"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




5 de Mayo, 2012


GIORGIO AGAMBEN

Publicado en Ensayo el 5 de Mayo, 2012, 17:35 por MScalona

IDEA  DEL  AMOR

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Por Giorgio Agamben *

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      Vivir en la intimidad de un ser extraño, y no para aproximarlo, para hacerlo conocido, sino para mantenerlo extraño, lejano. Es más, inaparente –tan inaparente que su nombre lo contenga todo-. E incluso en el sufrimiento, dìa tras dìa no ser màs que el lugar siempre abierto, la luz constante en la que aquel uno, aquella cosa, permanece siempre expuesta y amurallada.

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IDEA DE LA PROSA, Ed. Nacional de Madrid  p. 39

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* naciò en Italia en 1942, estudiò con Heidegger y es el editor
italiano de las obras completas de Walter Benjamin.
Como UMBERTO ECO, y otros filòsofos de su generaciòn,
su obra también aborda temas lingüìsticos, psicoanalìticos y polìticos

M. ZULMA VILLALBA

Publicado en relatos el 5 de Mayo, 2012, 12:46 por MScalona

Rockefeller

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El taxista es un muchacho joven, me saluda amablemente, se lo ve cansado. Le pido que me lleve a la Terminal. En cada semáforo el tránsito es una marea viva.

 

-¿Viaja lejos?

-No, a Casilda-  Estoy segura que va a nombrar a alguien que conoce del pueblo, pero nada dice.

 

A veces nos sorprendemos descubriendo cosas tan simples desde la ventanilla de un taxi detenido; arrobados ante un atardecer de primavera, de pronto recordamos que hace muchos días que no vamos al gimnasio, que las caminatas y las frutas jugosas son maravillas al alcance la mano.  La luz de paso peatonal comienza titilar y una señora apurada cruza la calle con dos hermosos perros labradores. Me llama la atención el brillo del pelo, de los perros, con un andar casi sincronizado con el paso de su dueña. Es una imagen donde todo está en armonía; los collares son tan bellos como la cartera, de un estilo clásico, de líneas definidas, con nombre de baya; tan exquisito que Clara  diría “comme si de rien n·était”*. Pensé en Rockefeller.

 

-¿Usted tiene perros? Yo tengo tres.

-Sí, tengo dos.

-Los míos son unos cuscos, pero mire, cuando me sienten llegar empiezan a ladrar, saben que soy yo; así que mientras me preparo unos mates les doy de comer y juegan… qué fieles son.

-Tantas personas debieran ser como ellos.

-¿Cómo dijo señora?

-Que usted tiene razón, son muy fieles.

-¿Son grandes sus perros?

-Rockefeller sí, es un galgo y el otro es un perro chico.

-¿Un galgo?

-Sí, un galgo, estaba muy herido y flaco. A los vecinos no les agradó nada que se quedara en mi casa. El galgo es un marginal… pero después fue un rey, con su collar de cuero amarillo y su nombre tan importante. Con el tiempo todos se encariñaron, pero él miraba el mundo desde la puerta, nunca más volvió a  correr en  la vereda.

-Rockefeller, qué buen nombre señora, me gustó, mi primo me está por dar un perrito, le voy a poner Rockefeller.

 

- ¿Cuánto es?

-Veintiséis.

-Buenas tardes.

-Que tenga buen viaje, señora, dígame, ¿quién es Rockefeller?

-¿Rockefeller?, un señor que tenía mucho petróleo, mucho dinero y muchos perros.

-Ah, chau señora.

-Gracias, chau.

 

 

 

 

                                                                                        M. Zulma Villalba

 

(*) Tomado del título del álbum  de Carla Bruni  “Comme si de rien n·était” (como si no fuera nada) financiado por la empresa Prüne entre otros.

 

 

 

CLAUDIA MALKOVIC

Publicado en Nuestra Letra. el 5 de Mayo, 2012, 12:41 por MScalona

PROBADOR

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Mariana entra vacilando al local de ropa. Mira de reojo hacia ambos lados y aprieta el puño dentro del bolsillo de la campera. A la derecha una flaca espigada de pelo lacio revuelve una pila de jeans diminutos. En el rincón contrario dos chicas se hablan al oído mientras  miran con complicidad.

