"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




CECI MOHNI

Publicado en Cuentos el 5 de Mayo, 2012, 12:14 por MScalona

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Osamenta

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En esas tres últimas cuadras del barrio, los sábados a la tarde, cada vecino corta el césped de su jardín delantero, podamos nuestros arbustos, transplantamos nuestras plantas, limpiamos nuestras fachadas y baldeamos nuestras veredas con perfumina. El olor propio que cada casa adquiere con los años gracias  la ósmosis que los materiales de construcción realizan con los olores de sus habitantes/visitantes/vecinos, queda sepultado bajo los aromas artificiales de Lavanda/Brisa Marina/Pino/Frescura matinal.  Cada fachada huele diferente, diferente a días atrás.

Luego de este aseo algunos vecinos, matrimonios en su mayoría, sacan sus silletas a la vereda y se sientan a tomar mates, otros salen a caminar, otros se sientan a leer el diario, otros directamente no salen y otros nos sentamos en el cantero a descansar un rato.

A las 18:15hs empieza  el desfile, de personas,  las que no son del barrio pasan caminando bordeando el cordón de la calle, ninguna saluda, ¿eso te enseñan en tu capilla? Pasás por esta calle desde que tengo 5 años y nunca saludás; y las que son de acá pasan caminando por las veredas, Adios, hola, que tal. La mayoría son mujeres y de diversas edades. La mayoría usa pollera. Tienen pasitos breves y caminan en grupos de a tres o cinco. Esta también la lleva a su nieta, tan chiquita, que embole. Un coro de  Hola que tal; hola. Siempre las mismas caras, siempre las mismas polleras grises, beige y rosa. Todas van rumbo a la capilla que está al final de la calle, al final del barrio. La misa empieza a las 18:30 y sin embargo la cantidad de personas no cesa, caminan más rápido porque ya son las seis y veinticinco. Ahora el olor artificial de las veredas se eleva y se mezcla con las ráfagas de perfumes salidos de Avón/Violetta Fabiani/Amodil.  ¿Hasta cuándo va a seguir pasando gente? Má hoy es una fecha especial en la capilla? A esta le voy a preguntar que es adventista. No sé, por? Mucha gente por la vereda. Debe ser el clima, está tan lindo afuera, la verdad que no se negrita. Bueno tal parece  que hay desfile para rato, entro y salgo de nuevo en 15.

Berenice entró a su casa y luego de 15 minutos asomó su vista por la ranura de la ventana que da a la vereda para espiar cuánto movimiento había. Por fin loco. El tránsito de personas ya había mermado y Berenice finalmente salió. Ahora sí, pensó mientras se sentaba en el borde del cantero a descansar un rato. Berenice ya había terminado de ayudar a su papá a podar los ficus, de baldear la vereda con Procenex de pino. Donde andará esta perra? Piiitu/Pitu/Pitu/Pituuu gritó seguido del típico silbido que se hace para llamar a los perros; y desde el baldío de la esquina, a dos casas más allá de la casa de Berenice, de repente apareció Pitufina que esquivó con gran destreza el poste de luz, venía corriendo embalada; no es cachorra pero conserva cierta juventud.

Antes de escuchar el silbido de Berenice, Pitufina y otros perros del barrio, se habían estado turnando para revolcar sus cuellos y sus lomos sobre una pequeña osamenta de una rata que estaba hace de una semana en la calle, justo en frente de la casa de las moras, donde ahora viven los Muchiut. Las ratas siempre frecuentaron el pasillo de esa casa y a ellos parece no molestarle que así sea. Cualquier despistado se percata de ese olor particular a ratas mezclado con el  aroma dulce de las moras.

Los días dieron a la osamenta un aspecto parecido a una suela de zapato, pero algo peluda y gris.  Su breve tamaño no era proporcional a la baranda a podrido que largaba sin embargo los muchiut además de sordo, quizás habían perdido el olfato también.

