"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




21 de Septiembre, 2011


JULIETA TONELLO: Diario

Publicado en Nuestra Letra. el 21 de Septiembre, 2011, 11:43 por MScalona

14 / 09


Repaso los últimos cuadernos: todos ellos son la infancia. Allí vuelvo. ¿Cómo era esa frase de Marosa Di Giorgio que hablaba sobre escribir siempre sobre un lugar? Acá está: “Una obra valiosa es el fruto de una mirada fija, intensa, sobre un paraje”.
Anoche soñé que volvía, pero encontraba el lugar tan distinto que me arrepentía de haber viajado hasta allá. En realidad no viajaba para visitar la casa, sino para verlo a Carlos, quien, a través de la puerta cerrada, me contaba a los gritos que no quería ver a nadie porque acababa de separarse.
Rosi me interrumpe para contarme lo que le escribió el novio en el muro de facebook. Me dan ganas de sacudirla, gritarle. Me estoy volviendo cada vez más cínica. Aunque nadie puede culparme por no creer en una efusiva declaración de amor hecha por facebook.
Me desperté angustiada, pensando que ese lugar ya no existe. Puedo gastar cuadernos enteros para contar sobre un lugar que no existe. O precisamente por eso me es necesario escribirlo. Como alguien a quien perdemos y al que convertimos en personaje para volver a encontrarlo, para volver a verlo caminar de esa manera tan particular o sonreírnos una vez más.
Ahora me interrumpe de nuevo para contarme lo que le contestó. La respuesta incluye corazones y signos de exclamación. Pobre. Pobre yo, que ya no creo en las declaraciones de amor por faceb, por mensaje, por teléfono o cara a cara.
Qué es esto, no sé. Pero lo escribo: Volvería a buscarte, pero no. ¿Y si intentando despistarme sellaron tus ventanas, tiñeron cada teja de azul? ¿Si ya no existen los escalones de piedras que nos recibían? O peor,¿ si ya no están los arboles que a la noche hablaban tan fuerte que no me dejaban dormir? Volvería, pero no.
Son las doce y media. Tengo sueño, pero no quiero dormirme. Si no es Carlos esta noche, será otro el que a través de la puerta cerrada, me cuente a los gritos que no quiere ver a nadie porque acaba de separarse. Nunca yo. Qué cobarde. Hasta en los sueños soy cobarde.
Qué cobarde. En vez de escribir lo que duele, los hospitales, los vacios, me entretengo con las odas a la infancia dorada. Allí no hay muertos por recoger, el día es nuevo y brillante, todo está a punto de empezar, y la mayor tragedia imaginable es perderse camino a casa.
Escucho a Rosi teclear en su compu desde el otro lado del pasillo. Tengo frio y se me cierran los ojos.
Siempre es verano en la infancia.

17/09

Viernes a la noche.
1º parada. Obligación moral de responder a la cumpleañera, una lenta agonía neuronal: 45 minutos hablando del recital de Ricky, otros 30 del marido de Sandra (aparentemente, el sex symbol del barrio). Ni siquiera hay comida para entretenerse. ¿Las doce y media recién? No puede ser, hace quince minutos eran las doce y media. Pido auxilio a Bibi por mensaje y al rato ya está en el bar. Dudo antes de escribirle, las dos sabemos que los eventos más extraños y desafortunados suceden cuando nos encontramos después de las doce de la noche. Pero esto es fuerza mayor.
Llega, se sienta a mi lado, saca una cuchilla de su cartera y la deja sobre la mesa. “Nuevo método de defensa” me informa. Bueno, por lo menos va a servir para cortar la torta. Me encanta que Bibi no intente disimular su locura delante de desconocidos. Aunque para el resto de las que están sentadas en la mesa ya sea una locura que no nos combine el color de uñas con el de la cartera. Todas se ríen sin mostrar mucho los dientes, cómo conteniéndose. Comen las empanadas con cuchillo y tenedor.
Escucho a una chica sentada a mi izquierda contarle a su amiga que el tipo con el que está saliendo hace dos semanas le pidió, vía chat, “un pequeño préstamo de $8.000”. Enough.
2º parada. El taxista está totalmente borracho (tenemos que aclararle 3 veces que Fisherton es el barrio, no un apellido), pero logramos llegar a lo de Claudio. Desde el jardín escuchamos los gritos y las carcajadas: ahí adentro están vivos! Nos están esperando con choripanes, cerveza y los Beatles de fondo,¿hace falta más?
Sabiendo que no voy a cumplir, me prometo mentalmente no volver a asistir a esa clase de eventos que odio (cumpleaños que son grupos de autoayuda encubiertos, baby showers, casamientos de parejas de las que sólo conozco el nombre).
Corremos la mesa y nos ponemos a bailar.

18/09

Me aburre esa belleza tan obvia.

Hoy no hice nada. Desayuné, hice la cama, me bañé, chequeé los mails, almorcé la torta que sobró de anoche, hablé por teléfono con Lisi, leí el diario, fui al supermercado, miré una peli, salí a caminar con Ale. Hoy no hice nada.

Todavía no encontré EL LUGAR para escribir en esta casa. En la otra era un rinconcito del jardín, al lado del naranjo. No debería necesitar tantos estímulos para sentarme a escribir: el lugar perfecto, un tecito con miel, y ya que estamos música tranqui de fondo…
Me gusta el balcón, pero me distrae. La habitación donde está la compu es muy oscura, de allí sólo pueden surgir cuentos de terror. Podría ser el living.

Los vecinos de al lado discuten. Cada vez más alto. Déjà vu. No soporto escucharlos, subo la música para tapar los gritos. Me imagino cómo sigue la discusión. Necesito salir.

 En 24 había una pareja a la que se la escuchaba discutir sólo los domingos a la tarde. Siempre me imaginé que acumulaban todo lo que tenían para decirse  durante la semana y lo soltaban en su  terapia dominical. Como Dani, que cada vez que pasa por debajo del puente con el kayak putea a todos los que lo molestaron durante la semana. Las puteadas duran lo que el ancho del puente; después, como si nada, sigue remando en silencio.

Cada cual encuentra su método de supervivencia.

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                                                                   JULIETA  TONELLO

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-