La vendedora dirige su mirada hacia los pies de Mariana, subiendo en cámara lenta hasta chocar con su cara.

-Hola gordi ¿Qué estás buscando?

Gordi las pelotas, qué se cree esta minita. Me tienen harta, son todas iguales, pelito planchado, pantalones ajustados y esa vocecita de mierda que te taladra el cerebro. Seguro que se llama Melissa y le dicen Melody a la muy tarada.

-Quería ver la campera de vidriera

-¿Para vos?

Dos palabras, casi irremediables. ¿Por qué? ¿No puedo usar camperas o tengo que andar en musculosa? Se parece a mi viejo, siempre preguntando lo obvio. No había una sola tarde que no me recordara que la leche se toma con dos tostadas, Marianita, no te comas todo el paquete. Marianita viste que linda está la hija de Juana, adelgazó como quince kilos. Marianita en vez de anotarte en dibujo ¿Por qué no vas a hacer algún deporte?

-Sí, en azul, si tenés.

-Mirá que es talle único.

Única es tu cara de vaca mirando un tren. Me hacés acordar a Natalia, la última vez que la ví seguía usando las mismas minifaldas que en quinto año, me dió lástima, aunque ella fingió no verme. El cerebro también era el mismo de quinto.

El probador parece una caja de zapatos, una luz potente en el centro y un solo gancho para colgar la ropa. Mariana entra con resignación, la vendedora la sigue mirando desde el mostrador. Cierra la cortina y el aire se pone pesado.

¿Por qué no harán mas grandes los probadores? Claro, lo único que les importa es facturar, que se cambien rápido y paguen, si se asfixian en el medio no pasa nada. Son todos iguales, el departamento también es de juguete. Un poco más y lo amueblo con las cosas de la Barbie. Mi vieja tiene razón, por ochocientos al mes qué puedo pretender.

Mi dormitorio era enorme, ahora me doy cuenta, a pesar del desorden que ponía loca a mamá, era enorme. Humm, esta campera ¿Entraré?

Desde el mostrador la vendedora escucha ruidos en el probador, parece que se va a caer en cualquier momento. Lo único que falta es que me rompa el probador. Faltan veinte para cerrar ¿Se piensa quedar a vivir? Encima hay que mantener la sonrisa, y  todo por dos mangos. No sé porqué no piensan en la ropa antes de comerse todo.

-Gordi ¿Está todo bien, necesitas algo?

Mariana se mira al espejo, las gotas de sudor caen a ambos lados de los ojos. Tiene la cara colorada y la respiración cortada por la campera que parece su segunda piel. Se mira de frente, de perfil y vuelve a girar.

Todo es una mierda, esta campera, la dieta, todo. No sé que voy a ponerme. Quería algo nuevo para encontrarme con Pablo. Seguro que lo pensó mejor y vuelve arrepentido. A lo mejor me fui de boca, después de todo la rubia podía ser una compañera de trabajo.

Y si mi viejo tiene razón y me quedo sola. La verdad que esta campera me queda para el culo, pero si adelgazo unos kilitos..

-¿Querés que te busque alguna otra mas para tu estilo? Algo mas holgadito, negro por ejemplo...

Mariana sale como un toro del probador, los ojos sudados y la campera en la mano

-No, gracias, me llevo esta, me queda bárbara.

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Claudia Malkovic

CECI MOHNI

Publicado en Cuentos el 5 de Mayo, 2012, 12:14 por MScalona

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Osamenta

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En esas tres últimas cuadras del barrio, los sábados a la tarde, cada vecino corta el césped de su jardín delantero, podamos nuestros arbustos, transplantamos nuestras plantas, limpiamos nuestras fachadas y baldeamos nuestras veredas con perfumina. El olor propio que cada casa adquiere con los años gracias  la ósmosis que los materiales de construcción realizan con los olores de sus habitantes/visitantes/vecinos, queda sepultado bajo los aromas artificiales de Lavanda/Brisa Marina/Pino/Frescura matinal.  Cada fachada huele diferente, diferente a días atrás.

