"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




MATÍAS SETTIMO: modelo de diario íntimo

Publicado en Nuestra Letra. el 29 de Septiembre, 2011, 11:48 por MScalona

Matías Nicolás

Martes 13.

Me siento liviano, flotante, ejerzo el oficio del que se siente bien. Es fácil estar así, la felicidad debe ser algo parecido a ésto, si no es justamente ésto, claro. Insisto con la sensación de omnipotencia, si deseara levitar me bastaría pensarlo para poder hacerlo.

Mismo día más tarde.

Hable con Guillermo. La liviandad se volvió otra cosa, yo me volví otra cosa, él está hecho de otra cosa. No diré más que esto: es más pesado que vaca en brazo.

Jueves 14.

Escarbo mi recuerdo. Cuándo fue el día en que me metamorfosee en un No, gigante, rutilante, estridente, encandilante. Me pasaría la vida adjetivando. Los adjetivos son como yo: no van a ninguna parte, no avanzan, no son como los verbos, los adjetivos no van ni vuelven, no hablan ni gritan. Los adjetivos en todo caso son pendulares, se mueven para el costado: puro, impuro; brillante, opaco; bueno o malo.

Hoy descubrí lo que ya sabía: Guillermo miente. Me miente, lo que es peor. Sentí una pulsión de satisfacción absoluta. ¡Qué alegría no haberle creído nunca! Él es una máquina de dar explicaciones, yo una máquina de buscarle en el cuerpo el botón del off. Es un amor: me explica lo que ya entiendo, se explica a sí mismo y se equivoca al hacerlo. Qué placer no creerle, qué ventaja. Si evitara las lágrimas, la voz entrecortada, y los juramentos, sería el hombre perfecto. Pero no, es el que es, qué va a ser.

Viernes 15.

Terapia. ¿Seguís sin escribir? Sí. ¿A qué lo atribuís? A que hace un mes que soy un No gigante. ¿Qué es un No gigante? Y como no sé qué decir le contesto largo, y hablo, hablo, hablo. El ser un No me da la posibilidad de atiborrar al prójimo con mis explicaciones, que no explican nada, sino no serían mías. Me convertí en Guillermo, pienso. Y algo de eso hay, yo, como me desconozco me explico y me explico mal. 

Me quedo a dormir de Guillermo, aunque no quiero hacerlo. Ser un No me da la posibilidad de no tener que ser consecuente. No quiero dormir con él y me quedo, pero como siento el No latiendo en mí, en mi interior, en mi yo profundo, entonces me hago el espectro. No hablo, no me río, no lo beso, asiento para no negar lo que dice –si total no lo escucho- y todo lo que de él deriva, me pasa por el costado. ¡Mirá como te arruino el fin de semana Guillermo! Para ser un espectro, tengo demasiado a flor de piel el rencor. Enroscado en la garganta lo llevo, como un talismán.

Sábado 16.

Hoy me levanté distinto, sintiéndome un Sí. No me podía quedar al lado de Guillermo, así que volví a mí casa. Necesito escribir, leer, mirar la tele, corregir, estudiar, ordenar la ropa, le dije. Asintió, contento de verme más animado. Llegué a mi casa y me acosté. A los quince minutos estaba extrañándolo. No estudié, no leí, no escribí, no, otra vez el No en mí. Lo llamé, hablamos una hora por teléfono. Media hora más tarde estaba en su casa, otra vez. Pero volví más compasivo con él, o conmigo. ¿No era que te ibas para escribir y todo eso…Sí, pero no, es que soy un No gigante. ¿Un No gigante? Sí, estoy perecido a vos, soy un desastre. Se empezó a reír, me hizo un té y fue inmediato: me volvieron las ganas de escribir, de leer, de corregir, de mirar tele,  y me puse a hacerlo. Él me miró convencido de que estoy loco.  

Domingo 17

¿Qué estás haciendo? Reflexionaba sobre el lenguaje, le dije, por decir algo, por no decir nada. Ah, estás re al pedo, me respondió con esa impunidad que sólo tienen los que están desnudos, y durmieron con uno. Me gusta cómo te queda lo que tenés puesto -lo sorprendí- y por su gesto de verse el cuerpo, revisándose como el rey desnudo,  me enterneció, quedé fascinado con él, y por eso elegí irme a casa, me esperaban la ropa que no iba a ordenar, las novelas que no iba a leer, y los manuscritos que nunca corregiría  

No hablés de mí en el diario, me pidió. No tendría qué decir de vos, le contesté. ¿Nada? ¿No doy ni para una oración? -me dijo cuando volví, una hora y media después.

Es forzoso: ser un No gigante, es no tener a dónde ir. Guillermo lo sabe.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-