"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




RODRIGO REY ROSA

Publicado en De Otros. el 2 de Octubre, 2011, 16:21 por MScalona

Rey Rosa,  nació en Guatemala en 1958

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Guatemala, Centroamérica.

            El país más hermoso, la gente más fea.

            Guatemala. La pequeña república donde la pena de muerte no fue abolida nunca, donde el linchamiento ha sido la única manifestación perdurable de organización social.

            Ciudad de Guatemala. Doscientos kilómetros cuadrados de asfalto y hormigón (producido y monopolizado por una sola familia durante el último siglo). Prototipo de la ciudad dura, donde la gente rica va en blindados y los hombres de negocios más exitosos llevan chalecos antibalas. La metrópoli precolombina que financió la construcción de grandes ciudades como Tikal o Uaxactún –y sobre la que fue construida la actual- había alcanzado su auge económico a través del monopolio de la piedra de obsidiana, símbolo de la dureza en un mundo que desconocía el uso del metal.

            Ciudad plana, levantada en una meseta orillada por montañas y hendida por barrancos o cañadas. Hacia el Sureste, en las laderas de las montañas azules, están las fortalezas de los ricos –una de las clases adineradas más ostentosas y burdas del planeta. Hacia el Norte y el Oeste están los barrancos; y en sus vertientes oscuras, los arrabales llamados limonadas, los botaderos y rellenos de basura, que zopilotes hediondos sobrevuelan en parvadas “igual que enormes cenizas levantadas por el viento” –como escribió un viajero inglés- mientras la sangre que fluye de los mataderos se mezcla con el agua de arroyos o albañales que corren hacia el fondo de las cañadas, y las chozas de miles de pobres (cinco mil por kilómetro cuadrado) se deslizan hacia el fondo año tras año con los torrentes de lluvia o los temblores de tierra.

 

No digas automóvil, tampoco coche (coche, aquí, dícese del puerco), sino carro; tú teléfono no es un móvil sino un celular; en las paredes aparecen pintas, en lugar de graffiti; una copa es un trago; la resaca, la cruda o el guayabo se llaman, en Guatemala, goma. Para subir al décimo piso de una “torre” –estás en el sector privilegiado- tomas el elevador. (Pero hoy no funciona.)

            Aquí (casi) nada es como piensas. Mira a ese setentón adinerado. Su orgullo mayor es que vive solo y nunca llama por teléfono a nadie. Tiene –él mismo lo dice- corazón de piedra.

            En las paredes de algunas casas de lujo, coronadas con rollos de alambres de púas, se lee: Buda hueco (homosexual); Piedras encantadas (el nombre de una temerosa pandilla infantil); Satán vive, Gerardi –mártir local de la memoria histórica- ha muerto.

            En las dos casetas de comida directamente debajo de la torre de apartamentos Bella Vista, donde vives (una pintada de Coca, y la otra de Pepsi-Cola-9, hay música de mariachis y norteñas. Ya has protestado por el ruido, pero ahora sabes que la música no sale de las casetas sino de los carros de los clientes que se han estacionado allí cerca y…

            No olvides que estás en Guatemala. Un carro se llama Raptor; otro, Liquid. Dicen que en una de las casetas venden polvo de coca y piedras de crack. Más vale no protestar.

            Las ventanas de tu sala miran a la plaza de Berlín, al final de la Avenida las Américas. En un mural de hormigón, en bajorrelieve, están todavía los planos de la Alemania dividida. Al lado del mural hay dos estelas mayas (de fantasía) sin labrar. En una, un niño dibujó con pintura negra otro niño –nótese la forma rectangular de la cabeza, que sugiere el corte de cabello militar, y el trapezoide inferior que sugiere la sotana. En la otra estela, alguien menos imaginativo escribió hace tiempo, con caracteres enormes: FAR. Los amantes se besan y acarician aquí y allá –al borde de la pila, al pie de los guayabos y los pinos, en los carros aparcados en la curva que circunda la parte alta del parque. Una banda de jóvenes vestidos con jeans de pata ancha, camisetas holgadas, zapatones negros reforzados con acero y gorras de béisbol, pasan corriendo al lado de las parejas, que interrumpen momentáneamente sus arrullos y caricias. (La gramilla, más abajo, está atravesada de senderos que se entrecruzan como en el campo. Allí has visto huellas de caballos, excrementos secos de caballo, envoltorios de caramelos, y preservativos usados.) Los jóvenes bajan corriendo por los senderos.

            Telarañas de iluminación comienzan a brillar sobre la planicie que se extiende desde la parte baja de la ciudad hacia la fila de montañas y volcanes que impiden que se vea el mar. Podrías estar en otra ciudad –los autos son Toyotas, VWs, Datsuns, Chevrolets, BMWs, Fords- pero ¡mira las construcciones de nubes sobre aquel volcán!

            (Una falsa intuición del infinito.)

            Estás en la ciudad de Guatemala. No lo olvides.

            Mira a occidente (desde la ventana de tu dormitorio en lo alto de la Torre). Allí, a la orilla de un barranco habitado, termina la pista de aterrizaje del aeropuerto La Aurora. Al principio los rugidos de los reactores, que hacen temblar los cristales cada vez que se levanta un avión, el ruido de los autobuses que suben pujando por la cuesta de Hincapié, los ladridos del perro policía que cuida la milpa en el solar al otro lado de la calle (“Esta propiedad NO se vende”), todas estas cosas (y las ansias de estar en otro sitio) creíste que iban a enloquecerte. Pero te has acostumbrado.

 

 

 

Te llamas Joaquín Casasola, y no te disgusta el sonido de tu nombre. Has vivido varios años en España, pero te tocó volver. Aquí tienes parientes ricos y amigos de la infancia, y eso –piensas, pero te equivocas- te facilitará las cosas.

 

 

 

Te has enamorado de tu prima Elena, aunque la acabas de conocer. Todavía te resulta un poco extraño tratarla de vos.

 

           

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LA PIEDRA ENCANTADA,  p. 7-10, Ed El Andariego

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-