"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




1 de Mayo, 2012


ESTANISLAO PORTA

Publicado en relatos el 1 de Mayo, 2012, 23:21 por MScalona

ENCAUZAR EL FUEGO

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Severino sale a estirar las piernas después de comer. Es joven, y la soledad de la pensión lo obliga a cenas cortas  que terminan temprano, y prefiere caminar antes que la digestión se encuentre con el cansancio de la fábrica. A las diez de la noche tiene la reunión con los compañeros de FORA y quiere aprovechar un rato para estar callado. No hace frío pero sabe que para la hora en que finalice la reunión -si es que tiene un final formal- el rocío va a ser traicionero. Camina hasta el mercado con las manos en los bolsillos, la boina en la cabeza y el sobretodo colgado de su antebrazo izquierdo. El día es húmedo, aunque no llovió en varios días, la tierra del camino no se levanta cuando un caballo pasa trotando a su lado. Mira el cielo y canta un tango que escuchó hace poco “…la nostalgia de un cielo llenándose de tinta oscura”. Se toca los dedos entre sí adentro de los bolsillos, siente la aspereza de la tinta seca en sus yemas. Los panfletos que terminó de imprimir hoy, y sobre los cuales se va a discutir en la asamblea están escondidos en el bolsillo interno de su pantalón.

            Mientras camina, reconoce a un hombre adulto de bigotes que fuma un cigarrillo, apoyado contra la fonda de Don Urbano, con quien más tarde coincidirá en la reunión. Mira a los ojos del hombre y agacha la cabeza al pasar, en un gesto casi imperceptible. No hay que levantar sospechas nunca, repasa mentalmente, acá pocos zapatea, pero casi cualquiera sabe cantar. No se preocupa demasiado. Siente que sus convicciones  lo vuelven invisible.

            Camina algunas cuadras más, entra en un local y se sienta en una mesa. Reconoce los grafismos rusos en el pie de un cuadro: “hombre libre”, ese es su pequeño refugio. Esperará a su hermano Nicola allí. Se acomoda en la silla en dirección a la puerta y cuelga su pulgar izquierdo del elástico de los tiradores a la altura del pecho. El olor caliente del queroseno llena el lugar y Severino recuerda cuando hace algunos años su hermano mayor lo subió a un barco con destino al sur. Pide una caña y enciende un cigarrillo que fuma con la mano derecha. Desde la calle se escucha el ruido de una trifulca y una voz de mando. Severino se pone de pie despacio; cauteloso, pero ágil. Mientras camina hacia la puerta se escuchan dos disparos y gritos. Severino observa la gente que corre en un solo sentido, huyendo. Trata de mantener la calma, cuando alcanza la calle, Severino enfila hacia el lado opuesto. ¡Viva la anarquía!, grita un cuerpo tendido en el suelo. Un policía le asesta el último disparo. El hombre en el suelo se queda quieto. Severino aprovecha y camina hacia la escena cuando los curiosos comienzan a acercarse. La gente rodea al hombre. Reconoce la expresión de lucha en el rostro de Nicola, aún debajo de la sangre y la tierra. La mano derecha todavía sostiene algunos panfletos como los que imprimió Severino hoy por la tarde. Se lleva una mano al pecho tratando de frenar el corazón que late desesperado. El policía revisa entre sus ropas y no encuentra más que algunas monedas y más folletines. Severino comienza a respirar muy fuerte y sus ojos pierden el foco. Intenta controlarse y lo logra: nadie nota su angustia.

            Esa noche, en la reunión de FORA las caras son tristes. Severino llora por lo bajo mientras escucha las voces de los compañeros. Quiere escuchar una voz de llamado a las armas, a la venganza. Pero cuando Radowitzky habla lo hace con calma.

