"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




29 de Febrero, 2012


VERO LAURINO en La Capital

Publicado en General el 29 de Febrero, 2012, 17:49 por MScalona

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Intervención quirúrgica

La mujer y el culto desmedido a la imagen.

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"Cauterizar, drenar, intervenir quirúrgicamente". Eso le bastó para asustarse. Su cuerpo rechazaba elementos extraños. A los siete meses de habérselo colocado, su cuerpo se percataba y lo rechazaba. "Hasta dos años, se toma la defensa para armar un anticuerpo" dijo el doctor Jiménez. La defensa tenía forma de quiste y un color sospechoso.

Glaucoma era su nombre oficial, científico. El doctor Jiménez la derivó a un cirujano, excedía la tarea de un simple clínico, eso la asustó aún más. Primero el doctor Jiménez hizo una consulta telefónica con el doctor Iraola y la derivó para el día siguiente, le llenó un recetario con el nombre de un medicamento y la despachó para su casa.

Un turno es un eufemismo, la citaron a las 8.30 y la atendieron a las 10.30. Esa noche durmió mal: se sobresaltaba, sentía dolor, tuvo pesadillas y picazón.

—No puedo ir a trabajar. Tengo turno con el cirujano.

—Bueno, te anoto un artículo 62: visita médica.

Por suerte la había atendido por teléfono Sarita, la secretaria amable, y no tuvo que responder ningún interrogatorio, todo prometía salir bien.

Este año le habían entregado a todo el personal el uniforme de la empresa, con el logotipo bordado en el bolsillo delantero de la camisa. Corrían aires de eficiencia y uniformidad; "abajo la diversidad" era el lema tácito, todo prometía salir mal. Hasta ahora, su rebeldía le había costado bien cara: tenía pendiente su visita al cirujano.

El uniforme la envejecía entre diez y quince años, toda una vida esforzándose para ser joven y de un día para el otro tenía diez años más. El color de la camisa no combinaba con su cara. La chaqueta y la pollera eran aún peores, la falda era corta, muy corta, y le daba un aire de vieja seducción. Buscando diferenciarse y en un ataque de inusitada y estúpida rebeldía, había recurrido a uno de esos salones de tatuajes y piercing. Un lugar siniestro, por cierto, y practicando la tortura legal se había colocado una serie de aritos diseminados por todo el cuerpo, todos de una vez. Buscando la satisfacción se perforó.

Cumplía con todos los rituales que le implicaba vivir: el acto mecánico de levantarse, peinarse, maquillarse, desayunar, esperar el transporte, marcar la tarjeta de ingreso a las 7. Así sucesivamente hasta la hora de dormir; cumplía su rutina sin chistar, pero ocurrió lo del uniforme y su conciencia despertó. Ya no le permitirían ni vestirse como ella quería, ya no tendría ni ese miserable derecho.

Fue así, ese día, sin mediar el pensamiento, se expuso al dolor físico, aunque más no fuese para saber que aún sentía dolor, que sí estaba viva. El muchacho que la perforó le había vendido un desinfectante, anticoagulante, cicatrizante, aunque se notaba que él amaba los estimulantes. El líquido en cuestión tenía un color anaranjado que sobre la piel dejaba un color aterrador. Parecía el simil de una mujer golpeada.

La nota tenía el carácter de declaración jurada. No era la primera humillación que le obsequiaba la empresa, pero decidió que sería la última que firmaría. En la misma le comunicaban la obligatoriedad del uso del uniforme, hablaba de la impecable presencia que debía tener el personal, el trato cordial que se le debía al público, etc.

