"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




29 de Marzo, 2010


dos de El Portador

Publicado en Nuestra Letra. el 29 de Marzo, 2010, 20:01 por MScalona

Date: Wed, 17 Mar 2010 22:38:12 +0100
Subject: El Embauque. Mauricio Gaviria
From:
gaviriamauricio@gmail.com
To: ronneuman00@hotmail.com

Hola Lilian: aquí envío mi ejercicio.

Saludos,

Mauricio Gaviria


Mauricio Gaviria   UPF, Máster Edición

El Portador

Dossier de prensa

Con El Portador, el escritor argentino Marcelo Scalona entrega a los amantes de la novela policíaca una vibrante historia que trascurre en la sociedad argentina de finales de los ochenta, cuando el fantasma de la dictadura mantenía aún en silencio a las conciencias.

Cargada de corrupción, de personajes oscuros, de anécdotas de bares, de crudas y al tiempo impecables escenas callejeras, la novela no pierde de vista los conflictos emocionales de sus dos personajes centrales: un abogado desencantado de su profesión y un joven asesino a sueldo que, aunque está a punto de morir enfermo de sida, tiene en sus manos el pellejo de varios políticos y policías. 

Javier Pereda, "Quimet", acepta el sucio encargo de sacarlo de la cárcel por una suma millonaria. Ahora está convencido de que, por fin, podrá dedicarse a lo único que lo mantiene lejos del suicidio: escribir una novela. Pero no tardará en verse coartado por los hilos del poder y por la astucia manipuladora de su defendido.

Sus diálogos, construidos con una maestría tal que nos hacen estar presentes y a gusto en medio de los olores de una celda drogadicta, son por sí mismos un pacto de sangre: "Yo también había perdido la fe más temprano que tarde", se da cuenta "Quimet" tras un primer encentro con su defendido. Cada uno representa lo mejor y lo peor de una sociedad sin esperanza, apenas sobreviviente a una solapada y sangrienta dictadura militar que duró casi diez años.

Su excelente narración, la tensión hipnótica de cada página, sus oportunos brillos de humor negro, el gen existencialista del argentino de a pie, y la perfección y el realismo de una trama que se resuelve como ningún ávido lector podría adivinar poco antes del final, hacen de El Portador la novela que no hay que dejar de leer, ni por el más insólito soborno.


From: ire.maz@hotmail.it
To: ronneuman00@hotmail.com
Subject: FW: Rv: Nota de prensa- El Portador
Date: Thu, 18 Mar 2010 11:38:43 +0100

Estimada Lilian
ayer le envié la nota de prensa del Portador pero creo que algo falla con mi correo Yahoo.
Se lo vuelvo a enviar desde esta dirección, espero le llegue bien.
Gracias y un saludo
Irene Mazzali


Date: Thu, 18 Mar 2010 10:37:09 +0000
From: irenemazzali@yahoo.es
Subject: Rv: Nota de prensa- El Portador
To: ire.maz@hotmail.it



----- Mensaje reenviado ----
De: Irene Mazzali <irenemazzali@yahoo.es>
Para: ronneuman2@hotmail.com
Enviado: mié,17 marzo, 2010 16:06
Asunto: Nota de prensa- El Portador

Estimada Lilian,
soy Irene Mazzali, estudiante del Master en Edición (Idec)
Le envío en el documento adjunto la nota de prensa del Embauque.

Muchas gracias y saludos cordiales
Irene Mazzali

MASTER EN EDICIÓN IDEC  UPF

Irene Mazzali

Nota de prensa

El Portador

Sacar de la cárcel a Gabriel Furlet,  también conocido como el Portador, un peligroso criminal  impenitente, seguramente no es una tarea fácil. Más difícil aun si su liberación tiene que parecer del todo legal y transparente, sin que su "colaboración" con algunos altos cargos de la  policía  salga a la luz. El resultado es un trabajo que no todos los abogados quieren y pueden hacer.

Javier Pereda sin embargo no es un abocado como todos los demás: abandonado por los clientes y  la secretaria, indeciso si seguir con el único caso que le queda o escribir su novela, cuando  recibe la mas que tentadora oferta del inspector Baldassini no sabe rechazarla. Con todo el dinero que podría ganar del caso del "Portador", Pereda  ve finalmente la posibilidad de  dejar la profesión de abogado y dedicarse a su obra, empezada mil veces y nunca terminada. Además está convencido de que se tratará de un  trabajo  bastante rápido y sencillo, puesto que su tarea solo se limitará a la defensa de Furlet, sin ningún tipo de complicidad con sus actividades ilegales.

