"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




22 de Febrero, 2012


TALLER de POESÍA de TOMÁS BOASSO

Publicado en Sugerencias. el 22 de Febrero, 2012, 15:39 por MScalona

MATÍAS N. SETTIMO

Publicado en relatos el 22 de Febrero, 2012, 10:09 por MScalona

Danas svaki pokret boli

[Hoy todo movimiento duele]

ANTUN BRANKO ŠIMIĆ

PREOBRAŽENJA / LAS METAMORFOSIS (1920)

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Usé las palabras del pasado para llamarte, ese debe haber sido mi error, el golpe letal. Qué necesidad tenía de decir: nosotros, juntos, hicimos, fuimos, éramos.

Conjugar bien no alcanzó.

Todo lo que decía era inoportuno. Vivís en un décimo piso; sí, tengo una vista panorámica de mi fracaso. Por suerte hoy refrescó; son estos días de verano, que ya no pueden ser más verano, y que queriendo ser invierno, son sólo una primavera débil. Sos difícil, siempre fuiste difícil, me había olvidado de tu carácter; no, soy ambiguo, en mi ambigüedad soy feliz, sino mirame acá, hablando con vos, y odiándote, tanto o más de lo que te odié en todos estos años. ¿Me odiaste? No exagerés; con locura, boludo, ¿o vos qué te pensás que hice en este tiempo? Sos ambiguo, tenés razón; no, nada que ver, entendeme, es mi afición endilgarme defectos, y lo hago nada más que para contártelos a vos.

Te miré fijo, congelé la expresión de mi cara. Y seguiste, yo sabía que eso te alentaba.

Claro, es más o menos así, me invento un defecto, y vengo corriendo a contártelo. Tenés que venir más seguido a visitarme, hace mil años que no te cuento ninguno. No sabés la cantidad de defectos que tengo, la lista que hice. ¿O vos por qué creías que te llamaba? ¿Para saber de vos?, no nene, ¿por eso no me atendías?, nada que ver, era para pasarte el parte de los defectos nuevos.

Me reí, y vos te reíste atrás, siempre fue así, al escuchar mi carcajada te contagiabas, y en ese momento nos fuimos al pasado, los dos, sin querer, es decir queriendo: ¿No nos habíamos encontrado para eso?

Te veo distinto; sí, estoy viejo. Mi risa otra vez, tenías razón.

Pero cuando te conocí vos ya eras viejo, te dije.

Y ahí sacaste tu risa de excepción, que no escuchaba hacía tanto, te reís fuerte y la mirada se te ilumina. Que hijo de puta, tenés razón, pero soy así, los años me quedan bien, ¿o no? La respuesta era sí, pero como la sabías no te iba a contestar. ¿O no? decilo, admitilo, los años me quedan bien.

Mi risa, la tuya, y en un gesto involuntario te agarré el antebrazo.

Qué me tocás, te aprovechás de que soy un hombre grande. Abusivo.

Fue imperceptible, pero intuí que la distancia, el tiempo que había pasado entre nosotros estaba moviendo sus manos. No llegaba a percibir si nos acercaban o nos alejaban, pero eran dos tentáculos que se movían con fuerza, y que lo decidían todo. El efecto era hechizante; la atracción, magnética.

Contame todo, con detalles, ¿qué hiciste en todos estos años en los que no nos vimos?; además de odiarte, ¿decís vos? Sí, sí, además de odiarme, alguna otra cosa habrás hecho. Sonreíste, tus labios tomaron la morfología que sólo te da la vileza. Dejame pensar, te odié mucho, bastante, casi a diario, y también, hice muchas otras cosas. Como cuales, eso quiero saber. Sí, ya sé, hice un montón de cosas, cosas privadas, mías, que si hubieras estado conmigo no te las tendría que contar.

Ahora el que te odia soy yo. ¿Por qué no me respondés bien?

Te reíste, y no pude plegarme a tu risa, una parte mía estaba yendo atrás, al departamento de la calle Dorrego -cuando no teníamos muebles, ni los necesitábamos-, al colchón en el piso, a las cuatro tazas de vidrio que le sacaste a tu vieja y que usábamos para todo porque no teníamos vasos; al día en que te conocí; a la pelea con mis viejos, a la comida quemada, al whisky, a la ópera, al libro de Vallejo que me regalaste, a la vez que se inundó todo por mi culpa, a vos en bóxers secando el departamento, y quejándote. Y quería decirte: te acordás de…, y compartir todo eso con vos. Pero no podía, no sé por qué, pero no pude.

Ey, ¿adónde te fuiste?

No te quise contestar, y lo hiciste otra vez, como si me leyeras el pensamiento, contestaste. Sí, yo me acuerdo de todo. Vos no, vos te acordás de cosas aisladas, pero yo me acuerdo bien de todo.

Te quise abrazar, pero no me hizo falta, algo que nos trascendía nos estaba conteniendo. Ensayo respuestas ahora: pudo haber sido la complicidad, el conocernos, el amor que nos tuvimos. U otra cosa.

Vino a mi memoria como un aguijón que me produjo dolor, el recuerdo de la última vez que nos vimos, vos gritándome desde el sillón, yo había ido a buscar mi ropa, y ahora qué vas a hacer, vas a olvidarme, me vas a borrar como hacés con todo, como si no hubiera existido. En dos días voy a ser nadie para vos, eso hacés siempre, te alejás de las cosas olvidándolas, y no te das cuenta de que así como las olvidás, también te extinguís vos.

