problema sea la verdad,
su precisión,
sus contornos,
su apego.
La descripción exacta de lo que no se sabe si ha ocurrido o está con nosotros sólo para poder seguir contándonos.
Tal vez el desconcierto lo traiga ella misma y sus pretensiones, sus cierres, sus evocaciones universales, sus propias mentiras, su deseo de no morir.
Tal vez tendríamos que abandonarla.
Decirle que se tome unas buenas vacaciones y se vaya por donde vino: tierras celestes, donde no hay hambre, ni frío, ni destierro.
O que parta a dar una vuelta por esa otra tierra: la nunca prometida, lastimada y seca, inundada de barros y temores.
Y que después vuelva.
Y elija.
A ver si se anima. 
A alivir dolores,
limpiar los excrementos de tanto cuerpo malherido,
secar lágrimas,
besarnos en la boca,
desacongojarnos y dejarnos vivir nuestra propia e íntima navidad.
La que sea. La que cada uno pueda.
Pero con algo de paz.

.



Abrazo grande.
Y buena Navidad!

Saludos de GABRIEL CACIORGNA

Publicado en columnas light veraniegas el 24 de Diciembre, 2012, 15:06 por MScalona
----- Original Message -----
From: gabriel --
Sent: Monday, December 24, 2012 11:58 AM
Subject: Felices fiestas!!!

Marce:

                Gracias por el saludo y también te deseo que puedas sobrellevar lo mejor posible estas “fiestas” impregnadas de emotividad, por más que se resista. A mí particularmente me fastidia el espíritu navideño, porque me remite a las navidades perdidas (y no hay cosa más insidiosa que la melancolía cuando uno arrastra el cansancio de todo el año), pero siento que de algún modo, si hay chicos en la familia, se compensa lo oprobioso de la situación, porque uno se vuelve artífice de sus futuras “navidades perdidas”.  Y en mi caso, el entusiasmo de mis sobrinos bien vale colgar guirnaldas en los balcones, poner las famosas luces made in Taiwán y  trajinar por las jugueterías con la estafa subsiguiente. Supongo que te pasará lo mismo con tu nieta, que ya se perfila como toda una artista.

                El taller ha sido la experiencia que más me movilizó este año. Ahora tengo la certeza de que hay una necesidad de escribir que no postergaré jamás, más allá del producto o el resultado. Que ese impulso de robarle el frasco de la sopa de letras a mi vieja para armar oraciones es el mismo que existe hoy frente a la hoja o la pantalla en blanco y del que tengo que hacerme cargo, porque uno se deja ahí. Y no es sencillo dejarse. Y creo que no he podido tener mejor compañía para animarme (recuerdo un cartelito que había en Salvador de Bahía: "el comienzo es la mitad de la obra”), con independencia de lo hecho y lo logrado – y que presupone lo pendiente en ambos casos –. Así que rescato lo buena gente que sós, Marcelo, tanto por tus valores, como por la coherencia para sostenerlos con acciones.  Una vez leí una frase atribuida al gran Leonardo Favio que decía que el enfoque es una cuestión moral, y creo que te cabe perfectamente. Para mí ha sido un gusto, más allá de que he padecido por momentos tu crudeza, lo cual no es algo que pueda reprocharte, sino, un efecto colateral de mi extrema susceptibilidad. Y tal vez ha sido lo que, curiosamente, haya determinado que me sienta tan a gusto en las clases; que seas, contra la corriente, un cordero con piel de lobo, que dice y enseña sin filtros ni protocolos. Así que ¡muchas gracias!

                Espero poder seguir compartiendo momentos (sea en 2do, en 1ro, en 1 ½ o en el ámbito que se pueda, lo que incluye, naturalmente, a la Vigil).

                Saludos. Felices fiestas y buen 2013!!!

Gabriel

saludos de GERMÁN...

Publicado en columnas light veraniegas el 24 de Diciembre, 2012, 14:58 por MScalona
----- Original Message -----
Sent: Monday, December 24, 2012 10:18 AM
Subject: RE: GERMAN: Felices Fiestas y AVISOS 2013

Estimado PROFE:
 
Quiero agradecerte el espacio que me brindaste casi terminando el año (Julio, agosto) para participar en este lugar mágico que es para mi corazón "el taller literario con escalona (sic)", ...así como suena...
Para mí tiene esa consistencia de uniformidad, de bloque donde en una pequeña rendija muy delgada y humilde hiciste un lugar  para que me permitas entrar con algunos papeles escritos de mi pluma y alma, dos herramientas indospensables para seguir viviendo y creyendo...
Es dificil explicar lo importante que es para un tipo que trabaja, tiene familia, y pretende disfrutar diariamente el placer de crear literatura para compartir que haya un grupo que se interese por escuchar tu propuesta - y que además te enseñe todo lo que aun se puede escribir...-; aunque sean unas palabras, esa sensación es única (y encima hay gente que le gusta lo que uno escribe...jajaja). Gracias.
El año que viene te pido que YA me incluyas en la gente que continuará con 2° año (¿yo tendré que hacer las primeras clases de primero? porque ya me siento en 2°....).
 
Te deseo un buen balance de año ( a pesar de las pérdidas...) y que pronto nos juntes a todos con alguna excusa para vernos.
 
