"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




7 de Noviembre, 2011


GONZALO RUZAFA

Publicado en Poemitas. el 7 de Noviembre, 2011, 9:55 por MScalona

Sobrevivir al tedio

al absurdo

al hito
rutinario hecho que remonta
Hoy te pido 
los cien perdones que da el karma
el olvido y la tristeza pura de los vacíos de espiritu
No me pidas la esperanza, 
yo la pierdo,
la he perdido
como a todo
vamos de la mano
entonces
este camino de nada
se abre como se abren los ojos del que despierta
mientras ve
pasar el día
su quimera
sobrevive al tedio
y resucita un poco
dibuja en sus manos,
los colores, las trazas.
hay 
sobrevivientes
ingrávidos
ingratos
indelebles
razones
para seguir
aún
(es cierto)
no lo he hecho
mi vecino, yo
(es asi de triste)
tenemos
algo así
como un juego:
el dice
“no me aguanto
ya, esta vida”
yo cierro los ojos
me remonto 
es un descuido,
a otro tiempo
a otro espacio
digo que le creo
el nunca responde
nuestros días
transcurren
calmos
no sabemos ser
si no lo somos así.
-
-
                                               GONZA

INFRECUENCIA: Marcelo Scalona

Publicado en relatos el 7 de Noviembre, 2011, 9:49 por MScalona

“La infrecuencia con que ocurre lo esperado…”