Luego de este aseo algunos vecinos, matrimonios en su mayoría, sacan sus silletas a la vereda y se sientan a tomar mates, otros salen a caminar, otros se sientan a leer el diario, otros directamente no salen y otros nos sentamos en el cantero a descansar un rato.

A las 18:15hs empieza  el desfile, de personas,  las que no son del barrio pasan caminando bordeando el cordón de la calle, ninguna saluda, ¿eso te enseñan en tu capilla? Pasás por esta calle desde que tengo 5 años y nunca saludás; y las que son de acá pasan caminando por las veredas, Adios, hola, que tal. La mayoría son mujeres y de diversas edades. La mayoría usa pollera. Tienen pasitos breves y caminan en grupos de a tres o cinco. Esta también la lleva a su nieta, tan chiquita, que embole. Un coro de  Hola que tal; hola. Siempre las mismas caras, siempre las mismas polleras grises, beige y rosa. Todas van rumbo a la capilla que está al final de la calle, al final del barrio. La misa empieza a las 18:30 y sin embargo la cantidad de personas no cesa, caminan más rápido porque ya son las seis y veinticinco. Ahora el olor artificial de las veredas se eleva y se mezcla con las ráfagas de perfumes salidos de Avón/Violetta Fabiani/Amodil.  ¿Hasta cuándo va a seguir pasando gente? Má hoy es una fecha especial en la capilla? A esta le voy a preguntar que es adventista. No sé, por? Mucha gente por la vereda. Debe ser el clima, está tan lindo afuera, la verdad que no se negrita. Bueno tal parece  que hay desfile para rato, entro y salgo de nuevo en 15.

Berenice entró a su casa y luego de 15 minutos asomó su vista por la ranura de la ventana que da a la vereda para espiar cuánto movimiento había. Por fin loco. El tránsito de personas ya había mermado y Berenice finalmente salió. Ahora sí, pensó mientras se sentaba en el borde del cantero a descansar un rato. Berenice ya había terminado de ayudar a su papá a podar los ficus, de baldear la vereda con Procenex de pino. Donde andará esta perra? Piiitu/Pitu/Pitu/Pituuu gritó seguido del típico silbido que se hace para llamar a los perros; y desde el baldío de la esquina, a dos casas más allá de la casa de Berenice, de repente apareció Pitufina que esquivó con gran destreza el poste de luz, venía corriendo embalada; no es cachorra pero conserva cierta juventud.

Antes de escuchar el silbido de Berenice, Pitufina y otros perros del barrio, se habían estado turnando para revolcar sus cuellos y sus lomos sobre una pequeña osamenta de una rata que estaba hace de una semana en la calle, justo en frente de la casa de las moras, donde ahora viven los Muchiut. Las ratas siempre frecuentaron el pasillo de esa casa y a ellos parece no molestarle que así sea. Cualquier despistado se percata de ese olor particular a ratas mezclado con el  aroma dulce de las moras.

Los días dieron a la osamenta un aspecto parecido a una suela de zapato, pero algo peluda y gris.  Su breve tamaño no era proporcional a la baranda a podrido que largaba sin embargo los muchiut además de sordo, quizás habían perdido el olfato también.

