"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Octubre del 2011


CAROLINA MUSA en SEÑALES

Publicado en Ensayo el 31 de Octubre, 2011, 17:55 por MScalona

Los sonidos del silencio  

por  OSVALDO  AGUIRRE
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Carolina Musa (Rosario, 1975) trabaja sobre un amplio arco temático y formal.

"Después de escuchar a Hugo Gola se va a hacer un poco difícil", dijo Carolina Musa al presentarse en el último Festival de Poesía de Rosario, en alusión al acto inaugural del encuentro. Después leyó textos de Acústico, su primer libro, y otros inéditos. Y los poemas se sobrepusieron a la dificultad, y a los nervios.

Acústico incluye veintiún poemas y comienza con el que le da título, el relato de la vigilia de una mujer que deambula de noche por su casa, al acecho de cualquier ruido, "como un cazador acústico". Por su escucha, por su atención, "el sonido no es/ la frontera del espacio sino/ su espesura". Aspas de un ventilador, el viento, "gorjeos de gorriones y palomas mugrientas", la respiración de quienes duermen: esos datos dicen que el mundo y las personas están en calma, salvo quien permanece en suspenso, a la espera.

Esa misma crispación asoma en "Mecánicamente", otro notable poema del libro. "Lo que nos sostiene nos convence de la quietud/ cada mañana cada tarde", escribe Carolina Musa. Una tranquilidad aparente, a la que subyace el terror "de que las palabras se conviertan en actos y se echen a volar como aves de rapiña".

Sin embargo, los poemas también pueden recurrir a cierto humor o a la observación que rebaja o pone los pies en la tierra ante el riesgo de que la reflexión se pierda en un divague. O en una revelación ominosa, como en "A veces", donde la sospecha de una radical desconexión con el mundo revierte en una nota casi de felicidad, parecida al "fondo pintado a la acuarela" que se describe en "Instantánea" y sobre el cual se imprime el registro de una experiencia emotiva. "Poema circular", el último texto del libro, afirma a su vez un núcleo de sentido en torno al retorno y, parece, a la imposibilidad de acceder a un espacio y concluye con una referencia que llega casi como un suspiro de alivio y aligera la densidad de esa atmósfera. Esa condición circular reaparece en uno de los temas insistentes de Musa, el del cuerpo que se absorbe a sí mismo sin fin, como se lee en "Termodinámica", el cuerpo que devora y es devorado, el cuerpo como lugar de inscripción y de lectura de las marcas de la existencia.

El libro muestra un amplio arco temático y de procedimientos: poemas de impronta narrativa, referidos a la zona de Orán, en Salta, redescubrimientos algo inquietantes de la infancia, poemas concentrados en un punto de sentido, o de obsesión ("esta idea que me punza,/ la del color"), alteraciones en la disposición de los versos y el espaciado de las palabras que provocan un extrañamiento de la forma poética.

Licenciada en comunicación social, Carolina Musa (Rosario, 1975) también estudió cine y museología. Tiene inéditos el conjunto de cuentos Mismo sol y el libro de poemas Ungüentos amarillos. Desde 2010 coordina un taller literario para niños (contacto con la editorial: info@tropofonia.com.ar).

POESÍA

Acústico

de Carolina Musa. Tropofonia, Rosario, 2011, 30 páginas, $ 25.

JULIO MARTÍNEZ: Un mito familiar

Publicado en De Otros. el 31 de Octubre, 2011, 16:38 por MScalona

 

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UN MITO FAMILIAR   (*)

 

 

 

La foto del tío Félix yace definitivamente, la ñata contra el vidrio, en el último cajón de la cómoda. No sé por qué la conservo, quizá se más difícil liquidar un mito familiar que expurgar de apócrifos los Santos Evangelios. Tío Félix permanecerá con su mirada insinuante clavada en el fondo del cajón por muchos años: si Dios quiere, espero vivir abundantemente a pesar de mis sesenta, para que siga guardada allí. Después quizá nadie lo recuerde por su nombre, o algún fisgón quiera utilizar el marco. Buen provecho, pero usalo con cuidado porque tiene su historia.

Yo tenía siete años cuando falleció mamá, pero todavía veo si imagen contra el resplandor de la ventana, sentada en su sillón favorito, las manos cruzas sobre la rodilla. Mirándome. Es uno de los pocos eslabones que me quedan con el pasado. Mejor que una foto, más puro y luminoso. Siete años, y me arrinconé durante la agonía, velorio y entierro contra la pared,  abandonada como un paraguas.

Después pasaron no sé cuantos días sin que papá se dignara recordarme hasta que, a instancias de sus hermanas-nunca me acostumbré a llamarlas tías, tan viejas y feas, tan lobizónicas como la abuela de Caperucita- me reintegró, junto con mis hermanos, al universo privilegiado de su atención.

Tal vez porque yo era la menor y sintió algo así como piedad, o porque quiso animarse, ese día me vistió personalmente. Me puso el mejor vestidito, el de corderoy azul, y las botitas de gamuza, como si fuéramos a una fiesta. Me sirvió el café en el inagotable tazón de loza, mi preferido, e incluyó un paquete de galletitas. Vamos a revisar la casa, a ver qué dejó mamá, porque mamá está muerta  y ya nunca más va a volver. Esa fue la única explicación que recibí sobre el misterio de la muerte, cómo no voy a rechazarla ahora, si casi no me lahan presentado.

Realizamos la requisa pieza por pieza. Mi padre cargaba una enorme caja de cartón donde iba a echando todo lo inservible, según su criterio utilitario y macho. Yo llevaba una caja más pequeña para lo que él quería rescatar y una bolsita donde atesoraba aquello que mi padre descartaba y que a mí me gustaba. Para la muñeca, gritaba excitada por ese súbito enriquecimiento.

Así, en el peregrinaje por el dormitorio, cocina, comedor, se fueron llenando las cajas, hasta que llegamos a la piecita de costura, reducto maternal por excelencia. Allí me vi agradablemente sorprendido por una avalancha de retazos, una lluvia de lanas y botones, y oh, sorpresa, por la solemne entrega del equipo completo de bordar de mamá. Cuídalo como ella, me dijo papá mirándome por primera vez desde la catástrofe, y otra vez lo sentí vivo. 

Cunado vaciaba el cajoncito de la máquina de coser-una Singer a pedal heredada de su madre y que ahora tengo yo para escándalo de los míos por que no cabe en el departamento- lo sentí endurecerse y dudar. Sus dedos habían olisqueado algo. Retiró con parsimonia el cajoncito y metiendo la mano en el hueco arrancó una foto pegada en el fondo mediante una contra adhesiva. Era un imagen tamaño seis, de fondo blanco, que mostraba el rostro barbilampiño de un hombre de bigotes bien recortados, pelo muy ondulado, frente algo estrecha, corbata, alfiler presuntuoso y, sobre todo, una giocóndica sonrisa y una mirada soñadora de galán de radioteatro. Eso lo digo, por supuesto, desde mi perspectiva actual, entonces para mí era un señor lindo, nada más.

Papá se quedó observando la foto un largo rato. El ceño fruncido, como queriendo recordar algo. La boca cómicamente torcida en si afán de morderse el bigote y unos ojos que se movían por los límites de la foto, recorriéndola una y otra vez, como queriendo medirla. De pronto me le extendió y me preguntó si lo conocía. Yo a mi vez repetí el ritual de la contemplación cuidadosa y severa- es increíble el poder de mimesis de la infancia- y se la devolví muy seria arguyendo mi ignorancia.

La foto circuló por el ámbito familiar más estricto-tías y abuelas sobrevivientes- sin que papá aclarara su origen. Incluso mintió, para gran escándalo mío. Dijo que la había encontrado mezclada en un montón de papeles del abuelo, recientemente fallecido, y que podía ser algo importante porque la acompañaba un pagaré lleno, peo sin firmar, por una gruesa suma. No tenía valor legal, adujo, pero sería interesante conservar con ese señor, por las dudas.

Nadie reconoció al carilindo, todos se reconcentraban frente al altar de la foto, y después de encogerse de hombros movían la cabeza rítmicamente. Era hasta cómica la repetición del gesto con la misma expresión, misterios del aire de familia. Cuando terminó la infructuosa recorrida, papá murmuró un debe ser el tío Félix, el hijo natural del viejo. Hubo un embarazoso silencio y allí finalizó todo por un tiempo.

Y entonces ocurrió la segunda muerte d mamá. Desde ese momento desaparecieron misteriosamente sus fotos de casamiento y de primera comunión, así como otros rastros de su existencia. Hasta su nombre llegó a ser áspero, sin que mediara prohibición explícita de usarlo. Bastaba ver la expresión de papá-tristeza, nos mentíamos- para que nos fuéramos desanimando en su uso hasta transformarlo en un incluso <<ella>>. Papá pareció sobrevivir y su actividad recobró el empuje de antes, pero yo desde mi atalaya, usando como cobertura mis flamantes aros de bordar, vigilaba todas las tardes la lucha silenciosa que lo minaba.

Casi un mes estuvo papá con los puños en la frente y la mirada acorralada en el recuerdo de la imagen maldita.  Pero esa mirada era cada vez más dura y astuta, más implacable. Sólo pocas veces había yo descubierto ese gesto: cuando discutía sobre la herencia con sus hermanos, o cuando perseguía con sus manías, que yo entonces creía leyes, a la acosada mamá. Siempre el mismo ceremonial. Traía la pava y el mate preparado, tomaba dos o tres y después se pasaba las horas haciendo que trabajaba en los libros de contabilidad. Pero le dedicaba frecuentes y anda amistosas miradas a la foto. Yo, a fuerza de carajos, había aprendido a no mencionarla; así adquirí los principios de la discreción y las voluptuosidades del espionaje morboso.   

Un día por fin se decidió a actuar. Lo adiviné por el endurecimiento brusco e sus hombros y su postura, por su cabeza echada hacia atrás, por la súbita afirmación de sus facciones. Se levantó llevándose la foto, tomo su sombrero  y su paraguas- llovía, recién ahora lo advierto, qué urgente debió ser su compulsión- y salió. A los tres días se apareció con la foto ampliada a tamaño natural, levemente pintada y enmarcada en madera lustrosa. El cuadro fue colgado en la sala, frente a la puerta cancel, a la vista de todo el que entrara. Imposible pasarlo por alto. Era el tío Félix, se dictamino a todos los habitantes de la casa. Era el tío y está en Europa. Era el hijo mayor del abuelo, ustedes no lo conocen, pero lo queremos mucho y pronto volverá.

