"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




3 de Julio, 2012


JOSÉ LUIS ZAMPARO

Publicado en relatos el 3 de Julio, 2012, 17:33 por MScalona

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SERU

 

Con los ojos cerrados me ve mejor.

Yo se que está allí. Me apuro, compro rápido el pan. No disfruto de la mirada como las otras mañanas, tampoco un buen día. Pensará que los domingos me deprimen, o que me duele algo, pero debe ser difícil para ella entender que siempre ese día me duela algo. Tal vez no lo piense, aunque creo ver en ella algo de preocupación por mí, estoy seguro que algún interés debe tener, si no, porqué su sonrisa. No sé, pero el día ideal para invitarla al cine, la única tarde libre que debe tener y no lo aprovecho. Será que siempre hay gente, o por la dueña que me mira, que seguro que oye, que siempre está pendiente de lo que digo, si saludo, si no, si tiene que cerrar y recién son las once, que el gobierno, y la asignación por hijo, y los que piden; todos los chicos a ella le piden. Ni su nombre se me ocurrió preguntarle.

Lo esquivo, y me siente, me encuentra, grita mi nombre. Me ha tomado el tiempo para verlo otra vez, el maneja el tiempo. Y la misa no termina nunca, no se porqué la gente no sale  si ya es la hora. Eso es lo único que lo atrae más que a mí, su trabajo, su preocupación, su deber, como que en ese momento me deja, me abandona, se olvida de mí. En verdad es la gente que se lo lleva, lo separa, por fin.

Amo su cara, aunque a veces me de temor. Esas mañana quiero estar en su lugar, sin embargo lo esquivo, me apuro, pero quisiera jugar, correr, con o sin pelota, correr.

Imagino sus días, y me pongo a llorar, pero es momentáneo, lo puedo disimular, que me limpio los lentes, una basurita. Comprendo su vida, su dolor. Es por eso que no lo quiero encontrar. Pero sigo comprando allí, en lo de esta chica, los domingos y a esa hora. A partir de la próxima semana pasaré más temprano, compraré el diario en la otra esquina aunque  sea leproso, camino dos cuadras más, doblo en Ayacucho, y ya está. No va a estar.

Yo se que él es igual a mí. Aunque yo nunca me atreví a pedir, ni siquiera un nombre, siempre me conformé con su sonrisa. Sería tan simple. Y nada de responsabilidades, de obligaciones. Si yo no tengo quien me obligue, ni quien me tenga lástima, ni nadie a quien dar cuenta. Que revolución romántica y el Che  y los pobres  y Mao, ese viejo que se pudra en sus libros, junto con Lenin, y mis amigos que ya no están. Que los fierros, que vamos a agarrar los fierros. Y a él quién lo cuida, quién lo saluda después de misa . Su alma, sus ojos, sus manos, son igual a ellos y a mí.

Después de todo, estaría parado en el medio de la vida de los demás. El podría mientras, jugar, y mi chica se cruzaría a alcanzarme el pan. No sé que estoy esperando para recibir amor.

 

Jose Luis Zamparo

 

 

 

ANDREA CARRO

Publicado en Aguafuerte el 3 de Julio, 2012, 17:16 por MScalona

Pusieron bomba en un banco Macro y hubo dos falsas alarmas

El proyectil antitanque dejado en la puerta de la sede bancaria de Ovidio Lagos y Saavedra fue estallado en inmediaciones de Puente Gallego. La carga fue depositada esta mañana en el lugar por desconocidos y generó gran conmoción en la zona. Más tarde dejaron paquetes sospechosos en el Galicia de Alvear y Mendoza y en el Macro de Funes, pero en ambos casos en su interior sólo había basura

12:50 | miércoles, 13 de junio de 2012

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Antes del amanecer, el gerente recibió una llamada que le solicitaba urgentemente la presencia en la sucursal. No tardó nada en prepararse, hacía ya un mes que venía soñando con el derrumbe de muros. Estaba de licencia, plácidamente gozada. Llegando a la zona, estaba todo cercado,  el día frío, congelado, habló con dos  oficiales que impedían el tránsito, llamó a quien le había avisado, no le respondieron.

Los oficiales no daban información. Prendió la radio y nada, olvidó que estaba por llevarla a reparar.

Hacía ya unos meses que con esto del dólar los bancos están ahí al filo de la hecatombe.

"Ya no da para más, que se metan los dólares en el fondo del patio del Congreso. Que dejen ya de jugar con la especulación de los perejiles. Y déjenme dormir en mis vacaciones."

Cerró el auto y fue caminando hacia la esquina, en donde vio a lo lejos a quien lo había llamado. Los oficiales lo dejaron pasan, profesando la calma.

Que solo sea como la vez anterior, una caja de zapatos. Es muy común ver cajas con sangre, velas, plumas, harina. La realidad es mas ficcional que los libros.