Hola Pitufa hermosa en dónde estabas Pitufina? Eh? Jugando en la canchita Pitufa? Cosita linda. Pitufina se  acostó panza arriba casi arriba de los pies de Berenice y empezó a doblar su cuerpo como lo había hecho sobre la osamenta, revoleaba las patas en todas las direcciones posibles y movía su cola constantemente para un lado y para otro sobre los mosaicos de la vereda.  Mmmm, qué es ese olor? que olor a podrido! Asquerosa! Sos vos! Te revolcaste en la osamenta de nuevo perra del orto! por qué te revolcás en la osamenta si sabés que no tenés que revolcarte! Qué?! Otra vez se revolcó en la osamenta?! preguntó la madre, hay una osamenta acá a la vuelta, una rata o un murciélago parece, hoy a la tarde estaba en el medio de la calle y el perro de Lázaro ya estaba revolcándose. Seguro que fue ahí. Perra asquerosa! Andá adentro! Adentro te digo! Adentro! Gritó Berenice con total furia y entró ella también por detrás. Agarró la correa y la enlazó a la canilla y ató a la perra Pero no la vas a bañar ahora! Estás loca! Dejala! que duerma afuera, que aprenda. No! es un asco esto, la voy bañar con un poco de perfumina de pino aunque sea. Pero dejala! Berenice enchufó la manguera, abrió la canilla y tiró el primer chorro en el lomo de la perra, qué me gruñís mugrienta! No te hagás la loca conmigo. La perra no escondió la cola entre las patas ni tampoco se agachó como de costumbre cuando la bañan y siguió gruñendo y mostrando los dientes. Ni se te ocurra! Y la perra lanzó un tarascón en los gemelos de la pierna derecha de Berenice. Perra de mierda! Te mordió? Te mordió la Pitu? Dejala! Te dije que no la bañes ahora. Uy callate vieja insoportable y traeme algo; me traés agua oxigenada? La perra no se arrepintió de la mordedura, hizo fuerza hacia atrás y logró hacer zafar su cabeza de la correa y se escapó corriendo por el pasillo hacia la vereda.  Dale má traeme el agua oxigenada. Donde te mordió? Lo hacen por instinto boluda, cómo le vas a gritar así, dijo Martín, el hermano, Berenice le mostró la herida que si bien no era profunda, le dolía la actitud de la perra. Me mordió mi perra. Eso te pasa por querer sacarle -su perfume-. A ella le gusta su perfume y no tenés por qué venir vos y tratar de sacárselo porque no te guste. Qué instinto ni ocho cuarto! Esta perra es una mugrienta. Cállate boludo, es una mugrienta. Vive acá, báncatela vos con ese olor.  A ver que te pongo, dijo la madre con el algodón y el agua oxigenada en la mano. La zona de la herida pronto se transformó en una efervescencia blanca, como la espuma que traen las mansas olas del río y las depositan en la orilla. No boluda, el perro siempre se va a revolcar en la basura o en la osamenta, siempre. Es instintivo, lo hacen para disimular su propio olor, para auto-enmascararse con un olor ajeno. Dejá de batir fruta Martín. En serio! Es un comportamiento, un resabio mejor dicho, de sus ancestros, lo lobos. Es lógico lo que dice tu hermano Berenice. Lo único que me faltaba ahora era una clase de historia del perro, ustedes dos siempre los mismos. Vieja boluda que se cree todo lo que dice su hijito. Los lobos, continuó Martín, como tienen un olor muy fuerte se disfrazan de otro olor, con la osamenta de un ciervo por ejemplo, entonces así huelen a un ciervo y logra pasar desapercibido en la manada de ciervos y entonces le es más fácil cazar su presa. Es creible lo que dice pero no en este momento. Claro,  como los camaleones; tiene sentido lo que dice tu hermano, Bere. Y si, mirá vos que inteligente, lo que es la naturaleza eh…se camuflan para que su presa no sospeche de su verdadera identidad de lobo, su enemigo digamos. Ufff, mejor me voy a bañar, empieza la hora de la madre que le cree todo a  su niño. Qué vas a hacer? Por? Me voy a bañar mami. Ah, bueno, pero después ponete Pervinox. Si si; uy dios, todo me vas a tener que decir?

Berenice llenó la bañera con agua tibia y agregó sales marinas, "-Relax & Calming- Relaja y humecta con el aroma exquisito de lilas y verbena"  Ah ya llegó Avón. Olfateó la osamenta dura y movió su cola. Agitó el agua con las dos manos para hacer muchas burbujas y se sumergió de a poco, primero las piernas, luego el torso y por último se zambullió por unos segundos.  Con sus dos patas rascó la osamenta como para reactivar el olor y se tiró encima, primero revolcó su cuello, luego el lomo y permaneció con ese movimiento serpenteante durante varios minutos. Puso en su mano izquierda lo último que quedaba del shampoo para cabellos mixtos -Manzana y Aloe Vera- y comenzó a refregar su cabeza. Con el hocico también lograba tocar la osamenta, su boca abierta al  máximo dejaba ver sus colmillos, algunos gastados ya, pero una sonrisa que sólo se logra cuando se le dan huesos de costilla o patita de pollo. Untó la esponja vegetal con el jabón líquido de –Pepino&Lima- y se la refregó por su espalda, sus brazos y sus piernas, incluso la herida. Relax & Calming.

