"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




24 de Septiembre, 2012


NATALIA MASSEI en Página 12

Publicado en Nuestra Letra. el 24 de Septiembre, 2012, 19:26 por MScalona

Fuera de secuencia

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 Por Natalia Massei

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Desde el interior del consultorio, el médico pronuncia mi apellido arrastrando la E en una curva interrogativa. ¿Massei? La semántica de la entonación sería la siguiente: ¿Está Massei? ¿Quién es Massei entre todos ustedes? La forma que toma mi nombre en boca de otro me produce siempre extrañeza. Soy yo. Estoy aquí con mi cráneo fracturado, entre toses y heridas sin suturar.

Con una mano apoyada en el escritorio y la otra en la cintura, el doctor espera a la paciente Massei. Me apresuro a entrar y, antes de que cierre la puerta, me pregunta el motivo de consulta.

-Sí... -me interpela en tono de sí, dígame, la escucho.

Por lo menos así lo interpreto yo y paso a explicarle mi traumatismo de cráneo provocado por un golpe con la punta saliente de mi mesa de luz, mientras buscaba el celular debajo de la cama. También le comento del hilo de sangre que corrió por el cuello y se detuvo casi de inmediato. Omito la expresión traumatismo de cráneo que aquí utilizaré dos veces: me limito a precisar hechos y síntomas. Pruebas neurológicas mediante, me manda a hacer una placa.

El pasillo de radiología está despejado. La espera va a ser corta. Llega un hombre con un nene de unos cinco años. Viene apurado tirándole del brazo. En su mano libre el chico sostiene un celular. ¿Llamaron a Ledesma? No. No llamaron a nadie. ¿Para rayos? No, ecografía. Ah, no. No llamaron a nadie. Ah, entonces golpeo, por las dudas. Golpeá... -autoriza una señora de rulos que espera con su hijo de diez u once años, pero para rayos.

De un paso, Ledesma atraviesa el pasillo a lo ancho y golpea dos veces cada una de las puertas de Ecografía. Se sienta y aguarda. Hace un calor excepcional para invierno.

Viste short de fútbol y zapatillas sin medias. Un joven en ojotas cruza la avenida Pellegrini, en pleno enero, con un balde en la mano. Se detiene antes de llegar a la vereda y vacía el balde de agua sobre sus pies. Es una imagen que tendría que aparecer en todos los textos. Una estampita. Al nene lo vistió con musculosa y pescadores y le dio su teléfono para que juegue.

La señora resopla y cambia de lugar varias veces. Imitando a Ledesma, manda a su hijo a golpear la puerta de rayos. Sale una médica y la mujer se abatata, no atina a decir más que para rayos... Como si recién llegase y se anunciara. Tome asiento, ya la vamos a llamar. El hombre en short se levanta y golpea otra vez sin respuesta.

El nene acompañado por su madre lee los carteles sobre las puertas y la interroga sobre cada uno de ellos:

-Ecografía

-es para verte por dentro.

-Rayos

-para los huesos.

-Medicina nuclear

-no sé, papito, si querés ser médico estudia con los médicos.

Resopla y sigue tipeando mensaje de texto.

El tipo se levanta por tercera vez dispuesto a vencer. Golpea. Manotea el picaporte y abre un poco la puerta. El puño cerrado sujetando la perilla es una piña de Rocky a una media res suspendida. Se envalentona y mete medio cuerpo dentro del consultorio. ¡Hola! ¡Hola! Presumo que grita porque no ve a nadie del otro lado. Se dirige a la recepción donde le indican el mismo procedimiento que minutos atrás: Siéntese y espere en el pasillo, lo llaman por apellido.

Mediante señas, el niño acompañado por su madre le pide permiso para tocar nuevamente a la puerta de rayos. No, ya golpeamos. No toqués porque la-voy-a-estrolar-yo-a-esta. Claramente se refiere a la médica y no a la puerta. Si la estrola, ¿cuánto más tendremos que esperar, ella y todos los que venimos detrás, para hacernos la radiografía?

Llaman a Ledesma. Entra contento y saluda a la doctora con una sonrisa. Rayos se demora un poco más, pero finalmente la señora entra con su nene. Salen los dos sonriendo y agradeciendo. Después me toca a mí. No sé con qué cara entro y salgo. Neutra, calculo. Vuelvo a la sala de guardia. Aviso que mi placa está lista. Aguardo volver a escuchar mi nombre.

Pasa un empleado de mantenimiento con herramientas en la mano. Se detiene frente al televisor y cambia de canal. Pone TyC Sports. Mira una jugada de Central sin sacar el dedo del botón. Vuelve a sintonizar TN y sigue con lo suyo. Como el hombre que se refresca los pies en medio de la avenida. Una imagen fuera de secuencia. Una pausa.

El cirujano se retiró y una familia protesta porque lo espera desde hace una hora. La sala se vacía y queda en silencio. Anuncio por segunda vez a otra secretaria que ya me hice la placa. Sí, sí. Ya avisamos. Llevo casi dos horas en este trámite. Decido no volver a la guardia salvo por una emergencia notoria, sangrante, aguda. En mi mente comienzo a hilvanar un texto. Pero qué voy a escribir con este dolor de cabeza. Me retiro sin esperar el resultado. Cierro los ojos y hundo los pies en el agua.

