"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




26 de Octubre, 2011


MATÍAS MAGLIANO

Publicado en Aguafuerte el 26 de Octubre, 2011, 14:41 por MScalona

El almuerzo

-

–Dale, apurate que ya tienen que estar por pasar.

–Ya estoy, ya estoy.

–¿Agarraste todo? Acordate que no volvemos hasta la tardecita.

–Por tercera vez: tengo todo… Aunque ahora que lo decís, tendría que dejar los pañuelitos y limpiarme en el tapizado… ¿Me querés decir por qué tengo que andar gastando de mis pañuelitos culpa del perfume berreta de Natalia?

–¡Dejate de joder!, sobre que nos pasan a buscar.

–Que no pasen, lo bien que me vendría pasar el domingo en casa.

–No están las cosas para andar boludeando. Te prometo que en menos de un año estamos domingos y sábados en casa haciendo la nuestra.

–No empecemos… hace un año y medio que venimos con lo mismo.

–En serio te digo, un año y los fines de semana son nuestros.

–Cortala, que para decir sandeces ya tengo toda la tarde.

–¿Agarraste las botellas?

–A ver… ¿Qué mierda te parece que son estos dos picos que salen del bolso? ¿una cachiporra?

–…

–Aunque me sería más útil que el vino…

–¡Che! Basta. Terminala. Que no es para tanto.

–Encima Pablo maneja a los pedos. Decile que si vuelve a ir rápido como la otra vez, yo con ellos no voy más. En serio.

–Sabés que tienen un parque hermoso, hay sol y seguro están los chicos.

–¡Los chicos! Me había olvidado de que encima están los chicos… ¿y si les decís que tu mujer se enfermó a último momento?

–Les podría decir que algo te cayó mal, no sé, que comimos sushi y el pescado estaba malo, ¿querés?

–Dale.

–El problema es que me van a preguntar si fue el mismo sushi del mes pasado, cuando fui solo. Basta. La plata va a ser de los dos. Pensá en eso.

–Mirá, yo en lo único que pienso es que si después de todos estos domingos el puesto se lo dan a otro, a la mujer de Ramírez le digo que su esposo no para de mirarme las tetas y que una vez me tocó el culo en la cocina… y a vos te prendo de las pelotas.

–¿Te tocó el culo?… No te lo puedo creer. Habrá sido sin intención…

–¡Qué me va a tocar! Yo creo que si se me acerca a menos de veinte centímetros le pinto la cara con el spray pimienta.

–¡Noooo! ¡Cómo le vas a tirar pimienta! ¡¿Estás loca?!, ¿qué querés, que me echen?

–Mirá que sos pelotudo… yo no sé por qué con estas cosas te ponés así.

–Acordate que en seis meses el puesto es mío, quedate tranquila… Escuchá, me parece que llegaron.

–Sí, sí, son ellos. Esa bocina me hace acordar al transporte escolar cuando pasaba los días de lluvia… Como las vacas subiendo al camión.

–Dale, dale, vamos. Saludá al diario que seguramente el martes vas a tener tiempo de leerlo.

–Dale, vos cargame nomás, que ahora nos subimos al auto, le tiro un pedo a Natalia y se pudre todo… a ver si a ella le gusta mi perfume.

–Bueeeeenas. ¿Cómo amanecieron?

–Bien, bien.

–Vení Roberto, sentate adelante y que Nati vaya atrás con Agustina así charlan de sus cosas.

–Holaaaaaggusssss, ¿no saludas vos?

–Bueeeeenas –la primera sonrisa dominical de Agustina fue al darse cuenta de que la imitaba cada vez mejor y de que Roberto había tomado nota de eso, lo vio en su mirada–. ¿Cómo no voy a saludar?, dame tiempo, me estaba acomodando.

–Vamos, a meterle pata que Ramírez ya debe haber prendido el fuego.

–Es temprano todavía, recién le decía a Agus que no hace falta ir tan rápido; si total hay tiempo.

–Viste como es Ramírez con la puntualidad.

–¡Pará un poco! Una cosa es la empresa, y otra ir a su casa a comer un asado.

–Sí, pero sabés que a mí me gusta ser puntual. Viste que en la fábrica llego siempre primero, ¿no?

–Sí, sí.

–Yo en la escuela también tengo una maestra que llega siempre, siempre, primero y la verdad que nos hace quedar como el culo al resto –dijo Agustina pidiéndole perdón a Roberto con la mirada.

–…

–Ah, pero Pablito llega primero porque yo lo despierto con el desayuno listo, ¿no gordi?

–Porque querés que se vaya rápido para garcharte al sodero –pensó Agustina.

–¿Qué hará de rico Ramírez? –preguntó Roberto. Sabía que si no cambiaba de tema se bajaban ahí mismo, y el puesto sería de Pablo.

