"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




20 de Agosto, 2012


ARIEL ZAPPA en Página 12

Publicado en Cuentos el 20 de Agosto, 2012, 21:22 por MScalona

Donde el río secará para callar

Por Ariel Zappa

A Luis Alberto Zappa y Luis Alberto Spinetta.

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A cada uno lo suyo. Lo mío.

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I

Dicen los que saben que para diciembre de este año los mayas han augurado el fin del mundo. ¿Chocaran los planetas como chocan los trenes? ¿Como los autos en las autopistas, los puentes y las avenidas? Los vagones herrumbrados, abarrotados, llenos de gente, atravesados unos sobre otros como nunca lo hicimos nosotros. Tanto temor a morir en el intento. Ni siquiera chocaron de frente. Por el contrario, vamos hacia el mismo lado y chocamos contra la pared, contra nuestros egos, las barreras, un cartel, nuestro desencanto. Choco a diario con tu mirada y no salgo en ningún noticiero. Mientras, esos vagones llenos de gente estrellándose contra la ignominia. Y mi suerte con la tuya, tan esquiva...

Alguien debió conservar y cuidar con amor este jardín de gente, eso es lo que nunca será...

II

El pibe que limpia el vidrio de mi auto en el tiempo que dura la luz roja, desempeña su tarea sin atajos ni ataduras. Y en ese abrir y cerrar de ojos en que bajo el vidrio, me da vergüenza preguntarle si ya terminó. Si lo que veo por delante está en el vidrio o en mis ojos. Si esa mancha como de aceite, esquiva e infinita, es mía o fue hecha por él. Y me arrebata las monedas sin decir nada. Porque no hay nada que decir. Aunque mantenga estoica mi duda hasta el primer bocinazo o hasta la próxima luz roja. Y, él, sienta por terminada su tarea. Y, yo, dé por abierta mi herida.

Que nadie, nadie, despierte al niño, déjenlo que siga soñando felicidad, destruyendo trapos de lustrar, alejándose de la maldad.

III

Imagino a Vinicius en su bañera, fumando y bebiendo. Invitando a sus amigos o amigas a quitarse la ropa y sumergirse al agua con él. Mirando a esa rubia pasar todos los días por el bar. Quedar con el aliento helado junto a su socio del desierto Tom Jobim, al dedicarle esos versos, esa pintura sonora. Diciendo que la guerra entre los pueblos no es más que un malentendido entre sus pobladores. Y, por último, aconsejando (me odio adjudicándole este término... que le voy a hacer?) que hiciera una canción sobre el amor sin nombrarlo. Y, Chico Buarque, como buen lugarteniente de la causa, compuso O qué será. Y, ya nadie, desde ese preciso instante, pudo nombrar al amor sin deshojarlo.

Explicarlo sin entumecerlo. Correr detrás de él, pintándolo en paredes y no hacer más que deshilacharse. Se ha vuelto moda morir desangelado.

Si se escucha el eco, si el viento dice adiós, será que la canción llegó hasta el sol...

IV

¿Cuánto tiempo pasa hasta que te olvidas de mí? ¿Qué palabras de las que pronuncia tu esposo te hacen acordar a mí? ¿Alguna vez tuviste miedo de confundir su nombre con el mío? ¿Tuviste miedo alguna vez? ¿Lo besaste alguna vez pensando en mí? (Si por casualidad, le hiciste alguna vez el amor invocando mi aroma, por favor, no me lo hagas saber nunca) ¿Te fuiste de vacaciones con mis ojos como anhelo? ¿Cuántos segundos dura un suspiro tuyo cuando estás con él? ¿Qué fumás cuando no estoy con vos: el tiempo, mi lengua, tus preguntas, las uñas hiriendo el acolchado, las fotos que me regalaste? O algún poema de Juan Gelman que dice: "sinceramente no sé/no vine a preguntar cosas difíciles/los habitantes del amor/están roncos de tanto pensar".

Tan sólo estando así contigo yo veo mi elemento veo en el silencio, veo en el silencio, amor...

V

Tuve muchas guitarras. Tantas como el tamaño de mi corazón. A todas les enseñé a volar y fueron a parar a las manos de mis hijos y a los hijos de mis amigos. La madera sirve para encender el fuego. Como puente para conjurar abismos, exorcizar los fantasmas que asustan de lejos o para escapar de los laberintos: por arriba. La guitarra que no fue parió a las otras. Y sus hijos han hecho nido en otros nidos. Las cuerdas sirven para atar la sangre de los amigos y de ese modo, resulte difícil saber cuál es de uno y cuál de otro. Nunca falta un estúpido que pregunte a quién pertenece tanta belleza.

Ya lo estoy queriendo ya me estoy volviendo canción barro tal vez... y es que esta es mi corteza donde el hacha golpeará donde el río secará para callar

VI

Hay en un patio que ya no es mi patio, de una casa que ya no es mi casa desde hace tiempo, un banquito de madera y yute. También hay un abuelo que ya no es mi abuelo, que juega a sacármelo cada vez que yo me quiero sentar. Al niño que ya no es un niño, que le decía abrojito, por la forma en que se le prendía a las piernas cada vez que ese abuelo, que ya no es abuelo, amagaba a salir hacia la calle.

Hay un suspiro largo que no parece mío, mucho más calmo que los suspiros que ahogo en esta camisa. Y un augurio de ventana al cielo en mi calle que, en apariencia, no provocará daños colaterales. Y si miro por ese camino que supo ser mío, tenga la certeza de amanecer en otro pueblo, más parecido a mi casa que ya no es, a mi abuelo, mi patio y ese niño que ya no son.

