"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




12 de Octubre, 2011


MICHEL HOUELLEBECQ: invencible

Publicado en De Otros. el 12 de Octubre, 2011, 18:19 por MScalona

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Jed advirtió, al recorrer el expediente, que la crítica, en efecto, era excepcionalmente unánime en sus elogios. Sucede en las sociedades contemporáneas, a pesar del encarnizamiento con que los periodistas acosan y localizan los gustos en formación, que algunos de estos se desarrollan de manera anárquica, salvaje y prosperan antes de haber sido nombrados: incluso sucede en realidad cada vez más a menudo, desde la difusión masiva de Internet y el derrumbamiento concomitante de los medios de comunicación escritos.  El éxito creciente, en el conjunto del territorio francés, de los cursos de cocina; la aparición reciente de concursos locales destinados a recompensar a nuevas creaciones en el sector de la charcutería o de los quesos, el desarrollo masivo; inexorable, de las caminatas, y hasta la salida del armario de Jean-Pierre Pernaut, todo contribuía a este hecho sociólogico nuevo: en realidad, por primera vez en Francia desde Jean-Jacques Rousseau, el campo se había convertido en una tendencia. La sociedad francesa pareció tomar conciencia de este hecho brutalmente, por mediación de sus diarios y revistas principales, en las semanas que siguieron al estreno de la exposición de Jed. Y el mapa Michelin, objeto utilitario, inadvertido por excelencia, se convirtió en el plazo de esas mismas semanas en el vehículo privilegiado de iniciación a lo que Liberation llamaría sin vergüenza la <<magia del terruño>>.

 

 

 

 

- Lo más inesperado es que incluso hay compradores para los antiguos mapas Michelin, lo hemos observado en las subastas de Internet. Y hasta hace unas semanas nos conformábamos con triturar esos viejos mapas… -añadió fúnebre- hemos dejado dilapidar un patrimonio cuyo valor no sospechaba nadie de la casa… hasta sus magníficas fotos.- Pareció sumirse en una meditación angustiada sobre aquel dinero evaporado tan tontamente, quizá más en general sobre la destrucción de un valor, pero se repuso. - Por lo que respecta a sus…-(buscó la palabra adecuada)-, por lo que respecta a sus obras, ¡hay que pegar muy fuerte!

 

 

 

 

Los estudios de Jed habían sido puramente literarios y artísticos y nunca había tenido la oportunidad de meditar sobre el misterio capitalista por antonomasia: el de la formación de los precios. Se había decidido por un papel Hahnemuhle Canvas Fine Art, que ofrecía una excelente saturación de colores y una duración muy buena. Pero con este papel  el calibrado de los colores era difícil de realizar y muy inestable, el driver Epson no estaba a punto y resolvió limitarse a veinte ampliaciones de cada foto. Un tiraje venía a costarle aproximadamente treinta euros, decidió fijar en doscientos el precio de Internet.

Cuando puso línea la primera foto, una ampliación de la región de Hazebrouck, la serie se agotó en poco menos de tres horas. Era evidente que había que ajustar el precio. Tanteando un poco, al cabo de unas semanas se estabilizó en alrededor de dos mil euros por un formato de 40 por 60. Bueno, ahora ya sí: conocía su precio en el mercado. 

 

 

 

 

¿Te apetece que nos vayamos este fin de semana?- propuso él, dejando el volumen-. A uno de los hoteles descritos en tu guía…

-Sí, es una buena vida. –Olga reflexionó unos segundos-. Pero entonces de incógnito- Sin decir que trabajo en Michelin.

Jed dijo que incluso en estas condiciones cabía esperar que los hosteleros les dispensaran una acogida privilegiada: joven pareja urbana sin niños, estéticamente muy decorativa, aún en la primera fase de su amor, y por ello dispuesta a maravillarse por todo, con la esperanza de acumular una reserva de hermosos recuerdos que les servirían a la hora de afrontar los años difíciles, que hasta quizá les permitiera superar una crisis de pareja: para cualquier profesional de la restauración y hostelería representaban el arquetipo de los clientes ideales.

 

 

 

Vinieron varias semanas de felicidad (no era, no podía ser la felicidad exacerbada, febril, de los jóvenes, para ellos ya no se trataba de explotar la cabeza ni de despedazarme gravemente durante un fin de semana; era ya- pero todavía estaban en edad de divertirse- la preparación para esa felicidad, epicúrea, apacible, refinada sin esnobismo, que la sociedad occidental  propone a los representantes de sus clases medias- altas). Se habituaron al tono teatral que adoptan los camareros de los establecimientos de varias estrellas para anunciar la composición de los aperitivos y otros <<abrebocas>>: también las forma elástica  y declamatoria con que exclamaban, a cada cambio de plato, <<¡Buena continuación, señoras y caballeros!>>y que a Jed le recordaba aquel <<Buena celebración>> que les había lanzado un cura joven, rechoncho y probablemente socialista, cuando ellos entraban, Genevieve y él, obedeciendo a un impulso irrazonado, en la iglesia Note-Dame-des-Champs en el momento en que celebraba la misa dominical de la mañana, justo después de haber hecho el amor en el estudio del boulevard de Montparnasse donde ella vivía entonces. Posteriormente había pensado varias veces en aquel sacerdote que físicamente se parecía un poco a Francois Hollande, pero al contrario que el dirigente  político se había eunuco por Dios. Muchos años antes más tarde, después de haber comenzado la <<serie de oficios sencillos>>, Jed había proyectado en varias ocasiones hacer un retrato de uno de aquellos hombres castos y abnegados que, cada vez menos numerosos, atravesaban las metrópolis para aportarles el consuelo de su fe.  Pero había fracasado, ni si quiera había conseguido capturar el tema. Herederos de una milenaria tradición espiritual que ya nadie comprendía realmente, en otro tiempo situados en primera fila de la sociedad, los curas se veían actualmente reducidos, al término de estudios espantosamente largo y difíciles que abarcaban el dominio del latín, del derecho canónico, de la teología racional y de otras materias casi incomprensibles, a subsistir en miserables condiciones materiales, a pasar de un grupo de lectura del Evangelio a un taller de alfabetización, a decir misa cada mañana para unos feligreses escasos y avejentados, todo goce sensual les estaba vetado, y hasta los placeres elementales de la vida familiar, obligados sin embargo por la función que desempeñan a manifestar días tras día un optimismo forzoso. Los historiadores del arte observarían que casi todos los cuadros de Jed Martin representan a hombres o mujeres ejerciendo su profesión con un espíritu de buena voluntad, pero lo que se expresaba en ellos era una buena voluntad razonable, en donde la sumisión a los imperativos profesionales te garantiza a cambio, en proporciones variables, una mezcla de satisfacciones económicas y de gratificaciones del amor propio. Humildes y sin dinero, despreciados por todos, sometidos a todos los ajetreos de la vida urbana sin tener acceso a ninguno de sus placeres, los jóvenes sacerdotes urbanos constituían un tema desconcertante e inaccesible para quienes no compartían su fe.     

