"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




ARIEL ZAPPA: Hipertexto.

Publicado en Cuentos el 6 de Agosto, 2011, 13:28 por MScalona

NO ESTOY HABLANDO DE AMOR

Los ojos de la bestia abarcan la palabra locura:

ni Auschwitz, ni la tortura, ni el genocidio en Palestina.

Es en sus ojos que late el exterminio.

La palabra locura la incluye a ambas:

a la bestia y a sus ojos.

                                               Alfred Weanhou, “Memoria del tormento”

(Polonia, 1927-1979) 

 

Prólogo

Arturo llegó temprano. Una mochila pequeña: poca ropa. Y llegó con la tranquilidad de haber reservado tres cabañas, en distintos complejos, con características similares: salamandra, ventanal a la montaña, televisión por cable. Arribó hasta ese paisaje ínfimo con una decisión meditada y firme: suicidarse. Esa era la razón por la cual viajó hasta ese lugar y alquiló esas cabañas: vivir sosegado sus últimos tres días, saboreando el profundo sabor que tiene el abismo. Las horas de cada uno de esos días las destinó en recordar y escribir cómo ese derrotero vertiginoso fue, durante esa parte de su vida, su execrable herencia.  

 

día 1. (Año 1990)

Rebeca fue un lienzo: mi lienzo. Pasiva, sufriente. Así la sentí desde el primer vistazo. Un paño sobre el cual arroparme los días de furia. “Venga mi gatito”, me decía ella. Y yo, me arremolinaba por sus piernas, su vientre, untándola con las cremas que dejaba al pie de la cama o sobre la cómoda. Se echaba en la cama y, según el ardor que manifestara, comenzaba a masturbarse. Cuando me sumaba al juego, la ataba a las patas de la cama. Al comienzo siempre de espalda. Y la penetraba con los objetos que seleccionaba  con ingenio de corte personal.

Me figuraba creciendo desde la raíz como una madreselva o una hiedra, invadiendo sus venas, sus capilares, abarrotando su espalda de verdín. Cada noche, en renovada epifanía, gozaba ese goce despiadado, un albor diferente. Las agujitas de marihuana, los espejos poblados de lagartos y el whisky o el licor de chocolate para ella.

Fue una de esas noches que, al entrar al baño, encontré a Elisa, su hija, bañándose. No noté en su semblante una mueca de vergüenza o de miedo. Y no habría porqué, pensé.

Salió desnuda del cubo de vidrio esmerilado que cubría del agua al resto del baño y  mientras elegía las toallas para secarse el pelo, me preguntó si su madre dormía. Respondí que sí. Se cubrió parte del cuerpo con dos toallas, no sin antes, acariciarme el pene flácido, gesto que, en un primer momento, me desubicó. Llegó a la puerta y se detuvo. Le acaricié el culo con mi mano levantándole la toalla. Sólo dio un paso hacia la puerta para vigilar que su madre no se haya levantado, sin percatarse que Rebeca aún estaba atada.

No deben haber pasado más de tres minutos, –el tiempo, esa talla de relatividad tan absoluta-  que se disolvió en una turbulencia. La abracé por detrás. Al hacerlo, noté el roce de mi pene tieso sobre su espalda. El segundo estertor sobrevino a los pocos minutos, la boca de Elisa acoplada al vaivén de mi cintura. Despejándole el pelo de la cara cada tanto,  para adivinarle esos ojitos, esa mirada mientras me la seguía mamando.

Me higienicé primero. Luego fue Elisa la que se lavó la cara, las manos y el pelo pegoteado. Cuando salió, vio a su madre desnuda, atada a la cama. Le escuchó decirme que me fijase en el piso para saber si quedaba algún juguete sin usar. Mientras se iba, la escolté con la mirada, y muy lejos de lo que creía, no bajó la vista hasta que entró a su habitación.   

 

día II (Año 1994)

La AFIP denunció penalmente a empresas fantasmas

Según detalló el organismo, las empresas constituyeron una asociación ilícita” por emitir facturas apócrifas con el objetivo de proveer de crédito fiscal ilegítimo a diferentes contribuyentes. Con estas operaciones habrían evadido 40 millones de dólares en concepto de IVA y Ganancias. En las maniobras, están involucradas empresas vinculadas a la extracción y servicios de petróleo, hotelería, transporte y logística. Además, el ente recaudador investiga tres casos más en Córdoba, San Juan y San Luis, donde la estafa alcanzó los 350 millones de pesos, por lo que ya realizó denuncias penales.

La Jornada de Córdoba, viernes 15 de julio.

 

diario de una adolescente

Sábado 23 de Febrero: Arturo no puede disimular la envidia y la bronca cuando salimos de vacaciones y yo traigo un noviecito nuevo. Responde a dos razones: 1° nunca va a dejar a mi mamá, y 2° (donde los dos coincidimos) me coge mucho mejor cuando tiene celos.

Lunes 25 de noviembre: Anoche salimos a comprar helado, muy tarde, después de la cena. Tuvimos poco tiempo porque todavía había gente en la playa y terminamos como pudimos con toda la paranoia en el garaje de la casa.

Martes 26 de diciembre: Hoy fue de apuro a la hora de la siesta: cortos y frenéticos. Anoche fue re-fuerte: nos metimos en el baño: él, a peinarse, y yo a retocarme el maquillaje. Me cogió sin bajarse el pantalón mientras yo mantenía firmes las dos manos sobre el lavatorio con la minifalda levantada (esta vez me avivé y no me puse bombacha). Me acordé de la última peli que vimos con las chicas: Pasión Turca, con esa mina española que canta a dúo con el esposo, en la escena que hace el amor en el baño, y el collar con una cruz como colgante, choca contra el espejo del baño cada vez que él se la pone y ella jadea como una perra…para mí que esa escena es en serio o sino esa mina es re puta.