 
Saludos afectuosos
 
GERMAN CAPORALINI
 

MATÍAS SETTIMO

Publicado en Poemitas. el 22 de Diciembre, 2012, 19:29 por MScalona

-ABANDONOS-

-

En la oscuridad

adivino las formas,

como poemas

en el silencio.

Si nuestra distancia

es de representaciones,

¿quién de todos

vengo a ser yo?

Vidrio molido

entre los labios,

lenguas gastadas

de inventar

con versos, la noche.

El viento

y la desorientación

nos unen.

Desnudos

nos reconocemos,

más por piedad

que por excitación.

Y en ademanes furiosos

decimos que no,

con gusto a sangre

en la boca.

-

                                                  Matías S.

FELIZ NAVIDAD

Publicado en General el 22 de Diciembre, 2012, 19:21 por MScalona

auggie wren

EL CUENTO DE NAVIDAD DE AUGGIE WREN,

de Paul Auster

-

http://www.youtube.com/watch?v=RDK7_XkGmVw&feature=player_embedded

LAURA ROSSI

Publicado en relatos el 19 de Diciembre, 2012, 10:17 por MScalona

La lenta, la joven y la floja (y sus andanzas mínimas)

-

Deseos de la joven

-

La joven dice que la floja, dice que la lenta. La joven dice que un día se va a ir y va a dejar que a las dos se las almuercen los piojos. La joven dice que quiere ver el mundo, que quiere caminar por otras veredas. Dice que rompería las paredes de la casa para que todos vieran cómo las otras viven a costa de su sacrificio. La joven dice que un día se va a ir y sitehevistonomeacuerdo y que las va a negar como hizo Pedro. Tres veces. Tres veces negó Pedro y al final, es un santo hecho y derecho. La joven dice.

-

Miedo de la lenta

-

A la lenta le da miedo, pánico que la joven las deje y que la casa se vea invadida por piojos gigantes, munidos de cuchillos y tenedores, dispuestos a alimentarse de sus carnes. La lenta no entiende por qué la joven quiere caminar por otras veredas, si todas las veredas son más o menos las mismas; cree que es un sacrificio aguantar las veleidades de la joven, su impaciencia. A la lenta le da miedo que la joven se vaya al infierno por blasfema, aunque más miedo le da que la lleve con ella.

-

Sensaciones de la floja

-

A la floja, las quejas de la joven le entran por un oído y le salen por el otro. Al fin y al cabo, las quejas son palabras y a las palabras se las lleva el viento. La joven nunca se va, siempre está ahí mirándola con ojos llenos de rabia. A la floja le causa gracia. Mucha. Y al mismo tiempo, un poco de tristeza. Porque la joven es pura palabra y a las palabras, se las lleva el viento.

CRÓNICA PERIODÍSTICA

Publicado en Sugerencias. el 19 de Diciembre, 2012, 10:14 por MScalona

“Crónicas primarias”, once historias profundas narradas por periodistas

Hoy, a las 19, en el Sindicato de Prensa, se presentará el libro que reúne los textos escritos por trabajadores de prensa de medios locales durante el taller de crónica dictado por Cristian Alarcón.

Los autores de las crónicas, junto a Cristian Alarcón.

Hoy, a partir de las 19, en la sede que el Sindicato de Prensa posee en Santiago 146 bis, se realizará la presentación del libro “Crónicas Primarias”.

El libro es una producción de once periodistas de la ciudad que trabajan en distintos medios gráficos, radiales, digitales y televisivos que, en 2010, tomaron parte del taller de crónicas dictado por el periodista y escritor Cristian Alarcón, maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano creada Gabriel García Márquez, en el marco de las actividades de capacitación profesional permanente que impulsa el SPR.

La publicación contó con edición de textos a cargo del periodista Martín Ale; se imprimió con el sello de UNR Editora, y está integrada por crónicas periodísticas de Florencia Coll, Negui Delbianco, Luis Etcheverry, María Paula Favareto, Sabrina Ferrarese, Laura Hintze, Virginia Giacosa, Lorena Panzerini, Ricardo Robins, Daniel Schreiner y Silvina Tamous.  Presentarán el libro Cristian Alarcón, Martín Ale, Silvina Tamous y Edgardo Carmona (secretario general SPR).

1º Concurso Narrativa RÍO ANCHO

Publicado en Sugerencias. el 18 de Diciembre, 2012, 14:09 por MScalona

-

Iº Concurso de Narrativa Río Ancho Ediciones

Este Concurso se inscribe en el marco de la política de la Cooperativa de Trabajo Río Ancho Ediciones Ltda. que, desde su creación, trabaja para consolidarse como una alternativa para que autores con obras valiosas consigan ingresar al mercado editorial.

Bases

1- Podrán participar personas mayores de 18 años que cuenten al menos con un año de residencia en la provincia de Santa Fe, independientemente de su origen o nacionalidad. No podrán participar miembros de la editorial, ni familiares de los mismos.

2- Cada participante podrá presentar un libro de cuentos o un libro de novela de tema libre en ambos casos. La extensión de los mismos será no menor a las 50 (cincuenta) páginas ni mayor a las 100 (cien) páginas. En ambas categorías, las obras deberán ser originales, inéditas, no premiadas en concursos anteriores y escritas en idioma castellano.

3- Las obras se entregarán en 3 (tres) ejemplares iguales, espiralados, escritos en una sola carilla sobre papel formato A4, con márgenes de 2,5 cm, utilizando tipografía Times New Roman, con cuerpo 12, en interlineado 1,5.

