"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




ESTANISLAO PORTA

Publicado en relatos el 8 de Agosto, 2012, 20:39 por MScalona

UN SOMBRERO VIEJO Y MOJADO

 

 

-Cuando sea grande, voy a ser el mejor capitán de barcos del mundo-dijo Ulises, mirando el río de montaña que bajaba con la tranquilidad del final del verano.

-Y a mí qué me importan los barcos tuyos. ¡Yo voy a tener una granja entera! Vacas, patos, y un montón de caballos y el más lindo va a ser el mío, y va a ser blanco y se va a llamar...- dijo Ana y se callada, pensando en algún nombre.

-¿Va a ser hombre o mujer?-preguntó Ulises.

-Se dice macho o hembra, bestia- corrigió Huguito.

-Bueno, si es macho le podés poner Ulises-dijo Ulises.

Hugo rió socarronamente y se apoyó con los brazos cruzados sobre la rama con la que antes golpeaba el tronco de un árbol. Lo miró con la cabeza ladeada y dijo:

-Y si sos tan macho, ¿por qué no das una vuelta y nos mostrás a todos?

Ulises frunció el ceño, pero no dijo nada.

-Ahí está el bote de don Jacinto- dijo Hugo desafiante, señalando con la cabeza la pequeña y vieja canoa, acostada en la orilla, con la madera mohosa y ennegrecida, que ya era parte del paisaje. Luego miró a Ana, pero sin perder de vista la expresión de su hermano menor.

-¿Por qué no lo usás para traer algo?- sugirió con un tono exageradamente inocente.

-A esa porquería no la hace flotar nadie.

-Pero si el viejo la usa siempre.

De pronto, Hugo corrió hacia el lugar de las piedras, donde habían dejado la ropa y tomó la mochila de Ulises. Cuando Ulises adivinó las intenciones de Hugo, ya era demasiado tarde: su gorro volaba hasta caer en la mitad del río.

-Buscala con el bote, ¿o es que no te animás?

Ulises pensó en su gorro que ya estaba viejo, recordó las palabras de su madre diciéndole que cuando volvieran a la ciudad le compraría otro, pero sintió a Ana, que le tironeaba de la ropa.

-No vayas- dijo ella, asustada.

De pronto, se imaginó a sí mismo, detrás del timón de un barco enorme, capeando una tormenta en altamar. Dando indicaciones para que toda la tripulación llegase sana y salva a sus hogares. Y una vez en tierra firme, allí estaría Ana, esperándolo a él, al Capitán.

Se dio cuenta de lo que estaba haciendo recién cuando terminó de empujar el bote hasta el río y uno de sus pies, enfundado en el zapato, se hundió en el agua helada.

La madera envejecida hizo un ruido húmedo cuando Ulises saltó dentro del bote. Ana y Hugo observaban desde la orilla con fascinación a Ulises que lograba estabilizar el barquito y ya levantaba la vista en busca del sombrero. A medias hundido y arrastrado por la corriente, el gorro era una mancha oscura en el río salpicado de reflejos plateados; se alejaba con presteza, casi con ingenuidad.

Tenía que enderezar el bote: agarró el remo con fuerza y lo hundió en el río, buscando clavarlo entre las piedras, pero a pesar de la poca profundida, el agua era una masa sólida, espesa. Ulises intentó de nuevo, esta vez con más firmeza. El remo resonó contra la piedra, se quedó fijo y el bote hizo un giro abrupto. La reacción del golpe sacudió a Ulises, que estuvo a punto de perder el equilibrio. Ahora estaba tan sólo a algunos metros del sombrero; podía sentir el viento helado que le humedecía la cara, y también las miradas de lo chicos, desde la orilla, corriendo a su lado. Con el remo dio algunas paladas a cada lado y cuando estuvo lo suficientemente cerca, estiró el remo por encima de la proa y levantó el chambergo empapado.

Estiró el brazo: ¡era suyo!

Levantó el sombrero chorreando y miró triunfal a su hermano y a Ana que festejaban, lejanos allá en la orilla.

Escuchaba los gritos pero no entendía las palabras, distorsionadas por el ruido del agua correntosa entre las piedras y ahí recordó; aunque ya era tarde. Estaba llegando a la parte correntosa. No tuvo tiempo más que para un grito y salió despedido, luego de chocar de lleno contra una roca bastante grande.

Cayó de espaldas entre algunas piedras en una zona casi sin agua, fuera de peligro. Estuvo algunos segundos con los ojos apretados y sin moverse. Cuando los abrió vio la canoa dada vuelta sobre esa misma roca con la que había chocado y a Hugo y a Ana que corrían hacia él, saltando entre las piedras.

-¿¡Estás bien!? - preguntó ella, inclinándose sobre él- Estás pálido- dijo, apoyándole la mano sobre sus cabellos mojados.

-¡Hermanito! ¡Volaste!

-Estoy bien, estoy bien- dijo, incorporándose con algunos gestos de dolor -no se habrán preocupado por mí.

-¿Y?- preguntó Hugo, ansioso.

Ulises pensó un instante, sintió el gorro viejo y mojado apretado en su mano izquierda y sonrió.

 

Durante la cena la madre les preguntó qué habían hecho durante toda la tarde.

-Fuimos al rio, a despedirnos de la playa y de Ana- dijo Hugo.

La mujer los miró, esperando más, pero ninguno dijo nada. Luego repitió aquello que había que cambiar ese sombrero rotoso y todo mojado. Ulises nuevamente calló: todavía sentía una mano caliente acariciando su pelo.

 

--

                                                                          Estanislao P.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-