Desde ese día hasta la muerte de papá permaneció el cuadro de guardia frente a la puerta principal, allá quedó la mancha blanquecina para atestiguarlo. Era el tío Félix para todos, menos para mí. Yo sabía porque estaba allí, en exhibición, a la vista de todo el mundo, como saludando al que llegaba. Era un cebo: lo supe cuando sorprendí una noche a papá  limpiando la pistola, la vieja Browning del abuelo, que dormía olvidada arriba del ropero. Hubo una mano que la despertó, la desnudó, la aceito, probó su peso y su gatillo, desechó las viejas balas y llenó su cargador con otras flamantes de puntas aplanadas y prometedor brillo niquelado. Desde entonces la pistola durmió, alerta como un perro, en el mismo cajón donde estaba la foto y papá contemplaba ambas, todas las tardes, con las mismas ansias. La escena del acecho se repetía cada vez que un conocido entraba en casa. Papá lo dirigía paso a paso –yo advertía su agitación de cazador- delante del retrato y después le preguntaba inocentemente si no habría conocido a ese señor. Si no era reconocido – y adelanto que nuca lo fue-, soltaba el cuentito del tío Félix en Europa y suspiraba de alivio y decepción.

Hubo un último intento, un nuevo rebrote de rebeldía. Una mañana, tras una noche de insomnio que mantuvo  en vilo a toda la familia, papá me vistió y me llevó con él, como si nuevamente necesitara un testigo, hasta la redacción del diario local. Llegaba la foto original envuelta con cuidado en un papel de seda y la entregó, acompañada de una suma de dinero. Parecía sereno, un avisador dominguero, pero sus manos temblaban de excitación mientras recibía el vuelto. A la mañana siguiente lo vi levantarse varias veces, hasta que llegó el diario. Más tarde hurgué entre las páginas revueltas y allí estaba el tío Félix de cara presente,  con un <<se gratificará cualquier noticia… llamar al teléfono…>> Pero los días transcurrieron en vano, salvo las infaltable llamadas de los bromistas.

Así pasaron los años, con el tío siempre ahí arriba. Tan prominente que pasó a convertirse en leyenda. El lejano tío buscavidas que regresaría algún  día con las valijas repletas de soluciones para los problemas económicos de los sobrinos. Mientras tanto la casona se llenó de nietos- la crisis de la vivienda- y el viejo de arrugas y canas y achaques, ahora físicos. El temblor nervioso de sus manos se hizo permanente, empezó a arrasar los pies y su carácter se ablandó, como las comisuras de sus labios.

Pero el cambio total lo provocó un hecho nimio… Una primita segunda o tercera vio la foto y aventuró un parecido con el cantor de boleros Fulano, ahora olvidado, pero que había tenido alguna fama en la época de mamá. De inmediato alguno creyó recordar también la semejanza, y después, en los días siguientes, ante mi intencionada pregunta a todos los visitantes de si  << la foto no es igual a la del conocido antor Fulano>>, éstos asentían calurosamente, como para probar sus culturas artísticas. Yo veía que papá iba armando en silencio conjeturas y coartadas y cambiando su rostro contraído de resentido paranoide por la bobalicona expresión de un hombre feliz.

En el aniversario de cumpleaños de mamá reaparecieron misteriosamente las fotos de casamiento y comunión y las alabanzas a su belleza y bondad. Y desde entonces se habló con libertad de ella y se rastrearon en los rincones nuevas pruebas de su existencia. Todos querían saber de pronto algo sobre la nona muerta tan joven y le tocó a papá el turno de representar el mejor papel, de centralizar otra vez la atención general contando la elegía de un matrimonio ejemplar. Todos contribuimos en lo posible a ese reencuentro y al remiendo del tejido desgarrado, y los nietos terminaron la labor de ablande.

Al final de su existencia, de su arteriosclerosis, papá no hacía sino hablar, con lágrimas en los ojos, de mamá y de su feliz matrimonio, y a veces de un error que le había amargado la existencia. Lamentablemente no pude seguirlo por ese camino de tolerante mansedumbre, porque mi memoria es aún lo bastante buena como para recordar el día del descubrimiento de la foto y su gesto de estupor horrorizado mientras borraba febrilmente las palabras escritas detrás del cartón.      

 

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Julio Martínez es el padre del escritor argentino GUILLERMO MARTÍNEZ y este relato abre el libro homónimo de cuentos, de Edit. Planeta.-

VOLVER (siempre) a ONETTI

Publicado en Ensayo el 31 de Octubre, 2011, 12:33 por MScalona

Volver a Onetti

Juan Cruz - 10/11/2007

La literatura del autor uruguayo remite cada vez más al sustantivo genio. Vargas Llosa escribe un libro sobre él y Círculo de Lectores y Punto de Lectura recuperan sus obras, mientras un grupo de escritores recuerda al creador de ese territorio llamado Santa María, donde se puede vivir feliz sin motivo.

Esa cabeza de caballo triste", apoyada en la almohada de su cama, en la penumbra del cuarto que tenía en la casa donde vivió en el exilio de Madrid, albergaba "la mejor literatura de la segunda mitad del siglo XX". Era la cabeza del uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1994) y en ese primer puesto de la clasificación le coloca José Manuel Caballero Bonald. "Sabías que era un genio antes de leerlo: su aspecto, su huida violenta de la vida social".

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    "Nunca se fue; es un genio, está y estará siempre presente",

    afirma Antonio Muñoz Molina

    "Mirá vos, Mario, vos tenés una relación conyugal con la literatura. Yo tengo la relación de un amante"

    Para Caballero Bonald, ese universo "existencialista" que edifica Onetti condensan la vida

    A Dolly le dedicó 'La cara de la desgracia': "Para Dorotea Muhr, ignorado perro de la dicha"

    Lo dicen muchos. Mario Vargas Llosa reclamó en 1967 (cuando recibió en Caracas el Rómulo Gallegos) que quien debería ser premiado en América Latina era "el gran Onetti". Juan José Millás: "Y nadie nos indujo a leerlo, se impuso su genio; mientras otros venían con brío él nos dio la lección de su sigilo". Antonio Muñoz Molina, a quien Onetti defendió -como a Julio Llamazares- de las dentelladas de Cela, cuando el elegido Nobel arremetió contra ellos, nos dijo cuando le preguntamos por el regreso de Onetti: "Nunca se fue; es un genio, está y estará siempre".

    Están pensando en hacer una película a partir de Para esta noche; en Buenos Aires tienen en escena una obra teatral que parte de sus textos y del cuento Onetti a las seis, de una especialista en su obra, Liliana Díaz Mindurri. Muñoz Molina tiene notas para un libro sobre él. Y Vargas Llosa trabaja en una obra que tiene como protagonista a ese hombre que en La vida breve desgrana frases que parecen cristales de su figura: "Esa cabeza de caballo triste", "de ojos cansados, semidisueltos, salientes", incapaz de luchar "contra aquella tristeza repentinamente perfecta"...

    No quería saber nada ni de su fama ni de la calle, y se pasó acostado una década, acaso por la nostalgia de la infancia. Escribió en un cuento sobre el padrinazgo de su ahijada, a quien llaman Biche, una frase que vale una autobiografía: "Ya en la calle vi empañarse mis lentes; estaba mezclando a la hija ausente con mi única ahijada. Y recordé que ambas iban a crecer y perder para siempre el paraíso de la infancia". 'La hija ausente', Isabel María recuerda con emoción esas líneas.

    Él buscaba no perder el paraíso de la infancia; nos dijo un día que no se levantaba "para que Biche [así llamó a su perra] no me muerda las canillas", pero nos dijo también que seguía en la cama, porque así no perdía el contacto con la cuna que le albergó en ese paraíso irrecuperable.

    ¿Presencia? Ahora Punto de Lectura publica en bolsillo la mayoría de sus libros (comienza con El pozo, Tierra de nadie, La vida breve, Para esta noche, Los adioses) y Círculo de Lectores agrupa su obra completa, de la que ya han salido dos tomos; al frente de esta última aventura esta Hortensia Campanella, que siempre vio en Onetti "la conciencia de la muerte"; de eso trata su obra. Su compatriota la poeta y narradora Cristina Peri Rossi, que eligió el mismo camino del exilio en España, ve en Onetti "a uno de los pocos existencialistas en lengua castellana"; el existencialismo sartreano llegó a Uruguay por la influencia de tanto emigrado de la última guerra mundial, se impregnó en "el concepto trágico de la existencia de Onetti", consciente de que ya el nacer es el gran error, que se confunde con el error de la muerte... Para Caballero Bonald, ese universo "existencialista" que edifica Onetti "es un mundo tan fascinante, tan alejado de un realismo pueril; condensa la vida", y desemboca en la tristeza "del tango", como dice Peri Rossi. Lo dice su viuda, Dolly: "Uno de sus grandes tangos es Sus ojos se cerraron", un tango que se lee como si fuera una banda sonora onettiana.

    Millás dice que la clave de la presencia de Onetti "es la capacidad de llegar a lo cotidiano por la puerta de atrás". Y eso se advierte en su sentido del humor, que domina como una carcajada sus artículos de prensa. "Era sarcasmo", dice Félix Grande. El poeta era director de Cuadernos Hispanoamericanos cuando Onetti fue encarcelado por la dictadura uruguaya en 1974, y fue él quien recogió firmas de escritores para presionar a los secuaces de Bordaberry, y Onetti vino a España, exiliado, en 1975, con su mujer, Dorotea Muhr, a quien todo el mundo llama Dolly; a Dolly le dedicó La cara de la desgracia con esta inscripción tan onettiana: "Para Dorotea Muhr, ignorado perro de la dicha".

