"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




17 de Noviembre, 2012


MÓNICA M. GONZÁLEZ -LChA-13

Publicado en General el 17 de Noviembre, 2012, 14:47 por MScalona

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                                          LChA                                                  Cap.13      

                                                                                              Mónica Mercedes

 

La noche había terminado, la luz del día desenmascaraba los brillos. Había sido una noche estupenda. Hasta los pibes del Duna habían dado vuelta por la esquina. La Azul y la Yenni se acomodaban para irse.

-Se pueden apurar así ventilo un poco y me voy a dormir.

-Pará! ¿qué tanto apuro? Dale preparate unos mates.

Lo habían planificado entre la Yenni y la Azul, si terminaban en el bulo la iban a encarar a Adriana. Porque desde que la Gisell se subió al auto del viejo nadie la volvió a ver.  Sospechaban que ella no les decía la verdad.

-Qué te dijo el Rulo? Averiguó algo?

-Ya te dije un montón de veces Yenni, dicen que la Gisell se fue a visitar a la madre…

-Ah sí, y se fue a gastar la guita de esa noche? No me digás… somos boludas nosotras, retruca la Azul

-Mirá no me rompan las pelotas!  Ahora díganme, dale díganme: porque me va a mentir el Rulo.  A ver decime ¿por qué?, Grita Adriana mientras la agarra de las orejas a la Azul, le da un sacudón y le pone su cara delante de ella y la mira fija a los ojos.

Un escalofrío le recorre el cuerpo y llega a la garganta, como si  congelara la lengua y las cuerdas vocales,  ni una palabra se puede articular en ese silencio de hielo que se derrite tras el sonido del celular de la Azul.

-Qué pasa Toto? No me hagas asustar, nunca me llamás cuando estoy trabajando. Qué pasó?

-No nada má, solo que estaba con los pibes y viste…

-¿Viste qué?  ¿qué pasó? ¿qué hiciste Toto? Decime… ¿estabas con los pibes y qué?

-Esta..ba con los pibes y vino la Raquel…

-Y qué quería la reconchuda esa y vos qué estabas haciendo, tenías que estar durmiendo.

-Nada ma.

-Decime todo porque ahora voy para allá y te voy agarra eh, ¿qué estabas haciendo? No hiciste la tarea para mañana.

-Si ma, hice la tarea. Es otra cosa. Estábamos… eh estábamos fumando…

-Fumando, ¿qué fumabas? ¿Un porro?  ¿Vos fumas porro pendejo del orto? Pendejo y la puta que te parió, ahora voy para ya…

-No te nojes má, yo no quiero irme con ella.  Yo me quiero quedar con vos, ella te va denunciar, decía Toto llorando.

-Mirá, vos quedate tranquilo que después vamos arreglar cuentas pero primero la mato, juro que está vez la mato a esa hija e puta.

 

La Azul se va disparando por el pasillo llega a la vereda un poco agitada y con el brazo levantado lista para parar un taxi y se choca con alguien, trata de esquivar rápido y se da cuenta que es Manuel. Qué hace otra vez este trolo de mierda por acá.

-¿Qué haces vos acá? ¿Otra vez? Mirá que sos insoportable…rajá de acá, tengo muchos problemas hoy.

-Yo solo…

-No me digas nada, desaparecé de mi vista.

-Pero…solo

-Taxi, taxi…

 

 

“Y la ciudad, ahora, es como un plano.

 De mis humillaciones y fracasos;

Desde esa puerta he visto los ocasos

Y ante ese mármol he aguardado en vano.

Aquí el incierto ayer y el hoy distinto

Me han deparado los comunes casos

De toda suerte humana; aquí mis pasos

Urden su incalculable laberinto.

Aquí la tarde cenicienta espera

El fruto que le debe la mañana;

Aquí mi sombra en la no menos vana

Sombra final se perderá, ligera

No nos une el amor sino el espanto;

Será por eso que la quiero tanto”.