 Sin embargo partir del momento en que cliente y abogado se conocen en la celda de Furlet, Pereda se dará cuenta que las cosas pero no son tan fáciles como se imaginaba. Fascinado por la carismática personalidad de su peculiar cliente, Pereda se verá involucrado en un caso tan complicado como peligroso, que lo llevará a enfrentarse a las caras mas oscuras de la sociedad argentina.

El  Portador es una obra brillante y contracorriente. La detallada y cautivadora caracterización de los personajes, tanto principales como secundarios, la  trama que sabe combinar a la perfección hechos presentes y pasados, una narración ágil y irónica, hábil en el crear expectativa en el lector, son solo algunos de los ingredientes que convierten la ultima novela de Marcelo Scalona en algo único en su genero.

El Portador no es solamente una novela policíaca muy bien escrita, sino también una despiadada denuncia de los males que afligen a la sociedad argentina, como el racismo, la violencia, la desigualdad social y la corrupción.

"Suelta, desenfadada, melancólica y furiosa, la prosa de Scalona cuenta la historia de Pereda, alter ego indisimulado del propio autor. Mérito de Scalona es narrar con fluidez, cómodamente instalado en el habla popular, en la circulación de los discursos que hacen a su propia vida, donde se mezclan armónicamente la cinefilia, la literatura y la bohemia" Sebastián Riestra La Capital de Rosario

3 de Bignozzi

Publicado en De Otros. el 29 de Marzo, 2010, 19:26 por Vero Laurino

3 de Juanita Bignozzi

La literatura en serio

Como sufro y me aburro resulto bastante divertida,
a veces represento situaciones,
la mujer comprensiva, el hombre triste;
como no tengo sentido de la oportunidad,
puedo interrumpir la mejor escena de amor,
y para que nadie dude de mi inteligencia,
me ocupo de problemas casi ridículos.
Rodeada de gente que espera cosas de la vida
o practica la tragedia,
mis explosiones de júbilo son bastante frecuentes,
y como me regalo horizontes, cucharas que vacían mi corazón,
casi siempre estoy triste,
por eso mi alegría es digna de verse.


Una poesía para impresionar
con grandes imposibles olvidos que no llegan
o esas frases de: tengo para poco
una poesía en realidad para ser un animal herido entre la gente
para irse a un rincón y tratar de no molestar
si digo esa poesía ya no me interesa
es porque he empezado a sentir gusto por la vida en serio.


Con el invierno los amigos han vuelto a casa
yo pregunto seriamente
¿Qué vas a hacer de tu vida Juana?
Sufro, amo, todos rabiamos por la revolución
a veces tengo miedo de que seamos felices.
Los amigos han vuelto con los brazos abiertos
preguntan qué pasa en nuestra ciudad,
yo sólo puedo describir tu rostro,
para decirlo de una vez el rostro del amor.
¿Qué vas a hacer Juana
con la juventud que aún te queda,
con las historias inverosímiles
los amigos en solfa,
los amigos en serio
y toda esta ternura
que quién sabe adónde irá a parar?

Interior con poeta I

una mujer en su casa

se dispone a asar un trozo de lubina

desde la ventana

ve uno de los triunfos del urbanismo europeo

y piensa en conseguir la última edición de Caproni

comerá y leerá en hora y lugar inadecuados

media tarde apartando las hojas de una traducción

traducir de un lado del océano al otro

de los poetas jóvenes a los poetas de su generación

tradujo aquí su vida que debe retraducir a su país

Negri dice que el espacio al que siempre creyó pertenecer

el espacio de la izquierda sigue existiendo dice

a la madrugada llamará a una ciudad lejana

y volverá a traducirles a los objetos que la rodean

las claves de ese lugar en el que terminarán su vida

Poetas del 60 I

Juntos en cierta lucidez y varios desprecios

miles de papeles los nuestros

y siempre el pesado bagaje de aquella fiesta

miles de papeles los nuestros

nunca el del buen samaritano

no tuvimos manto suficiente

mucho menos podíamos ofrecerlo

a través de años y países

la misma soberbia de demoledores de panteones

el seductor relato de nuestra memoria

y en mí el nombre de los que he elegido entre ustedes

que no dejo de repetir

para gloria de críticos dolor de resentidos y furia de olvidados

en cuanto me ilusiono con ser escuchada

Sebastián Riestra

Publicado en Aguafuerte el 29 de Marzo, 2010, 19:18 por MScalona

Un solo mundo

                              

