"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




18 de Abril, 2011


SANDRA FABI, 1º Mención 23º - De los 4 Vientos

Publicado en General el 18 de Abril, 2011, 16:43 por MScalona

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SANDRA FABI obtuvo la 1º mención en el concurso de Poesía y Narrativa Breve (23º Edición) de la editorial DE LOS CUATRO VIENTOS, accediendo a la publicación en la antología y medalla, como se ve en la foto de la entrega de premios.  Participó con el cuento FRACTALES, con el cual había concursado el año pasado en el concurso de Nuestro Taller…

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FRACTALES

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Pasé de ser actriz a autora cuando me encontré con él.

En el diálogo se me hizo carne eso de que “la verdad no existe”, me dejé un poco en suspenso, él hizo lo mismo, y aparecimos como nosotros. Sin determinismos. Fue como decir existo, existe, luego: pensamos. Pero en unidad.

Raro.

Eso de ver cómo lanzo una bola de criquet al aire y  la recojo, mientras manejo de vuelta a casa después de haber llevado a mi hijo al colegio. El primer síntoma.

O confirmar que el sueño de anoche está ubicado en Worcester, que el desierto polvoriento con ranchos en las lomas de montes poco prominentes es el interior de Sudáfrica,. que esas ovejas que pastaban tranquilas en  las sabanas son esquiladas en dos días por hombres fieros, tan negros como nativos.

Lo descubrí vendiendo paquetes turísticos para el mundial de sokker. Vi las fotos de las zonas que podrían recorrer mis pasajeros, el Karoo, y allí estaba la imagen de la que era mi granja  Vöelfontein, . Fue la segunda evidencia.

Después del sueño, tuve la sensación de barba crecida en mi rostro, el impulso de orinar de pié, y las palabras en afrikáans procedentes del volksmond, me atiborraron la lengua.

Me dijeron los chicos (como los llamaba ella) que mañana creman a Mara y a Polo. Que llegarán las cenizas el lunes, al cementerio local. Entonces mantuve un diálogo interior efusivo con el recuerdo de lo que opino sobre los hornos, la temperatura para convertirlo todo en cenizas, los huesos, incluso los dientes. Y los pensamientos sobre el cuerpo, no en abstracto, sino con relación a una persona concreta. El cuerpo de Mara que ya no servía para nada. Apareció la idea ajena que hice propia en ese mismo instante de que “tal vez esté en la naturaleza de la muerte que todo lo que le atañe, hasta la última cosa, nos parezca inapropiada”. Hace días que sostengo que es un final inapropiado para esos dientes que ella odiaba. A pesar de que ella los odiara. ¡Loop!.¡Váyanse!.

Vengo hablando con mi médico sobre cómo tejer las dos fuentes de recuerdos, las dos memorias, las dos mentes. Él me dice: ubíquese en el medio, yo respondo que finalmente lo estoy logrando.

Que voy a tener en cuenta las probabilidades de que esa mente se fusione  con la mía, que corro el riesgo, prefiero el encuentro. Porque (y esto me lo dice su memoria) “¿quién dice que una vida en la que se corren riesgos no es (probablemente) mejor que una vida que se atiene a las reglas?” *.

Correré el riesgo de abarcar la mente de Coetzee.

Oigo en el programa de noticias a una mujer de 80 años cantar como los dioses, con una voz que no envejeció como su cuerpo. Pienso en las profundidades del tórax, la voz saliendo de los pulmones pasando por el corazón, proyectada hacia fuera, pienso en el contraste entre el cuerpo físico de esa mujer y la voz que emerge de él.

Y ya no sé si es mi recuerdo o el de él, la canción  que desde el cuerpo nace como alma. La canto. Gorjeo como un par de korhaan.

Mara bailaba como alma igual que esa mujer que canta. Es mi recuerdo, quizás forzado, contagiado de las observaciones de tantas danzas rituales en los festejos del fin del apartheid. Pero sé que en el Karoo nadie cree en espíritus. Se muere del todo, con firmeza.

Lo que finalmente me convenció de que lo había logrado – la fusión de mentes – fue la experiencia con el erotismo.

Gyula sostenía que lo nuestro era más “Rolls Royce” que lo de Mariana y Tomás. Ellos se tocan. Cogen. Tengo 25 años menos que Gyula. Nosotros hablamos. Y usamos la mirada; un “aleph” compartido. Eso de Rolls Royce remite a nuestro “aleph”, me explicaría Gyula más tarde.

Él estaba convencido de la fuerza del amor ideal pero en el plano sensual.

Era seguramente una salida, una solución, al problema del erotismo en su vejez. Yo al principio pensaba lo mismo. Una relación plagada de libros que compartíamos, música y la observación mutua de lo gestual. Cómo respiraba hondo en la primera bocanada de humo, cómo se sacaba el sobretodo y lo colgaba en el respaldo de su silla, esas cosas mínimas. Imperceptibles para el ojo apurado. El uso de la voz, barítono irrevocable. Qué timbre, qué color.

Él hacía lo mismo conmigo. Miraba el modo en cómo me ataba las sandalias, el movimiento del cuello sacudiendo el cabello cuando me ponía los pendientes en la oreja…

Todo mesa de por medio o a dos cuerpos de distancia.

Yo sentía, los primeros tiempos, que la experiencia emocional, era igual a la de Mariana y Tomás, el éxtasis podía ser verdaderamente intenso…

Pero un amor mental, le dije un día, ¿podía ser una relación auténtica en el más elemental de los sentidos?, ¿no era más apropiado un “Help a él” que un “Aleph”? Discutí esta idea con Gyula. Me sorprendí de mis argumentos.

La mente de John Maxwell empezaba a ser mía.

Abrí mi libro favorito de él y antes de leer vi su mano tipeando esta frase: “porque sin lo real perecemos, como si muriésemos de sed”.

Después de ver los dedos masculinos -  vellos en las falanges – escribiéndola letra por letra, la leí en la página 198.

¿Kan ek’ n kans kry? ¿me toca a mi ahora?…

*

Estuve meditando sobre las probabilidades. Al respecto veo (memoria fotográfica ajena ahora incorporada)  lo siguiente: “Las proposiciones probabilísticas constituyen un pequeño mundo en sí mismas. Lo que se afirma desde un ángulo probabilístico solo puede interpretarse desde un ángulo probabilístico. Si no piensas ya en términos probabilísticos, las predicciones que surgen del mundo probabilístico te parecerán vacuas. ¿Puede uno imaginar a la Esfinge prediciendo que Edipo probablemente matará a su padre y se casará con su madre? ¿Puede uno imaginar a Jesucristo diciendo que probablemente vendrá de nuevo?”

…La expresión coloquial para decir que no se tienen en cuenta las probabilidades es “correr riesgos”…    Diario de un mal año. John Maxwell Coetzee.

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Sandra Fabi     

Diciembre 2010          Arroyo Seco   Santa Fe…

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-