"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




13 de Abril, 2012


SILVINA POTENZA

Publicado en Cuentos el 13 de Abril, 2012, 11:16 por MScalona

EL ASISTENTE

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La primera vez que Damián vio a Rocco fue en los últimos días de diciembre. Lo mandaron a cubrir un servicio en lugar de El Topo que se había tomado unos días. Las recomendaciones habían sido muchas, Rocco era uno de los mejores clientes de la agencia.

Timbre.

-¿Si?

-Señor, vengo de la agencia

-Empujá para tu lado y para adentro. Subí y pasá sin llamar.

Mientras subía hacia el séptimo piso de un lujoso edificio con vista al río, Damián se preguntaba quién sería este tan famoso cliente. Si bien llevaba solo dos meses en la agencia –desde que El Topo le había propuesto el negocio- había conocido ya a varias "señoras de su casa" y esta era la primera vez que cubría el turno con un hombre. El Topo se lo había advertido "hermano, te tiene que gustar el pan y la torta, acá no hay tutia, la ponés y te la ponen, en cualquier agujero, donde ellos quieran" .

-¿Cómo es tu nombre?

-Damián

-Así que El Topo está de vacaciones… me parece que fue un buen cambio chiquito. Tenés todo lo que hay que tener: hermosura y juventud (*) –dijo mientras se acercó y le acarició la mejilla- ¡Juventud, juventud divino tesoro! Vení, acercate más.

-Sí señor

-¡Señor, Señor, basta! ¡El señor está en la iglesia! Ni nombre no lo vas a saber, pero para vos, voy a ser Rocco. Así que de ahora en más me llamás así, ¿ok?

-Sí, como diga

-Y vos…me dijiste Damián… ¿Damián qué?

-Damián Gómez

-¡Qué notable! Damián Gómez… ¡D.G.! ¡Sí, Señor! Así te voy a llamar, D.G… ¡Dorian Gray!

-¿Dorian Gray? Suena bien, ¿no hay una película?

- Sí, hay una, basada en el libro de Oscar Wilde. ¿Leiste a Wilde?

-¿A quién? Wilde…¡Guilde!

-¿Guilde? Mire, para mi, Guilde es el nombre de una calle de la zona oeste vio

-Bueno pibe, basta. Venía a trabajar un poco, que tengo una calentura que no doy más. Vamos dale, chúpamela para empezar a ver qué tal sos.

-Hola vieja ¿todo bien?

-Te dije que eso es mío

-¡No me toqués!

-Hola viejo

-¡La concha de tu madre pendeja del orto!

-¡Ordinario!

-Dejá eso ahí o te rompo el culo a patadas

-A ver si se dejan de joder un poco

-Es esta, que se mete donde no la llaman

-Me quiero tomar una cerveza en paz, hace una calor insoportable

-¡Te dije que me lo des conchuda!

-¡Tomá, ahí lo tenés a tu diariecito, boludo!

-¡Andá a la puta que te parió mal cogida!

-Ma, ¿viste mi celular?

-No, ¿por?

-Me tienen que llamar de la agencia

-¡Damii!

-¡Otra vez vos pendeja! ¡Dame ese teléfono! Y con toda la furia encima le arrancó de las manos el celular a Laura y se fue a su pieza

-¡Y no pongas música, necesito dormir, no doy más…entre el calor y los viejos estoy hasta las bolas!

           

            Rogelio es el barrendero de Bv. Oroño. A las seis de la mañana, puntual como pocos, comienza su rutina. Desde Mendoza hasta Pellegrini, bordeando luego todo el Castagnino. Vive en un Fonavi y tiene dos hijos. Esa calurosa mañana en donde el verde de su uniforme se confundía con el tupido follaje estival, sucedió algo que no era común. Uno de los tantos abogados que pasan por la zona, se detuvo a conversar con él. Lo que más le llamó la atención fue que el propio hombre, de impecable saco y corbata comenzara la charla.

-Buen día

-Buen día, doctor

-Vamos a tener otro día pesadísimo hoy, el tribunal seguro será una caldera

-Sí, me imagino

-Aunque usted acá pasa mucho calor también, las horas del mediodía deben ser bravas

-Y si, pero bueno, vio, es lo que hay

-¿Hace mucho que hace esto usted?

-Y sí, tengo cuarenta y ocho, llevo más de veinte años, mis pibes eran chicos

-Ah, tiene hijos, mire qué bien ¿y qué edad tienen ahora?

