"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




MARISOL BALTARE

Publicado en Aguafuerte el 15 de Mayo, 2011, 21:18 por MScalona

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Tengo los dedos mochos de digitar las apuestas de los crédulos que contribuyen con bienestar social. Pienso: si no salgo muy sensibilizada de la sesión terapéutica voy a visitar a mami.

Salgo y la voy a visitar.

Antes telefoneo para asegurarme que esté y para darle el breve espacio de dos cuadras de distancia así prepara el escenario en tiempo récord.

Mami? Desde el baño su voz somnolienta me responde que pase y me siente así me cuenta lo que le pasó. Me anticipa que es una cosa rarísima.

Si a la dormida que se pegó esperando el “bonus” el mes pasado le sumo la somnolencia de hoy calculo a grandes rasgos que tenemos lo justo y necesario como para pasar otros treinta días de desvelo.

Saboreo los mates mientras espero que avance el relato pero patina en una ficción poco meritoria para su innegable caudal creativo. Lo único concreto es el mareo que la sostiene desde que sale de su casa con rumbo a su segundo hogar, el City Center.

Bajo tal amenaza de probable desmayo creo que el momento de mayor tensión lo vivo cuando se silencia y mira fijamente la mesa… dudando si untar el pan con manteca o con queso. Saco un bon o bon de la cartera y para mayor sorpresa me lo acepta, ella que no es amante de los dulces.

La narrativa que traducen sus labios me mantiene estática esperando el derrumbamiento que corone el mareo inicial pero no hay desmayo ni elemento misterioso. Por consideración no le pregunto donde ubica la cosa rarísima. Porque estimo que ese vaivén fue sobre el que cimentó la mala suerte de haber perdido los mil pesos que ganó el día anterior. ¡¿Mil?! Diez billetes de cien me dice… como si dijera cuatro de cinco.

El dinero (jugado y ganado) adquiere otro valor dentro de los cercos lúdicos.

Por lo general las cuantiosas sumas apostadas se excusan  en la necesidad económica y las estadísticas muestran que las agencias con mayor recaudación son las periféricas.

El jugador compulsivo no apuesta para ganar dinero.

Como niño ansioso se juega la frustración de una vida adulta. Y se frustra. Y se aniña. Responsabiliza a cualquier agente externo de sus propios excesos porque necesita convencerse que no perdió el control.

El adulto cuando juega recrea su niñez y se estaciona en una atemporalidad que lo abstrae. Recurre al pensamiento mágico para hacer un análisis crítico de las posibilidades con que cuenta para convertirse en un “winner” aunque reconoce por lo bajo y en tono socarrón que “de enero a enero la plata es del banquero” y que “el que juega por necesidad pierde por obligación”. ¿Necesidad… de qué?

Hubo una época en que el gobierno se redimía con las amas de casa otorgándoles mensualmente una suma proporcional a la canasta familiar mediante bonos llamados “lecops” con los cuales sólo se podía adquirir alimentos de primera necesidad, sin embargo las alacenas de los quinieleros nunca estuvieron tan abarrotadas como en aquel tiempo.

El jugador atribuye su mala fortuna al destino o a manos negras que cargan con predilección el bolillero y difícilmente se permitan razonar que de existir tales presencias ensombrecerían una inclinación mayoritaria sin entorpecer la dicha individual. Aunque… creer o reventar. En la década del ochenta la lotería de Tucumán se declaró en bancarrota para salir airosa de la fraudulenta tendencia hacia algunos sectores políticos.

“El jugar compulsivamente es perjudicial para la salud” estipula la ley 12991 y esta declaración obligatoriamente exhibida en los locales que comercializan juegos de azar pasa necesariamente inadvertida por los ludópatas.

 Creo que existe una entidad sin fines de lucro que atiende esta cuestión pero si le doy a mi madre el teléfono se jugará el número.

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                     MARISOL  BALTARE

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-