4- Se presentarán en sobre o caja cerrada en cuya cara exterior, además del destinatario, deberá constar: “1er Concurso de Narrativa Río Ancho Ediciones, edición 2013”. Dentro de ese sobre se incluirá otro, en cuyo exterior deberá figurar el título de la obra y el seudónimo elegido; y en su interior contendrá una hoja con el mismo seudónimo, el nombre completo del autor, domicilio, teléfono y correo electrónico. También se incluirá en ese sobre una fotocopia del DNI donde se constate el último domicilio registrado, y una declaración jurada firmada por el autor donde conste que la obra es propia, original e inédita y no ha sido presentada a ningún otro concurso que esté pendiente de resolución en el momento de la presentación a éste. Se podrá participar en este concurso con una sola obra por autor.

5- El plazo para la recepción de las obras será desde el 1 de diciembre de 2012 hasta el 31 de enero de 2013, momento a partir del cual sólo entrarán en concurso aquéllas recibidas por correo, matasellados hasta la citada fecha. Serán presentadas o enviadas a la librería “El Juguete Rabioso”, sita en Mendoza 784, (2000) Rosario.

6- El Jurado seleccionará una obra como ganadora del Concurso en cada categoría, cuyo premio consistirá en la publicación del libro por parte de Río Ancho Ediciones, dentro de la colección Contracorriente. El Jurado, asimismo, podrá otorgar hasta dos menciones en cada categoría, que se reconocerán con sendos diplomas de honor.

7- El Jurado estará integrado por los escritores Alma Maritano, Marcelo Scalona y Pablo Ramos, y emitirá su fallo inapelable durante el primer semestre de 2013. Para todos los asuntos, dudas o discrepancias no previstos o que susciten estas bases, la Editorial se reserva el derecho de resolverlos a su leal criterio.

8- El Concurso no podrá ser declarado desierto ni distribuido entre dos o más concursantes.

9- Por la sola participación en este Concurso los/las ganadores/as y los/las mencionados/as cederán sus derechos de publicación a Río Ancho Ediciones por la primera edición de la obra.

10- Las obras no seleccionadas no se devolverán. Luego del fallo del Jurado serán destruidas.

11- El autor de la obra presentada al Concurso se obliga a indemnizar a la Cooperativa de Trabajo Río Ancho Ediciones Ltda. por los daños y perjuicios que le pudiera ocasionar al falsear cualquiera de los datos expresados en la declaración jurada mencionada en el punto 4.

12- La participación en este Concurso presupone la aceptación total de estas bases.

13- Ante cualquier duda o consulta comunicarse con contacto@rioanchoediciones.com.ar

