"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




IGNACIO BARALES

Publicado en Nuestra Letra. el 1 de Junio, 2012, 1:11 por MScalona

Lis:

Anoche soñé contigo, y supondría que fue ese el motor que ha llevado a dirigirme hacia vos a través de esta carta. Ya he olvidado los años que han pasado y cuál fue el último momento en que nos dimos ese pequeño abrazo en el crepúsculo. El sueño era insoslayablemente la expresión de mi amor tierno mantenido hacia tu vago recuerdo, mezclado un poco con ciertos restos de imágenes que vigilaban en la tarde de ayer la lectura de un par de fotografías de Man Ray. Presumo que me he identificado con él, y su compañera de trabajo indestructible me acercó a tu repaso sin dar cuenta de ello, creo. Sinceramente no sé por qué decidí escribir estas letras, ¿será por búsqueda de libertad y más placer; será por una simple y desplazada mentira?… Sospecho que sea por cierto abandono debido a otra muchacha. No sé qué otra cosa decir más que extraño con anhelo las fragancias de tu belleza diluida en partículas cómicas. Y, sin embargo, diciéndote esto es propio de un gran engaño tantas cosas. Me hago cargo de que en la posdata ya asiento la crucifixión.

Tendría que estar dándole el tiempo requerido a las investigaciones que debo finalizar de una vez (esto demuestra el atraso que tengo hacia mis lecturas, ya que aún no las he comenzado) y sólo retomo las manifestaciones de tus labios presentes en mis manos pasadas hacia tu cabello. Lo único que consumo es pintarte en recuerdos. Miro uno de los tantos cuadros ya acabados y me afirmo preguntándonos: me puedes ver a través de esos ojos, causa de mi pincel ya usurpado por los intentos en figurarte, sin lograr encontrarte jamás, más allá de esa tela colorida por el lienzo de la prohibición de deseo y de esperanza desdibujada. Desesperanza dibujada queda en resonancia; pensando en vos la ilusión del señuelo ya no existe, y tan poco me concierne. Por esto mismo es que lo he vencido y cada noche logro la gloria al dibujarte; la satisfacción es inexplicablemente comparable. No es nunca una decisión, porque de ese modo cesaría todo a puro aguarrás (y, si fuera por ello, preferiría intoxicarme tomándomelo). Es necesidad y ansiedad por tratar de hallarte en la hostilidad que es mi mundo, y así representarte en palabras-colores que bailan descalzas; las cuales los terceros perciben como hermosas, ya que por negación evitan la tristeza (la propia y, más fácilmente, la ajena) colgando las palabras en el decorado de una pared empotrada de miedo estético y frío blando. Puede que sea libre pintando, pero soy  tu esclavo. Sí, me reconozco en la dialéctica del engaño. Como cuando te hablaba mientras eras esquiva de las miradas junto a esa boca. En fin, soy un hombre osado porque ya no tengo la remota ingenua esperanza que tanto ha enajenado y sojuzgado a mi ser durante todo ese tiempo inasequible.

¿Sabés qué? En la precisión de este instante que ya no es, sino que será, estoy bordeando el aguacero de una boca que quiere rozarse a la tuya. Sin embargo, ya se ha corroído a otras que las hago mías, sin dificultad de intervalos que puedan impedirlas. Trato de no nombrarte, no llamarte como en realidad te hacés nombrar, como si eso evitaría no entonarte de acuarelas. Si sólo vieras un aspecto de los intentos múltiples por tu ausencia, te reflejarías en cada curva de las efigies, como quien finge en el revestir de los espejos los zancos que debe proyectar el aura hacia tu cintura que me enciende, apegándome en la noche de los engaños.

En cada amor-color encontrarías el sinsentido por lo no hallado.

Puedo pintarte y mitigarme en la tentación hacia tu boca, como esclavo que ama su amo.

Amor, tú eres mi Amo.

P.D: Y te amo

            F.   

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Ey, Fran:

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               Basta. Creo que es la undécima carta que recibo de tu parte. Pensé que no contestándote estarías mejor pero resulta evidente, por demás, que no fue como esperaba. A partir de hoy, no deberías mandarme más nada, Fran. Ya es tiempo que sepas… hace casi un año estoy conviviendo con alguien en casa. Se llama Ema. Incluso me hizo llegar esta carta, porque recibió al cartero una mañana en la que yo no estaba. No entiendo por qué me envías correspondencia de esta forma tan rústica y romanticista. Parece que es la Olivetti portátil que nos había regalado tu tío. ¿Qué hiciste con tu correo electrónico? ¿Lo mismo que aquella tarde con tu celular? Recuerdo que ese día me preocupé bastante por vos.

Estoy harta. Ya te he dicho que la cortes; no tolero esta situación de ser observada en forma incesante por vos y tus cuadros. Me pesan los hombros y no sé por qué tengo que andar cargándolos como mochila. No soporto más tu mano que continúa con tanta melosidad. ¿Acaso nunca diste cuenta que tus colores también escabrosos me desangran la piel? Son tan infantiles; ya no los quiero. A los que tengo, están guardados en la alcoba donde duerme Alex (está tan divino). Cuando pueda, te los mando para tu colección.

No tiene sentido que te denigres de esta manera. La que soñaste no soy yo, la que pintás tampoco soy yo. No sé qué representás por La Mujer… estás tan confundido, Fran querido. ¿Quién es Man Ray? Advierto que seguís dando por sentado las cosas. Continúas siendo un niño. ¡Quiero verte bien! ¡Ojo!, esto no significa que te quiero ver, no te lo tomés en ese sentido, por favor. ¿Te acordás cómo terminaron las cosas la vez que nos vimos por tu insistencia? Las preguntas que te hago no son para que me respondas, sólo quiero dejarte en claro que yo ya estoy comenzando otra cosa, y estoy más que feliz. Tené un poco de respeto hacia mí y Ema, por favor.

Si te consuela que yo sea la musa ausente, está bien… pero quiero que sepas que es como vos dijiste: un gran engaño tantas cosas.

Espero que sigas bien.

P.D: Ema dice que escribís horrible. Te lo digo porque ella sabe del tema. Un beso.

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                                                           Te quiero. Lis

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-