-El pibe veinticuatro, es mi orgullo sabe, trabaja con los viejitos, como es, esa carrera que se estudia ahora, vio, lo llaman a cualquier hora y él tiene que ir a cuidarlos

-Debe ser como un asistente geriátrico

-Sí, eso, mire que me cuesta esa palabra, no me sale nunca…

-Bueno mi amigo, que tenga un buen día

-Espere, espere ¿cómo me dijo? La palabra, esa difícil

-Geriátrico, su hijo es un asistente geriátrico

-Ah…muchas gracias doctor, hasta más ver

Asistente geriaco…no, no era así…Que lo parió, me  la volví a olvidar. Mientras refunfuñaba, Rogelio se asombraba por la charla tan animada del doctor, sería por la cercanía de la cuaresma que se mostraba tan amable. A las dos de la tarde, pasó el camión, dejó el carrito en la parada de siempre y se fue a tomar el ciento cuarenta para ir a su casa.

            (Celular) "Que bellos tiempos cuando se bailaba hasta morir saltando al cielo con esa locura de vivir"

-Hola

-¿Dorian? Soy yo, Rocco

-Sí, dígame

- Necesito que vengas hoy ¿podés?

-¿Hoy? ¿a qué hora?

-A las tres, en la calle Córdoba, ¿te acordás?

-Sí, claro, pero…hoy está el desfile, ¿no habrá problemas?

-No, para nada, te espero

-Ahí voy a estar.

"Hoy me llamó otra vez y, la verdad, lo esperaba. Me pasan cosas extrañas con Rocco, muchas veces  pienso en él cuando estoy con Gi. El otro día, por más que ella laburó, no se me paró. Una cagada.  En un rato lo veo, tengo que pensar en algo para darle. La única forma de escapar de una tentación es dejarse arrastrar por ella"(*). Damián cerró su diario, lo puso en la cajita con llave y se fue a duchar. Estaban comenzando los festejos por el día de la bandera y su padre, que era amigo de los excombatientes, seguro iría al desfile. Para las tres de la tarde todavía rondaría por las cercanías del Monumento y si lo viera salir de ese lujoso edificio se asombraría. Le preguntaría, feliz por encontrarlo, cómo le había ido. Él le diría que como siempre, bien, que la viejita había hecho de las suyas y con ese comentario su padre se conformaría. Luego el padre lo invitaría a ver el fin del desfile y a comer por ahí, pero él seguro le díría que no porque estaría muy cansado y se iría a casa a bañar. La cabeza de Damián no paraba de dar vueltas. También podría evitar todo esto si llamara a Rocco y le dijera que a las tres se vieran en otro lado, pero vaya a saber qué pensaría, que a lo mejor quería posponer la cita o capaz que no le gustara la propuesta y quizás se molestaría. ¡Ma si! ¡A cagar! Me voy a encontrar como quedamos y que sea lo que sea.

            A las tres en punto llegó al edificio. Tomó el ascensor, marcó el siete y subió pensativo. (Celular) "Que bellos tiempos cuando se bailaba hasta morir saltando al cielo con esa locura de vivir"

-Hola amor, soy yo

-Hola Gi

-¿Nos vemos hoy?

-Mirá, todavía no sé, estoy llegando a tomar el turno  y no sé a qué hora me desocupo

-Uh…qué pena

-Tengo una sorpresa para vos.

-¿Sorpresa? Contame, dale

-Si te cuento no es sorpresa

-Dale, algo

-A veces parecés una mujer por lo ansioso

-No seas boluda, decime

-Esta noche, tenemos vía libre en casa, zafamos del telo. Mis viejos tienen un casorio y yo…

-Qué bueno, voy a tratar de terminar temprano

-Y tengo algo más

-¿Más?

-Sip, compré un aceitito, para hacerte unos masajes que ni te vas a imaginar

-Bueno, cortemos porque ya estoy alzado, tengo que entrar, después te llamo

-Ok, besiños

Damián detuvo el ascensor. Marcó PB, salió del edificio y se dirigió a la farmacia más cercana. La idea de Gisela le había caído de maravillas.

-Llegás tarde, ¿qué pasó?

-Me llamaron por teléfono y tuve que volver a la calle

-¿Y con quién hablabas si se puede saber?

-Con mi novia

-Ah…Tenés novia. ¿Formal?

-Qué se yo, me gusta, estamos bien, cogemos. Ella dice que está enamorada, que yo soy su razón de vivir.