            “Camaradas, tengo el desagrado de transmitir las malas nuevas. Hoy, hace apenas algunas horas, tuvimos otra baja, y una de gran valor: el compañero Nicola Di Giovanni. Un ser excepcional, un joven alegre y lleno de energía, siempre empujando esta lucha, tanto en sus acciones como en sus palabras. Cómo no lamentarnos infinitamente de su trágica pérdida. Y de ella deberemos aprender. Porque es cuando la sangre hierve de venganza, que nuestra fuerza merma, y por ello hoy debemos conservar la calma más que nunca. Debemos ajustar las precauciones pero no bajar los brazos. Mucho más que sólo sangre necesitará esta revolución. Que nuestra voz sólo exista cuando haya un camarada, un compañero trabajador a nuestro lado; que nuestros ojos sólo puedan ver si es entre las sombras de las máquinas de la fábrica. Debemos encauzar el fuego. Sólo así podremos llevar la luz al pueblo cautivo por el monstruo. ¡Viva la anarquía y la revolución!”

            Severino levanta la cabeza, siente los estremecimientos en los hombres que se paran y gritan cuando Radowitzky pronuncia las últimas frases. Severino también se levanta. Las lágrimas acompañan el temblor cuando tocan la comisura de sus labios. Entiende las consignas. Se seca los ojos y pide la palabra. Cuando termina de hablar, los compañeros hacen silencio. El hombre que está a su lado le pone la mano en el hombro al joven y asiente con su cabeza.

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ESTANISLAO

MARÍA C. RIVAROLA

Publicado en relatos el 1 de Mayo, 2012, 13:03 por

Lo que duró Enero

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Llegaste cansado del trabajo y me diste una ramita que cortaste del jazmín. Te fuiste directo a la ducha. No había máquina de afeitar y te ofrecí salir a comprarla, pero hacía calor; y te dejaste la barba y te acostaste al lado nuestro. Tenías olor a agua fresca. 

Ella está tan relajada que él disfruta mirarla. Y nos reímos cuando me tiro en la cama haciéndola saltar. El espacio que ocupa es el mismo que la semana pasada y que un mes después. Y voy otra vez al baño para traer aceite y algodón. Y yo busco el talco de azucenas invisible. Aparecen medias viejas.

Él se ve contento, los ojos le brillan y me lee en voz alta todo lo que  quiero saber. Ahora quiero mirar la tele. Ahora tengo ganas de comer. Ella lo nombra, él no termina de acostumbrarse a la idea. La cara de mi jefe se cruza entre nosotros. Abro el correo para mandar ese trabajo y sigo para la cocina. ¿De qué tenés ganas? No sé, algo rico. Se acostó con el pelo mojado y se le formaron rulos que ahora caen sobre los almohadones. Está hermosa.

Por la pechera del delantal de cocina asoman los pelos del pecho. Una gota cae por la frente. Se levanta de la cama y pone música. Lo miro cocinar mientras busco el tema cinco, y es como si me estuviera acariciando.

Hablan de las vacaciones y lo de siempre. Ella quiere ir a Córdoba. Vos preferís la costa, ya sé. Pero tenemos ganas de quedarnos acá. Preparar la casa y esperar. Papas con mayonesa.

Es la mañana de algún sábado cuando de golpe la temperatura desciende. Y ese frío me escarcha una lágrima. Yo te abrazo y no sé qué decir. No puedo hacer nada para frenar la nieve.

Permanecen acostados todo el día, estáticos y en silencio. Hacen fuerza entre los dos para que se quede. Pero no es suficiente. El verano huye para el otro hemisferio y se lleva las golondrinas del bulevar y los jazmines, sabemos que no vuelven hasta el año que viene. Sus ojos no hablan ni los míos contestan.

Unos días más tarde nos vamos de vacaciones, creo que a la costa, o a Córdoba, no recuerdo bien. No me acuerdo tampoco si alquilamos una casa o fuimos en hotel. El invierno congela su memoria.                                                                               

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                                                                        / Ce

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-