                                                                                                                CECI MOHNI

MÒNICA MERCEDES GONZÁLEZ

Publicado en relatos el 5 de Mayo, 2012, 12:14 por MScalona

Punción

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Esa tarde él me acompañó, yo quería que lo hiciera pero no me gustaba pedírselo, me lo propuso  con toda claridad: esta vez te puedo acompañar, yo dije que sí y me fue a buscar al trabajo. La otra vez él quería venir, a mi me molesta que se quiera meter en todo, se cree que soy estúpida, que no voy a saber preguntar qué es lo que tengo.

Cuando llegamos al lugar fui a autorizar lo que faltaba y él se quedó sentado, hablando por teléfono como siempre, no se para qué quiere venir si siempre está en otro lado. Todo bien, sí… todo bien, me llamaron de la oficina pero ya está todo arreglado. Ah qué bien dije mientras me sentaba a esperar que me llamaran. Tendrá miedo que no dice nada, siempre habla, me pregunta cosas, se enoja porque hablo mucho por teléfono, pero bueno, me llaman y tengo que contestar. Igual me gusta acompañarla, no sé porque le molesta tanto, siempre tan independiente.

Marta Argañarás dice el médico y nos paramos los dos. No, usted por favor permanezca aquí, lo siento mucho pero no puede ingresar. Cómo que no puedo ingresar. Sí, lo lamentamos, pero debe esperar aquí, quédese tranquilo. Se sentó sin decir nada y yo ingresé a un pasillo y luego a un consultorio donde había una doctora, un escritorio, un ecógrafo y una camilla y una silla de esas con rueditas para el médico. Póngase cómoda me dijo mientras yo miraba para todos lados sin saber donde dejar la cartera, la agenda y todo lo que llevaba en mano.

Me acosté en la camilla y le dije tengo mucho miedo. Quédese tranquila no le vamos a hacer daño. Estoy tranquila, solo que tengo miedo, qué fácil para ellos total la que pone el cuerpo soy yo.

Son las quince y treinta, me quedan dos pacientes y luego me voy al Instituto Gamma, me hubiera gustado comer algo, seguro que esta mujer ya comió con la hora qué es, ¿ya almorzó? No. ¿Porqué no, acaso le dieron esa indicación? Recién salgo de trabajar y no tuve tiempo, seguro que me pregunta estas pelotudeces para que se me vaya el miedo, claro, es tan fácil para ellos.

Vamos a hacer una ecografía para ver por dónde vamos a ingresar, ahora no va a sentir el pinchazo pero le va a arder mucho. Sí arde, pero no es para tanto igual me dan ganas de llorar, igual para qué lo quería acá adentro… No hable ni trague mientras clavo la aguja. Bien, bien, zangoloteamos un poco con la aguja para extraer células de diferentes lados del nódulo y así de esta manera, no pinchamos muchas veces. ¿Zangoloteamos? Sí, jaja en cualquier libro de medicina lo puede encontrar. Mire que interesante, así que zangolotear, con ese, sí, sí con ese, jaja. No sé cuánto sabrá de medicina pero en ortografía un cero.

Y ahora, ahora vamos a esperar que la patóloga verifique si las muestras sirven, sino debemos ingresar nuevamente en la glándula, igual así evitamos que usted tenga que volver otra vez.

Yo seguía acostada mientras él volvía a pasar el mouse o como se llame el aparatito del ecógrafo, una y otra vez haciendo tiempo. Qué lindo día, cuando salí un ratito vi el sol radiante, menos mal, porque acá adentro parece siempre igual, en realidad es siempre igual. Cómo sigue esto después, le pregunté para decir algo, tendré el cuello lastimado o no se notará. Se puso serio, parece que entendió otra cosa. Qué me pregunta, tiene que ir a su médico yo no estoy para hablar pero qué le digo. Bueno, usted consultó con un endocrinólogo; si, con una, es la que me mandó aquí, ah sí, disculpe, no lo leí en la indicación. Yo digo con esto, mientras señalaba mi cuello. Ah, sí… le ponemos un parche, luego a la noche se puede bañar y se lo saca.

