"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




17 de Julio, 2012


F A U L K N E R

Publicado en Ensayo el 17 de Julio, 2012, 13:11 por MScalona

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William Faulkner

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“Creo que está bien, quizás sea lo bastante buena para que deje de escribir libros, aunque es probable que no lo deje todavía.” Eso es lo que escribe William Faulkner a uno de sus editores luego de enviarle la novela La fábula. Y no, no fue lo bastante buena para que Faulkner deje de escribir. Nada lo fue. Murió escribiendo. En el 50 aniversario de su muerte, Alfaguara ha publicado sus Cartas escogidas y es una delicia. Un campechano, nada que ver con el autor del pomposo discurso del premio Nobel. En un dossier en “El País” nos regalan algunas cartas. Además, comentan la relación de William Faulkner con el cine. Fue autor de varios libretos, en especial para Howard Hawks (El sueño eterno, Tener y no tener, Tierra de faraones, El camino de la gloria y Vivimos hoy), fue amigo de algunos actores como Humphrey Bogart y algunas de sus obras fueron adaptadas al cine, como El largo y cálido verano (1958) de Martin Ritt.

Por otra parte, le han pedido a seis escritores en lengua castellana (Ana María Matute, Ana María Moix, Marcos Giralt Torrente, Luis Landero, Juan Gabriel Vásquez y Javier Marías) que den unas palabras claves en el universo Faulkner.

Aquí algunas de esas respuestas:

LOS PERSONAJES

Marcos Giralt Torrente

El sino de los personajes de Faulkner se siente y se vive, desvalidos, solitarios, criminales, inocentes, marginales, corruptos… Para entenderlos, Marcos Giralt Torrente sugiere imaginar por un momento que Dios existe y que conoce el desino de todas sus criaturas. Los personajes de Faulkner, dice el escritor, están predestinados de la misma manera: “su pasado o el grupo social al que pertenecen dictan su futuro, pero, como la mayoría ni siquiera es conscientes de ello, la aparente pasividad con que lo aceptan no es elegida, sino apenas una huida hacia adelante (una huida solo de vida) que resulta especialmente fértil a la hora de poner en un primer plano las aristas de la condición humana”. Dos de sus novelas preferidas son El ruido y la furia y Mientras agonizo.

EL LADO OSCURO

Ana María Matute

Más allá del mal emponzoñado que se percibe en las narraciones, para Ana María Matute es el mejor escritor que ha sabido imbricar una atmósfera especial con los odios y amores familiares, sentimientos anudados cuyo influjo contamina todo a su alrededor. “Describe como nadie el lado oscuro del ser humano, lo turbio e inquietante que puede haber en él”, arrostrado con un lenguaje “inconfundible por su fuerza y con un torrente que parece que no se acaba nunca”. Para Matute, el escritor ejerce una especie de embrujo sobre el lector al saber mezclar el misterio y la realidad sin llegar a ser fantástico, incluso con las acciones en apariencia vulgares pero que va desvelando poco a poco. Una de sus obras preferidas es Luz de agosto.

EL ESTILO

Javier Marías

La fuerza extraordinaria de Faulkner está en su estilo, afirma Javier Marías. Un estilo que, agrega, lo emparenta con Proust, que ha sido una de sus influencias, y con Henry James. Lo que lo distingue de ambos “son sus párrafos largos, como si surgiera a borbotones hasta el punto de que es menos respetuoso con la sintaxis que ellos; como si a veces dijera: ‘la sintaxis no me importa’. Incluso lo llegó a decir: ‘Si meto tanto en un solo párrafo es porque no sé si voy a llegar vivir al siguiente’. Esa exuberancia borbotónica da a su estilo una fuerza que atrapa y convierte cada página en una suerte de oleada que atrapa al lector y que nadie jamás, ni antes ni después de él, se aproxima a esa prosa”. Para Marías, se trata de un autor más rupturista que el propio Joyce, “que es más deliberadamente rupturista, en Faulkner todo parece más natural”. ¿Una obra? Las palmeras salvajes.

