"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




16 de Febrero, 2011


KJELL ASKILDSEN

Publicado en De Otros. el 16 de Febrero, 2011, 14:57 por MScalona

Noruega, 1929

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Ajedrez

El mundo ya no es lo que era. Ahora, por ejemplo, se vive más tiempo. Yo tengo ochenta y muchos, y es poco. Estoy demasiado sano, aunque no tenga razones para estar tan sano. Pero la vida no quiere desprenderse de mí. El que no tiene nada por qué vivir, tampoco tiene nada por qué morir. Tal vez sea ese el motivo.

Un día hace mucho, antes de que mis piernas empezaran a flaquear seriamente, fui a visitar a mi hermano. No lo había visto desde hacía mas de tres años, pero seguía viviendo donde fui a visitarlo la última vez. <<Sigues vivo>>, dijo, aunque él era  mayor que yo. Me había llevado un bocadillo y él me ofreció un vaso de agua. <<La vida es dura-dijo-, no hay quien la aguante>>- Yo estaba comiendo y no contesté. No había ido allí a discutir. Acabé el bocadillo y me bebí el agua. Mi hermano miraba fijamente hacia algún punto situado por encima de mi cabeza. Si me hubiera levantado y él no hubiese desviado la mirada antes, se habría desviado. Mi hermano no se encontraba a gusto conmigo. O dicho de otro modo, no se encontraba a gusto consigo mismo cunado estaba conmigo. Creo que tenía mala conciencia o, al menos, no buena. Escribió una veintena de novelas muy largas, y yo sólo unas cuantas, y además breves. Está considerado como un escritor bastante bueno,  aunque un poco grosero. Escribe mucho sobre el amor, sobre todo el amor físico, me pregunto dónde lo habrá aprendido.

Mi hermano seguía con la mirada clavada en algún punto situado por encima de mi cabeza, supongo que se sentía en su derecho por las veinte novelas que tenía en el fofo trasero. Me estaban entrando ganas de largarme sin decirle el motivo de mi visita, pero pensé que después de la caminata que me había dado sería de tontos,  así que le pregunté si le apetecía jugar una partida de ajedrez. <<Eso lleva mucho tiempo-dijo., y yo ya no tengo mucho tiempo que perder. Podrías haber venido antes>>. Debí levantarme y largarme en ese momento, se lo hubiera merecido, pero soy demasiado cortés y considerado, esa es mi gran debilidad, o una de ellas. <<No lleva más de una hora>>, dije. <<La partida sí-contestó-, pero a eso habría que añadir la excitación posterior o el cabreo si la perdiera. Mi corazón, sabes, ya no es lo que era. Y el tuyo tampoco, supongo>>. No contesté, no tenía ganas de discutir con él sobre mi corazón, así que dije. <<De modo que tienes miedo a morir. Vaya, vaya>>. <<Tonterías. Lo que pasa es que mi obra aún no está concluida>>. Así de pretencioso estuvo, me entraron ganas de vomitar. Yo había dejado el bastón en el suelo, y me agaché a recogerlo, quería que dejara de presumir. <<Cuando morimos, al menos dejamos de contradecirnos>>, dije aunque no esperaba que entendiera el sentido de mis palabras. Pero el era demasiado soberbio para preguntar. <<No ha sido mi intención herirte>>, dijo. << ¿Herirme?>>, contesté levantando la voz. Era he escrito  y lo poco que he escrito>>. Me puse de pie y le solté un discurso: <<Cada hora que pasa, el mundo se libra de miles de tontos. Piénsalo. ¿Te has parado alguna vez a pensar en la cantidad de estupideces almacenadas que desaparece en el transcurso de un día? Imagínate todos los cerebros que dejan  de funcionar, pues es ahí donde se almacena la estupidez. Y sin embargo, todavía, queda mucha estupidez, porque algunos la han perpetuado en libros, y así se mantiene viva. Mientras la gente siga leyendo novelas, ciertas novelas que tanto abundan, la estupidez seguirá existiendo>>. Y añadí, un poco vagamente, lo confieso: << Por eso he venido a jugar una partida de ajedrez>>. Permaneció callado un buen rato, hasta que hice ademán de marcharme, entonces dijo: <<Demasiadas palabras tan poca cosa. Pero les sacaré partido, las pondré en boca de algún ignorante>>.

Exactamente así era mi hermano. Por cierto, se murió ese mismo día, y no es improbable que me llevara sus últimas palabras, pues me marché sin contestarle, y eso no debió de gustarle nada. Quería tener la última palabra y la tuvo, aunque supongo que hubiera quería decir algo más. Cuando recuerdo lo que se irritó, me viene a la memoria que los chicos tienen un símbolo en su grafía que representa la muerte  por agotamiento en el acto sexual.

Al fin y al cabo éramos hermanos.

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Cuentos Reunidos, Ed. Lengua de Trapo

Prólogo de Rodolfo Fogwill

SUSI y JIMY, Manuel Rivas

Publicado en Aguafuerte el 16 de Febrero, 2011, 14:47 por MScalona

 

Manuel Rivas, ESP, 1957

'Susi' y 'Jimy'

MANUEL RIVAS 29/01/2011

www.elpais.com

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Prisioneros: la elefanta Susi quedará retenida en el zoo de Barcelona, pese a la campaña para que viviera el resto de sus días en un asilo francés. Se equivoca el presidente (del zoo) cuando dice que es un error atribuir a los elefantes "sentimientos humanos". Los elefantes tienen sentimientos de elefantes, pero lo que es inevitable es que los humanos le atribuyan sentimientos humanos cuando están encarcelados. Eso explica que en Brasil los proteccionistas hayan presentado un hábeas corpus para conseguir la libertad de un chimpancé. Jimy, de 26 años, lleva 13 años retenido contra su voluntad en una jaula del zoológico de Niroi. Los defensores proponen su traslado a un santuario de primates. Habrá juicio. Guantánamo: más que secreto, Guantánamo es un campo de prisioneros concebido para ser exhibido. Tiene la estética de un zoo humano. En ¿Por qué miramos a los animales?, John Berger se detiene en el origen de los zoológicos en las grandes capitales europeas. Los animales allí confinados eran una "representación simbólica" de la conquista de tierras exóticas. ¿No sería ese también el sentido último del zoo-ilógico de Guantánamo? Estorninos: un hombre cañón se mueve por la ciudad. Dispara para espantar a los estorninos. En otras ciudades utilizan ultrasonidos, tras el fracaso de los halcones. En el instituto, veíamos al atardecer las maravillosas nubes de estorninos. Una profesora nos explicó que se desplazaban así para defenderse. Componían en el aire una gran ave fantástica contra los depredadores. El recuerdo escolar me lleva a una propuesta de Steiner: "Una escuela en la que el alumno tendría permiso para cometer ese gran error que es la esperanza". Hay que perseverar en ese error. Rebelión: en una radio: ¿son las manifestaciones un anacronismo? ¡Que se lo pregunten a Ben Ali y Mubarak! Nada más avanzado que arrojar a los tiranos por la borda de la historia. Cuando lo hace el pueblo, en persona.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-