"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




9 de Noviembre, 2010


LUNITA ROSARINA, por Andrea Ocampo.-

Publicado en Ensayo el 9 de Noviembre, 2010, 18:20 por MScalona

 

Lunita Rosarina está dividido en cuatro partes, a saber, Homenajes, Diatribas, Personajes, Amores. Esta disposición del material crea la ilusión de un ordenamiento que en realidad no existe, del mismo modo que nos resulta imposible etiquetar los textos, eso, por supuesto, si a uno le gusta etiquetar.

Sebastián Riestra tiene una vasta producción como periodista en un importante diario, sus inteligentes artículos no han inhibido su sentido del humor y la frescura en las posiciones que defiende. También lo conocemos como escritor, desde "El ácido en las manos" y pasando por "Clitoriana" y "Romero" ha demostrado ser un poeta versátil y preciso, con una voz muy personal que se separa del adocenamiento con que nos encontramos en los últimos años en la escena rosarina.

En Lunita… se conjugan rasgos presentes en ambas facetas de la escritura de Riestra, amalgamados por la confianza que se tiene en lo que se conoce a fondo. Los textos de este libro, decía, no pueden etiquetarse. Aún haciendo aclaraciones y usando mucho subjuntivo no me gusta el rótulo de aguafuertes, si bien capturan el espíritu de las arltianas y circulan del mismo modo, en un diario y ahora en un libro. Tienen mucho "color local" pero no son artículos de costumbres, carecen de moraleja, enseñanza o directiva de un deber ser que, en realidad, se pone en jaque como enigma permanente. Parecen fragmentos pero cada una está completa y, a la vez, apreciadas como conjunto forman un luminoso mosaico. Algunas rondan la crónica y otras mutan hasta convertirse en microficciones y, sobre todo, se mueven en el borde, terreno peligroso donde la crítica social se mezcla con la poesía y la política se cruza con el recuerdo personal. Una escritura que acepta el infinito riesgo de la mezcla (la pura imputa mezcla de Girondo) para arribar a un resultado distinto e inesperado siempre, libre de incorporaciones y rechazos, perenne en un universo de cambio constante.

Lunita…, entonces, puede leerse sin seguir un orden, eligiendo al azar una página cualquiera, porque el lector está invitado a compartir esta "desafiante libertad" y comprender que salirse del camino no siempre es descarrilar. La diatriba recorre el libro completo: como reacción de un hombre despierto, es la respuesta a situaciones cotidianas se han naturalizado y se aceptan sin discusión. Riestra se involucra con una sensibilidad que raya en la crueldad con el mundo circundante y hace del detalle que se soslaya porque molesta un tema en sí mismo, donde emerge la discordancia no como denuncia sino como propuesta de cambio. Palabra que interpela todo el tiempo al lector: para despabilarlo, recordarle que se puede remontar la medianía, pensar diferente aunque caiga mal y nadie aplauda.

Ahora bien, con los textos reunidos bajo la carátula de Amores hay que tener cuidado. No es el amor, es un caleidoscopio donde a partir de unos pocos elementos surgen combinatorias exquisitas, reflejos que originan nuevas formas en el prisma de espejos y que varía a cada leve movimiento. Y quizás sea el azar quien sople estos amores en plural, habilitados en igualdad de condiciones por la misma voracidad. Textos con mujeres definidas por rasgos esenciales, encuentros, pérdidas, ausencias. Los amigos. Amor al jazz, al tango, los libros. A ciertas palabras. A una manera de vivir que hermana las caminatas nocturnas con los autores que de tanto releer ya son como una familia de lazos, a veces, tan fuertes como la sangre. Y sin embargo los homenajes están seleccionados y van adelante, con su manera particular de sacarles toda la solemnidad del título pasar a ser una suerte de abrazo, inscriptos en el propio camino, recuperados con el mínimo indispensable de nostalgia sin caer en el fácil golpe bajo o la complicidad de la pura fachada.

Todo sucede en Rosario. Me asombro, a veces, cuando alguien que vive en Rosario dice mi casa, refiriéndose a otro lugar, su lugar de origen, el del amor, el de la infancia. Me asombro porque algunos tenemos la suerte de decir mi casa aquí, y si bien la ciudad es enorme, más allá de posibles descentralizaciones y salidas a pie por el barrio, hay una Rosario entre los bulevares donde las generaciones confluyen y reconocen como una pequeña ciudad interior y en ella especiales lugares de encuentro. Riestra los nombra y aclara, respetuoso, que son bares: Albatros, Saudades, Savoy (el viejo), El (viejo) Cairo, San Telmo, sitios enclavados en el barrio chino que guionaba Juan Carlos Martini. Por supuesto que los cambios impactan en las costumbres y los sentimientos, los cines, por ejemplo, la necesidad de coordenadas para quienes no los conocieron.

Y si bien se habla de otras ciudades, es siempre desde Rosario. Una ciudad vivida, concreta, real. Rosario escapada del logotipo y el slogan. En la ciudad de Sebastián Riestra hay que crecer cruzando la calle solo, hacerse hombre en los bares, madurar caminando de noche, aprender a besar en la plaza Bélgica, filosofar a la salida de Luna, renacer bajo la nieve azul de un jacarandá.

Andrea Ocampo

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en la foto, Marcelo Scalona, Sebastián Riestra y Andrea Ocampo, el jueves 4 de noviembre en HOMO SAPIENS, con motivo de la presentación del 3º título de la colección CIUDAD Y ORILLA.-

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-