"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




8 de Mayo, 2010


3 de Martín Gambarotta

Publicado en De Otros. el 8 de Mayo, 2010, 13:56 por Ramiro

LO QUE TODO JOVEN DEBE ODIAR (de Pseudo) 

 

Holiday on ice, el manifiesto de Londres

transformado en una parva de boludeces,

ultimátum para los grones, la luna de día

 

Inercia: de la

orilla limpia

a la orilla sucia.

 

Corrección.

Lo que todo joven debe odiar: Dylan

sourverniers del edén, tormentas de luxe

 

14 hs.

adentro

x tener

el pelo largo

 

Corrección

Lo que todo joven debe odiar: McLeish,

Cuba Libre con hielo, la indi-

visibilidad del ser

 

2.5 meses

en Olmos

x tener

3 grs.

 

Corrección

Lo que todo joven debe odiar: Dementia

Precox, el monopolio de la cerveza, arena

en la cama

 

Siberianos

en la playa;

la arena les debe

parecer nieve

17 (de Punctum)


Manolo hace a un lado la guitarra,

te lo imaginas al cabrón Chipriota, sentado

en la tierra del olivo mirando

las estrellas calcinadas allá arriba,

el brillo del sol trasluciéndose por la materia

polvorienta de la luna, terneros pastando a un costado

y en otro el graznido de perros salvajes

buscando agua con el hocico, el olor a parra quemada

empujado por el viento desde la aldea,

te lo imaginas murmurando, la idea

todavía rumiando en su cabeza, te lo imaginas

diciendo "este mundo

el mismo para todos no lo hizo ninguno

de los dioses ninguno

de los hombres

sino que siempre fue es y será

fuego siempre vivo". A ver navajos manitos

canten algo y los Navajo uuuh, estoy sucio

y desprolijo, sucio y desprolijo hoy

mirando de reojo al Pato Lucas

que salta delante de los reflectores

y dice "eso es todo amigos''.

Pero si esto fuera, a fin de cuentas, todo

no estaría el Guasuncho captado por la luz

de la heladera abierta

cuando saca una lata de cerveza alemana, atún,

la mostaza francesa, el pan lactal, lonjas

de salmón y queso

para sentarse en el sillón giratorio y ver

los noticiosos de la noche.

El tiempo en Frankfurt: diez bajo cero,

Berlín: cinco bajo cero,

Londres: diez bajo cero.

Si esto fuera, una vez más, todo

no pediría un remís, no reservaría un cuarto de hotel

entrado el amanecer dando el número de una tarjeta,

ni saldría con el saco, no saldría

como lo hace, en la mañana grumosa, a la calle,

repitiendo que era amigo de Luca,

esperando el auto

para hundirse en un rincón del asiento de atrás.

El cielo color engrudo alejándose por la ventana trasera

cuando el coche arranca y mete segunda.

El que maneja haciendo el intento de parecer profesional

va a preguntar "hacia dónde senor" y él, el Guasuncho,

va a sentir su cuerpo tomar velocidad con el movimiento

rectilíneo uniforme del auto. La tarifa de un remís, la tarifa de una puta,

la maqueta del infierno, tanta paz que no hace falta cortar la calle

alumbrada todavía por el sodio de los faroles. La cabeza del Guasuncho

que se va a dormir como una mano, los alfileres y las agujas en la nuca,

el parpadeo al compás de la música sabiamente funcional,

los manchones de color inmediato por la ventanilla,

el rumor de las instrucciones transmitidas por radio

desde la central.

Qué bueno, las palmas secas en el tapizado de terciopelo sintético.

El que maneja, tomando una avenida ancha

le va a ofrecer un cigarrillo

adivinando por el espejo retrovisor

una parte de su cara alumbrada

por los autos que vienen de frente.

Justo cuando la voz en la radio pregunte

"coche nueve confirme destino cambio'',

el que maneja va a volver a mirar al Guasuncho,

y no va a saber, por un segundo, qué contestar

hasta que escuche insistente la voz desde la central

"destino coche nueve destino cambio"

y entonces pisando a fondo, la aguja naranja

del velocímetro subiendo las cifras rojas, los semáforos de la avenida

todos en verde, va a acomodar el cuerpo

en la butaca, soltar el volante un segundo

al pasarse la lengua por los dientes,

antes de contestar "destino desconocido, cambio''.

7/ Elektra (de Pseudo)

 

La foto de una Montonera con el pelo en la cara.

Parecía Elektra en trance después de,

no sé lo que hizo Elektra exactamente.

 

Si tenía una banda de espías en Jonia, no sé

si era la reina de los pescadores, no sé

la ideóloga de la tormenta, no sé

si desayunaba pizza fría con las compañeras, no sé

si se hacía nebulizaciones antes de colgarse el fúsil,

       no sé.

 

Volviendo a la Montonera

la única manera que su foto

aparezca en el diario

es si esta muerta.

 

A rezar el padre nuestro,

a salir con lo puesto,

a ensillar el caballo

y después a la riña de gallos

 

Es tarde.

El cielo oscuro: lleno de boyas.

 

¿Qué de dónde saque esas frases?

¿Qué dónde estuve? ¿Qué si es verdad que Elektra

mató a su padre? Qué clase de preguntas son esas.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-