"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




25 de Julio, 2011


PATRICIA SUÁREZ en Ciudad y Orilla

Publicado en Sugerencias. el 25 de Julio, 2011, 18:58 por MScalona

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LUCAS DARRUIZ: hipertexto s/ Cortázar

Publicado en Nuestra Letra. el 25 de Julio, 2011, 13:00 por MScalona

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Julio llora a través de talita la distancia de Oliveira.

El Dr. Temporesi llora su jubilación.

Yo, lloro de vos lo que dejamos de ser. 

- De vos extraño un montón de cosas.
- Pero si tanto no cambiamos.
- Bueno, ponele que hayas cambiado una sola cosa…

- Pero si no cambiamos nada, aparte nos vemos siempre.

-…y que esa sola cosa sea determinante, crucial, no sé, como decirte que cambiaste la sonrisa porque te enderezaste la dentadura, o algún rasgo fisonómico característico, como si en un par de semanas aumentaras 150 kilos…

- Estás exagerando.

- O la voz, esa voz dulce que antes me decía dulzuras, ahora está dispersa, se va en el aire frío, se aleja como un vapor…
- Estás exagerando, aparte de decirlo ridículamente.
- Con vos no se puede hablar…porque ves las cosas desde tu mirada, y tu mirada cambió con vos, ¿te das cuenta? también cambiaste los ojos. Alguna vez me supieron cautivar, empeñar una parcela de mis afectos por el solo hecho de verlos pestañar.
- Te hacés el poeta…pero si te sigo mirando igual, con los mismos ojos.
- Puede ser, pero está como más acotada, una mirada que no se decide a ser interrogante o devaneo, está sucia, distraída atrás de otras preocupaciones que antes no tenías.
- ¿Por qué todo tiene que mantenerse tanto tiempo suspendido en la nada?
- Si para vos esto que tenemos es nada, me dejás más tranquilo.
- No seas irónico, ¿querés?
- ¿Por qué me decís irónico, no te gustó la canción?
- Si fuera tuya, vaya y pase, pero es copiada.
- Ellos me la habrán copiado a mí.

Carta de despedida:
“A través del presente comunicado, queremos trasmitir nuestras dichas alegres
por encontrarnos ante el merecido retiro jubilatorio del dr. Jorge
Temporesi. Luego de 32 daños de incorruptible e innombrable trayectoria,
despedimos con efusión y cordialidad a tan ilustre colaborador que, después de
32 daños de trabajo logrado a deformar, determinar y corregir errores
por él mismo proclamados, pero que a la vez ha sabido cortar desde la raíz
para no infestar esta honorable repartición de lacras como la que ahora
estamos despidiendo, pero con honores; por habernos perdonado por lo menos
parte de este patrimonio que tanto nos costó resguardar de gusanos así, va nuestro homenaje. En un acto sentido y conmovedor, entregaremos una placa a la trayectoria por haber hecho poco, y diríamos que casi nada. Ha calentado una silla durante incansables 32 abriles a pesar de las condiciones climáticas, el frío, el calor o los mundiales. Al tesón de quien se esmera en afrontar problemas de tamaños oficios, agraviados por el vínculo. Defendido por la excusa de pertenecer desde tiempos inmemoriales a una casta de intocables, capaces de…    

Monografía

El hombre que está sentado se llama Cortázar, Julio Cortázar. Es alto, con la costumbre que tiene la mayoría de la gente de su estatura de inclinarse, condescendiente, para equipararse con las demás gentes. Encorvado. Al leer su obra, se identifica claramente la diferencia de altura. La cabeza anda por los cielos, ahora en sentido literal, antes simbólicamente. Ese vuelo tal vez sea el culpable de tamaña imaginación. El pelo enmarañado hace juego con la pronunciación de algunas erres que se mezclan entre la lengua, los dientes y el olor a tabaco.

Sobre los muros, París se demuestra rebelde. La ciudad está lejos del olor a asado y el vino mendocino que supo degustar. El perfume no es un buen menú. Ni una buena bebida, no se puede tomar “on de Rocks”. Aunque sea francés de Francia. Preferible un perfume francés paraguayo y un asado bien argento. A pesar del charco, los kilómetros no lo alejan del idioma que con tantos “vos” puebla.

Estoy sentado en un bar donde hay un “mirame” disfrazado de José Sacristán, y no es de madrugada, pero casi. Gorra de cordero sobre la cara. Lentes fotocromáticos de marco grueso. Bigote recortado y barba de dos días. Sobre el cuello una bufanda de varios inviernos. Sobre toda su persona un tic repugnante, “inspirado”: se empecina en limpiarse la nariz de afuera para adentro, con la sola ayuda de la inspiración. Lo que en otras palabras sería: se está tragando los mocos mientras hace un ruido espantoso. ¿No probó con un pañuelo?

Me levanto y me voy.

Se levantó y se fue. A otro bar. A otro país.

Exilio por asco.

Para no escuchar a los que se comen los mocos haciendo un ruido a discurso.

Para no ver a los que se comen los mocos por creer esos discursos.

Hay una imagen que me persigue, todavía no me acecha; para exorcizarla la escribo:

Entrás a casa con aire sacado, de exaltación por el ruido ensordecedor… yo, matándome de risa. Una nube de polvo nos separa aunque la distancia es mínima. El polvo se debe a un accionar mío. La distancia, a un inaccionar tuyo.

Bué, al margen.