Es viernes a la noche en Montevideo. Ando por la Ciudad Vieja, quiero comer algo y no me interesa entrar a ningún restaurante pensado para turistas del Primer Mundo, de esos que ofrecen platos en tres idiomas y donde un vino decente puede costar medio sueldo.
De pronto, a mi costado izquierdo surge la inspiración. Dos escalones abajo, una casa antigua abre sus puertas sencillas. Parece una pizzería. No lo dudo y entro. Estoy salvado.
El mozo del Tasende (así se llama el boliche) está más ocupado que el arquero de la selección de Madagascar en un partido contra Brasil. Pero en el medio del ajetreo, cargando platos y porrones, se hace tiempo para escucharme. Cuando llega la jarra de medio litro de rosado fresco, con una copa sorprendentemente elegante, parece una bendición. Perdón, no parece. Es.
(A mi alrededor no hay extranjeros: son todos evidentes montevideanos. Allá, una mesa de ocho luce diversidad generacional: desde la pareja de veinteañeros hasta los de treinta con el chiquilín en brazos, el río desemboca en los de cincuenta largos y el setentañero que sonríe debajo del bigote. Conversan. Toman Pilsen. Tienen tiempo y también paz).
Después de devorar la primera muzza con anchoas veo que el local está lleno. Enfrente se sentó una parejita con poca plata: comparten una Coca de medio litro y comen fainá. Se sonríen. Ella tiene pantalón rosa, cartera y pañuelo en el cabello al tono. Más allá, dos notorios hombres de la noche beben su Patricia (es otra cerveza, más liviana y sabrosa que la Pilsen). Entonces entran ellas. Son varias, veteranas, y no hay mesa. Pero en la mía sobran sillas. Hago un gesto con la mano derecha.
Se sientan, nos presentamos. A mi derecha está Emma, sesentipico. Charlamos.
“Con mi marido hicimos de todo. Fuimos empleados y patrones, eso no importa. Hay que saber estar en todos los lugares. Lo esencial en la vida pasa por otro lado”. Me habla de sus tres hijos y del restaurante que regentearon con su esposo (“estuvo muy enfermo pero ya está bien”), me cuenta que noches atrás un pariente de dinero los invitó a comer al bistró más elegante de la ciudad y gastaron una fortuna.
“–Hay que ser uno mismo en todas partes, ¿entiendes?
–Pero tú pareces más feliz acá, comiendo pizza con la mano.
–¡Ah, claro!”.

Domingo por la tarde en Montevideo. Después de vagabundear por la feria de Tristán Narvaja, entre libros usados y vinilos de los años setenta, termino en La Papoñita, lugar con historia. El mozo me cala enseguida y me recomienda la mejor opción: “Chivito (así le dicen al lomito) simple, nomás. Viene con mucha mercadería, es barato y abundante. Y además, yo te traigo un par de extras. ¿Cerveza?”. No, vino. Rosado, por supuesto. “Ya vuelvo”.
La charla surge otra vez con espontaneidad absoluta. Se presenta (“Carlos”), sabe de Rosario, pone la salsa tártara sobre la mesa, menciona a Olmedo y el Negro Fontanarrosa, echa vino en la copa. Y ante mi pedido de asesoramiento sobre bares típicos, me hace de inmediato una lista y agrega su teléfono personal, el de la casa de su madre en Carrasco y el de La Papoñita. “Y ahora te traigo algo especial. Quiero que recuerdes este día con afecto”.
En instantes llegará un ristretto (café a la italiana, fuerte y sabroso) preparado con sabiduría con sus propias manos. Invita la casa. Después viene otro. Y otro. Dejo el bar feliz, pero con una acidez estomacal terrible.

Este poema fue escrito en la mesa de un bar montevideano:

Uruguayos

A Emma Ramos y Carlos Ford

Ellos no van
a lugares de turistas. Ellos se quedan
mirando la ciudad
desde un lugar
desnudo de mentiras. (Son libres
y saludan a la noche,
donde late el corazón
del amor). Ellos
no van
a bares con menúes
en portugués, inglés
y castellano. Ellos se sientan
a la mesa de la vida
y comen pan, toman
vino y dan ternura. (Ellos y ellas
son los uruguayos: son
los felices, los altos,
los celestes. Son el pueblo
desnudo y solidario. Son
lo que tienen, la tierra
entre las manos). Hay que aprender,
y es mejor de los que saben. Hay
que cantar, y hacerlo
en compañía. Hay que encontrar,
y buscar más todavía. (Ellos conocen
el nombre de su hermano. Ellos cocinan
la receta de la abuela. Ellos están
en la vereda correcta
y nosotros nos cruzamos
de calle). Ellos
son nuestros, nosotros somos ellos: ya
es hora de escribirlo
en la mirada. Ya
es tiempo de juntar lo que está unido
y hacer un solo
país de un solo mundo.
 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-