"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




MARCELO SCALONA, La Trunca

Publicado en Aguafuerte el 3 de Julio, 2012, 2:34 por MScalona
-
-
NOCHE TRUNCA
Por Marcelo Scalona


Yo tenía que quedarme a ver “El hombre araña parte uno” con mi viejo, porque está con los días contados y lo único que lo vuelve a la calma y la dicha, es el cine, la mejor réplica del sueño que inventó el hombre. En lugar de eso tenía que ir a otro cine, el viejo fonógrafo Gardel (Ovidio Lagos 790) donde hoy funciona el arte-bar Mano a Mano, y donde mi viejo vio, en 1937 (a sus 13), al maldito querible de James Cagney en “El predilecto”. Tenía que ir a Mano a Mano a escribir esta crónica que ahora están leyendo o escuchando, de la sexta edición de la peña folclórica “La Trunca”, y no me da vergüenza decir que a mí no me gusta mucho el folclore, pese a que todas las noches me duermo escuchando a Marcelo Nocetti. Cierto es que mi vieja radio coreana solo agarra LT 8, pero también que me gusta un folclore como el de “El sueñero” y que a veces escasea en el atajo del espectáculo, show, rating y todas esas cosas enemigas del arte. A mí me gusta el Cuchi Leguizamón, los Abalos, el Chango Farías Gómez, y tengo prejuicios, y estoy cansado y sentía que debía quedarme a ver “El hombre araña”, que me gusta menos que Los Nocheros, con eso te digo todo.

Y la noche siguió empezando mal, porque ni bien subimos al auto, Laura va y encuentra un sticker de promoción de baile del caño a domicilio, stripper rubia botinera, fea y ordinaria, pero doscientos pesitos a domicilio. Jamás guardaría un aviso así por motivos prácticos, salvo los ligados con la escritura (ya ven que lo estoy utilizando), y que me enseñara Dal Masetto y a él Soriano: que uno debe guardar cualquier cosa medio rara que vea o escuche y haga un bollito con eso y lo ponga en una caja y el día que empieza a escribir la novela, da vuelta la caja y va poniendo en línea todo eso como el tipo que se hizo una casa con botellas de vidrio. El problema es que a Laura no le hizo gracia y no tenía ganas de hablar de escritura creativa, procedimientos de ficción o autoficción.

- ¿Y esto…?

El “esto” sonó a “voy a llamar a un escribano”, no la dejé asegurar prueba y en un flash bajé la ventanilla y tiré al universo una promoción de sexo a domicilio que compite con las hojas de otoño a ver cuál cubre más veredas rosarinas. Igual, la culpa es de la empresa Peugeot, porque el diseño interior del nuevo 308 no tiene en el tablero de comandos una bandeja solvente, secreta, donde uno pueda tirar esa clase de documentos: un billete de Ciccone, un pagaré de Shocklender o un aviso de stripper a domicilio.

La peña folclórica se llama “La Trunca” y esperaba que no fuera un augurio. En la taquilla nos atendieron con tanta consideración que temí un malentendido: alguien le había hecho creer a esta gente que yo era un crítico importante. Entonces vi que servían Warsteiner, yo aprendí de Cortázar que donde sirven bebida de marca siempre queda una esperanza. Me tranquilicé cuando apareció en el escenario un video de Angela Irene (hija dilecta de La Negra) y el bendito inclasificable de Pedro Aznar cantando la Zamba del Carnaval, justamente, del Cuchi. La pizza especial que nos trajeron era un manjar y no es cosa de nada, porque en la mayoría de los pubs de Rosario donde hay espectáculos, sólo le dan bola a la bebida y casi ninguna a la comida. Lo mismo me impresionó de la moza, ágil, atenta, y la sorpresa de que al darnos la bienvenida sonriente y con un saludo, trajera la carta. La mayoría de las mozas que conozco están más cerca de Lisa Kudrov en Mad about you que de la Madre Teresa. Yo tampoco soy Francisco de Asís, se habrán dado cuenta. Sin embargo, todos los días agradezco al cielo –mayormente nublado- por la compañía de Laura, que sí podría laburar de Santa Clara en alguna ficción.

Bueno, aparecieron los músicos en vivo, un trío de bata, violín guitarra y voces, Alto Perfil, feo nombre para cualquier cosa, pero los pibes rascan muy bien y perfecto repertorio santiagueño, bíblico, zambas, chacareras. Pibes jóvenes donde se notan sanas influencias del jazz o el rock, pero sobre una base canónica de Abalos y Carabajales. Excelente.

Una pena el bullicio, el local repleto, eso está bueno y nadie pide que una peña sea un concierto, pero ya se sabe, hay gente que no escucha ni la sirena de los bomberos o las ambulancias. Yo soy un amargo, ya sé, no bailo y a los músicos me gusta escucharlos con delectación cuando son buenos. La mitad del local va de levante –está bueno- pero igual me joden los tipos que no saben si están en El Berlín, La Cautiva o Madame. El local se divide claramente en 3 partes: los que van a escuchar, en la mitad de adelante; los que van a bailar, debajo del escenario; y los que van a ver qué onda, en la mitad de atrás. Felizmente, el cambio de paradigmas ha hecho que los jóvenes vayan a cualquier lugar donde son felices, tango, folclore o política. Y eso está bueno, tanto arriba como abajo del escenario la mayoría son jovencitos, lo mejor que puede pasar en cualquier ámbito de la vida, un poco de ruido.

Cuando aparecieron los pibes de Chaska Yana tocaron con la misma polenta y afinación que Alto Perfil (feo nombre) y fue creciendo el baile ya menos académico pero más furioso. Y ni te digo cuando apareció en escena un Carabajal autèntico, el Dippi, con Rocío Huahui y Ulises Basualdo. Ahí sí que no cabía duda, parecía esos zaguanes de Santiago o La Banda, la peña de los Carabajal con todo el espíritu de Don Sixto y Los Abalos. Toda la gente a bailar: pogo de chacarera. ¡Quién diría! Hasta yo me acerqué a saltar un poco, aunque ya que nos habíamos parado aproveché a mirar la puerta. Había que urdir un plan para ver cómo atravesaríamos la mar de la zamba. Y al fin salimos. Ni bien subí al auto hice una autopsia en la guantera y encontré el CD de Liliana Herrero con Juan Falú. Hasta casa nos fuimos con la Zamba de la Viuda, porque a nosotros nos limpia la poesía. Eso, o el silencio.


-
este reseña fue hecha a pedido del programa Radial DE USHUAIA A LA QUIACA (Radio Universidad, Perry Vedia), lunes a viernes, 13 hs, FM 103,3, en el arte bar MANO A MANO, el sábado 30 de junio a medianoche.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-