"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




17 de Agosto, 2012


BOLAÑO: Los sinsabores del verdadero lector

Publicado en De Otros. el 17 de Agosto, 2012, 13:24 por MScalona

 

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Pancho Monje comenzó a vigilar a Amalfitano un lunes por la mañana. Lo vio salir a las nueve rumbo a la universidad y luego, media hora después, vio salir a su hija. Lo normal hubiera sido seguir a Amalfitano, pero Pancho dejó guiar por su instinto. Cuando Rosa hubo doblado la esquina se bajó del auto y la siguió. Rosa caminó por la avenida Escandón durante mucho rato. Por un instante Pancho tuvo la certeza de que ella no sabía adonde se dirigía, luego pensó que tal vez iba a la escuela, a alguna escuela, pero sus pasos más bien despreocupados y su falta de libros lo disuadieron en el acto. En el cruce con la calle Sonora, la avenida Escandón cambiaba de nombre y se hacía más populosa, y de pronto Rosa desapareció. Allí no escaseaban las cafeterías y Pancho entró en una de ellas y pidió un desayuno a base de café, huevos a la ranchera y pan tostado. Cuando dio el primer sorbo a su café se dio cuenta de que las manos le temblaban. Esa noche, en la comisaría, le dijeron que había aparecido una muchacha muerta en el parque México y supo que Álvarez y Chucho Peguero llevaban el caso. Los fue a ver y preguntó quién era la muerta. 

-Edelmira Sánchez, dieciséis años, un bombón –dijo Álvarez, y le enseñó una foto en donde se veía a una muchacha con el vestido desgarrado.

Pensó que mientras sus compañeros trabajaban él se había pasado todo el día encerrado en su casa, viendo la televisión y sin hacer nada.

El martes se puso a vigilar la casa de Amalfitano a las siete de la mañana. Dejó estacionado el Ford a unos doscientos metros y esperó. Durante mucho rato la casa le pareció vacía, como si en el interior la vida hubiera cesado aquella noche, sin que él estuviera allí para poder hacer algo al respecto. A las nueve la puerta se abrió y apareció Amalfitano. Iba vestido con una americana negra y su pelo blanco, tal vez demasiado largo para una persona de su edad, estaba todavía mojado. Antes de cerrar la puerta habló con alguien en el interior de la casa y luego echó a andar. Pancho lo dejó que tomara la delantera y luego se bajó del coche y lo siguió. Amalfitano caminaba a grandes zancadas. En la mano derecha llevaba un portafolios de piel sintética y en el bolsillo de la americana dos libros. Se cruzó con varias personas pero no saludó a ninguna. Cuando llegó a la parada del camión se detuvo. Pancho siguió de largo y entró en una tienda de comestibles, unos cincuenta metros más adelante. Buscó una lata de leche evaporada Nestlé, la pagó, sacó su cortaplumas, le hizo dos agujeros y comenzó a bebérsela en la calle. Volvió a pasar por la parada del camión, pero no se detuvo. Amalfitano estaba leyendo uno de los libros. Pancho caminó hasta donde tenía su Ford y lo puso en marcha. Luego se lanzó calle abajo hasta que encontró el camión que esperaba a Amalfitano y lo siguió. Cuando el camión llegó a la parada Amalfitano aún estaba allí. Se subió junto con otras personas y el camión se puso en marcha. A las nueve y cuarenta Amalfitano entró en la universidad en medio de un torrente de estudiantes. Pancho lo siguió hasta el interior del Departamento de Filosofía y durante un rato le estuvo dando palique a una secretaria. La secretaria  se llamaba Estela y le gustaba salir a bailar los sábados por la noche. Tenía veintiocho años y estaba divorciada. Creía en la amistad y en la honestidad.

            -Se nota que trabajas en Filosofía –le dijo Pancho.

            Cuando volvió a casa de Amalfitano Rosa ya había salido. Pancho estuvo llamando al timbre durante un rato. Luego volvió al coche y se puso a escuchar música, después sintió que los ojos se le cerraban y se puso a dormir. Cuando despertó eran más de las doce. Puso en marcha el coche y se alejó de allí. Pasó el resto del día en un bar de la calle Nuevo León llamado El Jacinto, en donde solían ir policías. A las siete de la tarde fue a esperar a Amalfitano a la salida de la universidad.

            Al día siguiente Pancho llegó poco antes de las nueve de la mañana. A las nueve y cuarto un taxi se detuvo enfrente de la casa y Amalfitano salió corriendo. A las nueve y media salió Rosa y se alejó a pie en dirección a la avenida Escandón. Esta vez llevaba en sus manos una bolsa de plástico cargada de videos. Cuando Rosa dobló la esquina Pancho salió del coche y se dirigió a la casa. No le costó nada entrar.

            La casa consistía en una sala con cocina americana, dos habitaciones grandes y una pequeña, que era utilizada como trasero, y un baño. Detrás había un patio sin plantas ni flores. Durante un rato Pancho estuvo curioseando en las habitaciones. No encontró nada que pudiera ser interesante, salvo unas cartas procedentes de Barcelona. Se sentó en una silla junto a la ventana de la sala y se puso a leerlas. No las leyó todas. Después estuvo un rato en la habitación de Rosa. Le gustó el olor. Buscó fotos pero no encontró más que unas pocas instantáneas en donde aparecía una mujer bastante hermosa abrazada con una niña. En el closet colgaban ropas que lo mismo podían ser de una adolescente que de una mujer. Bajo la cama había un par de zapatillas de peluche con la imagen de Pluto. Las olió. Olían bien. A pies de mujer joven y sana. Cuando volvió a dejarlas bajo la cama sintió que el corazón se le subía a la boca. Se quedó quieto, arrodillado, la cara hundida entre las frazadas que también olían bien, a espliego, a tibieza. Después se levantó y ya no quiso ver nada más.

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de la novela LOS SINSABORES DEL VERDADERO POLICÍA . Ed Anagrama

JULIA M. SÁNCHEZ en LENNON

Publicado en General el 17 de Agosto, 2012, 2:02 por MScalona

anteanoche, miércoles 15, JULIA MARIANA SÁNCHEZ, leyendo en las 2° Jornadas de Literatura de Rosario. Abajo, los enlaces con los dos textos suyos que leyó:

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www.nuestrotaller.com.ar/?p=2640          .........y..........

www.nuestrotaller.com.ar/?p=4457

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-