"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




EUGENIA ARPESELLA

Publicado en Aguafuerte el 25 de Abril, 2012, 13:05 por MScalona
 
    
  

Todos tus muertos

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                                                 “A los cobardes, y también a los bondadosos
                                                             que prefieren mirar el mal de algunos,
                                                               y no el dolor de todos.”
                                                                                Francisco Urondo

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La noche anterior a la marcha habían peleado por teléfono. Esa tarde Clara emprendió rumbo a la plaza, allá se encontraría con ex compañeros de la facultad, amigos que aún conservaba aunque no pìsara la Siberia en mucho tiempo.  Sentía el cuerpo pesado, los ojos cansados y sucios,  pero lo pudo ver igual de lejos cuando formaba en su columna por Moreno. No quiso cruzar la plaza para saludarlo, el curso de la tarde haría lo suyo para hacer propicio el encuentro.  Se acordó de Sur “A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos”. Hacía exactamente un año atrás habían tenido su primer discusión de esas que desatan angustias, pero eran otras las mezquindades, y las distancias incluso. En aquel entonces Marcos estaba en Mar del Plata, participando con su organización en un congreso de la CTA.  “Acá hay peronistas de verdad” le había escrito en un mensaje. Pero ya no recordaba más, no quería.                                                                     La inmensa columna  que abarcaba cuadras y cuadras  tomó por fin el ritmo que toman las marchas de los 24: pausado, interrumpido, tenso. Clara sentía que el tiempo era imposible. Quería empujarlos a todos, arriarlos, pero decidió adelantarse ella misma. Retomó una marcha paralela sobre la vereda. Aprovechó  que una de las chicas que iba en el grupo tenía una bicicleta y entonces fue inevitable salirse, era necesario.  Se preguntó de quién serán los muertos y siguió buscandoló a él, que tenía la respuesta, porque él había inventado la pregunta el verano pasado. Después de un rato lo encontró. Marcos encabezaba su columna en la primera fila porque estaba encargado de la seguridad de los suyos. Hacía un tiempo que los gestos de su cara se habían endurecido y parecía más robusto que antes, quizás por eso, pensó  Clara.

 Lo buscó con la mirada, se correspondieron, se sonrieron y enseguida Clara cruzó la calle, le dio un beso y se abrió paso nuevamente de las multitudes formadas. “Las fracciones de las fracciones y las facciones porque ustedes, porque nosotros, Nosotros La Izquierda… Nunca voy a poder marchar con él, que se vaya a la mierda”.  Clara siguió su propia columna a un costado -junto a los indecisos, los inorgánicos, los que están de paso-  sintiendo un latido cerebral, una frecuencia mental que  auguraba o concebía lo peor,  o lo real que subyace. La raja invisible que separaba a los imbéciles, de los necios, de los miserables, de los conformistas, de los otrora ingenuos y de los injustos que pretenden el botín de la historia.  Nunca se iba a desintegrar  in situ esa gran marcha multitudinaria. Lo que la une es lo irreconciliable. Vamos todos juntos , pero no nos reconciliamos. Pensó.

-La sentencia del lunes va a ser polémica, va a haber quilombo.

-¿Por qué?

-Por Chomicky, lo van a absolver y se va a armar quilombo. Hay muchos casos como el de él. Con Rivas, por ejemplo,  pasó algo parecido. El tipo entregó gente.

-¿Cómo? si lo hicieron re cagar,¿ de dónde  sacaste eso?.  Murmuró Clara, desencajada.

-Lo dice Bonasso, en Recuerdo de la Muerte… Es sabido que Montoneros tuvo más muertos, pero porque se señalaban entre ellos…

Triste, más triste que antes, Clara se acordó de  la Juventud Maravillosa, en los hijos de esa juventud, en sus compañeros.

La marcha ya había quedado atrás, horas  atrás, 36 años atrás. La noche del sábado doblaba con resignación  la esquina en  Pellegrini y Balcarce. Clara no dijo más, se calló. Perdió la pista, se quebró.

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EugeniArpe.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-