Llegando casi  a una cuadra, se fue encontrando con un camión hidrante, un blindado de gendarmería, canal cinco, un periodista de La Capital "Será que reventó todo? Sera que de acá al Congreso no paran?"

Una caja hay, pero no es de zapatos, que delirios en esta ciudad. Toda la policía apostada acá.                     

"No más"

Había una granada española en la caja, no hay razón, sucursal chica.

En las noticias del día siguiente, anunciaron otra a una cuadra de casa.

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Andrea

JESICA RAMOS

Publicado en Aguafuerte el 3 de Julio, 2012, 17:12 por MScalona

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El grito

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Se acostó boca arriba. En la oscuridad de la habitación sus manos buscaron a los pies de la cama aquella vieja manta colorida tejida al crochet por su  mamá y se tapó.  Sentía una opresión en el pecho. “Debe ser la frazada”, pensó. Pero no era eso, y en el fondo, él lo sabía.

Ya era primavera, pero el frío se rehusaba a irse y en aquella zona tan austral del país la resistencia que oponía el invierno era mayor.

Puso las manos debajo de la cabeza y su vista se ancló en el techo. Cada vez parpadeaba en forma más pausada. Pensaba, en muchas cosas pensaba. Varias veces durante la noche, metía la mano debajo de la cama para constatar que el bolso permanecía ahí. Lo había armado antes de acostarse. Cada vez que lo tocaba se sentía más tranquilo, y pensaba. Siempre pensaba. Razonaba, imaginaba, ideaba, calculaba, planeaba. Cosas como la del bolso, planeaba. Pero no hablaba, no decía nada. No valía la pena, a nadie le importaba lo que él pensara, lo que sentía, lo que le gustaba y sobre todo, lo que no le gustaba. Nadie lo entendía, como a muchos otros adolescentes, pero él no era como los demás, él era diferente, distinto. Raro, así le decían.

El despertador sonó. Seguía en la misma posición en la que se había acostado. La adrenalina lo mantuvo despierto e inmóvil.

Fue al baño, se cambió y agarró el bolso. Salió de su casa sin desayunar ni saludar a nadie. Se fue al colegio. Ese día iban a pasar cosas importantes, ese día el silencio se iba a hacer escuchar.

El frío le helaba la cara. Sonó la campana de ingreso. Esperó unos instantes, metió la mano en el bolso, le sacó el seguro al arma y entró.

 

Más tarde llegarían los gritos, las corridas, las ambulancias, los periodistas. Más tarde, muy tarde, llegarían las preguntas: quién era, qué pensaba, qué sentía…

 

El sol de aquella fría mañana de primavera se reflejaba en el agua, del otro lado del río se asomaba Viedma.

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JESICA RAMOS

 

 

17:32 | CARMEN DE PATAGONES


Un joven asesinó a balazos a tres compañeros en su escuela






Es un chico de 15 años, hijo de un prefecto, que les disparó a sus compañeros con una pistola 9 milímetros en el aula. Hay 5 heridos, tres de ellos graves. El joven está detenido.

MARCELO SCALONA, La Trunca

Publicado en Aguafuerte el 3 de Julio, 2012, 2:34 por MScalona
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NOCHE TRUNCA
Por Marcelo Scalona


Yo tenía que quedarme a ver “El hombre araña parte uno” con mi viejo, porque está con los días contados y lo único que lo vuelve a la calma y la dicha, es el cine, la mejor réplica del sueño que inventó el hombre. En lugar de eso tenía que ir a otro cine, el viejo fonógrafo Gardel (Ovidio Lagos 790) donde hoy funciona el arte-bar Mano a Mano, y donde mi viejo vio, en 1937 (a sus 13), al maldito querible de James Cagney en “El predilecto”. Tenía que ir a Mano a Mano a escribir esta crónica que ahora están leyendo o escuchando, de la sexta edición de la peña folclórica “La Trunca”, y no me da vergüenza decir que a mí no me gusta mucho el folclore, pese a que todas las noches me duermo escuchando a Marcelo Nocetti. Cierto es que mi vieja radio coreana solo agarra LT 8, pero también que me gusta un folclore como el de “El sueñero” y que a veces escasea en el atajo del espectáculo, show, rating y todas esas cosas enemigas del arte. A mí me gusta el Cuchi Leguizamón, los Abalos, el Chango Farías Gómez, y tengo prejuicios, y estoy cansado y sentía que debía quedarme a ver “El hombre araña”, que me gusta menos que Los Nocheros, con eso te digo todo.

