"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




28 de Marzo, 2012


PABLO M. DALMASSO

Publicado en General el 28 de Marzo, 2012, 23:54 por MScalona
 

Nunca Olvido

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Amanda sabe que este día veinticuatro de marzo del año dos mil trescientos setenta y seis, será  distinto a todos los demás días de su vida. Durante la semana percibió el peligro inminente filtrándose bajo su piel. Sin embargo, cree que ya es tarde: no existe siquiera la posibilidad de limitar los daños.

Acaba de escuchar el discurso y de silenciar el proyector de la pared oeste, nunca prestó demasiada atención a las noticias, pero todos los canales tienen la misma imagen y los mismos sonidos imposibles de evitar. Sin saber bien qué hacer, se acerca a la ventana y observa las luces de las pantallas dispuestas sobre las calles; el mensaje en las mismas sigue repitiéndose una y otra vez, como si se hubiese roto el archivo, o como la harta reiteración de las pautas ocultas en las películas infantiles.

Todas las cámaras están activas, girando a trescientos sesenta grados, aunque a esta hora deberían funcionar fijas, para el control mínimo de seguridad. La mayoría de los ciudadanos están paralizados detrás de las puertas, nadie se anima a quebrar la norma. Y muchos están orgullosos de ver llegar  la era del rígido control que tanto reclamaban.

 Amanda ya no tiene  hambre, guarda los cubos nutritivos en la heladera y comienza a preparase un té con sabor a selva negra,  necesita quitar de su lengua el sabor del peligro. Se contiene de llamar a alguno de sus compañeros del instituto, podría ser peligroso. No vale la pena telecoferenciar a su familia, que aunque debe estar preocupada,  no debe entender nada.

El humilde cubículo inmobiliario consta, como la mayoría de los demás alojamientos, de una heladera solar, una cocinera eléctrica, una camera reversible, una almacenera para la ropa y los concentrados nutritivos. Los baños químicos comunitarios están ubicados en la terraza del edificio, junto a las lavaderas y secaderas eólicas.

En la pantalla de teleconferencias, de la pared este del cuarto se reflejan varías llamadas, la mayoría de sus alumnos, seguramente están sintiendo su mismo desconcierto. Pero ella no sabe qué decirles, la situación presente denota el irrefutable hecho de que en algo les ha fallado y le da vergüenza reconocérselo a ellos también.

Amanda recoge sus cabellos celestes en un tenso rodete y observa la pantalla del computador que ocupa por completo la pared sur de la habitación, se sienta en canastillas y suspira abatida.  Sabe que en algún lugar escuchó las palabras con las que el gran general tituló su discurso, pero no logra encontrar el recuerdo informativo. Intenta abrir la página buscadora, pero la red por primera vez, no funciona. Era de suponerse, a partir de ahora todo será restricción y repetición.

Alguien golpea a su puerta, se incorpora y cuando observa la pantalla sobre la abertura, no hay nadie. Abre la portezuela y se encuentra con un objeto extraño a sus pies, mira a ambos lados del pasillo y estando segura de que está sola, toma el artículo de forma cuadrada y cierra la puerta suavemente.  Luego de depositarse en el centro del cuarto, inspira profundamente y retira la funda que cubre al objeto. Intenta tomarlo por el borde superior pero el cuadrado se abre como una flor, dejando al descubierto cientos de hojas unidas desde el borde izquierdo. Sin lograr salir del asombro recorre el papel y se detiene en lo que parece un capítulo. Allí están las palabras, subrayadas y en negrita, las mismas palabras escritas sobre el zócalo del discurso del Gran General. Comienza a leer vorazmente la información, algunas partes del texto están ilegibles por  manchas verduzcas:

Proceso de Reorganización Nacional es el nombre con el que se autodenominó la dictadura cívico-militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983 a partir de un golpe de estado que derrocó al gobierno constitucional de (…)  instaló en su lugar una junta militar encabezada por los comandantes de las tres Fuerzas Armadas. Esta etapa, a la que suele referirse simplemente como "el Proceso", es considerada la dictadura más sangrienta de la historia argentina. Se caracterizó por el terrorismo de estado, la constante violación de los derechos humanos, la desaparición y muerte de miles de personas, el robo sistemático de recién nacidos y otros crímenes de lesa humanidad. Un largo derrotero judicial y político ha permitido condenar a parte de los responsables en juicios que (…)

La violencia política, que se venía incrementando significativamente desde fines de los años sesenta, fue la principal justificación utilizada por los golpistas para derrocar al gobierno constitucional, aunque la mayoría de los analistas coinciden en que dicha justificación encubría la voluntad de imponer en el país un régimen económico neoliberal, a tono con los requerimientos y exigencias que planteaban en esos momentos el Fondo Monetario Internacional y los Estados Unidos a los países latinoamericanos.

La Junta Militar llevó a cabo una acción represiva en la línea del terrorismo de Estado conocida mundialmente como la Guerra Sucia, coordinada con otras dictaduras instaladas en los países sudamericanos mediante el Plan Cóndor, que contó con el apoyo de los principales medios de comunicación privados e influyentes grupos de poder civil, la protección inicial del gobierno de los Estados Unidos y la pasividad de la comunidad internacional (…)

El gobierno secuestró, torturó y ejecutó clandestinamente a miles de personas, que luego serían denominados «los desaparecidos», (…)  fueron ejecutados y enterrados en fosas comunes o arrojados al mar desde aviones militares (…)*

Amanda cierra asustada el objeto, no puede leer más, lo arroja compulsivamente hacia un rincón de su cuarto; no debe ser cierto, piensa. En ninguno de los textos del centro de datos de "La Educación Nacional Domiciliaria" figuran esos sucesos. Tampoco aparecen en los "Archivos Históricos Reciclados de la Guía de estudio Universitaria". Medita también acerca de lo absurdo del comportamiento humano, que arrebata vidas por cuestiones económicas de poder y también sobre la falta de creatividad de aquellos que creen que matando a personas, podrán acallar las ideas. Matan arbitrariamente por carecer de verdaderas armas, piensa. Pero por sobre todo se asombra de su ignorancia, que ha resultado ser el instrumento más beneficioso de ellos, que ni siquiera necesitan renombrar la masacre que vendrá y que, irónicamente, pocos tal vez vieron venir.