ALMA MARITANO en Pagina/12

Publicado en De Otros. el 17 de Diciembre, 2012, 20:04 por MScalona

CONTRATAPA

MARGARITAS

-

 Por Alma Maritano

-
A Julieta Movia
-
Aquí estamos con Margarita, la payasa del Circo “Los Magote”, que nos deslumbró anoche, con una actuación tan original como brillante, tanto en los gags como en su espectáculo de telas. Antes que nada, la pregunta inevitable: ¿por qué actuar precisamente aquí? Un lugar tan pequeño, ¿no?, muy poco promocionado, con tan escasos turistas? Payasescamente estival y nocturna, abierta de piernas a la noche, sacudida por un viento juvenil atravesando un mar íntimo y secreto, payasescos relucen sus pétalos blancos como dientes blancos. Arriba, la luna llena y redonda. Una margarita celeste. Ella, la terrenal, enfundadas sus piernas en los tallos verdes de las calzas, desplazándose con infinita gracia bajo el sol insuficiente de algunos focos instalados entre los árboles. En la loma de mi pago te encontré, loca Margarita, rubia natural, rascándote descocada el oeste cuando ibas despidiéndote, después de haberte deshojado allá arriba, enredada en las colgantes telas blancas, gaviota planeando sobre los que te mirábamos arrobados, brotados como hongos de los troncos que servían de asiento, asientos de troncos que nos dejaban los oestes duros y chatos y doloridos mientras vos te empecinabas en volar. Volabas deshojándote desde lo alto, me quieren muchopoquitonada, sonriéndonos desde lo alto con lástima, con ternura, extendiendo horizontal en el vacío las hojas lanceoladas de tus brazos, pobrecitos ustedes los humanos que no saben deshojarse, que no pueden deshojarse entre las ramas, al aire nocturno tus piernas ya sin calzas verdes, desnudas, tostadas y perfectas dibujadas contra la tela blanca, los brazos puro tendón, puro músculo y fibra firme, brazos de sostener en alto al bebé gordote, brazos de lavar y planchar tu ropa payasesca colgada de la soga, muñecos de papel recortado flameando en el aire verde de Aguas Verdes. -¿Por qué precisamente en Aguas Verdes? ¿Por qué no en Gesell o Mar del Plata? ¿En un balneario tan poco conocido y de tan bajo perfil? ¡De jueves a domingo! ¡Poderoso Circo “Los Magote”! ¡Espectáculo para toda la familia! ¡Sobre Avenida Sarmiento! ¡Al aire libre, en el predio junto al restaurante! ¡Esta noche a las veintidós! ¡Trapecio, payasos! ¡Malabaristas, videntes, contorsionistas! ¡Esta noche y todas las noches de jueves a domingo! ¡Poderoso Circo “Los Magote”! ¡Gran espectáculo popular! ¡Espectáculo a la gorra! ¡Esta noche a las veintidós! -¿Por qué, Margarita? ¿Tiene algún atractivo especial este sitio para usted? Cada noche Margarita florece debajo de los pinos. Se asoma desde atrás del camarín rodeado por los altos árboles, echa una cómica mirada a los primeros hongos brotados de los troncos, se oculta, aparece. Entra, sale otra vez, se oculta. Finalmente se abre a la noche estrellada arrastrando una silla pequeña. Ella, una estrella terrena, doméstica, asoma también estrellada, vestida de encajes blancos y calzas verdes, brotadas sus orejas en manojos de rastas amarillas margaritamente primaverales, amenazando aplastar con obtusos zapatones bicolores cuantos cascarudos de tormenta se atrevan a cruzarse en su camino. -Por lo general la actividad circense es hereditaria. ¿Usted viene de una familia circense, Margarita? El anfiteatro está dispuesto. Margarita ausculta ansiosa los asientos de troncos destinados a los hongos chiquitos y los más alejados destinados a los adultos, que ya han empezado a brotar. La reciben con murmullos, gritos, risitas. Ella los mira. Ostensiblemente los mira, clavando la mirada en algunos de los rostros. Cada mirada provoca risas. Cada vez más risas, cada vez más hongos adultos y chiquitos. Esta será una buena noche. Rendidora. -¿Pueden sostenerse económicamente en este pueblo tan chato y casi anónimo? Sentada sobre la pequeña silla pintada de amarillo, Margarita corrige a la Naturaleza. En la mano izquierda sostiene un espejo, con la derecha va sacando de un estuche lápices y borlas de colores y empieza a pintarse la cara al compás de una cómica y rápida musiquita. Por momentos la musiquita finge ralentarse, y entonces su mano derecha y su furiosa corola de rastas, debilitadas por la ausencia de música, fingen agostarse, se apenan, se inclinan. Vuelve de pronto con ritmo aún más entusiasta la musiquita. Se yergue rápida y alegre la corola, se alza la mano derecha, retoman su actividad los delineadores, los lápices blancos y rojos y amarillos. La cara de Margarita se va pareciendo cada vez más a una flor. Pero falta algo. Su cara de payaso no es la de un payaso todavía. Entonces la mano derecha saca del estuche, muestra, exhibe y coloca finalmente sobre la sonrisa rotunda el rojo broche de una roja y redonda y rotunda nariz. -¿A causa de su abuela? ¿En su recuerdo? ¿Ella vivía aquí? La familia entera. El ramo. Se apagan los focos. El escenario queda a oscuras. Uno de los brotes más pequeños del ramo saca de una valija unas esferas. Dos, tres, cuatro. Giran irisadas y luminosas las esferas, se unen, se separan, se entrechocan. Después les toca el turno a las clavas, grandes hojas de luz que dan vueltas sobre sí mismas y caen en el aire oscuro y vuelven a elevarse y se encienden otra vez las luces y atruenan los aplausos y ahora es el brote mayor el que traba y destraba su cuerpo en el trapecio, sin ninguna red debajo, diestros músculos poderosos burlando por momentos la ley de gravedad, amenazando caer, desprenderse vertiginoso con la fácil naturalidad de un gajo o de una semilla. -Ah, en Buenos Aires… ¿Aquí veraneaba? ¿Usted venía a veranear con ella? ¿No? ¿Nada que ver? ¿Por qué, entonces, el recuerdo de su abuela? Magote, el gajo mayor, juega ahora con vos, Margarita, el eterno juego de los payasos. No habría circo, claro, si no los hubiera. Y ustedes pertenecen a la raza de los que lo son todo el año, no solo en la función. Llorar y reír, ésa es tradicionalmente la tarea. Llorar para hacer reír. -¿Cuáles son los puntos cardinales, Margarita? -¿Usted los sabe, Magote? -Adelante, el este. A la izquierda, el norte. A la derecha, el sur. A ver, Margarita, ¿el de atrás? Empieza con o y termina con e. -¡Ah, no, Magote, no! ¡Yo no digo malas palabras! -¿Pero cuál es la mala palabra? Te acercás a su oído. -¡Pero no, Margarita, el oeste! -Entonces, cuando me rasco acá, ¿me rasco el oeste? Los hongos adultos ríen a carcajadas, los chiquitos ríen a carcajadas. Todos reímos a carcajadas. Otros ríen, a veces, para hacer llorar. Hay tantas especies de payasos como de gajos o semillas. -¿Subversiva? ¿De verdad? ¿Su abuela, subversiva? ¿En los setenta? ¿Será posible? ¿Qué fue de ella? Ha llegado el momento de tu vuelo. El momento de entrelazarte a los extendidos pétalos blancos que te esperan cerrados y a los que vas a entreabrir etérea y cuidadosa con tus pies despojados de las calzas verdes. Solamente quedaron tus manojos de rastas amarillas, rubia natural, margarita silvestre, brote fiel de una planta salvaje y dura que te dejó su fuerza por herencia. Alta en la noche de luna redonda y blanca, margarita celeste, brote bravo de aquella abuela que peleaba por la vida. En tu vuelo alado, deshojando brazos y piernas entrelazados en las telas, desmembrándose en la altura, telas blancas como vendas, tu cuerpo como gaviota blanca planeando sobre el mar, buscando vida, peleando por la vida. -¿El primer cuerpo? ¿Lo trajo el mar? ¿Hasta Aguas Verdes? Otros fueron aquellos vuelos. Otros vuelos en noches tal vez estrelladas como ésta, otros los cuerpos deshojados, arrancados de la vida, tequieromuchopoquitonada, otras las gaviotas negras planeando siniestras y silenciosas, otros los vuelos de la muerte arrojando margaritas al vacío, cayendo las margaritas, girando en el aire oscuro y silencioso, deshojándose en la noche estrellada esa mujer que fue tu abuela, sin rastas ni encajes, solo cuerpo terrestre vendado y torturado, vendado y sometido, deshojándose esa mujer, iluminada tal vez por la luna celeste redonda y blanca, hundiéndose para siempre en el agua inocente y negra, revolviéndose en los trapecios del agua sin luces ni música, cuerpo duro y salvaje enredándose en las algas como vendas, rodando en el fondo oscuro dentro del agua negra, subiéndose a la espuma, flotando muy blanca sobre las olas de encaje espumoso que la trajeron rodando hasta las aguas verdes. -¿El primer cuerpo aparecido de los vuelos de la muerte? ¿Otros en La Lucila? ¿Los de las monjas francesas? ¿Es posible? ¿El cuerpo de su abuela aquí, en Aguas Verdes? ¿Por eso, Margarita?