–Mirá, a mí el otro día cuando me invitó a almorzar, me dijo que tenía pensado repetir la bondiola de cerdo en reducción de Malbec que le había gustado a Nati.

–Aaaachhhísss –estornudó Agustina justo cuando pensaba preguntarle por qué no se acostaba con el Sr. Ramírez a cambio del ascenso de Pablo.

–¿Almuerzan juntos al mediodía? No me contaste nada, gordi.

–No, no era nada, me invitó a comer porque quería tratar unos temas de la empresa. ¿Vos por qué no viniste? –le preguntó a Roberto.

–No sabía.

–No fue nada, pavadas nomás.

–Que linda camperita, tiene una onda retro ¿adonde la conseguiste?

–No sé, me la regaló mi mamá –dijo Agustina guardándose que había sido el regalo de cuando cumplió dieciocho.

–Yo el otro día me recorrí todo el shopping buscando algo así, y no encontré nada, me terminé comprando dos que no me gustaban.

–Aaaachhhísss –Natalia le daba cada vez más alergia y aprovechó el descuido para limpiarse en el tapizado, prometiéndose que a la vuelta, antes de subir, se ocuparía de encontrar algo que haya dejado el perro y le llenaría el auto de suerte.

–Gordiii, mirá, así como la campera de Agus es la que quiero… Te digo por si te olvidaste que la semana que viene cumplimos tres años y siete meses.

–¿Algo interesante en el almuerzo con Ramírez?

–No mirá, lo mismo de siempre. Me dijo lo que ya se sabe…

–…

–Que se vienen unos cambios en la empresa. Que hay que renovarse. Me dijo que iban a cambiar algunos jefes. Yo le pregunté cómo sería la cosa y me dijo que ya tenía pensado algunos nombres… Viste como es eso, yo tampoco quería andar preguntando mucho, pero me dijo que entre otros, estuvo pensando en vos, pero le parecía que te faltaba un poquito de experiencia. Yo le dije que para nada, que eras un tipo muy capaz, aunque a veces llegabas un poco tarde, y me dijo que lo tenía que seguir pensando. Decime ¿vos quién crees que tendría que ocupar el puesto?, me preguntó. A mí me preguntó, ¿entendés? Y… yo creo que Roberto andaría bárbaro. ¿Vos decís? Sí, es un tipo preparado y se pondría muy contento, le haría bien a la fábrica. Sí, pero acá no importa si se pone contento o no, acá el tema es que sirva, que nos sirva. Y qué querés que te diga, cuando dijo así casi me caigo de culo, imaginate que era como si me estuviera ofreciendo el puesto. Mirá, te voy a ser sincero Ramírez, yo que llego primero todos los días, los veo llegar a todos y uno se da cuenta de quién tiene pasta para esto. Ves, eso es lo que yo quiero, un tipo con intuición, que mire y se de cuenta de las cosas, que no haya que explicárselas. Bueno, le dije, a Roberto tampoco hay que explicarle las cosas, es bicho, es un tipo que sabe cómo funciona y le hice acordar todos los domingos que pasamos en su casa. Sí, por eso te digo, a veces me parece como si Roberto hiciera las cosas por compromiso, me dijo. Yo no creo, para mí el único defecto que tiene es que no llega tan puntual, y por ahí eso también quiere decir que no está tan comprometido con la fábrica, pero creo que andaría bien.

–¿Le dijiste que llego tarde?

–No, tarde no, ¡mirá si le voy a decir que llegás tarde! Le conté que no llegás primero, y eso ya lo sabe.

–Aaaachhhísss –Esta vez Agustina pensó en por fin sacarse las ganas y pasar la mano por la pelada de Pablo, pero la verdad era que toda esta situación la ponía un poco más contenta. Si de una vez por todas el puesto que estaba dando vueltas se lo daban a Pablo, ella y Roberto podrían hacer lo que realmente querían, podrían estar los fines de semana mirando algunas películas, salir a pasear, estar más tiempo en casa, leer el diario y hasta algún libro, incluso juntarse a comer un asado, pero con los amigos, con los que vale la pena. Se le interrumpieron los pensamientos cuando vio que la aguja del tablero marcaba ciento sesenta–. Disculpame, ¿podés ir más despacio?