 

 

 

 

El mapa y el territorio.   MICHEL HOULLEBECQ

Ed. Anagrama p. 78, 80, 83, 88.-

 

 

MANUEL RIVAS: Mou y Messi

Publicado en Aguafuerte el 12 de Octubre, 2011, 15:46 por MScalona

Mou y Messi

MANUEL RIVAS  01/10/2011

Las celebraciones futbolísticas se asemejan mucho a los rituales del triunfo bélico. Hay personajes, como Mourinho, que se sienten cómodos en esa dialéctica y la alimentan antes, durante y después del partido. El juego como un estado de excepción permanente. Aplica al pie de la letra la cosmovisión de Carl Schmitt: el mundo se divide en amigos y enemigos. Esa mirada lo contagia todo. Los gestos en la banda. La retórica del resentimiento. La alegría marcial por la victoria. La amargura desencajada ante la derrota. Si cito a Mourinho no es por verlo como una rareza ni por manía personal. Al fin y al cabo, sus más efectivos movimientos tácticos parecen inspirados en la batalla de Aljubarrota, cuando los lusos desquiciaron a las huestes castellanas poniendo en duda su virilidad. El belicismo futbolístico es la norma. Todavía más que Mou, un actor profesional, me asustan los padres que en partidos infantiles hostigan al árbitro y azuzan a sus cachorros con la eterna invocación al célebre Par de Huevos. Pero ahora estoy en un local público, delante de un televisor, y Leo Messi acaba de marcar el primer gol contra el Bate Borisov. La reacción mayoritaria no es el aullido de quien comparte manada sino el asombro: ¿Cómo ha podido hacerlo? Con Messi en marcha, la cancha no es un campo de batalla, sino una geografía de unidades de emoción. La revolución de Messi es que no pretende dominar al contrario, sino librarse de él. Su manera de desplazarse es la del andar simultáneo de Charlot (El Pibe, en Argentina). Es un fútbol mímico, malabarista, en el que la bola va detrás de Messi y no al revés. Nunca se pierde porque la pasa colgada de un hilo. Pero todavía hay otro parecido. El jugar de Messi es clavado al discurrir pacifista del soldado Schweik. Los generales, desconcertados por la chifladura, sentían moverse la tierra bajo sus pies.

MARÍA BELÉN IRUSTA

Publicado en Nuestra Letra. el 12 de Octubre, 2011, 11:28 por MScalona

D I A R I O

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Miércoles

[Sentarme – Abrirme – Leerme – Escribirme]

Difícil volver a la rutina constructiva y destructiva del raconto emocional y reflexivo.

Hoy me cuestan los silencios de las hojas desnudas y lo que quiero decir con estas frases tachadas como gritos.

Hubo un tiempo en el que veía entrar la luz y disiparse en caminos traslúcidos, brillantes, persiguiendo el fondo donde habitan estrellas y monstruos marinos.

Jueves

El equilibrio da vértigo. Va a llover aunque esté durmiendo y no vea el relámpago.

Salto de idea a idea intentando avanzar sin caer. A veces el error es inevitable y hasta buscado.

Se siente fuerte en la mezquindad. Muestra los dientes, se ríe. Más tarde, el vino llega a ser rico y luego, el champagne. Se repite el brindis y la escena del mozo abasteciendo en silencio.

Antes de dormir me corroe el anhelo de un Marlboro encendido y tu voz llegando por la espalda.

Viernes

Sensibilidades envasadas al vacío.

Dónde se guardaban las debilidades y otras características demodé?

Tuve un sueño loco y mi analista se decreta enfermo.

Me soñé en los cueros de un hombre por primera vez.

Y no cualquier hombre.

Besaba a una mujer,

Y no a cualquier mujer.

No arriesgo resultados de búsqueda.

Un beso inesperado, ridículo y simbólico siempre entorpece cualquier intento serio de análisis.

Sábado

-         Descubrir si estoy rota o descosida.

-         Encontrar el hilo indicado.

-         Esterilizar la zona afectada.

-         Soplar piadosamente.

-         Enhebrar aguja.

-         Llorar lo que haga falta.

-         Respirar profundo.

-         Puntadas prolijas.

-         Necesidad de mimos en el pelo.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-