    A Félix Grande le avisó Rafael Conte del genio que se avecinaba en la literatura en español: "Si quieres conocer qué es el infierno lee La vida breve. Una obra maestra". Después vino el episodio militar que perturbó (aún más) el descreimiento vital de Onetti. En Madrid hizo de su casa un santuario de su peregrinaje, por la amistad y por las lecturas. Grande y su esposa, la también poeta Paca Aguirre, fueron habituales, como lo fue su paisano Mario Benedetti... Su hijo Jorge, escritor como él, fallecido en 1998, a los 66 años, prologó una colección de sus artículos y en ese texto dejó una descripción que ya podría inscribirse como el retrato que su padre quiso dejar de sí: "Puedo volver a verlo. El torso desnudo en aquel pegajoso domingo de verano, apresado en su departamento del barrio Sur de Buenos Aires tan mezquino de espacio que le apretaba en las sisas y la entrepierna. Un habitáculo, no mayor que el pozo de Eladio Linacero, donde Jota Carlos Onetti -así prefería el sonido de su nombre-, yacente y silente, era sólo un hombre solitario amputado de paisajes que leía y fumaba indiferente a ese lugar de la ciudad como a cualquier otro del mundo o del universo".

    Ahí Onetti se revolvía entre lo que su hijo llamaba ataques. "... Se levanta súbito, abalanzándose sobre el escritorio de colegial al que se sienta. El lomo curvado como el de un oso sobre su presa: un cuaderno o unos cuantos folios en blanco y un manojo de lápices con puntas quirúrgicas. El cigarrillo humea olvidado. Me atrapa la certeza de que, si es perturbado, dará dentellada por respuesta. Se había convertido en un zombi total porque, cuando escribía para él, no existía nadie: ni el lector ni el crítico de la familia".

    Él era un lector. En ese libro de artículos aparecen algunos de sus monstruos sagrados, y aquellos que se le iban evaporando, como Hemingway. William (Bill) Faulkner siempre estuvo en primer plano; puso su foto en todas sus casas (tenía muchas fotos, que iban turnando, desde Raymond Chandler a Humphrey Bogart, pasando por la Reina Sofía); "también él [Faulkner] supo mucho de ironía y de piedad". Borges le parecía una palabra mayor. Y en su diccionario estaban en primer término Balzac, Cervantes, Shakespeare, Dostoievski. No vivía para escribir, escribir le sobrevenía; pero había aprendido de don Pío Baroja que "con sangre no se hacen novelas, sólo morcillas". Era desdeñoso con los monigotes hinchados por la vanidad y le hubiera gustado, seguro, que le pasara lo que pedía Bill Faulkner: "Espero ser el único individuo del mundo que no haya dejado huellas de su paso". Le regocijaba recordar lo que de veras sucedió cuando murió su maestro: los escaparates de los negocios de su pueblo, Oxford, en el profundo sur americano, pusieron este cartel: "En memoria de William Faulkner este negocio permanecerá cerrado desde las 2.00 hasta las 2.15 p.m. Julio de 1962". "Es decir, ¡quince minutos sin ganar un mísero cent!", escribió Onetti, para añadir: "El muerto no podría imaginar un homenaje mayor y más sacrificado que éste de los pequeños gold diggers de su país".

    Era un bromista; con la cara de Buster Keaton ("esa cabeza de caballo triste") gastaba bromas sin cesar. A Ramón Chao (que escribió un libro sobre él, Un posible Onetti, y que le hizo un documental importante para la televisión francesa), le recibió de uñas porque llegó tarde con su equipo. "Perdón, perdón, perdón", le decía el periodista gallego, implorante. "¿Me lo pides humildemente?" "Sí". "Si es humildemente, que pase tu equipo". A una ayudante de Chao le dijo: "¿Te fijás que tengo un solo diente? Pues te advierto que tengo una dentadura perfecta, pero se la he regalado a Mario Vargas Llosa". Félix Grande le discutió la primacía tanguera de Carlos Gardel; él se levantó de la cama, acudió al pasillo, seguido por el poeta, a quien le mostró la salida: "Si usted ningunea a Gardel, hágame el favor de salir de inmediato de aquí". Y luego lanzaba una carcajada que era también el último estertor de una sonrisa.

    Una vez, ya cerca de su muerte (que fue en mayo de 1994, a los 84 años) este montevideano que desde el exilio tuvo dificultad para escribir la palabra Uruguay, llamó por teléfono a la escritora argentina Liliana Mindurri. Ésta había ganado el Premio Rulfo de cuentos creado por Chao en París, con un relato titulado Onetti a las seis. "¿Qué hora es en Buenos Aires?". Liliana creyó que era un bromista, y a pesar de la insistencia divertida de su ídolo colgó el teléfono sin creerse que era Onetti quien le estaba llamando. Dolly le comentó meses después del fallecimiento del escritor quién había sido el insistente bromista.

    Dolly lo cree: su marido era un humorista; su sarcasmo partía de sí mismo, y se proyectaba en los demás, y en sus libros, pero sobre todo en sus artículos. Perseguía "aquella tristeza repentinamente perfecta", pero se reservaba el humor para los suyos. Su hija Isabel María, hija de la holandesa Isabel, de la que Onetti se separó en 1952, hablaba inglés desde la infancia, y fue profesora de su padre. "Me engañaba, hacía como que todo lo entendía al revés. Y yo me decía: ¿puede haber un hombre tan bruto como éste?". Litti (a quien Onetti dedicó Una tumba sin nombre) estuvo años "ignorando ser su hija"; pero hace cuatro años le pidieron en Colonia que interviniera en un homenaje, "y a partir de entonces lo he ido reconstruyendo dentro de mí, desde mi propia madurez". Ahora recuerda que la relación en la niñez "era cariñosa, distante, irónica. Pero luego nos escribimos, y ahora veo que nos hemos escrito mucho. Yo le decía que tenía dentro de mí muchas máscaras, y él me pedía que me las quitara. Lo que he sabido luego, ahora mismo, es que tengo muchas de las cosas que significan su actitud ante la vida. ¿Leíste El pozo? Pues yo también soy ese personaje al que le resulta difícil encontrar un alma ante la que desnudarse. El otro día mi hija de 22 años me preguntó por él, y qué debía leer suyo. Le leí entero El pozo, de un tirón, y luego me pregunté cómo será la vida a los 22 años después de leer El pozo. ¿Tú crees que hice bien?".

    Isabel María tiene ahora 57 años, representa en Buenos Aires a la Universidad de Cambridge. Y Liliana, casi su contemporánea, a los 54 años, que nunca conoció a Onetti, a veces juega con ella a ser la otra hija de Onetti. Como a Muñoz Molina, como a Vargas Llosa, como a muchos de los que consultamos para este escrito sobre el solitario de la Avenida de América, a Liliana le parece que "Onetti es un resplandor; habla sobre montículos de basura, pero de ese montículo sobresale siempre la belleza". No, qué va, no era un hombre triste, dice Dolly. "Si vieras las cosas que me decía cuando me escuchaba ensayar con el violín; a veces salía del cuarto, enseñándome sus garras, simulando que era un ratón que me iba a devorar por hacer ruido a cualquier hora. '¿Por qué estudiás tanto?', me decía. 'Yo te compro un disco con aplausos, vos tocás y te pongo los aplausos, y así te quedás feliz'. Cuando se puso tan enfermo, lo metimos al hospital, y cuando mejoró el médico le fue a dar el alta; él lo atajó: 'No me quiero ir hasta que no termine de leer esta novela".

    Mario Vargas Llosa, que ahora escribe un libro sobre él, lo vio, en Uruguay, como un hombre huraño, "sumido en una especie de meditación"; y luego esa relación fue creciendo, hasta que en otro encuentro le dijo el uruguayo al peruano: "Mirá vos, Mario, vos tenés una relación conyugal con la literatura. Yo tengo la relación de un amante". Vargas Llosa lo ha redescubierto; "es un escritor enormemente original, coherente; su mundo es un universo de un pesimismo que supera gracias a la literatura. Los que no le lean se pierden la modernidad que él inauguró en un territorio donde, con la excepción de Borges, dominaba el costumbrismo".

    Onetti, dice Vargas Llosa, como dice Carmen Balcells, su agente, a la que dedicó su última novela, Cuando ya no importe, ha superado la prueba del tiempo. Balcells: "Muchos están destinados a desaparecer. Él va a quedar intacto la vida entera". Muñoz Molina cree lo mismo. "Onetti es una epifanía, la celebración de la belleza, la emoción y la ternura. ¿Que vuelve? Si no ha dejado de estar".

    Ahora, dice Antonio Muñoz Molina, se lee su obra como el resultado de un proyecto, "como si lo tuviera todo en la cabeza; no pretendió ser monumental, ni grandilocuente, pero alcanzó una obra insuperable".

    diariobitácoradeobra

    Publicado en Nuestra Letra. el 30 de Octubre, 2011, 22:53 por MScalona

    CEROVEINTICINCO: Musa x Zappa

    Publicado en Ensayo el 29 de Octubre, 2011, 13:20 por MScalona
    clickear allí para leer entrevista de ARIEL ZAPPA (Programa Ceroveinticinco,
    Sec. Cultura de Rosario)  a CAROLINA MUSA...

    INSCRIPCIÓN 2012

    Publicado en General el 28 de Octubre, 2011, 19:46 por MScalona

    ABRIMOS LA INSCRIPCIÓN PARA

    LOS TALLERES INICIALES  2012

    toda la info en  

     http://www.scalonamarcelo.com.ar/default%20info.htm

    —————————————–

    Los primeros 6 inscriptos son:

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    PATRICIA FERREYRA

    LUIS CHAPPEL

    LAURA BORLETTO

    LILIANA KRIEGER

    PAULA MAFFEI

    MARÍA Z. VILLALBA

    MARISOL BALTARE

    Publicado en Nuestra Letra. el 28 de Octubre, 2011, 19:13 por MScalona

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    - La última vez que la viste…

    - Y no, ése día la quise llamar antes pero que no la veía desde el verano

    - ¿Vos sós o te hacés?

    - ¡Te lo juro!

    - ¿Así le vas a decir a la policía?

    - No jodás

    - Vamos de nuevo

    - ¡Loco no!

    - Te cargaste la muerta entonces

    - ¡Te dije que no pasó nada! Por eso estoy tranquilo…

    - Con las turras que te bajaste… ¡ir a buscarla de nuevo!

    - Porque necesitaba la libreta para rendir

    - Estás engranpadísimo

    - Yo digo…

    - Que

    - ¿Y si no estaba muerta?

    - ¿Vos decís?