JUAN GRIS

Publicado en Ensayo el 17 de Diciembre, 2012, 18:31 por MScalona

El rastro de Juan Gris

Dos ventanas al arte de este pintor cubista se abren en Madrid: la Fundación Telefónica y el Lázaro Galdiano

      

-
Cantante’ (1929), de Juan Gris.

-

 En el Madrid nublado de este final de noviembre la mancha más viva y más verdadera de color es un vestido rojo de mujer pintado por Juan Gris. Juan Gris vuelve a las banderolas publicitarias y a los paneles laterales en las paradas de autobús, a la ciudad de la que se marchó en 1906, con 19 años, y a la que ya no regresó nunca. Se fue a París no porque quisiera triunfar en la pintura sino para escapar del reclutamiento que lo habría llevado a la carnicería de la guerra infame de Marruecos. Se fue llamándose José Victoriano González Pérez y después de haber estudiado brevemente con el pintor de cuadros históricos Moreno Carbonero, pero en la huida, como es propio de los fugitivos, procedió a una inmediata simplificación. Prescindió de todos los oropeles postizos de la pintura académica igual que de todo su ramaje onomástico, y se llamó Juan Gris en virtud del mismo principio que lo llevó a afiliarse al cubismo.

Lo que Picasso y Braque fundaron en la misma época en que él llegaba a París y empezaba a ganarse malamente la subsistencia ilustrando revistas se convirtió para Juan Gris en su residencia imaginativa y visual permanente, su ética y su estética, el centro de su vida. Después de unos pocos años fulgurantes Georges Braque eligió más o menos convertirse en decorador de interiores. A Picasso lo tentaron muy pronto los lujos y los halagos del gran mundo, y de cualquier modo su desmesura inventiva lo llevaba más hacia la expansión que hacia la persistencia o el recogimiento. Juan Gris tuvo una vida mucho más corta que Picasso o que Braque, y por lo tanto menos tiempo para cambiar o para amanerarse, pero en él había como una obstinación innata, esa forma peculiar del talento que se recrea en la concentración y se fortalece en los límites, y que suele llevar consigo una propensión al retiro gustoso y ensimismado del mundo.

Este pintor que temió volverse invisible, que parecía destinado a una penumbra de segundón

Renegaba de una España hostil al arte moderno; se veía a sí mismo como heredero de una cierta tradición francesa que iba de Chardin a Cézanne, y en el último año de su vida había empezado los trámites para hacerse francés. Pero en las fotos tiene una recia cara española, una masculinidad seria casi con tosquedades antillanas, y en su pintura, más allá del cubismo, está esa sencillez más evangélica que ascética de los bodegones de Sánchez Cotán, las mesas con vasos y platos de barro y manjares populares rotundos del joven Velázquez.

A algunos pintores muy entregados a la materialidad del oficio les gusta fingir que no se saben explicar por escrito o que no están familiarizados con la literatura. Juan Gris leía muy cuidadosamente a sus contemporáneos franceses, y a través sobre todo de su amistad con Vicente Huidobro conocía muy bien la literatura moderna que se escribía en español. Ya muy enfermo, uno de sus últimos trabajos gráficos fue una ilustración bellísima para la portada del número que la revista Litoral dedicó a Góngora. En una carta a Vicente Huidobro, escrita en aquel español contaminado de francés que se le fue agravando con los años, le hace una observación sobre unos poemas que Huidobro le había mandado que es tan valiosa para la literatura como para la pintura: “Cuanto más una imagen está basada en algo corriente o vulgar más fuerza y más poesía ella tiene”.

Juan Gris murió con cuarenta años, en 1927, con la melancolía de que su nombre no fuera conocido en España y de que incluso en París su estética se hubiera quedado rápidamente atrás, relegada al anacronismo por las fugacidades de la moda, que entonces imponía la ortodoxia surrealista. En otra carta expresa el estupor de quien nota que se queda al margen de su propio tiempo: “A la gente le encantan los despliegues de caos, pero a nadie le gusta la disciplina y la claridad”.