Manuel no sabe qué hacer, no puede dormir. Lee una y otra vez el poema de Borges, cree que está escrito para él.  En el hostel hay otros ruidos, se extrañan los del pasillo.  Busca a Gisell pero no la encuentra, el otro día recorrió el barrio y nada, la Azul y la Yenny no lo quieren ni ver. Ya no sabe como ingeniárselas para acercarse. Ni Tamara ni Manuel los dos rechazados por igual. Encima ahora aparece Agustina…

 Su vida había dado un giro de ciento ochenta grados, estaba exultante, estaba dispuesto a todo o dispuesta a todo. Hoy ya no sabe si siente la misma disposición. Le duele una mujer en el cuerpo, la siente, no puede reconocerla, no sabe  si es la que solía aparecer en su habitación frente al espejo, escondida de su familia o la que él  espiaba también desde su habitación, la que miraba pasar cada día por el pasillo, deleitándose con su transformación. ¿Donde escondía esas tetas cuando llegaba Gabriel  con su mochila al hombro?. Esas tetas que tanto le gustaban…

El desorden lo iba tomando. Él o ella. Quería ser como ella, pararse en la esquina y luego ir a la Kitti con cualquiera y cobrar, eso cobrar. Cobrar y mostrarle a la Gisel que también era capaz de calzarse los tacos y ser la Tamara, y mear en el árbol si fuera necesario.  Vas a ver cómo me las arreglo, ya me vas a mirar y vas a querer estar conmigo y yo voy a decir: otro día porque hoy me voy con el Rulo. Eso! Al Rulo le puedo preguntar por la Gisel, seguro que él sabe…

 

-Qué haces en mi casa Raquel y la puta que te parió.

-Qué hago en tu casa, vos no tenés cara, así lo cuidas al pibe, anda en la calle con todos los drogones del barrio. Esta vez te denuncio!!!

 

-Me tenés cansada con que me lo vas a quitar, te voy a cagar a palos…

-No má, no lo hagas… te prometo que me porto bien.

-Vos te vas a dentro pendejo, después vamos a arreglar cuentas. Primero la cago a palo a ella…

-Dale, dale así tengo más a mi favor para denunciarte. La ley va estar de mi lado yo lo parí…

-La ley de tu lado, anda hacete ver, anda de pija en pija trayendo guachos al mundo y después los tirás por ahí…

-Y… puto de mierda vos qué haces, beneficencia? No me jodás!!! Eh, me juntás tres mil, sino me voy al juez de menores o como puta se llame, me entendiste? Tres lucas toda juntita, una arriba de otra,  tendiste!!!

 

Había pensado en todo, en la distribución de los dormitorios, que muebles iba a poner, había estado mirando por internet varias páginas y estaba exultante de alegría porque podía elegir formas, colores, tamaños, accesorios de todo tipo para el departamento privado que estaba planificando. Le faltaban algunos detalles como por ejemplo hablar con las chicas, ya no serían las de Adriana sino las de Sergio, qué bien suena!! Todas diciéndome hola papi cómo estas; papi me conseguiste el conchero que te pedí, papi me ayudas a acomodarlo dentro de los cachetes y yo haciendo de un papi cariñoso y comprensivo. Aunque nunca me gustó mucho ser papi,  Claudia  me lo reprochaba todo el tiempo, qué hija de puta, pero que se jodan a quién le importa, los hijos vienen solo para traer problemas. Te vas encariñando porque parecen todos frágiles, tiernos, simpáticos porque te miran y se sonríen y vos te vas creyendo que sos como un rey. Eso, cómo un Rey.  Te esperan cuando llegás… no quieren que te vayas cuando tenés que salir, te dan besitos pero  poco a poco  les va como entrando el diablo, sí,  como un diablo chiquito que se va haciendo grandote dentro de ellos y te va martirizando. Te piden de todo.Si les decías que no se tiran al piso, gritan y lloran. Y vos decís, ma sí, tomá y empezas a ceder en todo. Me acuerdo de una mina que decía que cuando son chiquitos dan ganas de comérselos y es verdad,  cómo no me los comí… hubiera ahorrado tantos problemas.

 Tal vez, mejor hubiera sido no conocerla a ella, como me fui a ensartar con una mina de esa manera, para mí me dio algo, me hizo un trabajo con alguna de esas que no me animo a decir pero que las hay las hay, porque  no me hubiera pasado lo que me pasó. Una familia: a quién se le ocurre, ella tenía colgado detrás de la puerta una estampita con una escoba o algo así y decía que era del santo este que protege para que no falte el trabajo, pero la puta madre yo nunca quise trabajar. Eso decía ella, seguro que era otra cosa. Y en el baño ponía unas velas con aceites para perfumar y yo le creía. Era razonable, todos saben que en el baño siempre hay olor a mierda, más cuando hay un solo baño para tantos y así me iba engañando y yo como un boludo no me daba cuenta. Porque la muy hija de puta me trataba bien al principio, no le importaba que yo estuviera en la cama todo el día, porque  venía y se acostaba conmigo,  siempre quería conga  y yo siempre listo… sabés como laburaba!!! Y después cuando  se empezó a embarazar  le agarró por herirme con frases injuriantes: “qué haces gordo sucio todo el día en la cama” o “vos te crees que lo único que existe en la vida es coger, gordo de mierda”. Por suerte, un día  se cayó la estampita. Y eso estuvo bueno,  uno de los pibes que andaba gateando la agarró y la rompió. A Claudia le agarró un ataque. Pero yo me pude liberar del hechizo. Y se me ocurrió lo de la piba esa, estuvo muy bueno.