Salva tu piel, la ciudad te llevó el verano. Ponte color, que al morir los hombres son blancos, más blancos que al volar sin volver, sin volver, que al volar sin volver...

aazappa@hotmail.com

PEDRO LEMEBEL

Publicado en De Otros. el 20 de Agosto, 2012, 13:25 por MScalona

MANIFIESTO

(Hablo por mi diferencia)

 

 

No soy Pasolini pidiendo explicaciones

No soy Ginsberg expulsado de Cuba

No soy un marica disfrazado de poeta

No necesito disfraz

Aquí está mi cara

Hablo por mi diferencia

Defendiendo lo que soy

Y no soy tan raro

Me apesta la injusticia

Y sospecho de esta cueca democrática

Pero no me hable del proletariado

Porque ser pobre y maricón es peor

Hay que ser ácido para soportarlo

Es darle un rodeo a los machitos de la esquina

Es un padre que te odia

Porque al hijo se le dobla la patita

Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro

Envejecidas de limpieza

Acumulándose de enfermo

Por mala suerte

Como la dictadura

Porque la dictadura pasa

Y viene la democracia

Y detracito el socialismo

¿y entonces?

¿Qué harán con nosotros compañero?

¿nos amarrarán de las trenzas en fardos

Con destino a un sidario cubano?

Nos meterán en algún tren de ninguna parte

Como en el balcón del general Ibáñez

Donde aprendimos a nadar

Pero ninguno llegó a la costa

Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas

Por eso las casas de caramba

Le brindaron una lágrima negra

A los colizas comidos por las jaibas

Ese año que la Comisión de Derechos Humanos

No recuerda

Por eso compañero le pregunto

¿existe aún el tren siberiano

De la propaganda reaccionaria?

Ese tren que pasa por sus pupilas

Cuando mi voz se pone demasiado  dulce

¿y usted?

¿Qué hará con ese recuerdo de niños

Pajeándonos y otras cosas

En las vacaciones de Cartagena?

¿el futuro será en blanco y negro?

¿el tiempo en noche y día laboral

Sin ambigüedades?

¿no habrá un maricón en alguna esquina

Desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?

¿Van a dejarnos bordar de pájaros

Las banderas de la patria libre?

El fusil se lo dejo a usted

Que tiene la sangre fría

Y no es miedo

El miedo se me fue pasando

De atajar cuchillos

En los sótanos sexuales donde anduve

Y no se sienta agredido

Si le hablo de estas cosas

Y le miro el bulto

No soy hipócrita

¿acaso las tetas de una mujer

No lo hacen bajar la vista?

¿no cree usted

Que solos en la sierra

Algo se no iba a ocurrir?

Aunque después me odie

Por corromper su moral revolucionaria

¿tiene miedo que se homosexualice la vida?

Y no hablo de meterlo solamente

Hablo de ternura compañero

Usted no sabe

Como cuesta encontrar el amor

En estas condiciones

Usted no sabe

Que es cargar con esta lepra

La gente guarda las distancias

La gente comprende y dice:

Es marica pero escribe bien

Es marica pero es buen amigo

Súper- buena- onda

Yo acepto al mundo

Sin pedirle esa buena onda

Pero igual se ríen

Tengo cicatrices de risas en la espalda

Usted cree que pienso con el poto

Y que al primer parrillaza de la CNI

Lo iba a soltar todo

No sabe que la hombría

Nunca la aprendí en los cuarteles

Mi hombría me la enseñó la noche

Detrás de un poste

Esa hombría de la que usted se jacta

Se metieron en el regimiento

Un milico asesino

De esos que aún están en el poder

Mi hombría

No la recibí del partido

Porque me rechazaron con risitas

Muchas veces

Mi hombría la aprendí participando

En la dura de esos años

Y se rieron de mi voz amariconada

Gritando: y va a caer, y va a caer

Y aunque usted grita como hombre

No ha conseguido que se vaya

Mi hombría fue la mordaza

No fue ir al estadio

Y agarrarme a combos por el Colo Colo

El fútbol es otra homosexualidad tapada

Como el box, la política y el vino

Mi hombría fue morderme las burlas

Comer rabia para no matar a todo el mundo

Mi hombría es aceptarme diferente

Ser cobarde es mucho más duro

Yo no pongo la otra mejilla

Pongo el culo compañero

Y ésa es mi venganza

Mi hombría espera paciente

Que los machos se hagan viejos

Porque a esta altura del partido

La izquierda tranza su culo lacio

En el parlamento

Mi hombría fue difícil

Por eso a este tren no me subo

Sin saber dónde va

Yo no voy a cambiar por el marxismo

Que me rechazó tantas veces

No necesito cambiar

Soy más subversivo  que usted

No voy a cambiar solamente

Porque los pobres y los ricos

A otro perro con ese hueso

Tampoco porque el capitalismo es injusto

En Nueva York los maricas se besan en la calle

Pero es aparte se la dejo a usted

Que tanto le interesa

Que la revolución no se pudra del todo

A usted le doy este mensaje

Y no es por mí

Yo estoy viejo

Y su utopía es para las generaciones futuras

Hay tantos niños que van a nacer

Con una alita rota

Y yo quiero que vuelen compañero

Que su revolución

Les dé un pedazo de cielo rojo

Para que puedan volar.

 

 

 

                                                            PEDRO  LEMEBEL

 

 

Nació en Chile en 1940

Del libro ESE LOCO AFÁN

 

NOTA:

Este  texto fue leído como intervención en un acto político de la izquierda en septiembre de 1986, en Santiago de Chile.

 

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-