Hablamos, la noche tomó una textura espesa.

Me escapé no sé con qué excusa sobre el día siguiente, y vos inventaste otra. Compartimos el peso de mentirnos para no lastimarnos, lo que hicimos siempre en definitiva, sólo que esa vez nos salió bien.

Cuando me paré, antes de que abrieras la puerta, me sinceré, te dije que había ido para ver quién eras. Sonreíste.

Perdón por la desilusión, entonces.

Qué manía tenés, qué hijo de puta, siempre me ponés en un lugar incómodo.

Es parte de mi encanto.

Mi risa, la tuya, el hoy que se hizo pasado.

En el ascensor te dije la verdad, cuando te abracé. Tenés razón, los años te quedan bien. No te rías, envejecés con gracia, boludo, en serio.

Tu risa, la mía.

El abrazo, comprobar tu cuerpo fuerte, recordarme en él, y vos en medio de ese abrazo que no fue sexo, ni un reintento, ni un gesto de amistad, ni un beso, ni una promesa, que no era pasado ni futuro, que no era más que una abrazo en el que vos, contundente y cruel, con la voz de acero, me dijiste: qué voy a envejecer con gracia, no sabés el miedo que le tengo al olvido.

Paraste el ascensor. No nos soltamos, quisimos que el tiempo dejara de correr, ser otros, ser nuevos, vernos por primera vez pero amarnos como siempre. Lo mismo que quiere todo el mundo: lo imposible, a riesgo de qué íbamos a ser originales.

PATRICK KAVANAGH

Publicado en General el 22 de Febrero, 2012, 10:01 por MScalona

PATRICK KAVANAGH
(Inniskeen, 1904-Dublín, 1967)

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Una barcaza llega llena de mitos.

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Conmemórame donde haya agua,
agua de canal, a ser posible,
tan calma y verde en el hondo verano.
Hermano, conmemórame así, bello,
junto a una esclusa donde ruge un Niágara
de cascadas para el tremendo silencio
de quien se sienta a mediados de julio. No
hablará en prosa
quien encuentre el camino a estas islas-
Parnaso.
Un cisne inclina la cabeza con sus muchas
disculpas,
la fantástica luz cruza ojos de puentes…
y, mirad, una barcaza llega llena de mitos
de Athy y de otras villas remotas.
Conmemórame sin tumbas de héroes bravos,
basta un banco en el canal para el paseante.

de Versos escritos en un barco del gran canal, Dublín
***
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Epopeya
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He vivido en sitios importantes, en tiempos
en que grandes cuestiones se dirimían, de quién era
aquel octavo de acre pedregoso, una tierra de nadie
rodeada por reclamos defendidos con horquetas.
“Maldita sea tu alma” —escuché gritar a los Duffy—
y vi al viejo McCabe, desnudo hasta la cintura
pisar el terreno desafiando el acero:
“La marca son estas piedras rojizas”.
Ese era el año del asunto de Munich. ¿Cuál era más
trascendente?
Me inclinaba a perder la fe en Ballyrush y Gortin
cuando llegó el espectro de Homero, susurrando a mi conciencia.
“Hice la Ilíada de una riña local
como esa”, me dijo. Los dioses crean su propia importancia.-


Traducción a cargo de Jorge Fondebrider y Gerardo Gambolini (Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1999)
***
Tuve un futuro


Traducción a cargo de Jorge Fondebrider y Gerardo Gambolini (Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1999)
***
Tuve un futuro

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Tuve un futuro,
un futuro.

Dioses de la imaginación, revivid
la personalidad de aquellas calles,
no unas calles cualesquiera,
sino las calles de mil novecientos cuarenta.

Dadme los ojos miopes con los que miraba,
la mente con memoria de animal,
la niebla que iba atravesando hasta el espejismo
que era mi futuro.

Las mujeres que debía encontrar
no estaban a la vista.

Y después el dolor del alma ciega
que sin saberlo está en su propio reino.

Dadme algún detalle
de cómo sentía el dinero,
sin la ansiedad posterior,
había futuro.

Mostradme la cama plegable donde dormía
en un cuarto de Drumcondra Road.
Que  John Betjeman pase a buscarme en coche.

Es verano y el redoble oscuro
de la locura en Europa agita las alas
de las mariposas sobre el canal.

Tuve un futuro.
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(De La hambruna y otros poemas.
Traducción de Fruela Fernández. Valencia,
Pre-Textos, Col. La Cruz del Sur, 1134, 2011).
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La hambruna
(Fragmento)

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Pero el campesino en sus pequeños campos se encuentra atado
A la matriz de su madre por un cordón umbilical endurecido por el viento
Como una cabra atada al tronco de un árbol-
Se mueve en círculos preguntándose por qué tiene que ser así.
Sin estrépito,
Sin drama,
Así es cómo ocurrió su vida.
No existe el ruido desenfrenado de caballos galopando en el cielo,
Sino los insípidos, desaboridos ingredientes de la verdadera tragedia -
Un caballo enfermo que busca lentamente un sitio limpio en el campo para morirse.

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Traducido por Patrick H. Sheerin, editado por la Universidad de Valladolid.
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Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-