Ahora esa mujer de vestido rojo pintada por Juan Gris está en los paneles publicitarios de las calles, y uno de los placeres de este otoño en Madrid es seguir el rastro de este pintor que temió volverse invisible, que parecía destinado a una penumbra de segundón, el que viene detrás de los que más brillan, el underdog, por usar la sórdida palabra americana. Quién va a fijarse en Juan Gris existiendo Picasso, existiendo Braque. Pero en él hay algo que los otros dos no tienen: “La pureza de corazón de desear una sola cosa”, dice Kierkegaard, la capacidad de roturar un espacio limitado del mundo y quedarse en él, no excluyendo hurañamente todo lo demás, sino conteniéndolo todo, comprimiéndolo, a la manera de Giorgio Morandi, de Thelonious Monk, de Torres García o de Emily Dickinson.

Renegaba de una España hostil al arte moderno; se veía a sí mismo como heredero de una cierta tradición francesa

El cartel del vestido rojo anuncia lacolección cubista de la Fundación Telefónica, en la que hay unos cuantos juan gris que cortan el aliento, que lo sumen a uno en un estado hipnótico de contemplación. El cubismo era una habitación cerrada y Juan Gris abrió en ella una ventana. Los grises y tierras del Picasso cubista estallan en ese rojo de la Cantante de Juan Gris, con sus rizos art déco que riman con las formas ceñidas por el vestido y con las volutas de hierro del balcón que hay tras ella. La ventana puede dar al mar o a unas colinas sumarias, a un cielo azul por el que pasan a veces nubes tan ordenadas como las de un cuadro de Magritte. En la Fundación Telefónica una luz bien medida deja que resalten por sí mismos los colores de esa Fenêtres aux collines que uno mira como asomándose a ella, frente a la claridad que alumbra una habitación en la que la solidez de las cosas es compatible con sus metamorfosis: las rayas listadas de la ventana se transforman en líneas de un libro abierto que a su vez contagia sus ángulos a la caja de una guitarra y a las esquinas de una mesa.

 

De la ventana abierta a las colinas se tarda poco más de media hora en llegar a la otra gran ventana de Juan Gris que se abre en Madrid, que está en esa sala dedicada exclusivamente a él en el Reina Sofía. Las olas del mar son líneas blancas sinuosas sobre un azul idéntico al azul del cielo. Un velero es un simple triángulo blanco. Las cuerdas de la guitarra y las líneas del libro y las del periódico y las estrías de la madera de la mesa y las olas del mar se corresponden como rimas asonantes.

Pero ahí no acaba el rastro: en la Fundación Lázaro Galdiano hay ahora mismo un dibujo de Juan Gris que pertenece a la colección de Leandro Navarro. A su lado, un dibujo de Morandi. Los habrá juntado a propósito Lola Jiménez-Blanco, que ha organizado esa exposición y que editó hace unos años meticulosamente en español las cartas de Juan Gris, un caudal limpio de amor por el oficio de la pintura. Sentarse a leerlas en un banco del jardín de la Lázaro Galdiano es una buena manera de continuar en reposo la búsqueda.

Colección Cubista de Telefónica. Fundación Espacio Telefónica. Gran Vía, 28. Madrid. Coleccionismo al cuadrado. Fundación Lázaro Galdiano. Serrano, 122. Madrid. Hasta el 7 de enero de 2013.

Correspondencia y escritos. Juan Gris. Acantilado. Barcelona, 2008. 520 páginas. 20 euros.

www.antoniomuñozmolina.es

ADELA SIMEONI

Publicado en De Otros. el 16 de Diciembre, 2012, 20:16 por MScalona

-

- un síntoma de eternidad (protegerse)

-

necesitamos saber el amor,

cuando no dice suponemos

formas de amores desprotegidas.

-

-necesitamos saberlo cuando dice

-

cada vez que terminemos de apasionarnos

haya un cielo

de la noche que no pensaba...

esta noche, M.A.S.H. de R. Altman

Publicado en La vi y me gustó el 16 de Diciembre, 2012, 18:09 por MScalona

la mejor parodia antibélica sobre el

espíritu guerrero del país récord

de masacres en el mundo...

dirigida por el gran ROBERT ALTMAN

director de Shortcuts, sobre 10 cuentos

de RAY CARVER...

canal  TCM,  22 hs...

3ª Feria de Libros Viejos

Publicado en Sugerencias. el 13 de Diciembre, 2012, 20:55 por MScalona
3ª FERIA "LIBRERÍAS DE VIEJO"
Se exhiben y ofrecen a la venta libros usados, antiguos, descatalogados, raros, primeras ediciones de todas las disciplinas al alcance de lectores y coleccionistas.
Horarios : 

14/12/2012 al 16/12/2012
VI-SA-DO
El viernes 14, sábado 15, y domingo 16 de diciembre.
En el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, San Juan y San Martín.

VICENTE HUIDOBRO - Altazor

Publicado en De Otros. el 13 de Diciembre, 2012, 15:03 por MScalona

Altazor o el viaje en paracaídas

                           

 

 

Prefacio

-

 

            Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos de calor.

            Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata.

