"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




20 de Abril, 2010


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Publicado en Poemitas. el 20 de Abril, 2010, 0:46 por Caro Musa

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Techos ventanas cables aberturas acero ladrillos balcones

devoran

al hombre recostado en la terraza

de la casa antigua (adivino el pasillo, la puerta

de entrada al patiecito, la cocina un pañuelo, lo sé)

El hombre

anciano, punto rojo que ahuyenta la precariedad de la mañana

sostiene unos papeles

desliza los dedos por la frente

y sube

vuela dolor que duele por su mano como una bolsa vacía

toco

soplo dolor que baja por su frente dolida, el hombre

no me descubre en el horizonte hipotético asimétrico de cemento mira

me veo

hombre-anciano hundida entre

bloques taciturnos fauces devoradoras de mañanas

mas allá

en otro pliegue recortado traspuesto

una mujer acomoda las prendas del tendedero

obsesivamente con naturalidad.

POLA OLOIXARAC

Publicado en De Otros. el 20 de Abril, 2010, 0:27 por MScalona

 

 

 

Volvería a la tríada del principio, al origen de mi investigación; una Persona Primera, nacida entre hordas de predadores, la descripción de una escena metafísicamente poderosa, como telón o dramaturgia; las formas ad intra de la voz interior. La aventura del primate en tránsito a convertirse en humano que es perseguido y capturado por las bestias; una teoría para una antropología  de la voluptuosidad y la guerra, que describa el sistema maníaco de Personas e Interconectadas que enciende irresistiblemente el Circuito de Voluntades… Mi teoría comenzaba a abrirse, como haces de materia explosiva desplegándose en supernovas. Podía asistir, en flashes, a un curioso resumen de la historia del mundo, una historia gramatical, donde cada yo se encuentra súbitamente en una jungla de vacío- hasta que algo lo despierta del sopor. Se da cuenta de que, al otro lado de la orilla del ser, grupo de Ellos juegan con sus semejantes. El Yo enloquece: quiere atravesar el río, llegar a Ellos, tocarlos. En la isla de las Terceras Personas, algunas mantienen un sistema de catalejos que les permite mirar del otro lado del río. “Ea, Tú, el de los pies dentro del agua”. El corazón del pequeño Yo se regocija: la vida existe y tiene sentido. De ahora en más hará lo que sea por mantenerse en el estatus de “tu”, por acercarse cardinalmente al que lo ha fascinado, por acortar la distancia de grados que lo separan de “él”. El  yo de las transmisiones  es idéntico a los “puntos de vista” de Leibniz, ubicuos e individuales, conectados hacia el pasado y hacia el futuro con todos los hechos del universo-es decir, con todas las personas que los descerrajan, inflingen o padecen. Sea la gramática el modelo en cuatro dimensiones de la  historia. La causalidad material que atraviesa las existencias depende de una Voz, de una revelación que viene s llenar una grieta en el cerebro. La revelación reviste la forma de una Tercera Persona que habla (opera) como el reverso de una voz preparándose para una misión, como Jesús habla en el interior de sus adláteres, activados en torno a él; como Angela da Foligno, que recibió instrucciones y es la patrona de aquellos afligidos por la tentación sexual; como Jeanne d´Arc recibió instrucciones para embestir a los ingleses; como Anselmo de Canterbury recibió en sueños su demostración de la existencia de Dios. Pues aquel que nunca a oído esas historias de dioses, héroes y santos, difícilmente quiera o pueda transformarse en un héroe o un dios. Ese dios más fuerte que yo, que al venir me dominará… ¿es él? La punta de mi lengua emprende un viaje de tres pasos hasta rozar el clítoris de mi paladar, tres veces, él-él- él. Sentí  que seres privados de luz permanecían junto a mí en medio de sombras impalpables; que un hombre me miraba como sólo se mira a un predador. ¿Era éste el llamado?, inquirí en voz alta, acercando mi musa Blatella a las ícticas fauces de Yorick, que flotó hacia ella desde el fondo de la pecera.

Las manifestaciones transcendentales de mis pensamientos se mantuvieron opacas, en silencio. El miedo se cernía sobre mí nuevamente, ¡vale retro, maldito!, grité. Para distraerme puse volumen del televisor al máximo; al fin, rezos a diosa Kali mediante, di con una maratón de James Bond.

Paisano de Hobbes, la trayectoria del espía británico muestra que no existe obstáculo amatorio o político que no pueda solucionarse si se cuenta con la complicidad (la virtud incondicional) de quien diseña su plot. Apenas comenzaba El satánico Dr. No, balsámica aventura bondiana, comencé a revisar mis notas; ya para el minuto 52:05 de De Rusia con amor, al tiempo que James se disponía  a besar a la espía soviética (cuyo pícaro grado oficial era nada menos que Corporal of the State),  yo lustraba el crucial inciso 2.1.2. El sueño ahogaba mis ojos, arrastrándolos hacia la noche inmensa. Entonces caí vencida, y tuve un sueño formidable.

Eran los primeros minutos de De Rusia con amor  y la gata blanca que acaricia Número 1, el cerebro de Spectre, se volvía progresivamente marroncito- para revelarse, de pronto, como mismísima Montaigne Michelle. La gata se dejaba acariciar por Número 1, algo perpleja, como preguntando: ¿Por qué alguien caería voluntariamente en una trampa? Porque leer correctamente la mentalidad enemiga muestra que una trampa siempre es leída como un desafió, responde Número 1, con más caricias. La gata entrecierra los ojos y Spectre acerca la boca rugosa a sus orejitas, susurrando: Una trampa es una oferta que no podrás rechazar. Spectre le habla a la gata, mientras observa una pecera donde nada una tríada de peces, idénticos a Yorick. Dice:

-Peces de riña siameses. Bravos, pero en definitiva estúpidos. A excepción de éste que tenemos aquí… espera que los otros dos peleen hasta que el sobreviviente quede tan exhausto que no pueda defenderse. Entonces, como Spectre, ataca del personaje Spectre, el cerebro de la organización, donde el Lector (un decodificador criptográfico) es la carnada. Sí recuerdo, con lucidez pasmosa, que yo era obscenamente consciente de que yo misma soñaba- y también, que en el reparto de papeles yo era (para mi soberana sorpresa) nada más ni nada menos que la mismísima Puella Bondinis en cuestión. No más dudas, no más noches en vela, murmuré quietísima, en penumbras. Éste era el llamado, la alborada que precede a la guerra voluptuosa. Copio debajo el ópalo que deslicé, a la mañana siguiente, bajo la puerta de la oficina augustaza. Versículos a la devoción que inspira la superioridad de fuerzas, semblanzas de apetitos univoco-carnívoros, traduzco del latín ego, velut linguam…) el parte de mi secreto encerrado en un sobre Manila, con una golosina de dátil seco.

 

 

  

 

Yo,

Como el lenguaje,

Soy en su boca el juguete de un monstruo.

 

¡Morituri te salutamus, Augustus! 

                       

                        

De la novela "LAS TEORÍAS SALVAJES", ed. Entropía, p. 100-103

                    

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-