                                             W.C.Williams

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-

Casi nunca sucede lo que esperamos. Si algo nos
define intrínsecamente es esta especie de niño con grandes expectativas. Todos
somos de alguna manera, aquél compañerito que lucía para genio en la primaria y
quedó trunco en el primer año de Medicina. Y luego quedó tomando medicinas para
el resto de su vida, lo cual incluyó, no sólo la carrera, sino todo el
campeonato.
¿Quién no cree, acaso, que no tiene oculto en sí mismo… aún
ahora, a los cuarenta años, el talento de un pequeño Amadeus de siete? ¿Alguno
de ustedes se ha resignado, ya, a no escribir otra versión de “El Aleph”? Pues
yo no, claro. Y es obvio que jamás podré hacerlo… Pero ¿saben cómo pienso? Que
no voy a escribir esa nueva versión de Borges, sólo porque no me da la gana o me
falta el tiempo… talento, es lo que me sobra, es que a veces no me pongo en
vena y además, ¡queremos tanto al viejo… !
A menudo somos un personajito de
Flaubert perdido en un tiempo irrecobrable de Proust. ¿No te pasa los domingos a
las siete de la tarde… ? Renata dice que eso es ser esplinático y que ella es.
Que viene de esplín, melancolía, y no tiene nada que ver con un estornudo a
causa del hollín. ¿Pero existe ese vocablo… esplinático? No te abuses Renata
de mi tristeza… Melancólico digo yo… es lo mismo. Nooo, dice ella: el esplín
no es una melancolía cambiante del tipo ciclotímico. El esplín es una condición
permanente, tu certeza adquirida de que hagas lo que hagas, el futuro será
siempre humo y decepción. Chejov… dice Renata y agrega: eso no te deja ver los
premios. Y no es que un día estemos tristes. Ni siquiera es que seamos
tristes… somos desencantados. Pero no de alguien, más bien de todo, y claro,
empezando por nosotros.
Pero veamos, no es que seamos aburridos. Tampoco. Al
contrario, somos juguetones, de pensamiento y con las manos. Sin ir más lejos,
somos un grupo de siete u ocho, que a veces vamos al Hotel “Ideal” a jugar al
ajedrez en las piezas, por un turno de doce. Hay de todo, peones, reinas,
torres, alfiles y potrancas. ¿…que no se puede jugar al ajedrez de siete?,
¿quién dice… ? El que pierde, le ayuda a Matilde a lavar el patio. Peor es
limpiar las piezas. Y aceptamos contentos que amanezca, pero no hay caso…
nosotros somos de la especie aquella para los que el día no empieza con el sol,
sino con el café.
- ¿Me explico, Renata… ? Y este es el momento en que la
toco con mi brazo derecho y tanto le disgusta. Soy tan posesivo, que además del
terrible latiguillo, la toco con el brazo en su brazo como si le empujase el
sentido. Psé… justamente a ella, una chica que entiende todo.
Tampoco somos
oscuros, densos o nihilistas. Ni ahí la pose de insultar la vida con metáforas
de mierda. Al contrario… ¿cómo explicarlo? No creemos que vaya a suceder lo
que esperamos, y casi no creemos en nada, pero luchamos por todo. Tenemos una
vitalidad de moribundos en el intervalo lúcido, de rehenes con el síndrome de
Estocolmo. A veces pienso que nos quedó de tanto jugar quién aguantaba más
debajo del agua, de chicos, en la Pelopincho. Una especie de resistentes que le
hubiera gustado a Laertes para su ejército.
Y tampoco es que seamos jodidos.
Ni modo… es más, alentamos un saludo entusiasta, las manos como palomas para
todos aquellos felices que van a pasárselo bomba a Miami… y mejor todavía si
es con un tío que tiene toda la pasta… ¡Qué puede haber mejor que la playa en
invierno, sábanas de seda y champán frappé! Todo pago… muñeca… en dólares,
tarifa en dólares a cuatro pesos. Miami es un lugar del mundo donde los tipos
que te lavan el parabrisas, también son rosarinos… como aquí, ¿entendés? Es
bárbaro, ni siquiera extrañás eso.
- Billetera vence a galán, billetera vence
a galán -dijo Renata. Y tiene esas cosas, a veces repite las frases como en la
propaganda de la margarina: “era para untar, era para untar”. Pero suena raro
esa vulgaridad en una chica acostumbrada a las citas de Wittgenstein. Y entonces
volvió a decirla : – Billetera vence a galán… Jacobo Winograd, dijo,
Winograd.
- No jodas Renata.
- Billetera no sabe de esplines. Billetera no
sabe de domingos por la tarde. Billetera vence melancolía. Billetera vence a
galán…
- Renata… lo que esperamos nosotros, no pasará nunca…
- … y
a propósito, dijo ella, ¿porqué llegaste tan tarde vos…?
- Encontré un
gatito abandonado en las vías del Pasaje Jorgito. ¿Te acordás que hacía meses
que buscaba uno… ?
- La ciudad está infestada de gatos… solamente vos
podías no encontrar uno.
- … mmm… no sé… me habrán gustado los ojos de
éste…
- ¿Se los viste?.
- Después, cuando ya lo tenía en el regazo y
llegamos a la esquina de Virasoro. Ahí lo puse debajo del farol, de la luz de
mercurio, y me parecieron grises… y también me di cuenta que era nena…
-
¿Es gata?
- Sí… Cecilia le voy a poner.
Y aunque no se tragó el cuento,
Renata volvió a su libro: “La Calle de las Camelias”, de Mercé Rodoreda. A
propósito, leyó en voz alta esa parte en que el señor Jaime encuentra la niña en
la calle de las Camelias y la llama Cecilia. Entonces, en esos momentos, yo
pienso en las cosas que nos alcanzan. Que para nosotros casi nunca sucede lo que
esperamos, aunque a veces, incluidos los domingos de tarde, encontramos un
poema, un fragmento al final de un libro y la misma gata abandonada que se
llamará Cecilia.
Y luego no hay mucho más, un abrazo cucharita, una copa de
Beajoulois Rosado; una copa para los dos, porque ya no queda más que un culote.
Un beso de mitad de boca abierta, con los labios pegados, tres minutos, sin
lengua. Y después de que ya ha pasado media hora, con la luz apagada y yo mismo
me he escuchado roncar más de dos veces… a oscuras, quién sabe a qué hora,
ella todavía se da vuelta en la cama… (nunca sabe si estoy despierto o
soñando) y me pregunta:
- Adrián… ¿de qué novela era ese pasaje?.
- “La
Plaza del Diamante”, digo mal, a propósito.
- Burro… “La Calle de las
Camelias”
Y entonces sí, nos dormimos.


  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-