"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Aguafuerte con la memoria de...

Publicado en Aguafuerte el 23 de Junio, 2010, 0:19 por Bruno
Martín Palermo acude a abrazar a Diego Maradona, después de anotar el segundo gol de Argentina. 	AFP

Maradona, Palermo, Chéjov

        

Hablamos de minimalismo.

Y una vez más la metáfora del fútbol. Porque, como decía el viejo "la vida es como el fútbol", o acaso el fútbol es como la vida.

Ayer a la noche debatíamos en el taller sobre el quiebre que significó la narrativa de Chéjov. ¿Y qué vamos a discutir?, si hoy una peli como Avatar es incontrastable con una genialidad minimalista, hiperrealista, posmoderna y ultrabarata del Bafici. ¿Qué vamos a discutir? Si las Academias del Gusto Refinado, civilizado o simplemente "cultural" en un sentido anti-antropológico dicen que lo bueno no es masivo.

Vale decir que, casi siempre, tienen razón. La tele nos muestra eso. Si uno es "leído", debe argumentar de forma inquebrantable acerca de las obscenidades de Tinelli, las rimas de Francese o Arjona y las melodías de Shakira. También debe callarse ante otros temas, o "re-inventarse" en los argumentos vetustos, para no quedar tildado de seissieteochista, lo que equivaldría a ser un vulgar seguidor del gobierno nacional, de la yegua que compra carteras…

Pero no vamos a disparar contra estos.

¿Quién va a decir hoy que Maradona es un drogadicto, un negrito o, más intelectualmente (intelligentzia, decía un sabio) que no sabe nada de táctica?

"El populismo necesita siempre un enemigo", dicen los sabios del consenso. Y esta selección, escrita en clave latinoamericanista, nacional y popular hace gala de eso. El arte bueno siempre implica un enemigo, y es más bueno cuanto mejor es el héroe, por lo menos en lo que hace a recepciones masivas. Y el deporte, aún cuando de representatividad "nacional" se trata, también necesita sus enemigos.

El genial Antón no hubiera escrito sobre Maradona, ni sobre Palermo. Pero sí hubiera captado la emoción honesta del trabajador del conurbano, del obrero, del empleado de bajo rango o del estudiante fugado (el mismo al que Don Niembro, en actitud sarmientina, insta a volver a la escuela después de su orgasmo máximo).

Maradona sería el narrador omnisciente, que en el momento cumbre de la historia hace revivir al héroe, lo hace emerger desde aquella página en la que lo mantenía oculto. Sólo él sabe lo que vendrá. El éxtasis final es inapelable. Digno más de un poeta que de un Director Técnico, más cerca de lo divino que de lo humano.

Pero éste ser ("el más humano de los dioses", el más dios de los humanos), este autor magnánimo de épica y tragedias (esas que Aristóteles destinaba sólo a los hombres "superiores") tiene entre sus muchos dones, uno superior, que le permite interpretar los deseos del Pueblo. Envidiado seguramente por sofistas, publicistas, comunicadores y políticos de mercado (en todos los sentidos), viene gambeteando con dificultad el mote de "Tercer Tirano", ese que le tiran como patadas los paladines de la civilización. Y el los esquiva, a veces tropieza, pero sigue. Sigue escribiendo su historia, con personajes de peso propio, que bien conocen de soportar embestidas detractoras y malintencionadas (¿mal-intencionadas?).

Ese hombrecito petiso, panqueque (como los que lo odian y ahora no pueden decirlo) puede con sus enemigos y ellos, sin quererlo, lo hacen cada día más grande. Tiene tanta generosidad que, a veces, los inmortaliza dándoles un capítulo de su historia. También es generoso con los personajes ¿alguna vez se vieron tantos abrazos sinceros por televisión como en estas últimas semanas?

Hubo marchas contra el matrimonio igualitario, a favor de violadores y pedófilos. Hoy vemos en la hiperturística Bariloche a los civilizados que "apoyan" el gatillo fácil contra los negritos indeseables…

Las causas nobles y los amigos del pueblo necesitan detractores. Esos detractores vienen venciendo con su pedagogía colonialista, su europeísmo cipayo y sus modales civilizados. Maradona, representante del pueblo, les sigue contestando, con alegría, para regocijo de las mayorías: ¡y que la sigan chupando…!

                        

                                                      BRUNO   PREATONI

                      

  
Autores
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