"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




11 de Mayo, 2012


ALICIA GARCÍA CURUTCHET

Publicado en Cuentos el 11 de Mayo, 2012, 11:49 por MScalona

LA PROFE DE

LITERATURA

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Al escribir así, algo mío se va. Me pierdo. Tengo  sensaciones incomprensibles.

Hace unos veinte años atrás me preguntaron si podía imaginar la primavera siendo anciana. En ese momento me pareció una pregunta horrible, mi profesora de literatura me hacía pensar.

- ¿Se imaginan al 21 de septiembre dentro de veinte años?

- Uf, se me vino una cortina de humo encima. No profe.

 No era cualquier pregunta, sobretodo porque venía de la mano de ella, mi profe, un ser especial. Una mezcla de desparpajo con cientos de libros volando por encima de sus rulos. Yo podía verlos, y la amaba, no sé si a ella o a los libros que se le metían adentro y salían de su boca para entrar en mi corazón.

Pensar se me volvió un vicio irresistible tanto o más que la primavera. Verla llegar dolía pero no tanto como verla partir.

Fuenteovejuna decía, y yo temblaba, me imaginaba a Lope de Vega como a un demente que interfería entre mi profe y yo, ella lo amaba y yo ni siquiera conocía  su rostro. Fuenteovejunafuenteovejuna   era casi un mantra invertido para mí. Lo repetía para alejarlo.

Obra de tres actos y nosotras tres (la profe, Marcela y yo) en ese pueblo inexistente cargado de una extraña similitud  a esos silencios a la salida de la escuela.

Todo era muy raro y nadie parecía entender, ni yo a veces.

La madre superiora  rondando la clase y ella, profe se metía con los Reyes Católicos. Imaginarlo me estremecía, temía que la escucharan, la castigaran. —No te voy a ver más, no te voy a ver más-  pero entre dientes murmuraba, seguí seguí. Yo quería  que la Madre Superiora irrumpiera  en el aula,  y absorta ante  sus palabras comenzara a gritar y darnos la oportunidad de con sólo parpadear nuestros deseos se metiera entre las páginas de  Fuenteovejuna para  ser despojada de ese hábito negro que tanto nos intimidaba. Bien merecido lo tenés pensaba, pero nunca lo logramos, ni nosotras ni los que andaban por las calles sin que supiéramos demasiado de que se trataba.

Nunca me atrevía a levantar la mano, responder me ruborizaba (o no, pero me sentía roja). Marcela en cambio ocupaba los primeros bancos y cualquiera de sus intervenciones eran festejadas por mi profe. 

Más atrás, correrme entrar en estado onírico para no llorar por dentro la certeza de ese olor a indiferencia. Más atrás para no crecer, más atrás para no tocar el rojo. (ni el de mis adentros ni el de las calles)

- ¿A dónde te vas Profe?

- Dejala

- Eh?

Y ahí estaba Marcela insatisfecha, queriendo más. No le alcanzó con romper mis mejores redacciones en segundo grado,  quería también llevarse mis sentimientos, ella sabía que  mi sed de Fuenteovejuna no era la misma que la de ella. Debería haber saltado por la ventana para sumarse a los que preguntaban sabedondestasuhijoahora.  Y lo hizo, pero tarde, me enteré por una amiga que se había casado con un militar y que tenía cinco hijos. Debería haber saltado ayer. No lo hizo. Y dejo en mí un colorado de sabor amargo,  que se agudizó el día que me enteré que a la Profe se la habían llevado, lloré hasta quedarme dormida.  A Marcela no le importó. Amanecí en un lago. Flotando en mi desconcierto, el que llevé apretado en mí pecho hasta que la volví a ver en un cacerolazo donde me contó que había estado presa y que pudo zafar de las garras de los aniquiladores del pensamiento por la paradójica  voz de la Madre Superiora. (sonrisas con ojos vidriosos)

No podía creer que estuviera ante mí, y en ese instante recordé su pregunta. Ya no me parecía horrible, se me habían metido veinte primaveras en el alma y ella era una de esas flores perdidas, como tantas otras por las que quizás yo alguna vez me desaparecí.

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                                                                  Ali

SANDRA FABI

Publicado en Cuentos el 11 de Mayo, 2012, 11:46 por MScalona

Resistencias entre la Feria y

 Villa Ocampo

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                                                 Sandra Fabi