JOSÉ LUIS ZAMPARO

Publicado en Aguafuerte el 17 de Julio, 2012, 12:05 por MScalona

HOMBRES  DE  LEY

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Le faltó el baldazo, para que también lavara el capot de la cupesita roja que heredé del viejo; de la misma forma a como yo lo hacía; los sábados a la tarde y en la vereda, mientras escuchaba por Continental a Alejo y los cuentos del Negro. La cuidé tanto mientras la tuve… Había poca presión de agua en el barrio.

Las señas del NO con el dedo índice  no fueron suficientes; ni el gesto de desesperación que en estos casos le viene a uno, abriendo exageradamente los ojos, moviendo en sentido horizontal la cabeza de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, diciendo sin voz que NO, con mímica,  NO . Todos los recursos a los que uno apela, para negarse a ese pequeño momento de comunicación con uno de los tantos hombres que limpian los vidrios de los autos en las esquinas (ahora comúnmente llamados trapitos); porque aunque uno a veces vea chicos, son HOMBRES. No bastaron para contener su ansiedad de que esa superficie vidriada frente a mi volante esté limpia. El semáforo se pintó de rojo y estuvo como siempre de su parte; la ventanilla baja de mi lado, y del suyo, de parte del tintorero que se las arregló a tiempo para sacarme la suficiente plata y ocultar las manchas del agua sucia pero jabonosa.

Este tipo del que hablo, y después de reiteradas disculpas para el caso, resultó ser Tincho (sobrenombre para sus amigos), el mismo que encarecidamente me pidió subir y acompañarme hasta su casa. Sí, como bien digo, ir a su casa , con MI AUTO, para solucionar el incidente. Y así, ahí nomás, sin que yo diera el sí ( ya afirmé antes que me cuesta aceptar del vamos una idea, y mas bien mi rostro creo que decía NO como hacía un momento), rodeó el rodado, abrió la puerta del acompañante, se sentó de acompañante, y obré de acompañarlo; me sacó de la bolsa del susto indicando con su mano que el semáforo me daba paso, que girara a la izquierda, y por ahí el camino. Luego que siguiera. Por ahí, hacia el sur, siempre hacia el sur.

Al tiempo lo recuerdo, lo puedo contar, aunque en realidad fue ayer, y no me parece como cuando uno dice de  parecerle no  vivido, como imposible de suceder. En plena Avenida Pellegrini, un semáforo pidiendo lugar, bocinas sin respeto como si estuvieran solas en la calle, vociferantes conductores que conducen a la nada, calor de mediodía al asfalto con papas, y yo , amarillo pálido cremita ante los hechos de un individuo que no me aseguraba SEGURIDAD. Los que me darían la razón de mis nuevos días,  los que dibujarían las ideas de mi destino . A partir de ese día, de ayer, sus cualidades, las de Juan, de responsabilidad cotidiana, de padre laburante, de hombre ante la adversidad, de hijos con o sin el PAN. Nadie va a creer, porque es lógico y porque a mí me cuesta creerlo hasta hoy en día, aunque repito que fue ayer y no hace tiempo. Como mucho antes, como dicen los viejos. Pero algunas actitudes de este hombre de TRABAJO, diría todas, lo pintarían de cuerpo y alma como un gran AMIGO.

Con mis propios ojos lo pude ver, no me lo tienen que contar. En su barrio no hay asfalto, eh! Solo claustros de chapas y arcilla, calles que no están en los cuentos,  venas de tierra, barro, charcos, coca cola, pibes sin jugar. Perros, muchos perros. Antenas de TV.

-Mi mujer se lo va a lavar  y planchar. Ni siquiera me dio el gusto de tutearme.

Sirvió un porrón con mantel de hule; el mondongo tuvo que esperar. El Fiat durmió la siesta bajo un sauce; el Bobi le meó las cuatro ruedas. Algunas actitudes de este HOMBRE DE TRABAJO, diría todas, lo pintarían de cuerpo y alma como un GRAN AMIGO. El cuento de la tintorería es pura ilusión repentina. Es MENTIRA.

 

                                                                           Jose Luis Zamparo

 

 

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-