"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




ALEJANDRA RODENAS

Publicado en Aguafuerte el 1 de Julio, 2012, 23:59 por MScalona

EL ARGENTINO HIPERMEDIADO

-

-

Habla.

Habla, opina, dirige, compone, organiza, juzga, anticipa pronósticos, te aconseja cómo, dónde, cuándo y con quién. Recomienda médicos – el de él siempre es el mejor- sugiere tratamientos: “vos hacé como quieras, pero hay uno que la tiene re clara y la safó a mi tía abuela”, supone amistades, afirma lealtades, tiene tantos hermanos del alma que uno no se explica cómo hicieron sus padres para mantener semejante familia.

“Me dijeron”, dice, cada dos o tres frases.  Confunde a Copérnico con Galileo – bueno… son de la misma época, se excusa-  al Imperio Romano con la República Griega, y mientras tanto se da el gusto de citar a Voltaire en su muro del fb , cuando ni siquiera se acuerda en qué año fue la Revolución Francesa.

Escuchó hablar de la Posmodernidad y no sabe qué significa, pero utiliza el término posmoderno para designarse a sí mismo, como si se tratase de un adjetivo que lo enaltece, que lo convierte en un superado. Te recomienda a su dentista, el colegio al que fueron sus chicos, a su masajista, al obstetra de su mujer y al último “champú” que tomó con los amigos. Le grita a los jugadores de fútbol, al árbitro, a los relatores y a los dirigentes del club de sus amores y está completamente convencido que si a él le hubiesen confiado unos mangos para “arreglarlo” ese partido clave no se hubiese perdido.

Si le decís que te vas de vacaciones a un pueblito en la montaña, o a una playa perdida, te acosa con el “todo incluido” de Punta Cana, y cuando estás por decirle que no es tu onda te aconseja a su operadora de viajes porque es la mejor, y que si te vas a Miami la semana que vienes te ahorrás trescientos dólares y te traes cinco camisas más y dos pares de zapatillas que nadie tiene.

Lo odiaba a Moyano y ahora la odia a Cristina, pero a la noche no se pierde el programa de Tinelli, admira sus sacos, y su actual compulsión por respirar en “El Arte de vivir”. “Te hace bien, que se yo, te saca todo afuera” y ahí parte a pagar los 400 pesos de un Curso a ver si encuentra algo que lo calme, por lo menos hasta fin de año cuando se estabilice el precio de la soja y el tema de dólar le permita seguir con su rutina de comprar 1500 por mes y sentirse más seguro, porque como sostiene con vehemencia: “ si no te hacés el canuto, cuando viene la mala no hay moneda que se sostenga si no es el dólar”

Está cansado de la corrupción, de la inseguridad y de los negros, de todo junto y de todos al mismo tiempo, pero cuando le preguntás que hizo los últimos cinco años para que algo cambie te contesta que está todo podrido, que antes de perder el tiempo se queda en su casa y que no hay nada mejor que la familia, mientras recibe dos mensajes de texto -que automáticamente borra- de una ex compañera de oficina con la que se ve a  escondidas los jueves a la tarde. Ah! Y al rato llama a un funcionario municipal a ver si le da una manito con unas multas de tránsito que no le permiten hacer la transferencia de un auto que le compró a su hijo, el que cumplió 18 años.

Su nuevo gurú es Lanata,  el de ahora, porque aquel joven que dirigía el Pagina 12 le parecía un “zurdito” y ahora con los años le vinieron el aplomo y un criterio mas equilibrado. Adora los Juicios televisados, es más,  hasta se siente con capacidad para integrar “algún día” un Juicio por Jurados, pero quiere que se le dé un “Corte Final” a  los Juicios contra el Terrorismo de Estado porque de tanto mirar atrás no avanzamos como otros países que hace treinta años estaban igual o peor que nosotros.

Y refiere dos clásicos: Nueva Zelanda y Australia, total están tan lejos que nadie te confronta si los ponés como ejemplo. Anticipa condenas, pronostica fallos, y deviene en reconstructor de crímenes y hechos atroces a los que sigue fervientemente por la tele, pidiendo justicia, mientras les dice a sus hijos: “si yo me hubiese recibido de abogado….de éstos no quedaba ninguno…el tema fue que llegaron Uds y deje en cuarto año porque tenía que laburar”

Cita a Santo Tomás de Aquino por algo que leyó en el colegio de curas, y al rato reinvindica el “aquí y ahora” como modelo de vida: es básicamente un ignorante que ha llegado a sostener que lo de la “tabula rasa” es una bendición que caracteriza a la condición humana.

Conoce a un par de famosos y se saca fotos con ellos, cuenta siempre las misma anécdotas en las sobremesas de domingo: cuando se lo cruzó a Maradona en Ezeiza, vió pasar la comitiva de Madonna, o saco fila 5 para ir a ver a Roger Waters, aunque de Pink Floyd lo único que tiene es un llavero trucho que compró en la entrada del recital, de su música, poco y nada, porque a él le gustaba la mano “pesada” y con esto señala a Genésis mientras sus interlocutores hacen un terrible esfuerzo por no corregirlo. En el fondo nadie lo intenta: es incorregible.

Abrazó la causa del campo, como ahora abraza la de Huguito, pero no logra comprender que tan compleja es la realidad que las subyace a ambas.

Banaliza, y sacraliza con gestos desmedidos. Es torpe, limitado, repetidor de consignas gastadas y dichas a destiempo.

Admira secretamente a los poderosos, a su vecino que cambia el BMW todos los años, pero desconoce la metáfora del “Amor del censor” cuando grita: “mano dura!!!”a la imagen televisiva que trasmite como si fueran diez, el decimo flash informativo de un homicidio cometido en La Pampa.

Paredón para los violadores y cambios ya! repite quién cree que Marx nació en la Unión Soviética y tomaba el desayuno con Stalin.

No entiende. No entendió. Ni entenderá. Y ha elegido el camino que supone más corto, pero que al desandarlo lo tritura en una angustia que descarga comiendo todo aquello que le han prohibido mientras enarbola un puñado de frases hechas que nadie escucha, nunca.

Le ha cedido su subjetividad y su cuerpo a los administradores del tiempo, la energía, el  deseo y la conciencia.

Nunca se enteró que hace tiempo, alguien dijo que la misma yace en su inconsciente.

Si se enterase, seguro que le recomendaría a su prima sicóloga, a la que fue cuando tuvo el accidente y no podía dormir de noche.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-