"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




2 de Junio, 2012


MATÌAS NICOLÀS SETTIMO

Publicado en Poemitas. el 2 de Junio, 2012, 15:31 por MScalona

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A Andrea, siempre.

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Resistencia

 

Paraíso inconsistente, un verbo que cae muerto antes de decirse,

un gesto en los ojos, una leve inclinación de los labios,

y la palabra –ese dios salvaje sobreviviente

del fuego- te vuelve

dragón

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Fragmento

 

El eco vacío; el ruego acallado; la parte rota que el olvido corroe

al llevarse los rostros y las voces, dejándonos solos

abrazados a una intermitencia

que cuanto menos es

cruel

.

 

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Llegará el día en que todo brille, cuando revelemos el misterio azul.

Vendrán noviembres vestidos de tul, vendrá un octubre

frente al mar. Me alejo del dolor de los demás,

necesito del sol para dormir.

Tu forma de actuar

habla de

vos:

lo

que

no lográs

explicar,  lo

que no podrías decir

.

 

ALEJANDRA RODENAS

Publicado en Nuestra Letra. el 2 de Junio, 2012, 15:18 por MScalona

                                                                                      

Madrid, Septiembre de 2010

Alba:

         Es jueves y acabo de terminar la semana, al menos la de la Autónoma. Sigo enseñando Pensamiento Contemporáneo II en el viejo Campus de Cantoblanco. A veces llego hasta aquí en el Renfe, otras, como hoy vine en coche, y al salir tomo la Carretera hacia Colmenar Viejo. Y luego a casa.

        Hoy ha sido un día distinto – al fin algo que le trace una bisectriz a mi tiempo- pero a la vez de esas que remueven, pero no desahogan. Tengo una alumna peruana, y hoy la muchacha –morena, luminosa, turgente- te trajo a mí, una vez más, a partir de las guardas de un bolso de correas largas que cruza su cuerpo como aquel que compramos en nuestro viaje a Machu Pichu y cargaste de tantas cosas que al subir al tren de regreso a Cuzco abrió su panza al andén y exhibió la lujuria de tus pequeñas, pero múltiples adquisiciones. Que bello afán el tuyo, ahora que lo pienso, ahora que el tiempo me lo permite: pequeños objetos a los que les ponías fecha, los sellabas, te sellabas. Con la distancia siento que fueron una muralla que sabiamente construiste para que al separarnos tuviésemos de donde asirnos. No lo sé, es tan sólo una intuición.

         Alba querida, te reirías de lo coleccionista que me he vuelto. Tan despojado que fui alguna vez, hoy me aferro a cajitas, servilletas, fotos borrosas, casi el decálogo de lo que no debe hacerse cuando los recuerdos llegan y no se logra detenerlos.

         No puedo, Alba, no puedo.   Es que no pude amarte.   Sólo te quise conmigo.

          Bella, amplia, tendida a mi costado mientras los años frágiles  se llevaban lo mejor de nosotros, los amigos, los proyectos, las canciones, las poesías.

           Mi forma de quererte fue tenerte, y hoy lo sigo haciendo a mi manera: repito tus gestos obsesivos: me cepillo los dientes tres veces al día, destrozo los libros con el subrayado que tantas veces te criticaba por vulnerar aquello que siempre consideré mis únicos tesoros, me duerno con la tele encendida, fumo por la mañana y apenas almuerzo.

             Algunas noches cierro los ojos y recorro el borde de tu cara, te beso el entrecejo, me enredo en tu pelo ensortijado,  imagino tu sonrisa, el final de tus piernas, y quien sea que esté conmigo en ese momento, deja de ser quien es para ser vos.

               Siempre vos, Alba.  Lo siento, te amo.

Juanete

PD: “...no me escribas la pared, sólo quiero estar entre tu piel…”

                                                                                                  

 

                                                                                      Rosario, Diciembre de 2010

Juan:

         Voy a escribirte por última vez.   Y voy a mandarte al carajo por última vez. La razón es sencilla Juan: estoy cansada.    Cuando te fuiste y no me llevaste, todavía usaba la bolsa cruzada, esa que usa tu alumna inca – disculpame, no me he vuelto racista- pero por aquellos años sino recitaba a Sartre tus amigos se reían de mi apego a las tradiciones indígenas, con lo cual, si querés el bolso, te lo mando con alguien que viaje a tu Viejo mundo y de paso lo usás en composé con la nueva chica de tus sueños.

          Cuando te fuiste y no me llevaste  apenas si podía apaciguar mi pelo enrulado y siempre al viento.  Hoy lo uso corto, lacio de enlaciado, cómodo para un laburo de más de diez horas diarias, tres hijos, y una pareja que no siempre sé si está conmigo o con él. Bastante parecido a vos, para que mentirte. Mi analista dice que soy yo, la que elijo hombres que parten o no están, en fin, de todas formas, estoy por abandonarlo: los casi mil pesos que me sale por mes me implican la cuota de la peque en el Colegio de doble turno y por el momento, eso me resuelve más la vida que sus sesiones de terapia. Mucho pasado, mucha recuerdo, mucho sobre lo que no tengo ganas de reflexionar.

                 Yo hubiese dejado todo por vos Juan.    Todo.

                 Todavía recuerdo la noche que armaste la valija. Esa valija cargada de rencores, esa valija que, por lo que he sentido todos estos años de correspondencia, aún no has logrado exorcizar. Y déjame de joder con la muralla de objetos acumulados y toda esa prosa endulcorada de mi cuerpo en el cuerpo de otra en una cama que bien sabés yo hubiese sabido usar, tender, afiebrar y aliviar. Pero los malditos principios te “señalaban un camino” y te cito textual. Con lo cual la muralla fue tuya, tu trampa, tu ahogo, tu mezquina manera de amarme.   Porque sé que me amaste.    Y yo también.   Y sé que soy, lo sigo siendo, la única mujer en el mundo que hubiese soportado tu despiadada manera de querer.   Pero ya es tarde mi amor.

                Hasta para masturbarme con vos. A veces, cuando lo intento, me duele el final de mis piernas y elijo las caricias de la chica que se recuesta a mi lado, que no me trae ni el borde de tu cara, ni tu entrecejo, ni aquel pelo ensortijado y me acaricia hasta que me quedo dormida.

                 Igual, te amo Juan, si vos sabés, igual que yo, que el amor es otra cosa.

 

Alba.

P.D: “…no queda más que viento, no!...no queda más que viento…”

PD2: Lo siento, pero por si no lo sabés, Luis Alberto tiene cáncer.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-