Disfruto de estar rompiendo la pared que separa el comedor de la pieza y baño. Vos, de separarnos a vos de mí.

Bué, al margen.

Me veo como sobre la pared, montándola, cabalgando. Y los martillazos siguen un ritmo atemporal.

Golpeo, te miro y me descuello de risa.

Mientras

La pared se cae a pedazos

Olemos a cal vieja

Esperamos que la luna no se tape.

Aunque preferimos la noche

odiamos encontrarnos  

tocar la piel distante

                    distinta

olvidamos la risa como se olvida el manzano trepado de la infancia; o los miñones, la harina, o el suave olor a madrugada.

Nos vamos sin nada que dejar

Se fueron como se van los hampones; escupidos, de noche. Pero idos. Eso es lo más triste. Que se fueron como se va lo que respiramos.           

Ella siempre está
dando vueltas por mi vida,
 una mujer especial
como un sol de mediodía.
 
Y sin decir palabras
ella siempre me convence.
es una mujer especial
jugando con mi suerte.
Tenemos un lugar
que nadie puede encontrar
somos peces en el mar
muy profundo
y lejos de las redes.
 
Construye mis sueños
y destruye mis rutinas,
es una mujer especial
que cura mis heridas.
 
Ya firmamos la paz
para guerra está la vida
cuando las nubes se van
ella brilla como el día.
Si no hay diferencia,
no hay adrenalina.
Es una mujer especial
como un faro que me guía.
 
Los soles se van
llevándose los días
y ya la vida dirá
si nuestro amor termina,
pero ella tiene tiempo
y yo tengo suerte,
es una mujer especial
y siempre diferente.
 
 
 
Una palabra vale más que mil imágenes.
 

Un flaco guerrero, cubierto de una armadura inverosímil, tratando de deslumbrar a Dulcinea.

San Martín arriba de una burra en el medio de los Andes.

Un caballero abajo del balcón de su amada Julieta.

Los 40 años juntos de mi viejo y mi vieja.

La espera de Florentino por Fermina que no decide acercarse, mientras la ira llena el mundo.

El plato de polenta en la boca de un nene, mientras el padre muerde sólo bronca.

Un bebé en un pesebre de Belén.

Tu mano y mi mano juntas, traspiradas.

Así, otras 900 imágenes más.

¿Por qué no decir “amor” y listo?

Hoy es un día especial para toda la oficina municipal de…

Se nota en las caras de todos. Algunos están alegres, porque se sacan de encima un punto

como el dr. Temporesi. Otros,

como el dr. Temporesi,

no sabe cómo estar en su último día de trabajo en la repartición  municipal de…

Pedro, por ejemplo, está agradecido a los astros. Para él se va el verdugo medieval que arruinó tantos desayunos y otras tantas tertulias. No cree extrañarlo, como alguien extrañaría un yeso que, a pesar de ser molesto, crea dependencia. Seguro llegarán las salutaciones hipócritas, las sonrisas bien de frente y los abrazos con puñales por la espalda; las placas recordatorias, alguna birome, y la circular de despedida a toda la oficina. Una verdadera basofia. León Daudí acertó: “¿Quieres un buen consejo para tu éxito de relación? Ayuda al prójimo a sujetarse la careta”.

Asistencia para las vacaciones

- Tengo que escribir un cuento.     

- ¿Y, cómo va?

- Raro.

-¿Por?

- La idea que quedó es rara, porque no parece un cuento por más buena voluntad que le pongas.

- A ver, contame un poco, como diría Julio: date vuelta los bolsillos y poné la pelusa sobre la mesa.

- Bueno, por ahí anda la cosa. El cuento este encierra, entre otras situaciones, una monografía de Cortázar que escribe el personaje.

-¿Es escritor? Ya te digo que tu cuento es aburrido.

- Pará un poco che. El personaje es un empleado municipal.

- Puf, peor entonces, ñoqui del 29.

- See, como todos. El tema es que no hay un desarrollo muy explícito de los personajes. Son pantallazos que determinan alguna característica de cada uno. Por ejemplo: la novia del personaje aparece sólo en un diálogo, pero no tiene nombre, rasgos ni nada. Sólo podés deducir que está un poco colgada.

- ¿Y con tu personaje pasa algo, o por ser empleado de la muni se la rasca todo el día?

- Al loco lo pinto en estado alegre y melancólico al mismo tiempo. Por un lado está contento con la jubilación de un jefe que le voló la cabeza un par de años, pero ese mismo día, tiene una charla con la novia que lo deja con dudas acerca de su relación. Había pensado que podía pasar un 4 de Junio, por decir una fecha famosa en la literatura, pero no es determinante.

- ¿4 de Junio?

- Y ese mismo día, el tipo sale de su laburo temprano, se sienta en un bar a escribir esta monografía de la que se hace un poco carne, y alterna su mambo con el del escritor sobre el que está hablando.

- Digamos que se delira un poco.

- Si, también escribe lo que podría ser un sueño, y hace una reflexión sobre el amor.

- Me parece un delirio total. No le encuentro patas ni cabeza.

- Porque no tiene ni patas ni cabeza. ¿Sugerís que lo tire al demonio y arranque con otro nuevo?

- No, bah, no sé. ¿Cómo pensás terminarlo, que remate le ponés?

- Remate ninguno. Pensaba terminarlo con una charla de dos amigos que debaten la idea de un cuento sobre un empleado municipal…

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                                                            LUCAS  DARRUIZ

                                                                                                                      

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-