Eso sí, fue la última vez.  Me prometí que nunca más. Nunca más  tocaba una mina en mi vida. Y lo prometido es ley.  Lo mejor de la vida es ser espectador. Vos te sentás y mirás lo que pasa, y te dejas llevar, te tocas vos solo, sabes lo que te gusta. Los trabas son lo mejor, son unas minas completas…

Lástima la Gisell,  la última vez que la vi estaba subiendo a un Audi A3. Se ve que esa noche pegó bien.  A lo mejor se fue a Las Vegas con el tipo del auto y si se fue por ahí no vuelve.  Me hubiera gustado ser su papi, igual  por ahí vuelve, curte un rato por allá y  ya está.  No se olvida tan fácil el terruño.  Porque yo voy a ser un buen papi, un papi distinto,  un papi que mira lo que hacen sus nenas…

El otro día lo vi al de arriba, al que la Azul y la Jeny lo cagaron a palo. Apareció vestido de tipo y quiso hablar con la Azul y lo mandó a la recalcada concha de su madre. Ella se fue y él se quedó ahí tieso, se ve que anda averiguando donde está la Gisell. Justo estaba en la ventana mirando, antes de acostarme y fue lo que pude escuchar. Ella lo bancaba, debe querer trabajar en la esquina. Estaba vestido como cuando llegaba Gabriel…

 

-Hola, Hola Yenny

-Si, que pasó? Se te voló el pajarito.

-No jodas! Me tenés que ayudar Yenny, estoy desesperada, necesito tres mil

-Tres mil qué?

-Pesos, pesos no seas boluda, no me gastes

-A vos te chifla el moño, de donde carajo querés que saque esa guita.

No,  no puedo prestarle. Vengo guardando hace mucho, ni el gordo sabe. Este cabrón seguro que si la encuentra se la gasta en tetra.  Es mucho esfuerzo para juntarla. No se debe renunciar a los sueños alguien decía por ahí. Es por lo que se lucha todos los días. Ese documento es mucho más que una tarjeta, es una puerta que se abre a otra dimensión… A otra dimensión, gordo del orto, no alcanzo a abrir la puerta y ya se siente el olor a vino, estas re mamado, hijo de puta.

No estaba en condiciones de soportar todo esto, me di un baño para sacarme el frio que tenía en el cuerpo, por qué tanto frío…pensaba a donde podía ir mientras se pasaba la esponja por el cuerpo, la tibieza del agua y el aroma del jabón líquido producían una sensación de relax. Me usaste el champu, gordo del orto, por qué no te comprás. Me compré el profesional de L’ORÉAL con Omega 6, hijo de puta. Ni bañarme tranquila puedo. Yo no me quedó acá con este gordo de mierda. Me voy a poner un vaquero y unas chatitas. Me voy a lo de Nicolás. Seguro que el pelotudito está en su casa.

 

 

VO POR DONDE ANDA

 Yenni empezó a caminar impaciente,  Nicolás no le contestaba el mensaje con la ligereza que ella pretendía. Todavía era temprano, la ciudad ya estaba en movimiento, se sentía aroma a pan recién hecho, algunos rezagados de la noche le tocaron bocina. Vení chupamela, le gritó mientras en un vidriera se miraba el pelo, lo sentía horrible. Por más que le puso agua al frasco para rescatar lo que quedaba de champú…Ya me voy a poner las extensiones. Este chongo que no me contesta.

-¿quién es?

-Yo, la Yenni.

-Esperá, ahora voy.

-Estás con alguien, pelotudo. Por qué no me contestaste el mensaje

-Pará no te la volés, ahí voy.

-Tanta vuelta va a dar, te estabas haciendo una paja.

-eh, pará, es lo único que tenés en la cabeza vos?

-y vos? Te comé los libro solamente

-No tengo crédito, vení que te muestro, terminé la tesis.

-¿Ahora?

-No, hace unos días.

-Digo que ahora, ahora me la querés mostrar. Qué me querés mostrar papito, vo sabe que gratis nada.

-Ya desayunaste?

-No, para que te crees que traje factura, para hacete un regalito ¿eh?

-café o mate

-Café. Traje una película, me la prestó mi vecino que vende truchas. La piel que habito se llama, trabaja el Antonio Banderas, está re fuerte ese.