Lo que está proyectado fijamente en el papel es tan similar a lo que está aconteciendo: varias son las diferencias. Las tensiones actuales son debidas a los recursos hídricos y el golpe proviene desde otros sectores, pero entre las similitudes, está la Iglesia, siempre presente, y los grandes monopolios tecno-informativos.

Amanda se siente una estúpida, pero sabe que ya es tarde, no hay tiempo para pensar en las culpas sociales, tendría que haber escuchado a sus amigos. Nunca quiso participar de las agrupaciones emergentes, la política siempre le había parecido un arte oscuro, pero ingenuamente ha obviado la triste realidad de que alguien tome provecho de su pasividad y alienación.

Con la intención de hacer algo práctico se acerca a la jaula de los pájaros y  observa los dos canarios que la miran fijamente. Abre la puertecilla:  Hugin y Munin se acercan cabizbajos hacia la abertura, Amanda abre la ventana y la brisa que ingresa al cuarto los alienta a marcharse, sin cantar, iluminados por la luz de la luna, que cuelga sobre el horizonte.

Apaga las pantallas, todas las luces, y se acomoda en la penumbra,  huérfana de esperanzas.  Observa por la ventana abierta que miles de hojas descienden por los aires, pero los árboles todavía continúan vestidos, el otoño del país ha comenzado, aunque a la primavera de la naturaleza le quedan varias semanas. La historia que no tiene permitido retroceder, se repite.

A lo lejos, a varias cuadras del departamento de Amanda, una mujer siente la  corriente eléctrica emanar de la picana, descargando la dolorosa energía sobre sus ya maltrechos dientes. Caen de su boca un hilo de sangre tibia, saliva espesa  y un nombre, que emerge como un alarido y retumba en el salón.

En ese mismo instante la piel de Amanda se hiela y sus ojos comienzan a esfumarse, el cabello se desprende de su cabeza hasta desintegrarse por los aires, sus brazos se desarticulan y desprenden, fundiéndose en las baldosas azules de la pieza. Las prendas de vestir caen al perder el sostén y el cuarto queda entonces humanamente vacío, Amanda, como muchos otros, ha desaparecido.

*http://es.wikipedia.org/wiki/Proceso_de_Reorganizaci%C3%B3n_Nacional

Pablo Miguel Dalmasso

DIANA MOLINILLO

Publicado en relatos el 28 de Marzo, 2012, 23:54 por MScalona

Vacío y libre

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Conté nuevamente y me dio 13 la puta que los parió, no es que yo sea un pelotudo supersticioso, pero en realidad, me tranquilicé cuando llegó el líder aparentemente descansado y con su camisa a cuadritos, que parece siempre la misma te tranquiliza no es que yo tenga miedo, pero me levanté a las cinco y hace poco que salí de la obra y me vine aquí sin poderme bañar, con el calor que hace, creo que 42 grados a la sombra y la sala en la que estamos todos amontonados no es el lugar ideal para un día como hoy el doctor es el nombre que le dicen habla sobre el Operativo qué mierda quiere decir operativo? yo estoy contento porque esta vez me van a dar un arma y voy a poder ajustar cuentas y ahora, además del calor, siento la pierna de la Mercedes, esa que es hija de un juez, creo y que el otro día después de hablar y hablar, Negro, me decía, esto y aquello y después, cuando todos se fueron, me dijo me querés coger? y ahí nomás se desvistió y le dimos fuerte qué puta la mina! ni las de la villa le hacen sombra. Y ahora, dale, me refriega la pierna y me mira y yo sé lo que está pensando, porque pienso lo mismo, pero me importa más el arma, esa que me van a dar hoy y ya me parece ver la cara del milico de mierda ese que le pegó el tiro al curita que venía a la villa todos los días y lo ayudó al Miguel cuando le pasó aquello con el pegamento, y que el día que el viejo le pegó una patada en la panza a la vieja borracho como siempre y la vieja que estaba preñada empezó a sangrar y sangrar y parecía que nunca paraba y el curita vino con el doctorcito ese y la levantaron y la llevaron con la carrindanga que tiene y que parece que se le va a deshacer en cualquier momento y la llevaron al hospital y después, mucho después, cuando la pude ver, a la vieja se le empezaron a caer unos lagrimones grandes y estaban calientes y yo creí que era por el pendejo que se le había muerto, y le dije, mama, somos muchos y ella me dijo, no, Negro, me vaciaron toda y lloro porque soy libre, por fin, libre, y me dí cuenta de lo que decía porque el viejo, que había venido un ratito, ya sabía y decía que ya no tenía mujer, que ahora se iba a tener que ir a buscar a la puta de enfrente porque la vieja era machorra. Y en la sala, el calor era cada vez más fuerte y yo oía revolución, justicia social y otras cosas que nunca entiendo para que las dicen los pelotudos esos, compañeros de la Mercedes, que vienen de la Facu y que hablan y hablan y yo me duermo con el calor que hace, pero casi siento las lágrimas de la vieja y cuando me despierto con el ruido y los gritos y veo de refilón una bota y un Fal, , siento que me corre por la cara algo caliente y lo saboreo y tiene un gusto casi salado, como las lágrimas de la vieja y me siento flotar, como ella, vacío y libre.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-