            Mi padre era ciego y sus manos eran más admirables que la noche.

            Amo la noche, sombrero de todos los días.

            La noche, la noche del día, del día al día siguiente.

            Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer. Tenía cabellos color de bandera y ojos llenos de navíos lejanos.

            Una tarde, cogí mi paracaídas y dije: “Entre una estrella y dos golondrinas”. He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae.

            Mi madre bordaba lágrimas desiertas en los primeros arcoiris.

            Y ahora mi paracaídas de sueño en sueño por espacios de la muerte.

            El primer día encontré un pájaro desconocido que me dijo: “Si yo fuese dromedario, no tendría sed. ¿Qué hora es?”. Bebió las gotas de rocío de mis cabellos, me lanzó tres miradas y media y se alejó diciendo: “Adiós” con su pañuelo soberbio.

            Hacia las dos aquel día, encontré un precioso aeroplano, lleno de escamas y caracoles. Buscaba un rincón del cielo donde guarecerse de la lluvia.

            Allá lejos, todos los barcos anclados, en la tinta de la aurora. De pronto, comenzaron a desprenderse, uno a uno, arrastrando como pabellón jirones de aurora incontestable.

            Junto con marcharse los últimos, la aurora desapareció tras algunas olas desmesuradamente infladas.

            Entonces oí hablar al Creador, sin nombre, que es un simple hueco en el vacío, hermoso, como un ombligo.

            “Hice un gran ruido y este ruido formó el océano y las olas del océano”.

            “Este ruido irá siempre pegado y las olas del mar irán siempre pegadas a él, como los sellos en las tarjetas postales”.

            “Después tejí un largo bramante de rayos luminosos para coser los días uno a uno; los días tienen un oriente legítimo y reconstituido, pero indiscutible”.

            “Después tracé la geografía de la tierra y las líneas de la mano”.

            “Después bebí un poco de cognac (a causa de la hidrografía)”.

            “Después creé la boca y los labios de la boca, para aprisionar las sonrisas equívocas y los dientes de la boca, para vigilar las groserías que nos vienen a la boca”.

            “Creé la lengua de la boca que los hombres desviaron de su rol, haciéndola aprender a hablar… a ella, ella, la bella nadadora, desviada para siempre de su rol acuático y puramente acariciador”.

            Mi paracaídas empezó a caer vertiginosamente. Tal es la fuerza de atracción de la muerte y del sepulcro abierto.

            Podéis creerlo, la tumba tiene más poder que los ojos de la amada. La tumba abierta con todos sus imanes. Y esto te lo digo a ti, a ti que cuando sonríes haces pensar en el comienzo del mundo.

            Mi paracaídas se enredó en una estrella apagada que seguía su órbita concienzudamente, como si ignorara la inutilidad de sus esfuerzos.

            Y aprovechando este reposo bien ganado, comencé a llenar con profundos pensamientos las casillas de mi tablero:

 “Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía”.

            “Se debe escribir en una lengua que no sea materna”.

            “Los cuatro puntos cardinales son tres: el sur y el norte”.

            “Un poema es una cosa que será”.

            “Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser”.

            “Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser”.

            “Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento”.

            “Si yo no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco”.

            Tomo mi paracaídas, y del borde de mi estrella en marcha me lanzo a la atmósfera del último suspiro.

            Ruedo interminablemente sobre las rocas de los sueños, ruedo entre las nubes de la muerte.

            Encuentro a la Virgen sentada en una rosa, y me dice:

            “Mira mis manos: son transparentes como las bombillas eléctricas. ¿Ves los filamentos de donde corre la sangre de mi luz intacta?

            “Mira mi aureola. Tiene algunas saltaduras, lo que prueba mi ancianidad”.

            “Soy la Virgen, la Virgen sin mancha de tinta humana, la única que no lo sea a medias, y soy la capitana de las otras once mil que estaban en verdad demasiado restauradas”.

            “Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes”.

            “Digo siempre adiós, y me quedo”.

            “Tengo tanta necesidad de ternura, besa mis cabellos, los he lavado esta mañana en las nubes del alba y ahora quiero dormirme sobre el colchón de la neblina intermitente”.

            “Mis miradas son un alambre en el horizonte para el descanso de las golondrinas”.

            “Ámame”.

            Me puse de rodillas en el espacio circular y la Virgen se elevó y vino a sentarse en mi paracaídas.

            Me dormí y recité entonces mis más hermosos poemas.

            Las llamas de mi poesía secaron los cabellos de la Virgen, que me dijo gracias y se alejó, sentada sobre su rosa blanda.

            Y heme aquí, solo, como el pequeño huérfano de los naufragios anónimos.

            Ah, qué hermoso…, qué hermoso.

            Veo las montañas, los ríos, las selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles.

            Veo la noche y el día y el eje en que se juntan.

            Ah, ah, soy Altazor, el gran poeta, sin caballo que coma alpiste, ni caliente su garganta con claro de luna, sino con mi pequeño paracaídas como un quitasol sobre los planetas.

            De cada gota del sudor de mi frente hice nacer astros, que os dejo la tarea de bautizar como a botellas de vino.

            Lo veo todo, tengo mi cerebro forjado en lenguas de profeta.

            La montaña es el suspiro de Dios, ascendiendo en termómetro hinchado hasta tocar los pies de la amada.