Y la noche siguió empezando mal, porque ni bien subimos al auto, Laura va y encuentra un sticker de promoción de baile del caño a domicilio, stripper rubia botinera, fea y ordinaria, pero doscientos pesitos a domicilio. Jamás guardaría un aviso así por motivos prácticos, salvo los ligados con la escritura (ya ven que lo estoy utilizando), y que me enseñara Dal Masetto y a él Soriano: que uno debe guardar cualquier cosa medio rara que vea o escuche y haga un bollito con eso y lo ponga en una caja y el día que empieza a escribir la novela, da vuelta la caja y va poniendo en línea todo eso como el tipo que se hizo una casa con botellas de vidrio. El problema es que a Laura no le hizo gracia y no tenía ganas de hablar de escritura creativa, procedimientos de ficción o autoficción.

- ¿Y esto…?

El “esto” sonó a “voy a llamar a un escribano”, no la dejé asegurar prueba y en un flash bajé la ventanilla y tiré al universo una promoción de sexo a domicilio que compite con las hojas de otoño a ver cuál cubre más veredas rosarinas. Igual, la culpa es de la empresa Peugeot, porque el diseño interior del nuevo 308 no tiene en el tablero de comandos una bandeja solvente, secreta, donde uno pueda tirar esa clase de documentos: un billete de Ciccone, un pagaré de Shocklender o un aviso de stripper a domicilio.

La peña folclórica se llama “La Trunca” y esperaba que no fuera un augurio. En la taquilla nos atendieron con tanta consideración que temí un malentendido: alguien le había hecho creer a esta gente que yo era un crítico importante. Entonces vi que servían Warsteiner, yo aprendí de Cortázar que donde sirven bebida de marca siempre queda una esperanza. Me tranquilicé cuando apareció en el escenario un video de Angela Irene (hija dilecta de La Negra) y el bendito inclasificable de Pedro Aznar cantando la Zamba del Carnaval, justamente, del Cuchi. La pizza especial que nos trajeron era un manjar y no es cosa de nada, porque en la mayoría de los pubs de Rosario donde hay espectáculos, sólo le dan bola a la bebida y casi ninguna a la comida. Lo mismo me impresionó de la moza, ágil, atenta, y la sorpresa de que al darnos la bienvenida sonriente y con un saludo, trajera la carta. La mayoría de las mozas que conozco están más cerca de Lisa Kudrov en Mad about you que de la Madre Teresa. Yo tampoco soy Francisco de Asís, se habrán dado cuenta. Sin embargo, todos los días agradezco al cielo –mayormente nublado- por la compañía de Laura, que sí podría laburar de Santa Clara en alguna ficción.

Bueno, aparecieron los músicos en vivo, un trío de bata, violín guitarra y voces, Alto Perfil, feo nombre para cualquier cosa, pero los pibes rascan muy bien y perfecto repertorio santiagueño, bíblico, zambas, chacareras. Pibes jóvenes donde se notan sanas influencias del jazz o el rock, pero sobre una base canónica de Abalos y Carabajales. Excelente.

Una pena el bullicio, el local repleto, eso está bueno y nadie pide que una peña sea un concierto, pero ya se sabe, hay gente que no escucha ni la sirena de los bomberos o las ambulancias. Yo soy un amargo, ya sé, no bailo y a los músicos me gusta escucharlos con delectación cuando son buenos. La mitad del local va de levante –está bueno- pero igual me joden los tipos que no saben si están en El Berlín, La Cautiva o Madame. El local se divide claramente en 3 partes: los que van a escuchar, en la mitad de adelante; los que van a bailar, debajo del escenario; y los que van a ver qué onda, en la mitad de atrás. Felizmente, el cambio de paradigmas ha hecho que los jóvenes vayan a cualquier lugar donde son felices, tango, folclore o política. Y eso está bueno, tanto arriba como abajo del escenario la mayoría son jovencitos, lo mejor que puede pasar en cualquier ámbito de la vida, un poco de ruido.

Cuando aparecieron los pibes de Chaska Yana tocaron con la misma polenta y afinación que Alto Perfil (feo nombre) y fue creciendo el baile ya menos académico pero más furioso. Y ni te digo cuando apareció en escena un Carabajal autèntico, el Dippi, con Rocío Huahui y Ulises Basualdo. Ahí sí que no cabía duda, parecía esos zaguanes de Santiago o La Banda, la peña de los Carabajal con todo el espíritu de Don Sixto y Los Abalos. Toda la gente a bailar: pogo de chacarera. ¡Quién diría! Hasta yo me acerqué a saltar un poco, aunque ya que nos habíamos parado aproveché a mirar la puerta. Había que urdir un plan para ver cómo atravesaríamos la mar de la zamba. Y al fin salimos. Ni bien subí al auto hice una autopsia en la guantera y encontré el CD de Liliana Herrero con Juan Falú. Hasta casa nos fuimos con la Zamba de la Viuda, porque a nosotros nos limpia la poesía. Eso, o el silencio.


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este reseña fue hecha a pedido del programa Radial DE USHUAIA A LA QUIACA (Radio Universidad, Perry Vedia), lunes a viernes, 13 hs, FM 103,3, en el arte bar MANO A MANO, el sábado 30 de junio a medianoche.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-