–Pasá, pasá.

            Damián entró al departamento. Desde la ventana del living se veía el río. Un sofá blanco, piedras y una fuente con agua corriendo le daban al lugar un tinte oriental. De fondo se escuchaban las bandas militares por el desfile

-Dorian, chiquito mío… ¿tenés algo nuevo para mí hoy?

-Ya lo vas a descubrir, vamos al dormitorio

Damián se descalzó y se sacó la chomba. Se dejó puesto el jean aunque con el cinturón desabrochado. Sacó el envase de su mochila y se frotó las manos con aceite,  mientras invitó a Rocco a desnudarse y acostarse boca abajo. Comenzó a masajearlo suavemente, con movimientos constantes y parejos, de norte a sur y de sur a norte le recorría la espalda. Abría y juntaba sus dedos. Durante unos minutos repitió la escena cuasi ceremonial. Luego empezó a bajar lentamente, hasta explorar sus nalgas, en donde, con círculos concéntricos siguió masajeándolo. Cuando llegaba al extremo inferior de los glúteos, se acercaba, salivaba en  medio de ellos y los chupaba. Lo hacía en forma cíclica y ordenada, primero el masaje, luego la saliva, después la succión y la chupada. Rocco volaba de éxtasis y su respiración entrecortada se mezclaba con gemidos de placer. Se dio vuelta en la cama y Dorian, cual la puta más refinada, comenzó a lamerle el pene, lengua y manos se mezclaban en él, al tiempo que él mismo también se pajeaba. Rocco penetró la boca de Dorian, teniéndolo de los pelos y llevando brutalmente la cara contra su abdomen, hasta ahogarlo con el miembro dentro de la boca. Luego fue Rocco quién chupó, chupó y relamió el pene de Dorian hasta dejarlo tan erecto que parecía resquebrarse. El primero en ponerse a cuatro patas fue Rocco, quién pedía más y más a Dorian, que en forma lenta pero fuerte le penetraba el culo. Dorian también se dejó.  Rocco acabó adentro de Dorian mientras éste, casi al unísono eyaculaba en su propia mano. Después de acabar sus lenguas se fundieron en un apasionado beso y extasiados se desparramaron en la cama.  Rocco miraba a Dorian con una mirada tierna y agradecida. Mientras fumaban, le dijo:

-Quiero que trabajes solo para mí

-¿Qué?

-Lo que oís, quiero que seas de mi uso exclusivo. Me gustás mucho pibe, quiero tu frescura, quiero tu juventud, cuándo y dónde yo quiera.

-¿Cómo sería entonces?

-Simple, trabajarías conmigo de alguna forma, ya lo vamos a organizar, siempre hay un puesto de asistente o alguna vacante para llenar…así estarías cerca de mí todo el tiempo y a mi disposición.

-Tendría que ver cómo me organizo con mi novia, mi familia…también debería hablar en la agencia.

-Algo se te va a ocurrir, todo se puede arreglar.

-Claro, pero…

-No me contestes ahora, pensalo, yo te llamo. Ahora, vení, dame un poquito más.

            Cuando Damián estaba con Rocco sentía vivir en un mundo mágico, no solo por el buen sexo que tenían entre ambos, también por la droga que compartían y las fiestas. Ese hombre maduro y serio que hasta podría ser su padre le había abierto la puerta a un mundo distinto. Nunca se había excitado tanto, ni había gozado del sexo como la hacía con él. Ni siquiera con la primera novia, ni siquiera en su primera            vez.

            Llegó a su casa casi a la medianoche. Ni siquiera se acordó de llamar a Gisela. Laura, su hermana estaba levantada aún y vio que Damián estaba raro, con los ojos vidriosos y tambaleándose. Apenas alcanzó a tirarse en el sofá y se durmió. Ella lo miró y pensó que seguro andaba en algo raro y quería averiguarlo. Como Damián dormía profundamente, agarró su celular y le revisó los mensajes. Lo único que halló fueron numerosos mensaje de "R", que se repetían, diciendo cosas como "venís", "te espero"…así hasta que encontró uno que le conformó sus expectativas: "sos lo mejor que me pasó en la vida pendejo querido". ¿Quién sería "R"? ¿Sabría Gisela? Tenía suficiente letra como para apretarlo a que le diga la verdad. Ella ya había notado cambios  en él, ropa de marca, perfumes caros y una histeria cada vez más marcada. Antes de que pudiera dejar el celular en su lugar, llegó un nuevo mensaje de "R": "Dorian, espero que aceptes mi propuesta, contestame por favor, Rocco". ¿Rocco? ¡Un tipo! y ¿Dorian?