            Aquel que todo lo ha visto, que conoce todos los secretos sin ser Walt Whitman, pues jamás he tenido una barba blanca como las bellas enfermeras y los arroyos helados.

Aquél que oye durante la noche los

Martillos de  los monederos falsos, que son

Solamente astrónomos activos.

Aquél que bebe el vaso caliente de la sabiduría después del diluvio obedeciendo a las palomas y que conoce la ruta de la fatiga, la estela hirviente que dejan los barcos.

Aquél que conoce los almacenes de

Recuerdos y de bella estaciones olvidadas.

Él,  el pastor de aeroplanos, el conductor de

Las noches extraviadas y de los ponientes

Amaestrados hacia los polos únicos.

Su queja es semejante a una red

Parpadadeante de aerolitos sin testigo.

El día se levanta en su corazón y él baja los

Párpados para hacer la noche del reposo

Agrícola.

Lava sus manos en la miraba de Dios, y

Peina su cabellera como la luz y la cosecha de

Esas flacas espigas d el lluvia satisfecha.

Los gritos se alejan como un rebaño sobre

Las lomas cuando las estrellas duermen después

De una noche de trabajo continuo.

El hermoso cazador frente al bebedero

Celeste para los pájaros sin corazón.

Sé triste tal cual las gacelas antes el infinito

Y los meteoros, tal cual los desiertos sin

Mirajes.

Hasta la llegada de una boca hinchada de

Besos para la vendimia del destierro.

Sé triste, pues ella te espera en un rincón de

Este año que pasa.

Está quizá al extremo de tu canción

Próxima y será bella como la cascada en

Libertad y rica como la línea ecuatorial.

Sé triste, más triste que la rosa, la bella

Jaula de nuestras miradas y de las abejas sin

Experiencia.

La vida es un viaje en paracaídas y no lo

Que tú quieres creer.

Vamos cayendo, de nuestro cenit a

Nuestro nadir y dejamos el aire manchado de

Sangre para que se envenenen los que vengan

Mañana a respirarlo.

Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo,

Caerás del cenit al nadir porque ése es tu

Destino, tu miserable destino. Y mientras de

Más alto caigas, más alto será el rebote, más

Larga tu duración en la memoria de la piedra.

Hemos saltado del vientre de nuestra madre

O del borde de una estrella y vamos cayendo.

Ah mi paracaídas, la única rosa perfumada

De la atmósfera, la rosa de la muerte,

Despeñada entre los astros de la muerte.

¿Habeís oído? Ese es el ruido siniestro de

Los pechos cerrados.

Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al

Lado afuera. Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán.

Hombre, he ahí tu paracaídas maravilloso

Como el vértigo.

Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso

Como el imán del abismo.

Mago, ha ahí tu paracaídas que una palabra

Tuya puede convertir en un parasubidas

Maravilloso como el relámpago que quisiera

Cegar al creador.

¿Que esperas?

Más he ahí el secreto del Tenebroso que olvidó sonreír.

Y el paracaídas aguarda amarrado a la

Puerta como el caballo de la fuga interminable.

 

 

 

 

 

 -

Vicente Huidobro,

Chile

1893-1948

MARCELO SCALONA

Publicado en Poemitas. el 12 de Diciembre, 2012, 14:02 por MScalona

No sabiendo para qué

-SMS poems-

-

-

Q es #

Wim Mertens

Muy Bartleby

Bucólico

Va cólico

El campo es cool ahora

Cul de sac

Sembradoras con USB

Preferiría no….## domingo janvier

35 a la sombra

Media pampa ???#

Ezequiel Martínez

Estrada

12.31

cuchando Mertens……. muy bartleby ##

La deriva

La insolación

El almohadón de soja

La argentina degollada

No, @sado de Beto

Beto debe una tropilla

400 kilos

Q  disco

Alter virtue

Q  tema

6……Faith

LlegAs a parte cantada??????

Not yet

Surgentes???

En el cruce a Camilo

In surgentes, don d se mató Bonansea ##

Acá fusilaron a Liniers, el virrey

Y siete más ## octubre 77

Accidentes de auto a pie

30 mil accidentes

Parece Winston

PsE… el piano antes de la voz

La voz de Mc Cartney

Siempre exagerando vos

Extraño… Putooooo…##

5.45 entra la voz

Camilo Aldao

Exactly

Extraño esa ruta

Francia es linda

Era ···€€€… llueve o no….##

100 mm esta semana

Ohhhhhh….##€.. ????

O perdemos el maíz

Lo demás?

Lo regamos nosotros

8 h@s ???

Cisternas Beto

Y Chingolo ?

Cannavital

Marcha camión

Hasta baldes

Bichicomes

Brigadistas sí

Y la soja?

Hasta las banquinas

Ya crucé

Entendí

Hay alguien más en la ruta

Esperanza Spalding

El pianista es d Venado

Genovese, amigo en feisbuk

Sigo entonces ##

Estos putos…

W happen…###

La caminera d Corral

Cabo Centurión?

Peor

Sargento Quiñones?

Peor

Peor????

Oficial Milessi.

----------------------------------------------------------------------------------

-

NOTA:  podría ser un diálogo vía SMS entre dos hermanos Pereda, uno en Europa (Javier), otro en la pamapa húmeda, y el comienzo de la 2° parte de EL PORTADOR, 14 años después.

Artículos anteriores en Diciembre del 2012

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-