La patóloga dice que está todo bien, así que ya se puede retirar, buenísimo, así que está bien la muestra, este… ¿la muestra? En realidad eso lo vamos a saber en unos días. Sí, claro, lo que quise decir es que… si  había suficientes células en la muestra, que no hay que volver a zangolotear, así era, ¿no? Sí. Sí, claro… sangolotear. No será profesora de Literatura usted ¿no? Porque yo digo sangolotear,  algo así como que los melones se van acomodando en el carro…

Mónica Mercedes

LUCAS ALMADA s/ El niño grùa de LEAVITT

Publicado en Ensayo el 5 de Mayo, 2012, 11:48 por MScalona

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Tengo la impresión que al referirse uno a "lo literario" se esté refiriendo a un artefacto hecho con palabras que tiene las características de una obra de arte. Entonces hay dos cuestiones, una, cuándo un artefacto puede ser considerado obra de arte; y la segunda que está vinculada a la particularidad de que la materia prima con que se realizan las obras es la "palabra", el idioma, el lenguaje, esa condición que nos hace seres humanos y que todos, de alguna manera u otra, manejamos. Una materia prima que no tiene existencia en la naturaleza externa a nosotros mismos.

Una obra de arte trasciende lo utilitario y en este sentido el estilo literario se distingue por no tener un objetivo que se reduce a transmitir información, comunicar algo, o al uso cotidiano, y en este sentido es que lo trasciende. Una actividad habitual como es un diálogo entre vecinos no tiene porque ser una obra literaria, pero puede serlo en un guión cinematográfico, una obra de teatro, o en un relato. Escribir un diario íntimo no siempre es literatura. Los límites y las fronteras son difusas, dependen de muchos factores: el pensamiento de una época, contextos sociales, el cánon estético, entre otros. Por eso, es conveniente no invertir demasiada energía en las definiciones o las taxonomías, que finalmente son dinámicas y siempre van por detrás de la producción forzando los encasillamientos. No estoy refiriéndome, con todo, a la Literatura que tiene el funcionamiento de un campo disciplinar y su propio canon. La obra de arte, no necesita razones para su existencia, pero tenemos comprobada su existencia.

El mármol blanco se puede contemplar como roca en su estado natural, se puede utilizar para una mesada de cocina, se puede construir el Taj Mahal de la India, o se puede esculpir el David como hizo Miguel Ángel.

Cuando la materia prima son las palabras suscitan algunas cuestiones particulares, porque los seres humanos son los productores, individual y socialmente, de esa propia materia prima que es una lengua, con la que se cuentan historias, se discuten ideas, se resuelven conflictos, se otea el futuro, se promete amor eterno, se miente, se explica, etc. Sólo algo de todo eso llega a "lo literario" como una composición con una forma que puede ser leída o escuchada como una totalidad identificable con sus variantes de estilo y recursos que salen de la propia lengua.

El estilo literario, no tiene como objetivo alcanzar, a través de procedimientos de distinta índole en la producción, alguna verdad, pero en toda obra literaria, al lector le es revelada alguna verdad con que se identifica. Es una manera de condensar, a través del lenguaje, ideas, tradiciones, sensaciones, sentimientos, con los más variados recurso, que van desde la profundidad inconmensurable de la sencillez (Sólo el amor convierte el milagro en barro, de Silvio Rodriguez) hacia recursos más intrincados que se abren a otras posibilidades (Sobracanes / pregárgolas sangrías / canes pluslagrimales / entre bastardos roces contelúricos de muy ausentes márgenes de Oliverio Girondo)

El texto del "Niño grúa" lo definiría, de ser necesario, como un cuento a juzgar por su extensión y por su estructura. Un subgénero podría ser el de Fábula. Combina dos historias de manera telescópica: la primera, de Jerene una investigadora psicoanalista, y la segunda, contenida en la primera  la de el niño Michel. La primera propone un estilo más "realista", describe la actividad ordinaria de una investigadora, con toques reflexivos, y la segunda, con algunos rasgos "florido" porque la historia de Michel, compone un relato aristotélico con inicio, conflicto y resolución, y además es una gran metáfora de la constitución subjetiva del ser humano, y aunque en pocas líneas, narra de manera clásica las peripecias del niño.