 

Una noche de vacaciones le propuse contratar a una mujer. Rebeca me miró seria y calló. Supe que aceptaría. Una morena repartió toda la noche -en todas y cada una de las hendiduras de Rebeca-, frutillas con crema que fue devorando de manera estridente, mientras yo la penetraba con un consolador o un envase de desodorante. Luego fue el turno de la mujer. Se calzó un arnés en la cintura con un pene de silicona notablemente grande (le juré que, a más tardar en la semana, iba a pedirle una entrevista a un cirujano amigo). Y Rebeca no quería por el culo y gritó más de la cuenta y llegaron los golpes. Y, lejos de amedrentarse, la mujer no paró de penetrarla, yo de golpearla y Rebeca de pedir cocaína.

Fue una noche larga. A la mañana siguiente, aturdida de analgésicos, Rebeca decidió quedarse y no llegar hasta la playa. Y fue esa mañana que acompañé a los chicos hasta la playa y hubo viento y el novio de Elisa aprovechó para surfear, perderse en la seda crispada del mar y nosotros detrás de un médano.

Y no usé forro. En todas las vacaciones no usé un solo forro.

Y no fueron pocas las veces.

 

día III (Año 1999-2002)

            El sentido y el dolor hicieron las veces de brújula.

            La dirección.

            ¿Qué dirección?

            La única dirección en la que creí, fue ir contra el viento.

            No hay mucho más que eso.

            ¿Debo pensar?

            ¿Detenerme a pensar justo ahora?

            Los navegantes no escuchan consejos.

            Nacen a la luz prematura de las velas y viajar es su sino.

            En barcos: no hay huellas.

            Sólo la brizna que acompaña y el surco arado, nimio, ínfimo

            …y las olas que resuellan su alma al arbitrio del sonar.

            No hay presente ni ausencia.

            Finitud…

            Un velero ladeado por dioses

            fraguados al calor de la indecencia.

            Y las tardes, que caen

            como pétalos de rosas descascaradas…

 

Crece la oferta para someterse a cirugías en las zonas íntimas.

Las operaciones de vagina son cada vez más comunes gracias al uso del láser y el post-operatorio más rápido. Las ofrecen para mejorar las relaciones sexuales y por cuestiones estéticas. “Al hacérselas, ellas se ven mejor”, sostuvo Ever Peto, especialista en rejuvenecimiento vaginal. La labioplastia reductora, se realiza cuando las mujeres sienten vergüenza por tener los labios muy grandes, afirmó el doctor Peto.

El problema en los tratamientos para hombres es que las publicidades juegan con ideas erróneas: la mayoría piensa que tiene un pene muy pequeño, señaló Michael Noseläve, director del Instituto Médico Especializado. El urólogo explicó que “se considera un pene pequeño al que, en erección, mide menos de 7 centímetros y, en estado de flacidez, menos de 3 centímetros”. Para quienes deciden engrosarlo o alargarlo, las propuestas son variadas. Algunos las aceptan, como el mediático Jacobo Winograd, quien a principio de mes, pasó por el quirófano para conseguir 3 centímetros adicionales con el implante de grasa que le extrajeron del cerebro.

La Trompeta, jueves 30 de enero de 1998.

 

Llegué hasta la playa y me tiré a pensar, con la resaca del whisky y colgado en ácido: ¿micropunto?... no me acuerdo. Sé que me lo trajo un amigo desde Europa: España o Inglaterra. Que me cuidó toda la noche mientras yo naufragaba en la cabaña tratando de descolgar la ropa de una soga del patio, y en verdad, tironeaba de las manchas blancas en el cuero de una vaca.  

 

Elisa abriendo sus piernas bronceadas. Agachada ante el rey, enrollándome la víbora. Me imagino a Adán con Eva desnuda diciéndole “dale papito”. Adan, Eva, Perón, Isabel y yo enfiestados en la casa de Gaspar Campos 1065. El brujo espiándonos mientras nos cogemos e incluyéndonos en el listado de la Triple A.

Elisa abierta, las piernas, las víboras que ahora me trepan, me rodean el cuello. La cabeza de Elisa es el sol. Ahora el sol mea sobre mi cabeza y de su abdomen nace el hijo que siempre quise tener con Sigourney Weaver. Un alien que se parezca a mí o un Darth Vader para que un día pueda confesarle: ¡Soy tu padre!

 

Como no tenía papel para armar, usé el resultado. El papel era grueso, no clasificaba, pero me salvó. Luego, me tiré al agua. Tras de mí, llegó la pavura que se me mezcla con la inmensidad de la montaña. Y la voz de Elisa ocupando tres llamados seguidos en el celular: dio positivo… positivo… dio positivo…

Tenía la lengua doblada, trabada, que sé yo… El Alien me preguntó y yo le dije que los dos. Y el Alien abrió los ojos como dos huevos. ¿El de embarazo?, y más tarde ¿el vih…?

Como tres meses más tarde...

 

Epílogo

Hizo bien en llegar hasta allí. Saberse ido tiene ese otro magnetismo. Tan pronto escuche las sirenas, echará mano al asunto. Hizo todo lo que pudo y todo lo hizo mal. (De esto último, no está tan seguro). No llegó hasta allí para que lo encuentren. Hay tantos lugares donde se puede alquilar cabañas con salamandras, ventanal a la montaña y televisión por cable para seguir pensando en qué se equivocó…

 

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                                                                               ARIEL  ZAPPA

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-