En el viejo y destartalado Diccionario inglés-castellano, ese diccionario que no había sido tocado por años y que al abrirlo desprendió un fuerte olor a humedad, buscó la palabra piercing: Penetrante, agudo, cortante. Fue clarísimo el concepto, eso necesitaba, sólo que en lugar de tomar un cuchillo penetrante agudo y cortante y clavarlo en el corazón de Amalia, la jefa de personal, la dueña de la nota, la cara visible de la empresa, se autoflagelaría y para ello nada mejor que el muchacho que gustaba de los estimulantes, él por una suma importante de dinero era capaz de perforarla entera, de clavarle ganchos del tamaño de los que usan los carniceros y todo, según él, con máximo profesionalismo.

Luego, se sentó frente a la máquina, colocó la palabra en el buscador: Piercing. Aparecieron 8.530.000 sitios, casi todos con elocuentes fotos donde mostraban el proceso por el cual se perfora la piel, el instrumental utilizado para este fin, los modelos de los aros y ganchos. También figuraban Asociaciones de piercers que se reúnen en festivales, ferias y hasta eventos de carácter internacional donde se muestran los adelantos en el arte de torturar, los detractores y antipiercing y hasta las víctimas de las infecciones.

Todas las miradas colapsaron cuando entró por primera vez con su uniforme nuevo y formal y su cara a estrenar: aritos en las cejas, en la nariz, en el labio, en la lengua. Además tenía aritos en zonas no tan visibles y aún conservaba el color anaranjado del desinfectante. Una obra de arte, sentenció el dueño del local del piercing, el chico de los estimulantes, al terminar su trabajo de perforador o dermografista como le gustaba autotitularse. Pero en la oficina y todos a la vez preguntaron: ¿qué te pasó? ¿Te sentís bien? Ellos no la vieron como una obra de arte. Amalia fue la menos sorprendida e interpretó perfectamente el mensaje, fue por ello que le entregó la nota comprometedora y comprometiéndola.

Llegó finalmente su turno para el doctor Iraola y al nombrarla y entrar comprobó que allí estaba el chico de los estimulantes, el dermografista, el perforador, con guardapolvo blanco impecable, disfrazado de cirujano, disfrazado de doctor Iraola. Al estrecharle la mano ella comprendió que efectivamente ese era el doctor Iraola y que él como acto de inusitada y estúpida rebeldía por las tardes atendía en ese siniestro local a gente que como ella buscaba diferenciarse.

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Sobre la autora

Verónica Laurino (Rosario, 1967) publicó 25 malestares y algunos placeres (poemas, 2006), Ruta 11 (poemas, 2007) y Vergüenza (con Tomás Boasso, novela juvenil, 2011), entre otros. Trabaja como bibliotecaria.

TALLER INICIAL 2012

Publicado en General el 29 de Febrero, 2012, 1:03 por MScalona

LUNES  y  JUEVES

a partir del 5 de marzo.-

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1.-   PATRICA FERREYRA                                                

2.-   CLAUDIA PICCININI            

3.-   GABRIEL CACIORGNA                                    

4.-   GRACIELA C. GÁNDARA                                     

5.-   LILIANA KRIEGER    

6.-    PAULA MAFFEI                                            

7.-    SEBASTIÁN BASSANO                             

8.-    LAURA BORLETTO                                    

9.-     Ma- ZULMA VILLALBA                              

10.-   MA. IRIS PAULINI          

11.-   MARISA COSTA                                         

12.-   NICOLÁS MARCUCCI                               

13.-   EUGENIA ARPESELLA          

14.-   ALEJANDRA RODENAS       

15.-   MARTÍN  MOMO                     

16.-   LAURA  ROSSI  

17.-   CARLA CATERINA                                

18.-   ESTANISLAO  PORTA         

19.-   PABLO MIGUEL DALMASSO              

20.-   HANSEL GERMÁN MONZÓN                          

21.-   MARTA  MIRANDE                                         

22.-   DAMIÁN SÁNCHEZ                                          

23.-   ANA CARINA DE LOS RÍOS                             

24.-   SANDRA  GIORDANA               

25.-   STEFANÍA SAHAKIAN

25.-   STEFANÍA SAHAKIAN

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-