-Es de Almodovar

-no sé, me dijo quel tipo, el Banderas, hace de médico, y se la corta a uno para hacerla una mina. Dejate de joder!! A mí eso no me va.

-Preparo el café y la vemos.

-Dale, espero que no se vea cuando se la corta.

-jajaja.

-Eh, qué pasó?  Me quedé dormida.

-Parecías un taladro hidráulico, se ve que estabas cansada. Pasame esa carpeta.

-Hay doscienta carpeta, cual quere. Parece los pibe que van a la escuela, tené gomas de colores también.

-Esa que está ahí sola, mientras te muestro la tesis tomamos unos mates.

-Bueno, mostrame de una ve, pero que linda carpetita. Debe ser más cara.

 

 

Tenía que encontrar al Rulo. Seguro que él sabía algo. Le gustaba mucho la Gisell así que no creo que la abandone así nomas. Pero qué decirle para que no me eche como las otras. No sé qué les molesta tanto que no puedo ni acercarme. Estaba todo bien, estuve en la casa de Azul, la ayudé con la loca de Raquel y qué le pasó.

Le podría ir a mostrar las fotos de esa noche, por suerte me quedé con la cámara. Más las miro y quiero encontrarte Gisell. Quiero encontrarte porque de esa manera estoy seguro que resolvería qué hacer. Es una cuestión de experimentación. A esta altura parecía más un ronroneo para no jugársela, para seguir posponiendo. Capaz  que es peor si le digo lo de las fotos… Y dónde lo encuentro, esta noche me pongo la pollerita verde con la calza fluo Y esos tacos con plataforma que puedo dominar mejor y voy, voy cerca de donde paran las chicas, pero trataré de que no me vean. Tal vez el Rulo pase…

 

 

-Qué haces

-Estoy rezando, qué te parece que  puedo hacer por acá…

-Eh, nos levantamos torcida hoy.

-No te haga la buenita, no me diste pelota hoy

-Pero bo, qué quere que haga, no tengo una moneda hermana

-Andá, curtite.

-Y si la cagamo a palo entre las dos

-No entende, esto es más groso, yo sé cómo se llama esto: menor en riesgo, situación de calle.

-Y cuanto te pidió esta vez

-tres mil

-Pero está reloca, más ganas me dan de pegarle.

-Si la Adriana no nos cobrara tanto por las piezas…

-El anteojito me dijo algunas cosas de eso del alquiler

-Otra ve con ese tipo, que quiere, qué te dije. Fiolo quiere ser

-No, está haciendo una investigación.

-Y a quién investiga, ¿este también trabaja con el Rulo?

-pero no, no de la policía, no de cuando matan a alguien, sino de otra cosa  dice él.  Leyó muchos libros. Me mostró…

-¿Te la mostró?, Yenni lo va a cambiar por el gordo.

-No, ta loca, se recibe de doctor no se en que puta madre con eso, y habla del alquiler…

-Eso es lo que nos cobra la Adriana, sino pagara eso podría juntar un poco más, pero la muy turra no va querer.

-del alquiler del cuerpo, yo no entendí mucho. Blablablabla no sabes cómo tengo la cabeza, es mejor culear. Te gustó o no te gustó y listo.

-no me estás diciendo todo, lo hiciste gratis con el chongo ese.

-A ver, dice que nosotras alquilamos nuestro cuerpo cada vez que le damos, porque cobramos pa eso.

-Decile a ese tarado que se vaya un poco a la mierda, yo no alquilo nada, este cuerpito es todo mío y esto es laburo. Trabajo sexual se llama, me dijo la del Hospital.

-Le hizo preguntas a muchas chicas

-Y a todas se las culeo gratis como a vos, para después decir todas estas pelotudece, a ese lo vamo a cagar palo.

-y vo le pagá a la Raquel pa que te siga cagando. La que nos caga es la Adriana.

-La Adriana, turra!! Casi me meo la otra noche del susto, ella sabe algo. Con el Rulo está entongada.

-Una cooperativa dice el anteojito, que eso tenemos que hacer y repartimos los gastos y no le damo nada a nadie.

-Ese tiene mal olor para mí. Yo voy hacer lo que hacia la Gisell por lo menos hasta que vuelva.

-Qué estas pensando.

-Qué te pasa hoy que no entendés nada, en la merca estoy pensando, solo tengo que encontrar al transa…

-estás loca!

-Es lo más rápido pa juntarla

-vos ya sabés que así no se termina

-y decime vo que hoy sabe todo, ¿cómo se termina? Andá a la concha de tu madre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-