"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




24 de Mayo, 2010


No dejen de ver este cortometraje...

Publicado en La vi y me gustó el 24 de Mayo, 2010, 17:54 por MScalona

http://www.youtube.com/swf/l.swf?video_id=RpjHSiQLPmA

ME LO ENVIÓ mi amigo JORGE COHEN,  escritor, periodista,
sobreviviente del atentado a la Embajada de Israel en Baires, en 1992
ex- encargado de prensa de la embajada, entonces...
                            Marce

el último cuento de KUNDERA

Publicado en Cuentos el 24 de Mayo, 2010, 12:25 por Mayra_R

El eterno retorno de Kundera

Himno nacional Checo: Kde domov můj?
« ¿Dónde está mi hogar?»

Tengo una certeza: el día que Milan Kundera apoyaba sus codos  sobre el Puente Carlos en el 75, para apreciar el río Moralva por última vez antes de partir; mis padres, sin saberlo, ejercitaban mi gestación.

Mientras yo pasaba de ser poco más que un óvulo y un espermatozoide, Milan guardaba su convicción en la valija y la llevaba a París.  

Co-incidencia: dos hechos inesperados ocurren al mismo momento, se encuentran. Me gusta afirmar vanidosa, que Praga es una ciudad que me inquieta desde el útero.

Él mismo lo dijo: "Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo. Sólo la casualidad nos habla." Desde ese momento, en que leí las seis casualidades necesarias para que se conocieran Tomás y Teresa, supe que nada es en vano, e intenté descifrar los recados que el universo tenía para mí.

La primera de las casualidades fue cuando cayó en mis manos La insoportable levedad del ser y lo dejé caer, literalmente. De hecho, lo castigué a la biblioteca porque no sacudía mi interés. Kundera no fue el único que sufrió esa suerte. Entre los postergados también estuvo Jorge Luis. Me alivió escuchar, años después, una entrevista en la que él afirmaba: "si te aburre Borges, no es tiempo de Borges" y me di por absuelta de mis descréditos adolescentes.

Geografía no era mi fuerte en la secundaria, pero hasta donde yo sabía, Checoslovaquia era un país muy pequeñito en el corazón de Europa. Se podría decir una aurícula. La indiferencia a su división estaba justificada por los festejos de quinto año y el viaje a Bariloche en el 93. Segunda casualidad.

Cuando volví a leer a Kundera ya no lo abandoné. Sus historias tan simples como reales, me llevaron a algún barrio arbolado de Bohemia en más de una ocasión. La levedad de una historia con el peso de un exilio. En griego, regreso se dice nostos. Algos significa  sufrimiento. La nostalgia por volver. "El errante Ulises que vuelve a su isla tras vagar durante años; el regreso, el regreso, la gran magia  del regreso". Como mi idilio con Cortázar aún antes de Milan. Y  París, ese gigante  protector de cerebros,   esa fue mi tercera casualidad.

¿Regresar adónde? Parece una broma. Su país ya no existe. Su documento no dice ni República Checa, ni Eslovaquia. Es ciudadano francés ahora y su vida está en otra parte. Los checos junto con sus vecinos los eslovacos, se unieron para formar la república independiente de Checoslovaquia en 1918, cuando nació mi abuelo. Mi cuarta casualidad. Sin mi abuelo, sería improbable mi existencia. Sin Stalin, pensar que hubiese escrito Kundera sino la crítica mordaz a ese comunismo impuesto. ¿Sin Praga y su primavera? ¿Y si no hubiese asistido a la  misma Universidad en la que Kafka habló de las ansiedades y la alienación del hombre?  Desde el 93, Checoslovaquia es historia.  Mi abuelo sobrevivió siete años más. Es absurdo pensar que una persona viva más que un país. Pero es así, tan ridículo como los amores de su libro.

En Coyoacán, la casa roja de Trotski me estremeció con un árbol genealógico podado de locura y muerte, sin amor. No pude dejar de pensar en La broma y en su "¡Viva Trotski!"; ni en Lenin vomitando, apoyado en su propia estatua. Quinta casualidad. 

Puedo ver a Kundera fumar un habano en la ventana. Tirar el humo hacia el adoquinado galo. Desmenuzar un gesto y a partir de ahí crear una novela. Madurar una teoría sobre un comportamiento. Traer a Goetche como un mortal más. Jugar con el sexo. Pensar en checo. Hablar en francés. Volver, cada tanto, a esa ciudad. Caminarla en silencio con la certidumbre de que el destino dio un tumbo inesperado. Y que una casualidad se fue burlando de la otra.

Cuando conozca Praga transitaré sus pasos. Pasaré la mano por la piedra de ese puente centenario, para rastrear la huella de Milan Kundera. Pensaré en la palabra migrante de Cortázar, Di Benedetto, Puig, Soriano, Gelman, Saer y tantos, tantos más. En mi país, tantas veces convertido en callejón sin salida. Se me amontonará el estómago como a todos ellos a la hora del ojeo final y esa será mi sexta casualidad.

Mayra Rodríguez 

23-05-10

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-