–Y después con Ramirez seguimos hablando mucho, la verdad es que yo insistía en que piense en vos como posible candidato, y él se resistía cada vez más. No quiero un tipo que llegue tarde y que haga las cosas por compromiso, prefiero a alguien que esté siempre dispuesto. Nosotros somos las clase de gente que necesita la fábrica al frente de las decisiones, me decía. Yo coincidía con todo, pero cuando podía, le hablaba de vos, era justo. Si dos amigos como nosotros tenían que competir por un puesto, lo mejor era que decidiera él y que ninguno de nosotros interfiera. Se lo dije y ahí empezó: Qué buen tipo que sos Pablo, en todo, eso es lo que admiro de vos. Estás siempre dispuesto, siempre listo. Uno ni siquiera tiene que pedirte que vengas temprano a la fábrica, y ahí estás, el primero de todos. Y otra cosa, siempre te das a la gente, ¿o vos te crees que no me doy cuenta de las veces que querés ayudar a todos con sus cosas? ¿Vos crees que no me doy cuenta de que cuando vienen a casa siempre lo pasás a buscar a Roberto para que él no tenga que manejar ni usar su auto? No Pablito… eso se nota, y mucho. Y otra vez, cuando me dijo así  casi me caigo de culo, y eso que estaba sentado, pero parecía que ya no había nada que hacer. Por más que yo insistiera que piense en vos para el puesto, él seguía con que yo era él jefe que necesitaba la empresa, y sabés que cuando Ramírez habla de la empresa y no dice fábrica, la decisión ya está tomada. Dice empresa y es como si nombrara a Dios. Y ahí nomás me largó, apoyándome la mano derecha en el hombro: Pablo, a partir del mes que viene, vas a ser el nuevo Sub-gerente de personal de cobranza del turno mañana…

–Bue, felicitaciones entonces.

–Gordiiii, ¡no me dijiste nada!

–Quería decírselos a todos juntos, era una sorpresa para hoy.

–Graaaacias –soltó Agustina aflojándose y queriendo volver a leer el diario del domingo.

–¿Gracias?

–Sí, gracias por contarnos –dijo mientras con la mirada se agradecían con Roberto porque todo esto hubiera terminado, y otra vez la velocidad que aumentaba le interrumpió los pensamientos–. Esto parece un viernes a la tarde en la peatonal Córdoba, y vos que no aflojás.

–¡Que bueeeeno gordiiiii! –fue lo último que escuchó Agustina, antes de estornudar.

Matías Magliano

MARÍA BELÉN IRUSTA

Publicado en relatos el 26 de Octubre, 2011, 14:31 por MScalona

Pero  tengo  razón

Domingo, 14:35 hs. suena el tono del buzón de mensajes en el celular. El rímel selló las pestañas superiores e inferiores del ojo izquierdo. El ojo derecho alcanza a leer:

-   Estoy a dos cuadras.

El primer gran esfuerzo consiste en despertar, pero para eso hay tiempo. Lo inmediato es levantarse de la cama. Diez minutos más tarde, sale a la calle.

-   ¿Hay  vida detrás de los anteojos?

-   No. Necesito grasas. Hamburguesa, papas fritas, litros de gaseosa. ¿Me acompañas?

-   Obvio. Por eso no tomo alcohol. Soy flojito para las resacas.

-   Sos flojito y punto. ¿Estuviste con tu chico anoche?

-   No, estamos medio peleados.

-   Me agotan las peleas y más las suyas. Se pelean para reconciliarse. Te diste cuenta?

-   Vamos y venimos.

-   Sufren cuando están, cuando no están… Enfermos, bah.

-   Un par de putitos, ¿que querés? … ¿Qué vas a pedir?

-   Un combo cuatro bien grande. ¿Vos comiste?

-   Sí

-   Hola, están atendidos?

-   No. Hola. Quiero un combo cuatro grande, la gaseosa fanta sin hielo.

-   Lo comés aca?

-   Si.

-   Son treinta y un pesos… Tenés un peso?

-   Si, esperame un segundo.

-   Gracias por el cambio. Aguarden a la derecha su pedido.

-   Ok, gracias.

-   En el 95’ el menú Rosario estaba a $ 2,90, te acordas? Tenía para tres y les pregunté si juntando llegábamos a un menú más. Siempre pienso que si no las hubiera conocido en ese momento ustedes no serían mis amigas.

-   Fuimos a la Escuela de Música sólo para conocerte.

-   Y los novios de ustedes pasan… y yo sigo acá… decime, ¿quién la tiene más clara?

-   Vos, querido. Pero nosotras también te conocimos noviecitos…

-   A tus siete. Remera celeste.

-   ¿Quién es?

-   No se, pero qué lindo.

-   Si me doy vuelta ahora queda muy obvio.

-   Voy buscando sorbete y servilleta y te ayudo con la bandeja.

-   ¿Lo viste al de celeste?

-   Si, nene. Te dé bola a vos o a mí da igual, vamos presos.

-   La juventud me puede.

-   La novedad.

-   Pero por un tiempo, nada más.

-   Hasta que se le va el olor a nuevo.

-   Desde el momento en que una persona esta dentro de otra, comienza la cuenta regresiva.

-   ¿La cuenta regresiva?

-   La cuenta regresiva hacia el fin.

-   Entonces el sexo arruina todo. Eso estás diciendo?

-   Claro…

-   Cuando se me pase la resaca recordame que te golpee.

-   Pero tengo razón…

-   Los domingos sos más puto, definitivamente.

-

                                                                                  BELÉN

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-