-¡Pendeja, la puta que te parió, dejá eso ahí y no te metas con mis cosas!

Intento de suicidio en un Fonavi de zona sur. Una chica de veinte años se arrojó al vacío desde el departamento en donde vivía, un cuarto piso sobre calle Gutiérrez. Paradójicamente, el paro de recolectores de residuos, hizo que salvara su vida, ya que la caída fue amortizada por la montaña de basura apostada en la esquina. La víctima permanece internada en el HECA con estado reservado.

Rogelio conversaba todos los días con el doctor desde antes de las fiestas y ya estaban sobre fines de febrero. Se sentía importante de tener un amigo "de nivel". Ese día, Rogelio, estaba consternado por la noticia. No podía entender por qué, esa chica, a la que conocía desde pequeña, había tomado semenjante decisión.

-Buen día

-Si pueden decirse buenos doctor

-Eh…¿qué le anda pasando mi amigo?

-Es que no puedo entender, vio, en el barrio, anoche, se tiró una piba del cuarto piso

-¡No diga! ¿y cómo está?

-No sé, dicen que está en el HECA, qué se yo, pero vio, andaba medio enredada con mi pibe

-Qué contrariedad

-No sé, no sé qué pensar

-Y vaya uno a saber, a veces "todo crimen es vulgar y toda vulgaridad es un crimen"(*)

-¿Qué?

-No, nada, nada, no se preocupe, es una reflexión nada más. Quédese tranquilo, todo pasa

-Gracias doctor

-Ahí viene un taxi, tengo que ir hasta el centro ahora

Corre hacia Pellegrini y en el trayecto se le caen algunas pertenencias.

-¡Doctor, doctor, se le cayó…! Fue en vano intentar alcanzarlo, subió al taxi y este arrancó velozmente para agarrar el semáforo que ya estaba en amarillo. Rogelio recogió el maletín con las cosas que se habían caído al suelo: papeles, carpetas, una agenda y un libro.

-Dorian…querido ¿estás triste? Es por lo de tu noviecita, ¿no? ¿te da pena? No importa que no hables, escuchame, yo te voy a ayudar, pero primero vamos a darnos un toquecito de merca, así te relajas un poco "hay que curar el alma por medio de los sentidos y a los sentidos por medio del alma"(*) Tenés que entender que la piba era buena, pero medio huequita pobre, mirá que intentar matarse porque la dejaste. Vos no te preocupes que está todo bien, cualquier cosa, me decís que yo sé lo que tengo que hacer. Vení que te voy a hacer olvidar este mal momento. Vamos a darnos una ducha, que el agua purifica todo. De la mano y semidesnudos se fueron hacia el baño.

El timbre del Fonavi sonó incansablemente.

-¡Abrí o te tiro la puerta abajo la concha de tu madre!

-Eh, Topo, pará, ¿qué mierda te pasa?

-¿Dónde está tu hermano?

-¡Qué sé yo! No sé ni me importa, ni bola me da

-Decile que es hombre muerto, con mi hermana no se jode

-Che, pero qué te picó

-¿Vos vivís en un termo tarada? ¿no sabés que mi hermana se quiso matar y es por culpa del pelotudo de tu hermano? No estoy jodiendo nena, el que avisa no traiciona

-¡Tomatela patovica! ¡ Salí de acá!

-¡Andá a la mierda, vos y tu hermano! Y te lo digo enserio putita… primero tu hermano y por las dudas cuidate vos también, no sea cosa que me entusiasme. Te lo juro por el Gauchito Gil que esta me la cobro.

            Cuando Rogelio llegó a su casa esta tarde, acomodó los papeles y carpetas que se le habían caído al doctor y los ordenó como pudo dentro del portafolios. Se las llevaría a la mañana siguiente. El libro le llamó la atención, tenía un cuadro en la tapa,  con la foto de un joven.

-Nena, decime, ¿qué dice acá? Esto se le cayó también al doctor amigo mío

-A ver pa…dice: "El retrato de Dorian Gray", el año pasado hicieron una peli, al Dami le encanta, la vio varias veces.

                                                           Silvina Potenza

                                                                                  

(*) "El retrato de Dorian Gray", Oscar Wilde, 1890.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-