                                            Arroyo Seco, mayo 2012

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Evito pisar el meo desparramado en el suelo y las gotas en los bordes del  inodoro. Cierro la puerta, leo los twits en fibra indeleble negra “resistencia obrera, resistencia montonera”. El túnel del tiempo en el baño público de la Feria del Libro. Soy precavida, llevo papel en el bolsillo del jogging. El libro de Askildsen no figura en ningún stand. Me lo dijo la chica de Informes que me entrega un mapa con los números de cada puesto, impreso en la contratapa de Página12: “25 años poniendo la tapa”. Esto dentro del pabellón 9  pegadito al stand en donde me regalan una revista Ñ dos pasos antes y conferencias sobre Aristóteles 3 pasos después. Salgo del baño ¿resistencia a quién? A la insulina “las dos pastillas por día y una caminata de una hora o te convertís en diabética en poco tiempo”. Busqué segunda opinión,  “ya sos diabética ¿o para qué crees que es el Glucopage?” Me quedo con la primera. La cosa es que esa pastilla acelera la digestión y hay que tener un baño cerca. Y en el baño uno ¿qué hace durante? Lee las puertas. Lo que venden en la Feria o en la Villa como bocaditos al paso, es para gente sin resistencias.  La figura barthiana de Marce, incluyó ejemplos de Askildsen y de Cozarinsky. Él, Cozarinsky  la nombra La Gran Dama de las Letras. Antes de la Feria, estuve en su ex Villa. En la biblioteca de la dama  hay partituras originales de La Consagración de la Primavera. Hay fotos de Indira, Tagore, Graham Green, Borges, Bioy, Mallea, y por supuesto de Igor. Libros, libros, libros (Porque además de trajes Chanel o Balmain, de sus viajes se traía baúles llenos de libros y a Roger Caillois) Entre varios volúmenes en francés, cerca de la habitación con los planos de Le Corbusier,  los anteojos de marcos blancos. Revolución con casas geométricas/ resistencia de la aristocracia con olor a bosta decía ella. Sus traducciones, la revista SUR. (El logo de la revista es el mismo que vi en una propaganda de Activia, el yogurt que agiliza el funcionamiento intestinal, una flecha hacia abajo) ¿??? El Glucopage debería tener el mismo logo. Compro un ejemplar doble con críticas sobre el cine. Año 50 y pico, tiene la flecha dibujada. Dice Cortázar que a Buñuel le debe una de las peores noches de su vida y ojalá ese insomnio,  padre de la nota que envía  a SUR , valga en otros para obra más directa y fecunda. Hasta ese extremo lo conmueve Los Olvidados (año 51). Cruzo a otro pabellón de la Feria. Antes me siento en el suelo, pasillo al aire libre. Fumo un cigarrillo, descanso los pies con botas, gata con botas enfrente ojea libro de Novedades Educativas mochila de cuero labrado al hombro. La dama en los años 20 usaba botas y fusò,   llevaba el pelo a la garçon, conducía descapotable mientras fumaba, y claro,  tuvo una tía Pancha a quien heredar. Los otros rastreros  del pasillo no me censuran, son fumadores también, inclusive la gata.  Dice Anderson Imbert, también en esa revista que el cine sea cine y desarrolle sus propias posibilidades de expresión, que deje a la litertura en paz, esto después de mirar Metamorfosis de Kafka dirigida por Bill Hampton. Sentada en el piso, fumo y leo Sur. De pie, segundo pabellón, ahora el verde y del verde al azul, o al amarillo, y del amarillo al rojo. 28 grados humedad multitud y yo con botas. En la revista (en la biblioteca también) está la correspondencia de ella con De Sica, Eisenstein y Malle. Cozarinsky  escribe le hizo comer dulce de leche a Stravinsky y lo obligó a Tagore (insensible a la escala heptafónica) a escuchar cuarteto de cuerdas de música occidental. Él frecuentaba a Silvina y a Bioy, para Bioy la dama era algo así como una cuñada-suegra obviamente mala. Obviamente. Andrè Malraux  da conferencias en Bs As en el 59. Sara Facio le saca fotos, se las manda a la heredera de la Villa, el comentario que de ellas hace, la decide a dedicarse de lleno a  la fotografía.  Los libros de Sara Facio en la Feria valen fortunas. En la Villa de la dama aristocrática, que se caga de risa de los aristocráticos, no. Me compré uno dedicado – obvio- a María Elena, y la revista Sur.  Stand 228 de un librero calle 13 y 3: Libros Textos ET (??? busco la fotito del nene en bici la luna y ET en el canasto) no, es El Túnel (pero no del tiempo): 2 libros de arte a 50 $, reproducciones de doble página en papel satinado tamaño Feria del Libro, 200 páginas cada libro. Bueno, Askildsen no se consigue, compro a los pintores que fragmentan, que descomponen, que deconstruyen. Es lo mismo. ¿Es lo mismo? En realidad, hoy no existe ningún espacio lingüístico fuera de la ideología burguesa, nuestro lenguaje proviene de ella. Roland Barthes, Fascist lullabay Cozarinsky.  Stop en el puesto de golosinas: una gaseosa sin azúcar por favor -por la resistencia-  miro los fantoches con terror. ¿Quién dio a conocer a Barthes en la Argentina a fines de los 50´? La dama no. Homero Expósito, me cuenta una amiga. (Barthes el  semiólogo de Lo obvio y lo obtuso) Cómo me gusta Naranjo en Flor. Y cómo Vete de mí, versión de Bebo y el Cigala, o de la otra dama Lila Downs. Down resistencias. Con la música y la libertad femenina que me legaron las dos, llego al pabellón verde calle 14 stand 940 Melos. Clínicas de jazz para solos de guitarra eléctrica, al nene le van a encantar. Ring del celular apenas audible adentro de esa colmena de zumbadores, ¿si? –estoy en el stand de los minilibros ¿le compro alguno a tu nene? El nene está grande… Me duelen los pies, me pesan los malditos pintores, pabellón amarillo Italia stand 2222. Los libros que se compran no se pueden retirar hoy, se retiran personalmente el último día de la Feria. ¿Por? Es que son para la escuela – preguntá en el stand 93 del pabellón azul –  Soy del interior… -la normativa es para todos, son los únicos ejemplares que tenemos. Minga de importación abierta.  Containers ultra resistentes en el puerto.

Afuera es de noche, una bruma que moja tapa las puntas de los edificios. El bus está a 4 cuadras sobre Sarmiento (que fue quien dijo aristocracia con olor a bosta). Me pierdo la presentación del poeta Mu-san Baek (debe sonar lindo un poeta koreano leyendo en español, como más musical) y a Piglia (¿quiero oir a Piglia?)

Me subo al bus, descargo la espalda, me saco las botas. A esta altura no tengo un mango, con 6 libros y 2 dvds vacié la billetera, porque 4 o 5 de mayo, para Bonfatti, sigue siendo fin de mes. Se resiste a admitir que ya es hora…

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-