    - No sé

    - Es lo mismo, ahora está muerta

    - ¿Cómo sabés?

    - Y… en una hora ya palmó

    - Cuando ví la puerta entornada… ¿sabés que pensé? A ésta se le escapó la gata y de la desesperación salió corriendo

    - ¿Y abajo quién te abrió?

    - Una naba que salía

    - ¿Para que fuiste?!

    - Porque ella tenía el equipo de buceo, la libreta, todo

    - ¿Y?

    - Para rendir

    - Si rendimos en noviembre

    - ¿No es en octubre?

    - ¿Fuiste a verla…

    - No

    - garchar?

    - Y yo fui pensando eso

    - Que…

    - ¡No! No, iba preparado para lo peor y para mí lo peor era eso

    - ¿Verla con otro?

    - Más vale, que me voy a imaginar…

    - Y si

    - Dame

    - Seguro no te sacaste los guantes, ¿no?

    - No, si son éstos

    - Y que… ¿Fue de una?

    - No

    - Cuando la viste…

    - Primero ví la gata

    - Singona… ¿Cómo era que se llamaba?

    - Zíngara boludo

    - Debe estar grande

    - Me puso bien que le seguía dando leche. Yo le había dicho que le diera igual aunque crezca

    - Pensar que se la regalé yo, lo que son las cosas

    - Vos no sabés lo que fue verla entre medio de ese quilombo

    - ¿Mucho desparramo no?

    - Me dio un asco que había un chocolate medio abierto y como pedazos de carne en la mesada

    - ¿En la mesa?

    - En la mesada

    - Y sería asado

    - Carne cruda

    - Por eso, sería asado

    - Picada digo

    - Che… ¿Y no te fijaste si había algo tuyo?

    - ¿Que me involucre decís vos?

    - Si, que se yo

    - No creo

    - Que cagada si rendimos en octubre

    - Si por eso fui

    - Pero el equipo de buceo lo dejaste acá vos

    - Sí, pero la libreta

    - Cuando la viste…

    - La ví después, de golpe.

    - Lástima que no te pudiste traer la gata

    - Dejáme… si eso es lo que peor me tiene

    -

                                                            MARISOL

    FERIA LIBRO INDEPENDIENTE-AUTOGESTIVA

    Publicado en Sugerencias. el 28 de Octubre, 2011, 17:26 por MScalona

    .

    Se viene la feria de los libros al aire y las palabras que giran

    La 4º edición de la Feria del Libro Independiente y Autogestiva (Flia) se realizará durante el sábado y domingo a partir de las 11 en la Plaza Libertad, en Ituzaingó y Mitre. 

    -

    • Con los libros al aire y las palabras girando por todos lados”, así se presenta la cuarta edición de la Feria del Libro Independiente y Autogestiva (Flia) que se realizará mañana y el domingo, en la Plaza Libertad, en Ituzaingó y Mitre. 

    Desde las 11, llegarán escritores, diseñadores, dibujantes, artesanos, poetas, editoriales independientes, revistas, diarios, recitadores, bandas y, entre otros, una  radio abierta. También el sábado se presentarán en vivo “Tarkus” y “La dimensión descocada”. Y el domingo habrá bandas en vivo desde las 15; a las 17.30 se presentará la obra de teatro “Juan Moreira” y a las 18 habrá una charla sobre la despenalización del consumo de marihuana.

    Según anuncian los organizadores, “esta vez la Flia Rosario, siguiendo con la propuesta de apropiarse de los espacios públicos, plantará raíces en la Plaza Libertad”, al tiempo que invitan a participar de este encuentro con los libros y las palabras.

    La primera Feria Rosarina fue en abril de 2010, y la más reciente en abril pasado en la Plaza Lucio Fontana de Mapú y 27 de Febrero.

    La Feria del Libro Independiente y Autogestiva -más conocida por su sigla Flia- es definido como “un espacio alternativo de libre participación, sin sponsors, partidos, ni marcas. Es un encuentro de personas que desean impulsar y generar otra forma de hacer, vivir y consumir cultura”.

    Para más datos, los interesados puede consultar al email: fliarosarina@gmail.com, o bien consultar en el blog  http://fliarosario.blogspot.com/

    JUAN M. RODRÍGUEZ

    Publicado en Parodias el 27 de Octubre, 2011, 15:39 por MScalona

    Epifanía

    -

    -

    Arrastrando sus pies por las duras piedras, Job subió trabajosamente hasta la cima del monte. Cuando llegó, alzó su voz al cielo.

    -¡Señor! ¡Señor!

    -¿Qué?

    Al oir la augusta voz de Dios que le hablaba, Job cayó de rodillas, bajando su frente en actitud piadosa.

    -Señor. No quería molestarte pero…

    -Ya me molestaste. ¿Quién sos?

    -Soy Job, tu humilde siervo.

    -No conozco a ningún Job.

    -Soy Job de Canaán, Señor.

    -¿Job de Canaán? Sí, creo que sé quién sos. ¿Qué querés?

    -Señor, vengo hasta aquí sumido en la desgracia. Hasta hace poco, fui el hombre más feliz sobre la tierra. Mis campos eran vastos y fértiles, y mi ganado tan numeroso como las estrellas                 en el firmamento. Había sido bendecido con numerosos hijos, y, agradecido, bendije tu nombre en todos los rincones de…

    -Por favor, estoy muy ocupado. Andá al punto.

    -Señor, todo me ha sido arrebatado. Mis campos se volvieron estériles, y en ellos no crece ni la sierpe. Mi ganado fue devorado por los lobos. Los ladrones saquearon mi hacienda, y el                     techo se desplomó sobre mis hijos, mientras celebraban una fiesta, matándolos a todos. Cuando creía que mi infortunio no podía ser mayor, la lepra invadió mi cuerpo, dejándome inválido y deforme.

    -Ya veo. ¿Y qué tiene todo eso que ver conmigo?

    -Mis compatriotas me echaron de mi pueblo, diciendo que mis desgracias eran el castigo divino por los pecados que debí haber cometido. Pero yo soy un hombre justo. Vos lo sabés, vos sondeás los pensamientos más recónditos de mi mente, contaste cada pelo de mi cabeza, vos me conocés desde el vientre de mi madre.

    -¿Yo te conozco desde el vientre de tu madre? ¿De dónde sacaste una idea tan absurda?

    -Señor, vos podés verlo todo.

    -Pero eso no significa que le preste atención a todo. Me volvería loco.

    -Vengo hasta vos, humildemente, para inquirir la causa de mis desdichas. Nunca hice nada para ofenderte.

    -¿Ofenderme a mí? Eso está un poco fuera de tus posibilidades.

    -En mi vida, sólo procuré agradarte.

    -Eso también está fuera de tus posibilidades.

    -Señor, necesito una respuesta. ¿Por qué decidiste arrojar tantos males sobre tu humilde siervo?

    -Está bien… mirá… ¿Cómo podría ponerlo en términos que entiendas? ¿Hablás griego?

    -No, señor.

    -No importa. Digámoslo así: Yo soy el Alfa y el Omega, soy el principio y el fin. Nada es más grande que yo, y nada existe fuera de mí. Vos, en cambio, sos, por así decirlo, nada. Sin ánimo                de ofender.

     -No te comprendo, Señor.

     -Claro. Por ejemplo, ¿dónde estabas vos cuando yo creé este mundo?

     -No lo sé.

     -¿Dónde estabas cuando separé la luz de las tinieblas?

     -No lo recuerdo.

     -¿Y dónde estabas cuando até los vientos, los que soplan del norte y del oriente?

     -Tal vez en casa de mi primo. Pasaba mucho tiempo ahí cuando era joven.

     -Lo que intento decirte es que yo estoy tan por encima de vos como vos podrías estarlo de un pequeño insecto. Cuando vas caminando, y pisás algún insecto, ¿lo notás?

     -No si las sandalias son buenas.

     -¿Te parás a pensar en el daño que le hiciste a ese insecto?

     -Rara vez.

     -¿O en la tristeza que vas a causar a los amigos o parientes de aquel insecto al que aplastaste?

     -No, Señor.

     -Bueno, a mí me pasa algo muy parecido con ustedes.

     -Pero Señor, yo no soy un insecto. Soy un hombre, formado a tu imagen y semejanza.

     -No me digas… ¿No acabo de decirte que yo soy más grande que todo, y que nada existe fuera de mí?

     -Sí, Señor.

     -Pero si nada existe fuera de mí, eso sería lo mismo que afirmar que nada puede limitarme, ¿no es así?

     -Supongo que sí.

     -Entonces, si nada puede limitarme, sería lógico asumir que yo no tengo forma. Pero si yo no tengo forma, ¿cómo podría parecerme a algo, o a la inversa, cómo podría algo parecerse a mí?

     -No lo sé, Señor, no entiendo mucho de geometría.

     -Job, lo que trato de decirte es que los seres humanos y sus asuntos me son completamente indiferentes.

     -¿Pero entonces, quién se encarga de velar por los justos, y de ver que los malvados reciban su castigo?

     -La policía, supongo.

     -¿Quién hace cumplir tus santas leyes, que diste al mundo desde el inicio de los tiempos?

     -Mis leyes son para las estrellas, Job. Yo reglo sus movimientos, acomodo planetas en torno a ellas como si fueran racimos de uvas, diseño galaxias de formas infinitamente variadas. Soy un            astrofísico, no un juez.

     -Pero entonces, eso significa que estamos solos…

     -Tan solos como cualquier otro ser vivo. Ustedes son los únicos que se quejan.

     -No, puede ser, estamos solos en el universo…

     -No es para tanto.

     -Solos… ¡No! ¡No lo acepto! Reniego de vos, Señor. Maldigo tu nombre. ¡Te niego! ¡Yo te niego, Señor!

     -Me tiene sin cuidado. Ahora, si me disculpás, me gustaría volver a mi trabajo.

     -¡No, no puedo aceptarlo! ¿Qué clase de dios demente rige este universo? ¡Oh, la humanidad!

     -Me parece que estás exagerando un poco…

     -¡Oh, la nausea! Voy a vomitar.

     -Por favor, no vomites acá. Tardé seis mil años en crear este monte.