Hola Pitufa hermosa en dónde estabas Pitufina? Eh? Jugando en la canchita Pitufa? Cosita linda. Pitufina se  acostó panza arriba casi arriba de los pies de Berenice y empezó a doblar su cuerpo como lo había hecho sobre la osamenta, revoleaba las patas en todas las direcciones posibles y movía su cola constantemente para un lado y para otro sobre los mosaicos de la vereda.  Mmmm, qué es ese olor? que olor a podrido! Asquerosa! Sos vos! Te revolcaste en la osamenta de nuevo perra del orto! por qué te revolcás en la osamenta si sabés que no tenés que revolcarte! Qué?! Otra vez se revolcó en la osamenta?! preguntó la madre, hay una osamenta acá a la vuelta, una rata o un murciélago parece, hoy a la tarde estaba en el medio de la calle y el perro de Lázaro ya estaba revolcándose. Seguro que fue ahí. Perra asquerosa! Andá adentro! Adentro te digo! Adentro! Gritó Berenice con total furia y entró ella también por detrás. Agarró la correa y la enlazó a la canilla y ató a la perra Pero no la vas a bañar ahora! Estás loca! Dejala! que duerma afuera, que aprenda. No! es un asco esto, la voy bañar con un poco de perfumina de pino aunque sea. Pero dejala! Berenice enchufó la manguera, abrió la canilla y tiró el primer chorro en el lomo de la perra, qué me gruñís mugrienta! No te hagás la loca conmigo. La perra no escondió la cola entre las patas ni tampoco se agachó como de costumbre cuando la bañan y siguió gruñendo y mostrando los dientes. Ni se te ocurra! Y la perra lanzó un tarascón en los gemelos de la pierna derecha de Berenice. Perra de mierda! Te mordió? Te mordió la Pitu? Dejala! Te dije que no la bañes ahora. Uy callate vieja insoportable y traeme algo; me traés agua oxigenada? La perra no se arrepintió de la mordedura, hizo fuerza hacia atrás y logró hacer zafar su cabeza de la correa y se escapó corriendo por el pasillo hacia la vereda.  Dale má traeme el agua oxigenada. Donde te mordió? Lo hacen por instinto boluda, cómo le vas a gritar así, dijo Martín, el hermano, Berenice le mostró la herida que si bien no era profunda, le dolía la actitud de la perra. Me mordió mi perra. Eso te pasa por querer sacarle -su perfume-. A ella le gusta su perfume y no tenés por qué venir vos y tratar de sacárselo porque no te guste. Qué instinto ni ocho cuarto! Esta perra es una mugrienta. Cállate boludo, es una mugrienta. Vive acá, báncatela vos con ese olor.  A ver que te pongo, dijo la madre con el algodón y el agua oxigenada en la mano. La zona de la herida pronto se transformó en una efervescencia blanca, como la espuma que traen las mansas olas del río y las depositan en la orilla. No boluda, el perro siempre se va a revolcar en la basura o en la osamenta, siempre. Es instintivo, lo hacen para disimular su propio olor, para auto-enmascararse con un olor ajeno. Dejá de batir fruta Martín. En serio! Es un comportamiento, un resabio mejor dicho, de sus ancestros, lo lobos. Es lógico lo que dice tu hermano Berenice. Lo único que me faltaba ahora era una clase de historia del perro, ustedes dos siempre los mismos. Vieja boluda que se cree todo lo que dice su hijito. Los lobos, continuó Martín, como tienen un olor muy fuerte se disfrazan de otro olor, con la osamenta de un ciervo por ejemplo, entonces así huelen a un ciervo y logra pasar desapercibido en la manada de ciervos y entonces le es más fácil cazar su presa. Es creible lo que dice pero no en este momento. Claro,  como los camaleones; tiene sentido lo que dice tu hermano, Bere. Y si, mirá vos que inteligente, lo que es la naturaleza eh…se camuflan para que su presa no sospeche de su verdadera identidad de lobo, su enemigo digamos. Ufff, mejor me voy a bañar, empieza la hora de la madre que le cree todo a  su niño. Qué vas a hacer? Por? Me voy a bañar mami. Ah, bueno, pero después ponete Pervinox. Si si; uy dios, todo me vas a tener que decir?

Berenice llenó la bañera con agua tibia y agregó sales marinas, "-Relax & Calming- Relaja y humecta con el aroma exquisito de lilas y verbena"  Ah ya llegó Avón. Olfateó la osamenta dura y movió su cola. Agitó el agua con las dos manos para hacer muchas burbujas y se sumergió de a poco, primero las piernas, luego el torso y por último se zambullió por unos segundos.  Con sus dos patas rascó la osamenta como para reactivar el olor y se tiró encima, primero revolcó su cuello, luego el lomo y permaneció con ese movimiento serpenteante durante varios minutos. Puso en su mano izquierda lo último que quedaba del shampoo para cabellos mixtos -Manzana y Aloe Vera- y comenzó a refregar su cabeza. Con el hocico también lograba tocar la osamenta, su boca abierta al  máximo dejaba ver sus colmillos, algunos gastados ya, pero una sonrisa que sólo se logra cuando se le dan huesos de costilla o patita de pollo. Untó la esponja vegetal con el jabón líquido de –Pepino&Lima- y se la refregó por su espalda, sus brazos y sus piernas, incluso la herida. Relax & Calming.

                                                                                                                CECI MOHNI

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-