"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




12 de Marzo, 2010


Milagro Argentino

Publicado en Aguafuerte el 12 de Marzo, 2010, 16:24 por MScalona
 

KAWABATA

Publicado en De Otros. el 12 de Marzo, 2010, 10:37 por Sandra Fabi

Con naturalidad.

-Pienso que Kishiyama no miraba el jardín. Le servía solo para volver la cara hacia él y estar allí pero sin ver nada. Era por eso por lo que le gustaba esta habitación. ¿No cree?

Si Uryu iba a comenzar a hablar de esta manera yo también tenía algo que decir. Lo contemplé corrigiendo la primera impresión que me había hecho de él. Las solapas de la yukata dejaban ver una camisa interior tejida, de las que no tienen abotonadura y deben ponerse metiendo la cabeza. En esta época están de moda pero yo me siento raro con ellas. Uryu se ajustó el cuello y se volvió hacia el jardín. Me sorprendió la hermosura de su cuello alargado visto de perfil. Aún en una mujer hubiese sido un cuello largo y delgado. Pues sus dimensiones no daban la sensación de ser exageradas. Poseía una hermosa forma natural. La exquisitez de su curvatura era indecible.

-¡Qué interesante eso que dice! "Que le servía solo para volver la cara y estar allí pero sin ver nada". Me dijo usted que es actor. ¿Será que no quiere ver nada porque prefiere que lo miren?

-¡Ajá! bueno, pero me gusta contemplar el verde de la naturaleza. Los árboles...

-¡A mi los bosques, las arboledas!

-Pero en esa idea de alguien que dice no mirar nada me hace pensar en Daruma, que pasó nueve años mirando una pared.

-Si. Aunque también los viejos son así, ¿verdad? Los ancianos que están muy débiles a quienes se les acerca naturalmente la muerte...

-¡Hum!

Yo tengo entre mis parientes en el campo a un abuelo de noventa y siete años. Es el más viejo de la aldea. Uno de sus hijos ya tiene setenta años. Estuve visitándolo en mayo y no pude saber si estaba dormido o despierto. Se la pasa todo el día metido en la cama como adormilado. Tiene un lugar para si, apartado de la vieja casa de la familia, en donde vive desde hace ya quince años. Despues de la guerra expropiaron al dueño de las tierras, quién ahora debe trabajar más que sus operarios para poder tener con qué vivir. En consecuencia, aunque el viejo tiene una señora que lo atiende ella vive muy ocupada con su trabajo y no le pone mucho cuidado. Me dijeron que a veces se le olvida abrir los postigos del apartado. En el mejor de los casos abre solo dos o trs y corre los paneles hasta la mitad, como para que se filtre la luz. Pero ha habido días terribles en que los deja cerrados completamente. Debe creer que es más abrigado no abrir los ventanales durante el invierno. Sin embargo es evidente que el viejo no se dá cuenta si los postigos estan abiertos o cerrados. Tampoco parece darse cuenta cuando los deja cerrados, aunque quede a oscuras en pleno día. Creo que todo esto prueba que el viejo ya no mira nada...

Jorge Isaías

Publicado en De Otros. el 12 de Marzo, 2010, 10:26 por Caro Musa
Dos hermanos

 

En uno de esos pueblos desolados de la pampa nuestra se encuentran dos hermanos que no se ven desde hace años, desde que eran jóvenes.

Uno de ellos –que viene del sur en esos altos micros azules que cruzan como un veloz velero el mar amarillo de la pampa– es  mi padre, y así me refirió el encuentro.

Se habían detenido en ese pueblo miserable, en la mera ruta prendida como un abrojo a la pampa, donde medraba una estación de servicio donde paraban los ómnibus y no faltaba un pequeño barcito para probar un bocado o tomarse algo caliente.

Las pocas casas diseminadas por los alrededores eran desvaídos islotes en el medio de esa pampa inabarcable.

Mi padre sale a estirar las piernas por la vasta playa conteniendo manchas de aceite, mugre que desde la última lluvia nada sabía de limpiezas.

De pronto siente una mano en uno de los hombros y apenas vuelve la cabeza reconoce al Kelo que lo mira sonriente, con la naturalidad de alguien que comparte los días con nosotros, casi con el mismo aburrimiento.

–Hermano –le dice el Kelo–,  tanto tiempo. Vení, tomemos algo.

–No –le contesta mi padre–. Tengo miedo que el micro me deje en este pueblo miserable.

Y se volvió sobre sus pasos sin siquiera saludarlo. Tal vez el pobre otoño le iba poniendo el último brillo del día sobre su lustrosa campera de cuero.

De este desamor, de esta locura debo extraer mis versos.

De esta indiferencia vengo.

 

1990, otoño.

 


Del libro “EL fabulador y otras sepias”.

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-