"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




LUCÍA BRIGUET

Publicado en Aguafuerte el 10 de Julio, 2012, 18:19 por MScalona

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ELIGE TU PROPIA AVENTURA[1]

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8 hs. Día lunes, comienzo de la semana, ella llega a su oficina de trabajo y lo primero que escucha es una conversación que transcurre entre dos compañeros, uno le comenta al otro con cierto tono de amargura: "¿viste que le robaron a Luisana Lopilato?".

Se dice para sus adentros, "Vaya forma de empezar el día".

10 hs. Llega otra de sus compañeras de oficina e inmediatamente (después del infaltable saludo matinal con el que expresa cierto deseo, anhelo o buen augurio de que los demás tengan una agradable jornada o al menos un buen comenzar), después del buen día, dice: "¡el sábado me robaron el celular!, en un bar donde había unas caruchas que ni les cuento". La misma compañera se tira toda la jornada laboral intentando conseguir su nuevo chip celular. Perdón, estuvo 15 minutos en la oficina, el tiempo que duró el desfile de anécdotas sobre robos y mal pasares ocasionados por la sustracción de objetos.

Así las cosas, recién empezado el día ella corrobora, una vez más, que si hay algo que prende, pega, hace palpitar corazones, mueve personas, masas y multitudes es el tan mentado tema de la inseguridad.

16 hs. Está en el rio, escucha a dos adolescentes que practicaban canotaje y conversan acerca de una clasificación que ganaron para competir en Brasil. Mientras uno comía un yogur, sentado en un banco de cemento, con una gorrita visera de costado, le dice al otro: "che, sabes que hoy estuve pensando y llegue a la conclusión de que ganar no tiene que ser nuestra meta, en todo caso podrá ser un resultado, pero va a decantar de otra cosa, que es lo que a nosotros nos mueve y que tiene que ver con el proceso, con el entre, con lo que pasa en el medio".

18 hs. Va al cumple de un año del hijo de una amiga y se encuentra con una mega fiesta. Se topa con una especie de coordinadores del evento que a los gritos les decían a los niños "ahora hacemos la torta, después hacemos el baile" cual si fueran turistas recorriendo postas. También se encuentra con que al momento de "hacer la torta" prenden una véngala en un pastel pequeñísimo que, por su tamaño, no podía compartirse de ninguna forma. La supuesta torta para repartir estaba como en unos budines pequeños, individuales, que cada uno se podía llevar a su casa. Comienza a temer por lo que pueda llegar a pasar en lo que queda del festejo, se pregunta si eso de los budines significará el fin de las tortas para compartir, el fin de la grana, el fin de las velitas, se pregunta si no será el fin. Se dice, para sus adentros, María Elena Walsh is dead.

El tema de conversación más recurrente de la reunión social fue, por supuesto, la ola de robos, aquello que suele denominarse como el problema de la inseguridad. Mujeres esplendidas, coquetísimas, de maridos que jugaban al metegól y tomaban alcohol, hablaban y hablaban sobre lo que le paso a mengano, a sultano, a fulano, y repetían una y otra vez "esto es Argentina, ¿que querés?, si pudiera saber como iría".

Ella miraba los globos de helio fantásticos que colgaban por todo el salón y que hacían flotar en el aire unos vasitos de telgopor simulando globos aerostáticos y mientras las mujeres divinas hablaban, los niños corrían, lloraban, la comida abundaba y pasaba y pasaba y comían y tomaban y decían casi siempre lo mismo, de la misma forma, siempre coqueta, siempre bien vestida, prolija, bien puesta, siempre fuerte, jocoso, perfumado y el volumen de la música fuerte, muy fuerte y los coordinadores que también gritaban y saltaban, mientras todo eso, ella imaginaba que se subía a uno de eso globos aerostáticos y volaba veinte años atrás, donde no existían los cumpleaños sin torta para repartir, ni tanto festejo coordinado para hablar de tanta mierda.