     -¡Oh, abismos! ¡Abismos, nada más! ¡Estoy desesperado! Me voy a suicidar…

     -¡Basta! Job, por favor, no seas tan melodramático. Entiendo tus problemas, pero me parece que te estás quejando con la persona equivocada. Vayamos por partes: tus campos se volvieron            estériles. Es muy probable que los estés trabajando mal. Deberías considerar consultarlo con algún experto. Si los lobos se comieron a tu ganado, yo diría que la culpa es de los pastores,                  que no hicieron bien su trabajo. Despedilos y contratá a otros. En cuanto a los ladrones que saquearon tu casa, deberías hacer la denuncia, y si el techo se cayó sobre tus hijos, muy                        probablemente es porque los que construyeron tu casa no sabían muy bien lo que hacían. Por último, existe una gran variedad de tratamientos que podrías seguir para curar tu lepra. Como              ves, hay una solución para todo.

     -Pero, ¿y la soledad, y la infinita desesperación de saber que no te importamos?

     -Ya lo vas a superar. Muchos hijos son ignorados por sus padres, pero de cualquier manera llegan a ser personas plenas. Si te hace sentir mejor, podés fingir que no existo.

     -Gracias, Señor. Mis ojos se han abierto. Después de tanto tiempo, veo finalmente que…

     -Está bien, no hace falta que lo digas, la verdad no me interesa. Ya me quitaste mucho tiempo. Ahora, por favor, retirate. Quisiera volver a mi trabajo.

    ALINA TABORDA

    Publicado en Nuestra Letra. el 27 de Octubre, 2011, 13:23 por MScalona

    Siesta

    Las tardecitas de sol dentro de la casa eran eternas.

    Pero si era afuera, el mundo se abría ante ellos.

    -         Vení, vení, acá no nos ve nadie

    -         Si nos ven nos matan

    -         Pero no nos vieron. Vení

    -         Bueno, dale

    -         Despacito. No te vas a tropezar

    -         Ayudame

    -         Por acá es más fácil

    -         Ahí voy

    -         Acá esta re cómodo. Sentate

    -         Si, esta re lindo acá

    -         Toma

    -         ¿Qué?

    -         Toma

    -         Ay!! Que lindas… Las cortaste de la casa de la vieja?

    -         Si

    -         Te va a matar!!

    -         No me vio

    -         Si te ve te mata… Gracias!! Están re linda!

    -         ¿Te gustaron?

    -         Mucho

    -         ¿Me das un beso?

    -         Sos loco!!

    -         Dale. Si te gustó

    -         Acá no

    -         Si no hay nadie

    -         Ahora no

    -         Uno solito…

    -         Después

    -         Si me das uno yo te voy a querer para siempre

    -         Tarado

    -         Uno solito nomás

    -         Salí

    Caía la tarde en ese campo iluminado por un sol que irradiaba más que luz.

    Corría por primera vez el amor en esas vacaciones inolvidables.

    -         Yo no quiero que te vayas

    -         Pero me voy

    -         ¿Y si te quedas acá?

    -         Tengo que volver a la escuela

    -         Quedate. Nos escondemos acá

    -         Tonto. Mis papas en un rato ya saldrían a buscarme si no vuelvo.

    -         ¿Y si no nos encuentran?

    -         Se pondrían re mal ellos

    -         Pero yo quiero que te quedes

    -         Pero no puedo

    -         Dame otro besito

    -         Basta!

    -         ¿Y si te quedas con tu abuela?

    -         Sos loco. No me dejan

    -         Te voy a extrañar

    -         Bueno, vamos, ya es re tarde

    -         Dame uno más

    -         Ufa!!

    -         Dale

    -         Bueno, uno

    -         Mmmm… Que rico!

    -         Vamos

    -         Bueno, dale. Cuidado con la rama

     -

    -

                                                                 Alina Taborda

    MATÍAS MAGLIANO

    Publicado en Aguafuerte el 26 de Octubre, 2011, 14:41 por MScalona

    El almuerzo

    -

    –Dale, apurate que ya tienen que estar por pasar.

    –Ya estoy, ya estoy.

    –¿Agarraste todo? Acordate que no volvemos hasta la tardecita.

    –Por tercera vez: tengo todo… Aunque ahora que lo decís, tendría que dejar los pañuelitos y limpiarme en el tapizado… ¿Me querés decir por qué tengo que andar gastando de mis pañuelitos culpa del perfume berreta de Natalia?

    –¡Dejate de joder!, sobre que nos pasan a buscar.

    –Que no pasen, lo bien que me vendría pasar el domingo en casa.

    –No están las cosas para andar boludeando. Te prometo que en menos de un año estamos domingos y sábados en casa haciendo la nuestra.

    –No empecemos… hace un año y medio que venimos con lo mismo.

    –En serio te digo, un año y los fines de semana son nuestros.

    –Cortala, que para decir sandeces ya tengo toda la tarde.

    –¿Agarraste las botellas?

    –A ver… ¿Qué mierda te parece que son estos dos picos que salen del bolso? ¿una cachiporra?

    –…

    –Aunque me sería más útil que el vino…

    –¡Che! Basta. Terminala. Que no es para tanto.

    –Encima Pablo maneja a los pedos. Decile que si vuelve a ir rápido como la otra vez, yo con ellos no voy más. En serio.

    –Sabés que tienen un parque hermoso, hay sol y seguro están los chicos.

    –¡Los chicos! Me había olvidado de que encima están los chicos… ¿y si les decís que tu mujer se enfermó a último momento?

    –Les podría decir que algo te cayó mal, no sé, que comimos sushi y el pescado estaba malo, ¿querés?

    –Dale.

    –El problema es que me van a preguntar si fue el mismo sushi del mes pasado, cuando fui solo. Basta. La plata va a ser de los dos. Pensá en eso.

    –Mirá, yo en lo único que pienso es que si después de todos estos domingos el puesto se lo dan a otro, a la mujer de Ramírez le digo que su esposo no para de mirarme las tetas y que una vez me tocó el culo en la cocina… y a vos te prendo de las pelotas.

    –¿Te tocó el culo?… No te lo puedo creer. Habrá sido sin intención…

    –¡Qué me va a tocar! Yo creo que si se me acerca a menos de veinte centímetros le pinto la cara con el spray pimienta.

    –¡Noooo! ¡Cómo le vas a tirar pimienta! ¡¿Estás loca?!, ¿qué querés, que me echen?

    –Mirá que sos pelotudo… yo no sé por qué con estas cosas te ponés así.

    –Acordate que en seis meses el puesto es mío, quedate tranquila… Escuchá, me parece que llegaron.

    –Sí, sí, son ellos. Esa bocina me hace acordar al transporte escolar cuando pasaba los días de lluvia… Como las vacas subiendo al camión.

    –Dale, dale, vamos. Saludá al diario que seguramente el martes vas a tener tiempo de leerlo.

    –Dale, vos cargame nomás, que ahora nos subimos al auto, le tiro un pedo a Natalia y se pudre todo… a ver si a ella le gusta mi perfume.

    –Bueeeeenas. ¿Cómo amanecieron?

    –Bien, bien.

    –Vení Roberto, sentate adelante y que Nati vaya atrás con Agustina así charlan de sus cosas.

    –Holaaaaaggusssss, ¿no saludas vos?

    –Bueeeeenas –la primera sonrisa dominical de Agustina fue al darse cuenta de que la imitaba cada vez mejor y de que Roberto había tomado nota de eso, lo vio en su mirada–. ¿Cómo no voy a saludar?, dame tiempo, me estaba acomodando.

    –Vamos, a meterle pata que Ramírez ya debe haber prendido el fuego.

    –Es temprano todavía, recién le decía a Agus que no hace falta ir tan rápido; si total hay tiempo.

    –Viste como es Ramírez con la puntualidad.

    –¡Pará un poco! Una cosa es la empresa, y otra ir a su casa a comer un asado.

    –Sí, pero sabés que a mí me gusta ser puntual. Viste que en la fábrica llego siempre primero, ¿no?

    –Sí, sí.

    –Yo en la escuela también tengo una maestra que llega siempre, siempre, primero y la verdad que nos hace quedar como el culo al resto –dijo Agustina pidiéndole perdón a Roberto con la mirada.

    –…

    –Ah, pero Pablito llega primero porque yo lo despierto con el desayuno listo, ¿no gordi?

    –Porque querés que se vaya rápido para garcharte al sodero –pensó Agustina.

    –¿Qué hará de rico Ramírez? –preguntó Roberto. Sabía que si no cambiaba de tema se bajaban ahí mismo, y el puesto sería de Pablo.

    –Mirá, a mí el otro día cuando me invitó a almorzar, me dijo que tenía pensado repetir la bondiola de cerdo en reducción de Malbec que le había gustado a Nati.

    –Aaaachhhísss –estornudó Agustina justo cuando pensaba preguntarle por qué no se acostaba con el Sr. Ramírez a cambio del ascenso de Pablo.

    –¿Almuerzan juntos al mediodía? No me contaste nada, gordi.

    –No, no era nada, me invitó a comer porque quería tratar unos temas de la empresa. ¿Vos por qué no viniste? –le preguntó a Roberto.

    –No sabía.

    –No fue nada, pavadas nomás.

    –Que linda camperita, tiene una onda retro ¿adonde la conseguiste?

    –No sé, me la regaló mi mamá –dijo Agustina guardándose que había sido el regalo de cuando cumplió dieciocho.

    –Yo el otro día me recorrí todo el shopping buscando algo así, y no encontré nada, me terminé comprando dos que no me gustaban.

    –Aaaachhhísss –Natalia le daba cada vez más alergia y aprovechó el descuido para limpiarse en el tapizado, prometiéndose que a la vuelta, antes de subir, se ocuparía de encontrar algo que haya dejado el perro y le llenaría el auto de suerte.

    –Gordiii, mirá, así como la campera de Agus es la que quiero… Te digo por si te olvidaste que la semana que viene cumplimos tres años y siete meses.

    –¿Algo interesante en el almuerzo con Ramírez?