Esa gran metáfora tiene el sentido de cómo el lenguaje va configurando los vínculos primarios en la constitución de la propia identidad.

Todo lenguaje acaba por ser metafórico en el sentido que nunca el lenguaje expresa en su totalidad la realidad que queremos expresar, y sin duda, los sentimientos más profundos y esenciales de la vida, como el amor, la muerte, la amistad, el miedo, son los más opacos e innombrables. Decimos, hablamos, escribimos, a través de rodeos, más cercanos o más lejanos, más cortos o más largos, más simples o más encriptadas. Tenemos vedado nombrar las cosas mismas, la realidad en su verdad, tal como los hebreos, inventaron el tetragrámaton como nombre propio de la divinidad, pero estaba prohibido nombrarlo, porque Dios, que es el absoluto, no se lo puede nombrar.

Y todo texto literario es en cierta medida un "lenguaje perdido", en el sentido del texto del "niño grúa", por expresar, incluso a veces desesperadamente, el palimpsesto de nuestras experiencias fundantes configuradas a través del lenguaje, y que no termina nunca de borrar sus rastros.

Pienso en mi "lenguaje perdido" y creo que no es uno solo, debe haber varios. Además, lo llamaría más que perdido, fundante. Hay momentos en que se va configurado un lenguaje propio, por alguna razón, que no se pierde, más bien queda para siempre y lo que va cambiando es lo que hacemos con él. A veces lo resistimos, otras lo aceptamos, otras lo acomodamos en un rincón. A Michel, el niño grúa, le resultó tan importante y salvador, que lo asimiló como su refugio y razón de vida, no quiso más salir de allí. No quiso darle otra oportunidad a las "torpes criaturas que lo rodeaban". Uno de los lenguajes propios de la configuración de mi identidad es el religioso.

Mi caso podría haber estado en el índice de alguna de las revistas que hojeaba Jerene. Un niño de una familia, cuyos padres fueron militantes religiosos con perfil fundamentalista. Cada cosa de la vida tenía un fundamento religioso, y las actividades de la vida cotidiana formaban parte de una estructura litúrgica. Al levantarse, una lectura bíblica y meditación; el almuerzo y la cena con oraciones previas; al final del día un culto familiar, que incluía canciones, lecturas, reflexiones y oraciones. A tal punto, que la mitología familiar cuenta que, ese niño cuando tenía tres años, y aún a "media lengua" recitó de memoria el Salmo 23 desde el frente a la congregación reunida. El mito fue reforzándose porque después de muchos años ese niño no necesitó leer nunca más el Salmo 23 y puede repetirlo de memoria como si fuera su nombre. Los gestos y muecas de ese lenguaje se expresaban en las elecciones decisivas de la vida, que este niño ya convertido en joven tenía que enfrentar. Y así, fu llegando a la conclusión que los lenguajes perdidos, nunca se pierden del todo, siempre lo encontramos en alguna esquina de la vida. Se fue dando cuenta que no hay que descartarlo, porque eso puede significar, descartar al mismo tiempo y sin darse cuenta, parte del mismo ser, y finalmente resultar en un empobrecimiento. Poco a poco comprendió que cada uno es, de alguna manera, una serie de lenguajes perdidos mezclados y en movimiento y es esa misma la materia prima con la que tiene que arreglárselas y maniobrar para encontrar, de vez en cuando, algunos destellos de felicidad.

Una metáfora importante del texto es la misma historia de Michel. Una segunda, es la ventana que se convierte en espejo. La tercera es una cierta personificación de la grúa.

 "La ventana se convierte en espejo…" La realidad, el mundo que nos circunda, las relaciones que vamos construyendo, desde las más primarias hasta las más casuales e insignificantes, nos ayudan a mirarnos y a conocernos más a nosotros mismos.

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LUCAS ALMADA

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-