"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




carta de amor

Publicado en Nuestra Letra. el 3 de Junio, 2010, 10:29 por P_Mengascini

Carta para P.

 

 

 

Me atreví a escribirte porque supe que tu marido está en un largo viaje de negocios y que esta carta podía llegar a tu casa sin que él sospechara o sintiera curiosidad por lo que yo tuviera para contarte. Desde la única (en todo sentido) noche que compartimos pasaron años y seguramente habrás estado sabiendo de mí por el trágico escándalo que se armó y que, por cierto, duró más de lo que debió haber durado. Es verdad: medio que la cosa se extralimitó… pero bueno… todo eso, por suerte, ya está terminando. Te habrás enterado por las noticias que circulan. ¡Todo el mundo se enteró! Podés confiar en ellas porque son bastante verosímiles, aunque eso de que dejé mi ciudad por amor es mentira: me fui para tener una aventura, porque mi matrimonio me aburría y, sobre todo, porque las personas impulsivas y liberadas de prejuicios no tenemos lugar entre gente como la de mi ciudad, donde no hay familia que no tenga varios militares. Sé que vos vivís en una población más tranquila, o menos agobiante; y, a pesar de que nunca fui por allí, tengo la convicción de que los agricultores saben disfrutar mejor la vida que los militares. Ahora estoy volviendo, con un poco de vergüenza y mucho odio, a mi ciudad y a mi matrimonio, pero, lo juro, para terminar con él y huir definitivamente de ella. ¿Hacia dónde? No sé. Te escribo para invitarte a vivir conmigo, para siempre, en alguna parte. ¿Te parece una locura? A mi también, porque siempre es una locura rechazar toda la realidad que nos envuelve y pretender otra totalmente diferente. Pero, ¿no es el mundo el que está loco? ¿Qué pensabas cuando te llegaban las noticias de lo que provoqué? ¿Verdad que no era para tanto? ¿No te parece que mi comportamiento fue sólo la excusa que necesitaban para concretar el horror que ya tenían planeado y después echarme todas las culpas? Entonces, ¿es locura querer salir de un mundo de locos? Lo único que deseo ahora es paz y tranquilidad junto a vos, porque nunca viví tan feliz como durante esa noche que compartimos en la isla donde nos conocimos. ¿Volviste a ella? Yo no. Yo mantuve nuestra promesa de jamás volver, porque sus playas eran espantosas. Vos fuiste lo mejor de esa isla. Y también lo mejor de mi vida. Todavía recuerdo tu timidez, tu indecisión y tu deseo encarcelado, atado como Prometeo: desafiante, luchando por desatarse y, al fin, desencadenado. Te amé cada segundo de todos estos años y te sigo amando. Como si aquella noche calurosa se hubiera eternizado en mí, aún siento tus abrazos que me abrasan, las cosquillas de tus pelos lloviendo verticales sobre mi cara, tus tetas que me punzaban como si estuvieran coronadas con almendras, el sudor de tu espalda y todas tus humedades, principalmente la de tus lágrimas cuando tu barco zarpó al mediodía siguiente marcando el fin de tus vacaciones en ese islote al que llegamos en soledad geográfica, dejando a distancia nuestras parejas, y en el que deseamos que nuestras soledades fueran absolutas para que se complementaran para siempre. Pero no podía ser… “no por ahora”, dijimos.

Necesito que me cuentes sobre vos, y verte y tenerte conmigo, aunque sea por una sola noche, siempre que sea como aquella, como aquella única (en todo sentido). Pero no me escribas apasionadamente como yo no puedo evitar hacerlo. Tengo que aprender a dominar mis impulsos, que tanto daño han hecho, y preciso tu serenidad. Hablame de cosas banales, simples, cotidianas. Quiero que me hables como si nunca nos hubiéramos separado, como si estuviéramos desayunando una mañana, cumpliendo con la rutina agradable que tendríamos si todos estos años hubiéramos convivido felices y contentas. Te ayudo a responderme: hablame de tu hijo. Ya debe ser todo un hombrecito Telémaco.

 

Tuya. Únicamente tuya. Con la incondicionalidad brutal y la bestial sumisión de una perra. Eternamente tuya, Elena.

 


Pablo Mengascini

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-