    –No mirá, lo mismo de siempre. Me dijo lo que ya se sabe…

    –…

    –Que se vienen unos cambios en la empresa. Que hay que renovarse. Me dijo que iban a cambiar algunos jefes. Yo le pregunté cómo sería la cosa y me dijo que ya tenía pensado algunos nombres… Viste como es eso, yo tampoco quería andar preguntando mucho, pero me dijo que entre otros, estuvo pensando en vos, pero le parecía que te faltaba un poquito de experiencia. Yo le dije que para nada, que eras un tipo muy capaz, aunque a veces llegabas un poco tarde, y me dijo que lo tenía que seguir pensando. Decime ¿vos quién crees que tendría que ocupar el puesto?, me preguntó. A mí me preguntó, ¿entendés? Y… yo creo que Roberto andaría bárbaro. ¿Vos decís? Sí, es un tipo preparado y se pondría muy contento, le haría bien a la fábrica. Sí, pero acá no importa si se pone contento o no, acá el tema es que sirva, que nos sirva. Y qué querés que te diga, cuando dijo así casi me caigo de culo, imaginate que era como si me estuviera ofreciendo el puesto. Mirá, te voy a ser sincero Ramírez, yo que llego primero todos los días, los veo llegar a todos y uno se da cuenta de quién tiene pasta para esto. Ves, eso es lo que yo quiero, un tipo con intuición, que mire y se de cuenta de las cosas, que no haya que explicárselas. Bueno, le dije, a Roberto tampoco hay que explicarle las cosas, es bicho, es un tipo que sabe cómo funciona y le hice acordar todos los domingos que pasamos en su casa. Sí, por eso te digo, a veces me parece como si Roberto hiciera las cosas por compromiso, me dijo. Yo no creo, para mí el único defecto que tiene es que no llega tan puntual, y por ahí eso también quiere decir que no está tan comprometido con la fábrica, pero creo que andaría bien.

    –¿Le dijiste que llego tarde?

    –No, tarde no, ¡mirá si le voy a decir que llegás tarde! Le conté que no llegás primero, y eso ya lo sabe.

    –Aaaachhhísss –Esta vez Agustina pensó en por fin sacarse las ganas y pasar la mano por la pelada de Pablo, pero la verdad era que toda esta situación la ponía un poco más contenta. Si de una vez por todas el puesto que estaba dando vueltas se lo daban a Pablo, ella y Roberto podrían hacer lo que realmente querían, podrían estar los fines de semana mirando algunas películas, salir a pasear, estar más tiempo en casa, leer el diario y hasta algún libro, incluso juntarse a comer un asado, pero con los amigos, con los que vale la pena. Se le interrumpieron los pensamientos cuando vio que la aguja del tablero marcaba ciento sesenta–. Disculpame, ¿podés ir más despacio?

    –Y después con Ramirez seguimos hablando mucho, la verdad es que yo insistía en que piense en vos como posible candidato, y él se resistía cada vez más. No quiero un tipo que llegue tarde y que haga las cosas por compromiso, prefiero a alguien que esté siempre dispuesto. Nosotros somos las clase de gente que necesita la fábrica al frente de las decisiones, me decía. Yo coincidía con todo, pero cuando podía, le hablaba de vos, era justo. Si dos amigos como nosotros tenían que competir por un puesto, lo mejor era que decidiera él y que ninguno de nosotros interfiera. Se lo dije y ahí empezó: Qué buen tipo que sos Pablo, en todo, eso es lo que admiro de vos. Estás siempre dispuesto, siempre listo. Uno ni siquiera tiene que pedirte que vengas temprano a la fábrica, y ahí estás, el primero de todos. Y otra cosa, siempre te das a la gente, ¿o vos te crees que no me doy cuenta de las veces que querés ayudar a todos con sus cosas? ¿Vos crees que no me doy cuenta de que cuando vienen a casa siempre lo pasás a buscar a Roberto para que él no tenga que manejar ni usar su auto? No Pablito… eso se nota, y mucho. Y otra vez, cuando me dijo así  casi me caigo de culo, y eso que estaba sentado, pero parecía que ya no había nada que hacer. Por más que yo insistiera que piense en vos para el puesto, él seguía con que yo era él jefe que necesitaba la empresa, y sabés que cuando Ramírez habla de la empresa y no dice fábrica, la decisión ya está tomada. Dice empresa y es como si nombrara a Dios. Y ahí nomás me largó, apoyándome la mano derecha en el hombro: Pablo, a partir del mes que viene, vas a ser el nuevo Sub-gerente de personal de cobranza del turno mañana…

    –Bue, felicitaciones entonces.

    –Gordiiii, ¡no me dijiste nada!

    –Quería decírselos a todos juntos, era una sorpresa para hoy.

    –Graaaacias –soltó Agustina aflojándose y queriendo volver a leer el diario del domingo.

    –¿Gracias?

    –Sí, gracias por contarnos –dijo mientras con la mirada se agradecían con Roberto porque todo esto hubiera terminado, y otra vez la velocidad que aumentaba le interrumpió los pensamientos–. Esto parece un viernes a la tarde en la peatonal Córdoba, y vos que no aflojás.

    –¡Que bueeeeno gordiiiii! –fue lo último que escuchó Agustina, antes de estornudar.

    Matías Magliano

    MARÍA BELÉN IRUSTA

    Publicado en relatos el 26 de Octubre, 2011, 14:31 por MScalona

    Pero  tengo  razón

    Domingo, 14:35 hs. suena el tono del buzón de mensajes en el celular. El rímel selló las pestañas superiores e inferiores del ojo izquierdo. El ojo derecho alcanza a leer:

    -   Estoy a dos cuadras.

    El primer gran esfuerzo consiste en despertar, pero para eso hay tiempo. Lo inmediato es levantarse de la cama. Diez minutos más tarde, sale a la calle.

    -   ¿Hay  vida detrás de los anteojos?

    -   No. Necesito grasas. Hamburguesa, papas fritas, litros de gaseosa. ¿Me acompañas?

    -   Obvio. Por eso no tomo alcohol. Soy flojito para las resacas.

    -   Sos flojito y punto. ¿Estuviste con tu chico anoche?

    -   No, estamos medio peleados.

    -   Me agotan las peleas y más las suyas. Se pelean para reconciliarse. Te diste cuenta?

    -   Vamos y venimos.

    -   Sufren cuando están, cuando no están… Enfermos, bah.

    -   Un par de putitos, ¿que querés? … ¿Qué vas a pedir?

    -   Un combo cuatro bien grande. ¿Vos comiste?

    -   Sí

    -   Hola, están atendidos?

    -   No. Hola. Quiero un combo cuatro grande, la gaseosa fanta sin hielo.

    -   Lo comés aca?

    -   Si.

    -   Son treinta y un pesos… Tenés un peso?

    -   Si, esperame un segundo.

    -   Gracias por el cambio. Aguarden a la derecha su pedido.

    -   Ok, gracias.

    -   En el 95’ el menú Rosario estaba a $ 2,90, te acordas? Tenía para tres y les pregunté si juntando llegábamos a un menú más. Siempre pienso que si no las hubiera conocido en ese momento ustedes no serían mis amigas.

    -   Fuimos a la Escuela de Música sólo para conocerte.

    -   Y los novios de ustedes pasan… y yo sigo acá… decime, ¿quién la tiene más clara?

    -   Vos, querido. Pero nosotras también te conocimos noviecitos…

    -   A tus siete. Remera celeste.

    -   ¿Quién es?

    -   No se, pero qué lindo.

    -   Si me doy vuelta ahora queda muy obvio.

    -   Voy buscando sorbete y servilleta y te ayudo con la bandeja.

    -   ¿Lo viste al de celeste?

    -   Si, nene. Te dé bola a vos o a mí da igual, vamos presos.

    -   La juventud me puede.

    -   La novedad.

    -   Pero por un tiempo, nada más.

    -   Hasta que se le va el olor a nuevo.

    -   Desde el momento en que una persona esta dentro de otra, comienza la cuenta regresiva.

    -   ¿La cuenta regresiva?

    -   La cuenta regresiva hacia el fin.

    -   Entonces el sexo arruina todo. Eso estás diciendo?

    -   Claro…

    -   Cuando se me pase la resaca recordame que te golpee.

    -   Pero tengo razón…

    -   Los domingos sos más puto, definitivamente.

    -

                                                                                      BELÉN

    MARTÍN GAMBAROTTA

    Publicado en De Otros. el 25 de Octubre, 2011, 18:24 por MScalona

    PUNCTUM,  p. 25

     

     

     

     

    Cadáver, en las horas sin trabajo

    Arrastradas por el espanto, la mesura

    5 calles te separan de tus tortugas

    -la ciega, la de corazón seco-

    Que duermen, bajo la cama, en una caja de cartón.

    500 metros más largos que 500 años.

    Si fuera hasta la cocina, vería lo que quedó de la escena,

    La disposición de las sillas sin cuerpos

    Donde Confuncio discutía anoche.

    Confuncio, que no se sabe cuando está hablando

    En joda y cuándo en serio,

    Hacía brillar la cabeza de un alfiler

    Contra una luz cualquiera.

    Un expulsado del paraíso,

    La vez que todos los pibes de la agrupación arrugaron

    (FS se fue a Mar del Plata en un ambulancia de ATE,

    ST a criar gansos a Venado Tuerto) se quedó el verano

    A ver cómo los pendejos  mojaban el culo en la fuente

    Y enterado que la chica trashera con la que pasó

    Medio año andaba pensando en matarse,

    Dijo, dice o va a decir en la cocina:

    Me alegro por ella.

    Si cada persona tiene objeto asignado

    Que lo representa, Confuncio

    Es un arquero, despintado, de metegol.

    Cuando lo traicionaron

    Los de la 7 de Mayo

    Que le habían prometido un par de cargos

    Pero después arreglaron por atrás con el Senador Pachuco

    Pensó en largar. Se fue bordeando

    El río hasta la terminal y pasó un rato

    Calando la gentuza: una vieja con el

    Ojo tapado con una gasa

    Sentada, un ciego escuchando walkman

    La cara de verdugo del repartidor

    De bebidas y su tatuaje

    En el brazo izquierdo: KISS:

    Hasta que únicamente quedaron en la plataforma

    Dos micros con los motores en marcha

    Y le costó decidir si tomar el que salía

    Para el sur o el otro, más nuevo,

    Pero con un solo foco prendido

    Que lo llevaba al norte

    O si de última quedarse ahí mirando

    Como se apagaban las luces

    De la terminal, automáticamente,

    Cuando se hacía de día.

