"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Modelo de Relato Breve

Publicado en De Otros. el 20 de Mayo, 2010, 12:33 por MScalona

La levedad de un caballo de calesita

 

 

 

Está ese caballito perpetuamente encabritado en el tiovivo de la Plaza Rocha, en Mar del Plata. Está el tipo que pasa y le toma fotos. Un establo circulante, sin deposiciones ni olor de crines. Los niños en cambio, no están. En la playa están, jugando con un montoncito de arena. Sólo con un montoncito, porque tampoco hay mucha arena para jugar en ese anegamiento colorinche de sombrillas que es la playa céntrica. Cuesta dos pesos nomás dar una vuelta  a lomos de caballito. La sortija sólo le toca a los niños bonitos. El caballito quisiera sentir, tal vez, el taconeo de las bubblegummers que lo animan a avanzar, sin remedio, en el círculo vicioso de la molicie calesitera. Pero no siente nada el caballito. Lo taconean y no siente nada. Su tristeza es un espejo, quizás, de la nuestra. Su tristeza es un decir, un trasunto apenas. En nunca alcanzará al trineo que le queda a tan sólo dos palmos de distancia. Y se resigna. Será por semejanza, entonces, que su falsa  movilidad nos intima. Cuando cae la tarde, las manos pegoteadas de algodón de azúcar se le sujetan a las orejas. Cada vez menos manos pegoteadas: los niños, con suerte, prefieren ahora esos patines con amortiguación. Los más, le han hecho cargar a sus padres la consola de videojuegos en el maletero. Un día, el caballito será su esencia: calor de alguna salamandra. Pero por trozos. La pintura que el tiempo no deslió acabará en rescoldo. Quedará la memoria de sus amputaciones antes que el recuerdo de un circuito entre alambrados y árboles. De nosotros, en cambio, juntará los restos alguien que nos quiera. El caballito de madera no se dice “solo soy un caballito de madera”. Su ausencia de autoconmiseración nos repele: preferimos alegar nuestra humanidad a los cuatro vientos. En él, sin embargo, presentimos el futuro. Nuestro, que también será de fuego. 

 

 

                                         DIEGO    MANSO

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-