20 hs. Vuelve a su casa, prende la TV y pone el informativo ¿Cual era la gran noticia del día? (¡si! ¡adivinó, se ganó una yogurtera¡): el robo a Luisana Lopilato. Resulta que mientras se casaba con un famoso cantante le saquearon la casa. Medio millón de dólares salió la tan esperada boda y "no aceptaron canjes", resaltaban los periodistas, "el flamante novio quiso pagar absolutamente todo". Luisana declaró ante la prensa que nadie le iba a empañar su fiesta y "lo bien que hizo", seguían opinando los supuestos periodistas. Decían, que el robo se sucedió a causa de que los recién casados se habían llevado todos sus patovicas al casamiento para proteger a familiares e invitados. Ella se dice, para sus adentros, "buena gente, si las hay".

La noticia siguiente anunciaba que un presidente de un país latinoamericano podría ser destituido de su cargo. Se hablaba de un posible golpe de estado, de una toma del poder encubierta por los militares, por aquellos a los que les estaban molestando algunas de las "cositas" que el mencionado presidente estaba haciendo y que tenían que ver, básicamente, con políticas de redistribución de la tierra. Se hablaba, en el noticiero, de inseguridad institucional. En ese instante ella recuerda la inseguridad de la que hablaban las mujeres coquetas, se pregunta si tendrá algo que ver. Se le vuelve el "esto es Argentina" y se pregunta que coños querían decir con eso. Se le vienen los adolescentes que estaban en el rio y piensa en ese "medio" al que se referían, se pregunta si ese "entre" del que hablaban no será aquello que no pueden ver las señoras que preferirían no vivir en la Argentina. Se pregunta, también, si el presidente que quizás vaya a ser destituido no habría estado movilizado por ese "entre", por ese "medio" que hace que los acontecimientos se valgan si mismos. "Entre" en el que a veces el hombre se mueve, suspira, grita, habla pero palpita cuando habla y entonces se calla porque algo lo moviliza y se desliza por alguna otra cosa que, como dije, está mas allá de lo se ve y se toca, de lo que se vende y se compra, mas allá de un auto, un celular, una ropa, es otra cosa que lo une a otros hombres y que a su vez le permite volar y ver, desde el cielo, que la insistencia de poner sobre la mesa siempre el menú que alimenta el miedo, la paranoia y la desconfianza representa una especie de decadencia existencial. Porque cuando esas sensaciones tristes se generan sólo como causa de pensar incesantemente en la posibilidad de que otro te saque un objeto material que tanto te ha costado ganar, que tanta plata te ha salido, con tanto esfuerzo para la plata y para la compra y luego para que te lo roben y luego para hablar de eso con tus amigos, con tu marido, en el trabajo, en la tele, en el cumpleaños, constatamos lamentablemente que se ha consolidado un circuito infame que hace tiempo funda comunidad.

Ella se pregunta si todo eso no será consecuencia de la seria dificultad, sino de la imposibilidad, de imaginar existencias fundadas en otro tipo común con los demás. Y si esa dificultad, no será causa de continuos robos, asaltos y hurtos a valores que incitan comunes más estimables, o al menos para ella, más deseables. Lo cierto es que siente, acabando el día, que el circuito infame ha logrado instalarse. La pregunta, ahora, es si habrá llegado para propagarse o si será posible que masivamente se comiencen a elegir aventuras más interesantes. Porque si no y entonces sí, será el ocaso de la seguridad que daría la tranquilidad de saber que este mundo tiene tierra para todos o que, al menos, estamos en la aventura de imaginar cómo hacer para que así sea. Porque si no, y entonces sí, reinará para siempre el festejo coordinado del mísero budín individual.

Apaga la tele, descorcha un vino y se sirve un vaso, piensa tomarse toda la botella, se dice, para sus adentros, "Vaya manera de terminar el día".

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                                                                                              LUCÍA BRIGUET

                                                                                              LUCÍA BRIGUET



[1] "Elige tu propia aventura" (título original en ingles: Choose your Own Adventure) es el nombre de una serie de libros juveniles de ficción que se publicaron por primera vez en el año 1979 y que poseen la particularidad de que el lector tiene que tomar decisiones sobre la forma de actuar de los personajes lo que lo lleva a diferentes devenires de la historia.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-