     

     

     

                                               MARTÌN GAMBAROTTA

     

    Punctum,  p. 25, Ed. Mansalva

     

    BARTLEBY - LUKAS -Rep-

    Publicado en Humor el 25 de Octubre, 2011, 12:33 por Julia Mariana Sánchez
     
     

    Mirta Guelman: "El árbol de la vida"

    Publicado en Ensayo el 22 de Octubre, 2011, 13:35 por MScalona

    El film "El árbol de la vida", se percibe y aprecia no solo con nuestro sistema visual (imágenes simbólicas y maravillosas de Emmanuel Lubezki) y auditivo (impactante música de Zbignew Preisner), sino con todas las funciones del cerebro límbico (emocional), al margen de las creencias y conocimientos del espectador. El hombre y la naturaleza, evolucionan por caminos diferentes, pero todo lo vivo, nace, crece, desarrolla y muere… En el ser humano, cada ciclo vital, se impregna de dolor y/o felicidad, por eso, debiéramos encontrar el modo de alentar a nuestros genes, en su capacidad de transmitir, esos increíbles circuitos de placer o recompensa, gestados por el vínculo de pareja de padres con hijos y nietos que despiertan el "clímax" afectivo y da sentido a nuestras existencias. El film ilustra los maravillosos paroxismos de la génesis y relata ingeniosamente, los dilemas de la crianza, los lazos sociales mínimos, la "sensibilidad a la aceptación o al rechazo" de los acompañantes vitales, el amor y el odio a los padres, el poder desmentir sus marcas territoriales, el decir y el hacer, el jugar y el "ascender".
    La vida y la muerte sorprenden y ensamblan, a un padre creyente en el rigor de la domesticación violenta y a una madre asumida en la ternura cotidiana, que educa, comprende, teje la paz y "S.O.S.tiene" la felicidad. Por supuesto retroalimenta celos: ¿a quién querés más? A quién le pertenecés?
    Momentos sublimes y didácticos, como la imagen de ese enorme reptil (dinosaurio?), que a pesar de lo compulsivo de su cerebro instintivo, parece sentir compasión y perdona la vida a su congénere caído. La comparación de una "edificación" que deprime, quizás por como desmiente a la rica naturaleza, aunque parezca maravillar y sorprender, como ella.
    Vale la pena verlo, ayuda a pensar, la guerra que transitamos con un implacable mercado, que combate el amor, la comprensión, el entendimiento y la jerarquía del cerebro y la mente, sobre la efímera estética del cuerpo convertido en objeto que se compra y vende. Y esa confusión de valorar igual, la tragedia de perder lo material o un ser querido…
    El film es extenso, quizás debiera verse en capítulos, incluso para repensar y saborear, todo lo que intenta transmitir y enseñar su director (Terrence Malik). Excelente actuación, para quien entiende que la identificación con el actor, permite introducirnos en ese espacio artístico donde se conjugan realidades, fantasías, ilusiones y esperanzas que borran temores y desconfianzas.

    -

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                                                                         Mirta Guelman de Javkin
    mirtaguelman@hotmail.com

    LUCÍA ANDREOZZI

    Publicado en Nuestra Letra. el 21 de Octubre, 2011, 19:46 por MScalona

    La gota se me escurre por el cuello, la siento rodar sobre la piel, esta helada. Con inexplicable exactitud ha dado en el espacio mínimo que le prestaron mi cuello y mi saco. Siento escalofríos. La grisura del día me inspira ritos interiores. Ritos secretos y míos. Rebautismos. Rebautizo lugares. Un cierto regocijo estúpido me invade cuando veo estos transeúntes ajenos, pero asistentes involuntarios de mis rituales. Peatones y automovilistas, ingenuos cómplices. Siento la porosidad de la pared deslizándose por la punta de mis dedos.  Pared de un edificio que debe ser rebautizado. Allí donde casi se cortan mis hilos dorados, esos hilos que aún no se, de qué están compuestos. Sospecho a veces que de oro, de hebras de sol, de cabellos ajenos. Quizás sean de hilos de saquitos de té trenzados o de  hilachas de corbata  azul y amarilla.         Corbata de abogado. Al entrar en contacto físico con la pared el rito está cumplido.  Pero este, justo éste es el ritual que repetiré mil veces, en celebraciones ocultas, mientras, seguiré agregando a mis hilos dorados otras componentes. Quisiera fueran nuevos cabellos, papel bien blanco rasgado. Quisiera.

    Por suerte tengo otros rebautismos. Más frágiles, más incipientes. Ritos menores. Como cuando te hago sentar en esa silla, la que ocupó un “el” y tú no sabes. Te creerás eterno e instalado en el espacio, yo te utilizo te hago efímero. Perdón, es esa mi humilde barricada. Y los otros, los interurbanos, quizás cuando te paras ahí, exactamente en la misma baldosa, en otra ciudad, sin saberlo la bañas en una pira bautismal. Solamente yo lo sé. Niña mirona no intentes hacerme creer que lo sabes. Continúa de la mano de tu padre, aléjate de mis ritos y no seas aguafiestas.

    Un cajero, mi tarjeta que entra por segunda vez. Una esquina, me paro la ocupo en exceso. Un horario, vivido a conciencia. Una taza, de la que obligo a beber a otro.  Tus manos, “tus” de vos y de otros más. Múltiples “tus”, que se hacen anónimos en la cantidad. Me agrada, me dejo sola para disfrutarlo. Y sé que cuando crea que mis pies se han comenzado a despegar del suelo, aparecerá un cura, un numerario, una monja, un ser humano cualquiera, para recordarme que quizás yo asista a rebautismos ajenos del mismo modo que impunemente obligo a los demás a asistir a los míos.

     -

    -

                                                                                  L u c í a

    RESERVEN el sábado 19 noviembre...

    Publicado en Sugerencias. el 21 de Octubre, 2011, 17:28 por MScalona

    presentación de  “ALEXANDRO“, la novela gótica de SOLEDAD PLASENZOTTI, sábado 19 de noviembre de

    2011 en hotel Pullman City Center Rosario,

    salón Paraná de las Palmas – 1º piso.

    Entrada libre y gratuita. Lunch and drink, 19:30 hs

    la presentación a cargo de MARCELO SCALONA

    y el poeta ANTONIO RAMOS

    los esperamos… después,

    una noche en la tierra (Jarmusch) del City Center“…

    HOY SE ESTRENA EN ROSARIO !!!!!!

    Publicado en Sugerencias. el 20 de Octubre, 2011, 19:51 por MScalona
     

    'El árbol de la vida', la premiada poesía cinematográfica

    de Terrence Malick

    • El realizador consiguió la Palma de Oro en cannes por esta película
    • Un experimento visual protagonizado por Brad Pitt y Sean Penn
    Brad Pitt en 'El árbol de la vida', de Terrence Malick

    Brad Pitt en "El árbol de la vida", de Terrence Malick

    Ampliar foto Sean Penn en 'El árbol de la vida', de Terrence Malick

    Sean Penn en "El árbol de la vida", de Terrence Malick

     

    Terrence Malick consigue la Palma de Oro

    en la 64 edición del Festival de Cannes

    Ver vídeo  'Tráiler de 'El árbol de la vida', de Terrence Malick'

    Ver vídeo  'Tráiler de Él árbol de la vida' (The Tree of life'), de Terrence Malick, con Brad Pitt y Sean Penn.'

    Tráiler :

    http://www.youtube.com/watch?v=oEZVXhMpGBo

    JESÚS JIMÉNEZ - 15http://www.youtube.com/watch?v=oEZVXhMpGBo.09.2011

    Poesía visual pura y dura, así es la nueva película de Terrence Malick, El árbol de la vida, que se alzó con la Palma de Oro en el último Festival de Cine de Cannes. Y como la buena poesía no es apta para todos los públicos.

    Porque esta última genialidad del director de Malas tierras o La delgada línea roja, es un experimento visual y emocional que busca respuestas a las grandes cuestiones de la vida, pasando de lo más íntimo (la vida de una familia en un pequeño pueblo de Texas) a lo cósmico, con una larga secuencia que nos lleva desde la vía láctea hasta el mundo microscópico. Y a la vez es un viaje en el tiempo, desde los inicios de la tierra hasta nuestros días.

    Y todo centrado en un árbol que traza la evolución de una única vida, la de Jack O'Brien,quién se pregunta sobre el carácter violento de su padre (Brad Pitt), el amor incondicional de su madre (Jessica Chastain) y la muerte de su hermano en la guerra.

    También es  un viaje desde la pérdida de la inocencia de un niño hasta las reflexiones de un hombre maduro sobre su vida.  Y todo para llegar a una simple conclusión: "Carpe Diem".

    Y es que Malick lo tiene claro: comparada con el Universo, nuestra vida es un suspiro y la malgastamos preocupándonos por el trabajo y el éxito, cuando deberíamos centrarnos en lo más importante, la familia.

    Íntima y épica a la vez

    Malick encaja todos esos temas trascendentales en una película con un poderío visual asombroso, destacando las secuencias de la Vía Láctea que describen cómo la vida del protagonista forma parte del Cosmos, de la evolución del espacio y el tiempo, y cómo su lucha interna pasa a formar parte de los poderes de creación y destrucción del Universo.

    Un Universo en el que, según Malick, la mayor fuerza es el amor, un amor del que emerge la vida y que trasciende la materia para convertirse en algo espiritual, mucho más poderoso que la materia. Si no disfrutamos de los seres queridos, si no amamos, nuestra vida pasará en un suspiro y será inútil. Pero si amamos seremos amados y ocuparemos el lugar que nos corresponde en el devenir del Universo.

    Visto así parece algo cursi, pero con las impresionantes y poderosas imágenes de Malick no nos queda más remedio que rendirnos ante su poesía. Unas imágenes del Universo y de la vida para las que ha contado con la ayuda de varios científicos y de dos expertos en efectos visuales, Dan Glass (Matrix reloaded) y Douglas Trumbell (2001, una odisea del espacio) junto al que hace un homenaje a la película de Kubrick que reconoceréis enseguida.

    El ritmo del Universo

    La película late al ritmo del Universo y por eso casi dos terceras partes de su metraje son de imágenes con música, salvo la historia de la infancia de Jack y su relación con su madre (que simboliza el amor incondicional) y con su padre (símbolo de la lucha por el éxito a cualquier precio, incluso a costa de los que más quiere).