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nataliamassei@gmail.com

GABI GERVASONI

Publicado en relatos el 24 de Septiembre, 2012, 1:23 por MScalona

Las claves del domingo

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Hoy le voy a contar todo. Cuando me desperté esta mañana y el gusto amargo en la boca me hizo sentir que todavía estoy viva decidí contarle todo. Sentía los ojos pesados y quizás estuvieran irritados, llorosos; al final los pude abrir y lo primero que vi fue la cara de Esteban.

 

¿Qué hacés? Estás linda hoy, tenés buen color. Anoche Belén te hizo este dibujito, mirá que lindo. Dice que son vos, papá y ella en Córdoba. ¿Ves? Hizo un burrito.

 

Yo te estoy diciendo que tengo un gusto horrible en la boca y vos me decís que estoy linda. Belén es hermosa, es una preciosura de nena, pero tiene algo de la madre que no me gusta, no sé, es un poco maleducada. La enfermera que viene ahí solamente controla el suero, el pulso, sonríe y se va. Ahora te voy a contar todo, hijo, porque cuando te lo quise decir me parecía que ya era tarde, pero ahora me doy cuenta que no, que recién hoy es tarde. ¿Viste que parece que siempre va a haber tiempo? De joven me lo imaginaba como el pasto, que con un poco de agua y dos rayos de sol vuelve a aparecer sin que uno se dé cuenta. Pero no, el tiempo no es como el pasto. Igual, lo que más nos perjudicó no fue el tiempo, para mí fue la idea trágica de la vida que teníamos.

           

Ésta estampita de la Virgen de San Nicolás era de la tía Pochi, ¿no?

 

Siempre pensando que nada tenía solución, todo era el fin del mundo. Tu padre era así pero reconozco que un poco yo también. Cuando lo echaron del banco fue la primera vez que me tuvieron que medicar. Empecé con medio Alplax y si te digo con qué terminé te morís ahí mismo. No me importaba la plata, me volvía loca verlo a tu padre así, hecho un trapo de piso. Me llegó a decir que me buscara otro que me pudiera dar todo lo que yo me merecía, ¿podés creer?, no, que te lo vas a creer. ANTONIO YO TE QUIERO, SOS EL ÚNICO HOMBRE DE MI VIDA, NO TE RINDAS QUE VAMOS A SALIR DE ESTA, le decía. El después volvió a trabajar pero ya era tarde, el daño estaba hecho.

           

Hoy es domingo y vamos a comer a lo de Liliana porque vino Julián. El domingo que viene vengo y te traigo unas fotos.

 

Yo ya sé que es domingo por dos cosas: primero porque viniste y segundo porque la enfermera que vino recién, esa que controla el suero y el pulso viene sólo los domingos. No hace demasiado pero por lo menos sonríe. El resto de los días te tengo que reconocer que no los ubico bien, pero tampoco es tan importante. Si vos venís antes que la enfermera me pongo contenta; si ella pasa antes tengo miedo de que no vengas. Muchas veces me digo hoy viene Esteban y le cuento todo, para quedarme tranquila, por si pasa algo; pero igual después me parece que es tarde.

           

Después de comer a lo mejor pasamos por el cementerio.

 

En casa hay un cuadernito blanco, de tapa dura; ojalá que lo encuentres porque es para vos. Son unas poesías mías para vos. Siempre me dio vergüenza dartelás. ESPERÁNDOLO/ EL NARANJO FUE VERDE/ BLANCO DE FLORES/ Y AHORA NARANJA. Debe ser el suero que me da este gusto tan horrible. Me comería un caramelo de esos ácidos que explotan en la boca; me gustaría sentir un sabor dulce, o tomar un vino espumante y sentir la boca, la lengua. No, el diario no, por favor. Mejor contame de vos, de Belén, de Liliana, el diario no. Julián debe estar chocho ahora que se le dio vivir solo en Buenos Aires. Cuando nació dije, se lo cuento todo a la Lili. La llamé muy decidida, pero me dijo y ¿qué mierda pasa ahora?, mamá. Así que quedó todo ahí. Por eso decidí contarte todo a vos, que sos un  hombre hecho y derecho, Liliana no.

           

Ah, me olvidaba mamá, esto es perfume, ¿ves?, el perfume sube por los palitos.

 

Si, si, lo siento. No puedo estar muerta si huelo este perfume de jazmines.

           

Aunque no lo creas, esto te lo  mandó Elisa.

 

No te creo, pero te lo agradezco. No hace bien eso, hijo, yo también trataba de hacer quedar bien a tu padre y mirá cómo terminamos. Pero bueno, ¿ahora que vas a hacer?, ya es tarde. Debe ser la hora de comer y yo debo estar viva, sino no escucharía ese ruido horrible de cacharros y ollas. Si lo estuviera inventando no soñaría con eso, escucharía canarios, el timbre de la puerta, a Julián tocando la guitarra, o tu voz de bebé, finita, cuando pudiste decir mamá. Pero no, solamente hay ruido a latas y gente que tropieza. Por eso te quiero contar todo, por si me pasa algo.

           

Mami te dejo, me voy a lo de Lili. Vuelvo el domingo. Vos cuidate.

 

Cuando abriste la puerta te vi la espalda encorvada, la nuca, el pelo canoso; con el diario debajo del brazo y esa camisa azul parecés tu padre treinta años atrás. Yo te quería contar todo, hijo, aunque sea tarde. Si te hubiera podido tocar la frente, hoy sí estaría segura que estoy viva.

 

 

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                                                                 Gabi Gervasoni

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-