    Un viaje emocional que afectará a cada persona de forma diferente y que pone de manifiesto el cada vez mayor desinterés de Malick por la narración convencional y su gusto por explotar otros registros más cercanos a lo pictórico, lo filosófico y lo metafísico.

    Un viaje en busca de un Paraíso que, al final, tenemos a mano en la gente que nos rodea y que nos quiere.

    Un viaje en el que Malick usa sus armas de siempre, como una fotografía espectacular o la voz en off para indicarnos el estado mental de los personajes.

    Un reparto de lujo

    Inicialmente la película duraba cuatro horas y ha sufrido varios montajes, a cargo del propio Malick, hasta las actuales dos horas y veinte minutos. Eso ha hecho que el personaje de Sean Penn se haya quedado prácticamente en la sala de montaje (apenas pronuncia unas frases) aunque aparezca en los momentos claves de la película.

    Por su parte Brad Pitt borda su papel de padre intransigente, obsesionado por el éxito profesional, y que quiere que sus hijos no repitan sus mismos errores. Un personaje que parece sacado del Antiguo Testamento.

    Jessica Chastain, proveniente del teatro, se consolida como una de las mejores actrices del panorama actual (Jolene, The debt) y eso que todavía no hemos visto en España Criadas y señoras, un drama de época que ha sido una de las sensaciones del verano en Estados Unidos.

    Pero el auténtico protagonista es el joven Jack, interpretado por Hunter McCracken, que borda su papel de niño que pierde la inocencia y cuyo mundo se tambalea cuando comprende que sus padres no son sino seres humanos con sus miserias y sus defectos.

    Sin duda la película más arriesgada, personal y original en mucho tiempo, que perdurará por la belleza de sus imágenes y lo arriesgado de su planteamiento pero que, como decíamos al principio del este artículo, no es apta para los que no crean en la poesía y, sobre todo en el buen cine.

    MAYRA MEDINA

    Publicado en Nuestra Letra. el 20 de Octubre, 2011, 13:32 por MScalona

    Una de las cosas más difíciles fue acostumbrarme a dormir  sin   escuchar  sus voces. Ese murmullo cómplice en el que buscaban entender cosas que ni nosotros,  en el mundo de los adultos, podíamos a veces entender sin titubeo.

     

    - Prendé  el tele

    - Papá está despierto todavía

    - No, ya está oscuro

    - Pero está  despierto, shhhhh, callate que se queda escuchando

    - Y vos cómo sabés ?

    - Porque el otro día  me preguntó si tenía que contarle algo

    -Mmmm …. y eso que tiene que ver ?

    -Que  la noche antes hablamos de la pelea con  César  en el restaurant

    -Y vos le contaste ?

    -No.

    - César es más lindo que papá para vos ?

    -Eh ? Que se yo!   Qué me importa aparte. A mamá parece que le gusta.

    -Y seguro que a mamá le gusta. Si está con él es porque le gusta.

    -Sí, pero se enoja por todo. Yo creo que mamá le tiene miedo.

    -Mamá me dijo que es porque está nervioso por su trabajo

    -Se pone colorado. Viste como se pone todo colorado ? Papá nunca se puso así de colorado

    - Papá no se enoja porque no trabaja

    - Si trabaja, papá…

    - Mamá dice que no.

    -No importa lo que dice mamá ¿vos no ves?

    - No, no veo. Prendé el tele…

    - Tonta

    - Estúpido

    - Hueca

    - Tarado, prendé el tele

    - No, quiero dormir y con el reflejo no puedo.

    -Ay… el nenito de papá se enoja y quiere dormir

    -Ay… la nenita de mamá  no puede dormirse y  necesita mirar tele

    - La la la la la la la la

    - Callateeee

    -La la la la la la la la

    -En lo de César no hacés esto

    - Si hago

    -Mentira, no hacés

    -No hago porque me duermo enseguida, es más calentito el departamento, acá tengo frío y no me duermo. Prendé el tele.

    -No lo hacés, porque le tenés miedo a César

    -Mentira,  no te hablo más. Chau !

     

    -  More… ¿vos te irías a vivir con mamá  y Cesar ?

    - Si mamá no vive con Cesar…

    - Pero el otro día escuché que él le decía que faltaba poco.

    - ¿Poco para que ?

    - No sé ,  creo que para comprar una casa . Mamá siempre dice que quiere tener  una casa.

    - Mamá me dijo que cuando se mude me lleva con ella.

    - Pero vos  te querés ir ?

    - Si ! seguro es mejor que vivir acá.

    - Que tiene de malo vivir acá ?

    - No ves que dormimos juntos.  No está bien eso. Tenemos que tener una pieza para cada uno. ¿Vos te iriás?

    - Mmm no sé…. Depende la casa, esta me gusta, aunque está un poco vieja. Capaz César no sea tan malo…

    -Te irías entonces…

    - No sé, además  papá se quedaría  solo.

    -No se quedaría solo…

    -Cómo que no ?

    -Bueno... puede venir la nona a visitarlo. No sé…   Si se queda solo,  entonces quedate vos. Además mamá no me dijo nada de vos…

    -Capaz que Cesar no quiera tantos chicos…

    -Además yo prefiero quedarme acá porque … Morena… Morena…. te dormiste… Morena…  Ufa! Siempre  me hacés lo mismo! Morena despertate !!!

     

     

     

    Y luego el silencio. Un silencio claro y relajado. Un silencio que  me  envolvía suave  y me invitaba a dormir sin preguntas ni cuestionamientos. Exhausto. Casi contento.

    Hoy ese silencio es oscuro y cruel. Lejos de arrullarme me desvela y  amenaza.

    Hace tambalear mis convicciones.

    Asesina  mis anhelos, que hoy  me  suenan   de otros tiempos, como de otro Mateo.

    Escucho una sirena, la puerta del vecino, el perro.

    Cierro los ojos y la película aparece de nuevo.

    Imágenes gastadas de tanto repetirlas.

    Me río de mi mismo, se mezclan los recuerdos.

    Es gracioso, me ahogo  en  el vacío. El vacío inmenso  de ese  espacio que tanto necesité o dije necesitar  alguna vez .

    Ahora, a la distancia,  creo que era miedo.

    Miedo a no poder,  a reconocer  que  tenía  miedo.

    O  quizás miedo a poder,    a reconocer que  también puedo no temer. Y seguir adelante. En la oscuridad me pregunto qué fue del pibe que escribía poemas.

    Me perdí siguiendo las  huellas de muebles rayados y paredes pintadas con lápiz  y ahora que  regresar a casa  es lo único que podría salvarme no encuentro el camino. Estoy solo conmigo, pero olvidé  lo que quería que fuera mi destino.

    Y lo peor es que nada de eso me importa, cuando  acaricio sus manos, cuando los veo jugando,  cuando me preguntan dónde, cómo, cuándo.

    Crecí con ellos y  hoy me cuesta  seguir haciéndolo. Esta vez buscando el sentido  a toda esta locura. Esta vez aceptando el error, aprendiendo diplomacia, invocando santos para no herir aún más sus trastocados corazoncitos, en una pelea sin vencedores ni vencidos.

    Hoy el silencio me hiere, preciso, implacable. Necesito remar hacia un lugar sin ecos, donde pueda perdonarme y seguir.

    Cierro los ojos.  Pienso en  que mañana voy a plantar una naranjo en el jardín. Cuando sea abuelo voy a sentarme debajo del naranjo, cómo hacía mi abuelo y voy a contar historias entre las flores de azahar.

    Ahora necesito dormirme, soñar con tiempos mejores.

    Soñar que todo pasó.

    Recuperar mi silencio.

    Y mi camino.

     

     

     

     

                                           MAYRA  MEDINA

    NICOLÁS FOPPIANI

    Publicado en Nuestra Letra. el 19 de Octubre, 2011, 16:12 por MScalona

    -

    -

    -¿Te gustó?

    -Estuvo bueno.

    -Pero te gustó o no?

    -Si te digo que estuvo bueno quiere decir que me gustó, ¿no?

    -Bueno, no necesariamente, que te haya gustado es algo personal, subjetivo, en cambio si me decis que “estuvo bueno” te estas corriendo del lugar y dando una apreciación objetiva, si se quiere, ajena, como algo que le pasó a otra persona, no a vos.

    -Por favor, no empieces a complicármela. Estuvo bueno y punto. ¿No le des más vueltas, sí?

    -No le doy vueltas. Está claro que no te gustó.

    -Lo que no me gusta es que hagas siempre la misma estupidez de arruinarlo todo con tus preguntas: que si me gustó, que si estuve bien, que esto, que lo otro.

    -Si te pregunto es porque quiero saber, porque me interesa.

    -Para qué necesitás tanta información? ¿No podés conformarte con la que te doy?

    -Es que yo quiero saberlo todo sobre vos.

    -Si supieras..

    -Si supiera qué?

    -Nada…

    -No, cómo nada, decime.

    -Para qué querés saber?

    -Para saber.

    -Y si algo de lo que te hago saber no te gusta?

    -Nada de lo que me sirva para conocerte mejor puede no gustarme.

    -Hace mucho que no escuchaba una pelotudez tan grande dicha con tanta convicción.

    -No lo decís en serio.

    -Lo digo muy en serio. Hay cosas que no hace falta saber. Es más, hay cosas que es mejor no saberlas.

    -¿Cosas como qué?

    -Justamente, lo que no corresponde es decirlas.

    -Yo estoy con vos, con tus cosas buenas y tus cosas malas, podés contarme lo que sea.

    -No pienso lo mismo. Yo creo que las personas son prismas que muestran solamente algunas caras. Toda nuestra vida social podria resumirse como la mera administración de qué caras mostramos a cada quién.

    -Bueno, yo quiero conocer todas tus caras.

    -¿Para qué? Ya vas a ver que no.

    -¿No? Probame, vos vas a ver que puedo manejarlo.

    -Como quieras, entonces.

    -¿En serio? Te puedo preguntar lo que quiera?

    -Sí, dale, no te aguanto más.

    -¿Cualquier cosa?

    -Lo que sea.

    -… Te gustó?

    -No.

                                                             NICO FOPPIANI

    Artículos anteriores en Octubre del 2011

      
    Autores
    María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-